Un respiro en Julio

Wandering (2016), de Stella Im Hultberg. Nacida en Corea del Sur, ha vivido tambien en Seoul, Hong Kong, Taiwan, y ultimamente en California. Imagen: stellaimhultberg.com

Que si, que a veces necesitamos tomar aire antes de seguir navegando. Aunque nos divierta la travesía, nos relajemos en cubierta y saludemos animosos con la mano a los otros pasajeros que se asoman a la borda en los barcos con que nos cruzamos. Venga, atracamos unas semanas para calafatear, reponer provisiones, recoser las velas…

Nos vemos en un par de semanas. No os durmáis en las hamacas que os quemaréis

Esto no va a ser un jardín de rosas

Perfect World: No es la época de la canícula la mas típica para el despertar de los sentimientos solidarios y compasivos. Mas bien, con el calor (¡la caló!) nos entra una mala virgen tremenda, y acabamos sacando el colmillo a la menor provocación. Si el termómetro sigue subiendo, se monta Puerto Hurraco por una tontería (de hecho, la matanza ocurrió en una noche agotadora de verano tórrido). Pondremos, pues, esta producción japonesa en la lista de “fuera del calendario”, y nos imaginaremos que estamos en Navidad, Ho, ho, ho. No hago spoiler si os digo que es una historia con final feliz, porque desde el cartel de presentación nos avisan que tranquilos, esto va a acabar bien. Será para evitar los soponcios y llantinas excesivas. Lloriqueas lo justo, pero te consuelas pensando que, en diez capítulos, todo se arregla, y la pareja protagonista va a conseguir superar todas las dificultades para llegar al grand finale: el bodorrio.

Se lo repiten todos muchas veces: sólo el amor no basta para meterse en estas relaciones. Caramba, ni en esta ni en ninguna. Nadie está libre de debilidades y problemas. Pero sin amor no tienes esa energía de reactor acelerando que te lleva a estudiar, investigar y luchar día a día

Complicado lo tienen, desde luego. El protagonista lleva diez años en una silla de ruedas por un accidente, y está paralizado de cintura para abajo. Con todos los problemas asociados que nos podamos imaginar, y que uno se sorprende que aun conserve el buen humor y un carácter agradable. Ella nunca se ha relacionado con el mundo de la discapacidad (normal, hasta hace poco tiempo era tema tabú, y los afectados eran sometidos al ostracismo social), y aterriza de morros casualmente al retomar el contacto con su antiguo compañero de estudios, con el cual tuvo en sus años de pimpollo un enamoramiento platónico (el era el ídolo del equipo de baloncesto) y del cual perdió el contacto al acabar el instituto. Como ella es muy buena persona (y porque si no, no hay historia), en vez de salir disparada con un “ya te llamaré si eso”, le hace un hueco en su vida. Un hueco que en un pispás se hace un socavón, y vuelve a enamorarse como una becerra. Que mira que el mozo le avisa, le pone caveats, la mantiene a raya… pero chico, cuando el querubín de las flechitas te acierta la diana, se te recablean las neuronas y el corazón se convierte en una cabeza tractora que me río yo de los Scania tirando de los remolques. Anda que no te cambia y te hace madurar a tortazo limpio…

Primeo fue el manga, que evidentemente tiene más personajes, desarrolla más las tramas y da más detalles. A veces se hace hasta demasiado exagerados en los personajes secundarios, aunque intenta ser verista en cuanto a las complicaciones y problemas que tienen los discapacitados y sus familias (se nota que Rie Aruga, la autora, se ha documentado). En el cómic, la historia sigue mas allá de la boda, con los sinsabores de intentar tener un hijo y acabando en la adopción de un bebé. Del manga aun sin acabar sacaron una película en 2018, por lo visto mucho más centrada en el aspecto romántico. Funcionó bastante bien en taquilla, aunque los críticos la pusieron a caldo. No la he visto, no puedo opinar.

