
Ya han dejado hasta de contar las olas de calor, y nos hemos instalado en la caló, que aun en Septiembre no nos deja vivir, ni dormir, ni respirar. Sobrevivimos con gazpachos, melón frío y helados de todos los sabores. Este año, por cierto, me he apercibido que no se encuentra fácilmente el de sabor tuttifrutti, ese de nata con trocitos de fruta escarchada. El ultimo que me zampé fue en Frascati, y doy fe que era algo exquisito, nada que ver con las tristes imitaciones que se ofrecían por aquí hace años. Igual que el ajoblanco en las tiendas, que hace unos años estaba en las estanterías a la par con el gazpacho y ahora ha desaparecido. Así cómo vamos a defendernos si nos invaden los vampiros, caramba. Aunque un vampiro coreano o chino ni se inmutaría con la amarilidáceas (ya ni siquiera es una liliácea, socorro, esto es la decadencia de Occidente), y se pasearía por la sombra como cualquier achicharrado semoviente que le tocara salir a la calle de día. Así que ducha fría, tarrina de lo que pillemos y a dejar pasar el bochorno tirados en casa con las persianas bajadas y unas series y pelis de detectives, que hay de todo para relamer la cucharilla con la atención en la pantalla (por cierto, quien rayos está preparando un ternasco asado para comer a 41º que marca el termómetro, me está entrando el olor por la ventana, masoquistas, que sois unos masoquistas)

El perro rabioso (Nora Inu): empezamos por la mas antigua (1949, nostamal), porque para algunas películas los años les sientan fenomenal. Un excelente noir del tandem Kurosawa-Mifune que es precursor del buddy cops (polis en pareja), es un clásico total y le da mil vueltas a tantos bodrios hiperventilados que intentan endosarnos.

Agobiado por el sentimiento de deshonor más que por la pérdida, trata infructuosamente de recuperar el arma. Cuando el veterano jefe de su unidad, Sato, descubre la situación ambos emprenden una frenética e incansable búsqueda que les llevará a los bajos fondos de Tokio, metiéndonos de manos a boca en la corriente neorrealista.

Por el camino nos muestran la triste realidad de tantos soldados que volvieron derrotados, con una mano adelante y otra atrás; una sociedad humillada, un país destruido. Mientras siguen el rastro de la pistola, van topando con los desgraciados que intentan sobrevivir en los límites, incluyendo el chorizo violento que se ha hecho con la pistola dichosa y que es un veterano de guerra en la miseria.

The accidental detective: 1 y 2 (Private Investigator: The Beginning /Private Investigator 2; The Accidental Detective 2: In Action): y aqui otra serie de esas que decimos de buddy cops, pero en cómico. Ambas películas funcionan muy bien como las dos partes de una nuez, si si: en la primera nos presentan a los personajes y en la segunda nos explican cómo se siguen aguantando a pesar de las broncas. A la primera que vamos: tenemos un popular blogger que se dedica a investigar sobre cold cases, los casos fríos que han quedado abandonados o atascados, y líder de un foro online sobre perfiladores criminales. Si, bueno, pero en la vida offline es un infeliz al borde de la quiebra total que tiene una tienda de comics, funciona como amo de casa y cuidador de su bebé y es abroncado día si, día también por su mujer, que es la que lleva el pan a casa. Como investigador y analista, no saca rendimiento a sus “cualidades”, y es un adulto bastante inutil

En la comisaría, y totalmente aborrecido de sus acosos, está un policía de homicidios veterano, de mote “el tiburón blanco”, que por unas pleamares de la vida fue degradado y puesto a trabajar a las órdenes de su anterior subalterno. Ufffsss que dolorrrrrrrrrr. Y un día hay un asesinato del que es acusado un amigo del amo de casa y antiguo compañero del detective. Pues esto es una encerrona y no va a quedar así. Los dos antagonistas hacen equipo y se ponen a investigar contrarreloj, porque encima hay mas muertitos y nadie parece hacer la conexión.

Al principio no consiguen hacer caja, y como mucho se enredan con tonterías, pero de pronto una cliente les ofrece una paga sabrosona por descubrir la verdad en el asesinato de su novio. Aunque no es tan brillante como la primera, te ríes un montón. Sobre todo con ese añadido del ciberdetective privado con el que se alían

Los actores, sólidos y de buen oficio- El policía veterano (Sung Dong Il) ha sido antes bueno, muy bueno y muy malo. El bloguero metomentodo (Kwon Sang Woo) también estuvo al otro lado de la mesa de la comisaría lidiando con una aficionada. Y el fichaje de la segunda película… Ah, que gracia, este tipo (Lee Kwang Soo) ha hecho montones de trabajos, unos de comedia, otros de malvado (que ya irán llegando, ya…), y en todos nos ha encantado: ahora lo estoy viendo en una corta haciendo de jefe de una banda y da un miedito…