Justo después, y viendo que el público había gustado del tema, se produjo este J-drama, exponiendo lo que en el magna se había visto en detalle: los problemas de accesibilidad de los discapacitados (la eterna venganza de las escaleras, los aparcamientos, los baños…), las complicaciones médicas (la cara de la chica la primera vez que ve la gran úlcera que se le ha hecho en la espalda al caballero no tiene precio…), el rechazo de las familias (“ni se te ocurra empezar una relación con ese enfermo, te vas a destrozar la vida”), el peligro de los cuidadores convertidos en carceleros que infantilizan a los discapacitados, la necesidad de formar redes de apoyo, la compasión mal entendida (que en la vida real a vces ha llevado a crímenes que han repugnado a la sociedad)… repetidamente se hace referencia a las Olimpiadas y ParaOlimpiadas de Tokyo como impulso para lograr mejoras en las instalaciones y en general el urbanismo de las ciudades, pero el primer cambio debe estar siempre en el corazón de las personas.

Pues empezamos bien con el futuro suegro…

Como producción, tiene los mismos “defectos” que tantas series japonesas: un aspecto falsario en la fotografía, una BSO ñagoñago, una realización que parece cosa de corto de aficionados…claro, comparada con los exquisitos productos coreanos, cualquier cosa sabe a sushi del Mercachona o del Litl (que malo es, por dios). Quizás por eso resulte mas meritoria la actuación de Matsuzaka Tori, (actor y modelo con una lista de trabajos en películas y series extensa) , muy expresivo y natural. Demos también un voto positivo a la chica, Yamamoto Mizuki, que no se despega mucho de la escuela japonesa de interpretación, con mucho “ehhhhh” y “ooooohhhhh” y ojos muy abiertos. El resto funciona bastante bien, dentro de lo habitual, sacando adelante personajes tirando a clichés (el pagafantas chofer, el amputado kawaii, el padre sieso, la madre llorona…). Pero vamos, yo la recomiendo para sufrir un poco, para torcer el morro si hay experiencia en el mundillo, o para incluirla en un debate tipo La Clave, aquella gloria de la TVE que tanto hemos recordado los que aprendimos a debatir con el insigne JL Balbín

La modelo Ami Sano. Nació sin brazos y solo el pié derecho parcialmente formado. Fue cheeerleader en el instituto. Imagen: Japantoday.com

Nos quedamos con la duda de cómo resolverán el asunto de la sexualidad en la pareja, tema espinoso donde los haya, porque el mozo ni con la mejor voluntad puede enderezar el sistema hidráulico, y eso de que la dama va a aceptar permanecer virgen y casta sin perder el oremus, conformándose con besos y abrazos… ahem ahem, es una receta para el desastre. Esperemos que acepten que las parejas tienen muchas maneras, muuuuuuuchas maneras de practicar sexo, que un orgasmo es un orgasmo es un orgasmo, que el sexo oral no es un sucedáneo del coito y que afortunadamente la industria de los juguetes sexuales ya no es algo sórdido. El que lo tiene complicado en este caso es el caballero, que lo tiene muy difícil para llegar al orgasmo y deberá explorar otros disfrutes. Con un poco de suerte, y como el órgano más importante en la búsqueda del placer es el cerebro, quizás se beneficie del empujón definitivo a las investigaciones sobre el Orgasmatrón.  Bienaventurados los que pueden tirar de catálogo de venta online, porque suyos serán los gozos y los suspiros de los campos de sábanas

Hoy la foto del análisis se la vamos a dedicar a la parejita de secundarios. Aunque no les toca sufrir tanto como a lo protagonistas, tambien tienen que madurar y aprender. El está amputado de la rodilla hacia abajo en la pierna izquirda, y lleva una prótesis que le da pudor. Ella al principio es absolutamente opuesta a las relaciones con dispacacitados, pero poco a poco va aprendiendo a aceptar al rubiales saleroso. Y para que se les vea bien, empezamos por colocarles en una habitación coordinda en tonos neutros sobre marrón claro. La luz, difus, está colocada con el foco principal en la ventana, jugando con un contraluz «natural», y se refleja para iluminar las sombras. La ropa de ambos tiene un tono gris que se anima con un rojo suave en el jersey de ella, a tono con el amarillo y el azul del chaleco de el, que tiene un eco en la botella de agua que destaca o se funde sobre la ropa de ella. Tres colores primarios que van y vienen, una dispocición de los actores simétrica, mirándose entre ellos… la lectura es clara: armonía y conjunción.