Veteran /I, the Executioner (Veteran 1/ Veteran 2): contra mi costumbre, hago la crítica de una película sin haberla visto. Que me está costando encontrarla porque es un poco antigua. Bueno, que en la primera parte del binomio resulta que un poli veterano, mas curtido que las pelotas de un sargento de la Legión, se da de morros con un pijo ricachón que se divierte humillando a un probo paterfamilias que se gana el pan con el gasoil de su camión y acaba cogiendo la puerta de salida desesperado; el hijo del currante le pide ayuda para devolver la dignidad a su padre y castigar al culpable.

Los comentarios son que es un thriller de los 80 con mucha acción, palomitera y con clichés, claro, pero efectiva. Funcionó tan bien que hicieron un remake chino (Big Shot) y se rumoreaba en 2023 que Michael Mann tambien iba a hacer otro, que a este paso se le va a caducar hasta el yogurt

La segunda película si que conseguí pillarla. Dicen que no es tan buena como la primera, pero mira, es energética. Que resulta que un asesino en serie (nombrado “haechi” por un youtuber) se está dedicando a cazar en plan justiciero a criminales que han eludido la justicia, y claro, eso no está bien, porque cuando se apropia uno de la violencia y se dedica a castigar gente se le puede ir muuuucho, muuuucho la mano, e incluso atacar a otros que nunca tuvieron que ver, azuzados por el discurso de alguien buscando clicks. El colmo es que al poli veterano y su equipo les ponen a proteger a un tipejo que es repulsivo, irredento y malvado, que aunque ha pasado por la cárcel, la cárcel no ha pasado por el, que no se ha rehabilitado ni piensa hacerlo, y que espera sacar el máximo provecho burlandose de polis, jueces y víctimas. Vamos, una joya.

El protagonista y su equipo de outsiders con placa ya se presentaron en la primera película. Hwang Jung Min pequeño pero matón, tozudo y persistente como un tejón de la miel enfurruñado, con lo menudo y suave que parece ha sido un probo funcionario aqui, un petit cabrón allí, un chamán canalla allá…. En el equipo tenemos varias caras conocidas, de esos que siempre estan ahí, y si en la primera el malote es Yoo Ah In (al que por cierto pillaron con un asunto de drogas muy feo) que aun así ha seguido trabajando, en la segunda el poli novato es Jung Hae In, artista de buena familia y tatarabuelo muy importante en el pasado, que nos gustó un montón cazando desertores, y asomó un poco de amigo de la novia del goblin. Bien pues, sólidos valores en un producto realizado con oficio y contundencia

Se anuncia una tercera peli de la saga, pero no se han dado detalles. A este paso van a ir todos con tacataca, caray….

Mardaani 3: otra saga, de la cual sólo he visto la tercera, y eso porque me picó la curiosidad de una película india con mujeres dando tortas, Y vaya si las da la señora, que para eso es inspector superior de la rama de crímenes de la policía de Bombay (luego asciende a superintendente), con opiniones muy claras sobre el tradicional papel sumiso y dependiente de la mujer en la sociedad india (mayormente, que ni un pelo, oyes). Las películas indagan en cuestiones sociales como el tráfico humano, la abducción de niños, la misoginia sistemática y los crímenes contra la mujer como palizas, violaciones y asesinatos en serie.

En la tercera película, al sustrato de secuestros y prostituciones forzadas, políticos corruptos y criminales espantosos, le añade la sordidez del trafico de niños. El secuestro de la hija de un diplomático y de la niña que la acompañaba (hija de una empleada doméstica) alborota a todos los políticos, que endosan a la ahora superintendente senior el buscar a la niña rica (a la pobre, que le den).

Naaaa, la operación se va al garete. Y la superjefa se entera de que hay 93 niñas pobres que han sido secuestradas para hacerles sabe dios que perrerías. Entra en contacto con un centro de rehabilitación que lucha contra las mafias de mendigos, y con la ayuda del director asalta muchos escondites y rescata niñas. Evidentemente, la jefa de la mafia intenta acoquinar a la poli. Tiroteos, engaños, venganzas, medicina-ficción, científicos sociópatas, grandes multinacionales metidas en el ajo (ya conocíamos al jardinero fiel, nada nuevo para los que tuvimos todo el mes el pelo erizado)… Y como en las dos pelis anteriores, poco pueden esperar las mujeres de los que mandan, así que es la propia poli la que hace justicia (mas o menos, porque contra un sistema tan pervertido sus acciones son limitadas)