Le cayó la sopa fría (norcoreana)

Imagen: koreaherald.com

Me dice mi buen Paco: para cenar, lo que sea, pero frío, muy frío. Que se están derritiendo los ladrillos de la pared. Bueno, pues como ya tenía en mente lo de probar esta receta, aprovecho para usarlo de conej… de catador avezado, y después de un análisis de lo que se puede y lo que no se puede replicar, saco mi propia versión del Naengmyeon, la sopa fría de fideos de trigo sarraceno. La habéis visto en algunas series que hemos comentado (es la golosina que se zampan los reclutas cazazombies después del partido), y ha llegado a ser asunto diplomático y símbolo de la deseada reunificación

Originalmente, esta receta es norcoreana (de hecho, se llama también Pyongyang Raengmyon , 평양랭면), y se consumía en los fríos días de invierno: francamente no me imagino tomando un caldo frío viendo caer la nieve en la calle. Los surcoreanos tampoco, y cuando los del Norte empezaron a salir por patas de sus pueblos y bajar a buscar un lugar bajo el sol en mejores prados, rápidamente convirtieron esta receta en un refrescante platillo de verano canicular. Llena la barriga, aporta sales y agua, quita la sed, evita el “encharcamiento” del estómago por pérdida de la acidez (de tanto beber líquidos, se reduce el pH del estómago, y eso da nauseas y malas digestiones) … una maravilla, vamos. Imagen: Korea.net

Esta vez he probado la versión mul-naengmyeon: 물냉면, o sea los fideos sin picante y con caldo de carne, que así también nos hidratamos. A partir de la receta fundamental (originada en la dinastía Joseon), hay cientos de variantes: pongo esto, quito lo otro… dependiendo de los gustos y productos accesibles.

El caldo básico es un caldo de carne, que en principio se hace con hueso y carne de vaca, un poco de cebolleta, un diente de ajo, un trocito de jengibre fresco, una cucharada de soja, un poquito de azúcar… Un caldo así, helado, era un clásico del verano en Lhardy, servido desde el segundo samovar (ahora no se si seguirán teniéndolo, nos hemos vuelto muy tontolabas).

Como no tenía ganas de hacer caldo con el calor que tenemos y los precios de la electricidad, compré una caja de caldo de carne, puse una taza en un cazo, corté en laminillas un trozo de2 dedos de raíz de jengibre y unos rabos de cebolleta fresca, añadí una cucharada de soja, un pellizco de azúcar moreno, lo herví un par de minutos y le dí un escaldado a un filete de carne de chuleta de cedo que esperaba su momento en el frigorífico. Lo justito para que no quedara cruda. Saqué la carne, la puse en un platillo, devolví la porción de caldo hervido y reforzado al resto de líquido, y dejé toda la noche que infusionara en el frigorífico.

Empecemos por los fideos.

Los que se utilizan son de trigo alforfón, y hasta en los paquetes encontraréis que la principal receta indicada es la que hoy reseñamos. O sea, son estos, seguro.

Siguiendo las instrucciones del paquete, puse a hervir agua, añadí los fideos y ya puestos puse el huevo a cocer, todo junto.
Mientras se cocían los fideos, corté en laminillas medio pepino y media pera conferencia. Lo ideal sería haber usado pera nashi, claro, para otra vez será. En su lugar de origen, también se añaden laminillas de nabo de agua coreano o rábano brevemente adobado. Tampoco tenía, me lo apunto para la próxima
Cuando el trozo de carne está frío, ya podemos cortarlo en trozos. Esta vez hemos usado chuleta de cerdo, pero hay versiones con ternera, pollo y hasta pescado. Normalmente se usa la carne de morcillo de ternera que pusimos en el caldo. Supongo que los restos del asado o la brasa del domingo también valdrán

A estas alturas ya están cocido los fideos, así que los colamos, los refrescamos y los ponemos en un cuenco con mucha agua fría y cubitos de hielo
Mientras, vamos pelando el huevo, que estará hasta cremosita la yema. Rico ricoooooooo

A emplatar se ha dicho. Ponemos un puñado de fideos en un cuenco, añadimos las rodajas de pepino y de pera, los trozos de carne, el medio huevo y el caldo de carne colado cn una cucharada de vinagre de manzana y dos de líquido de kimchi. Ah, que tampoco, que tenemos que ir a la tienda… bueno, pues un poco de líquido del chucrut del supermercado. Un pellizco de semillas de sésamo tostadas, y a disfrutar. El toque dulzón de la pera le da un regusto estupendo, los fideos están en su punto, y como no lleva ni grasa ni picante se duerme de maravilla con esta cena

Le hemos echado mucho caldo que tenemos sed, era eso o apretarse un botijo entero. Pues tampoco está tan mal presentado… algo se parece al original

Lista de la compra: Kimchi, huevos y asesinatos

Queen of Mystery. (Mystery Queen): Pocas cosas hay mas relajantes que tumbarse a la bartola con el te en la taza, las galletitas en el platillo y la novela de crímenes espeluznantes en la mejor tradición de la novela de detectives clásica, con sus Diez Mandamientos de Knox seguidos al dedillo. A ratos lees, a ratos te pones el libro en la cara para roncar a gusto. Lo mismo vale para estas series de corte clásico, que las vas siguiendo en el sofá y si alguien pretende cambiar de canal, balbuceas: “no m’ cambiesh que la’ stoy shiguiendooooo” y rematas con un ronquido. Si pierdes el hilo, cuando te espabilas retrocedes y te pones al día.

«Traditional korean family summer». Jeremy Yong, 2015. Imagen: saatchiart.com.

Pues fue otra vez mi sensei quien me aconsejó este k-drama. En la mejor tradición de las mujeres maduras detectives que nos han acompañado en la adolescencia y juventud, he aquí una versión de Miss Marple mas joven y oriental. La vida cotidiana de un ama de casa que, cual Jessica Fletcher, alterna las excursiones en el mundo del crimen con la ensalada de repollo. En vez de escribir novelas de misterio, nuestra coreana se dedica ahacer las faenas de la casa, pero igualmente incluye en sus funciones chinchar al sufrido policía de turno de la comisaría del barrio para que proceda a detener al culpable, y tiene su refugio secreto en la habitación que le tiene cedida una amiga en su trastienda, donde esconde sus archivos y la biblioteca de criminología que repasa con avidez. Que menudo panorama tiene en casa durante la primera temporada: una suegra mandona que la emplea de criada, una cuñada frívola y consentida y un marido ausente que no es malo, y a su manera la quiere, pero que ni la entiende ni la conoce. Ella aguanta ser la chacha de la familia en agradecimiento a haberla criado y aceptado cuando perdió a sus padres, pero a la que puede se escamotea para ir a husmear en cuanto sucede a su alcance. Así es como conoce a un detective exiliado a la comisaría del barrio por revoltoso, y evidentemente ni el uno la aguanta ni la otra se deja mandar, así que topan como dos carneros (¡BLAMMMMM!). Un k-drama sin romance (¡increíble!) para divertirnos con los conflictos entre los personajes (tranquilos, nunca llega la sangre al río), su misterio y su suspense bien dosificados, y mas de una broma “de montaje” (que al final del episodio 7 suene en la radio del asesino el “Quizás, quizás, quizás” del cubano Osvaldo Farré en la versión de Nat King Cole cantando ¡en español! NO TIENE PRECIO)

El tipo duro con la novia desaparecida. Como para enredarse con casadas estaba el mozo en la primera temporada…

Veremos muchas caras conocidas, como las cuatro marujas del principio, el poli vago, el poli jovencito (que también fue abogado), el detective duro (anda, el dueño de la cadena Dondon, portero del Inframundo, mafioso en el negocio de los inmuebles…)…Lástima que para la segunda temporada, muchos de los actores no repitieran, porque me hubiera encantado volver a ver a las cuatro señoronas haciendo de las suyas entre capuchinos y cafés ice americanos. Los que si repiten y llevan el peso son los dos protagonistas: Choi Kang Hee , que como maruja cotilla no lo hace nada mal (y ente producccion y producción tiene su propio programa de radio y maneja una marca de ropa) y Kwon Sang-woo, ue empezó siendo cabeza del movimiento mom-zzang («cuerpazo», o sea modelos cachas para deleite de los compradores de ropa ), y antes de ver decaer el six-pack abdominal se pasó a la interpretación. Ah, y como de nombre de pila se puso Francisco, podemos llamarle Paco…

Lo dicho, esta primera temporada la familia del marido la tiene empleada de «chica de las faenas» a tiempo completo, hala a cocinar, hala a limpiar cortinas, hala a comprar… y aunque bien deberían agradecerle alguna que otra “intromisión” (si no fuera por ella, la cuñada pánfila sería abono de petunias a final de temporada) parece que la amnesia es una enfermedad congénita en esa familia.

En la temporada 2, ya no han podido evitarlo: el estilo buddy movie cambia a romance story. Para evitar líos, la protagonista está ahora divorciada del marido (hala, por canelo e infiel), y comparte piso con la amiga de la tienda de takeaway, que ha cerrado para prepararse el examen de entrada en la academia de policía. Me pregunto de que vivirán las dos… enfin… Su estilismo ha dado un giro, claro, ya no es la marujona desatada de la primera temporada. El detective creía que había resuelto el misterio de la desaparición de su novia años atrás, pero resulta que no es así. Las tramas se van enredando y complicando, y los “casos de la semana” quedan completamente diluidos. Demasiado presupuesto, yo que sé… Lo cierto es que al final de temporada yo tiré la toalla de enterarme de algo y dejé que siguieran cometiendo errores y cayendo en incongruencias (¿pero no estabas tan decidido que le habías comprado un anillo? ¿porqué le das tan poca importancia a su pérdida?). La realización técnica es tan impecable como en la primera parte, aunque se cuelan gazapos (a ver, si el internado estaba “aislado en las montañas”, a dos horas en coche de la “civilización”, es incongruente que en los planos de exteriores se vean los grandes edificios de una ciudad, un paseo de media hora y llegas a un núcleo urbano) y los personajes están perfilados a brochazo gordo (el forense medio chiflado, el perfilador robótico, la niña de papá…). Los dos actores principales salvan el papel con oficio y buenas maneras, pero ya no hay esa chispa de la temporada anterior. Acaba la serie con una resolución apresurada y un cliffhanguer tremendo para una tercera temporada que nunca ocurrió.

Imagen: koreabizwire.com

Tiene miga esto del divorcio en Corea… como en otros países del Sudeste Asiático, este es un tema tabú y que si bien en el hombre se considera “un tropezón”, en la mujer aun arrastra un estigma social marcado a fuego que llega a destruir a la interesada. Ya viene de antiguo, ya, porque en un modelo social confuciano la mujer, ser defectivo y completamente subordinado a los hombres de la familia, debía casarse rápido y vivir encerrada tras los muros de las lujosas residencias, dedicada a la vida contemplativa de la caída de la hoja y a soportar los sucesivos embarazos. Las clases bajas y trabajadoras estaba obligadas a abrir la puerta de la cerca y dejar a las mujeres eslomarse en el campo, sudar en las factorías, fregar suelos ajenos… si eras viuda, pues bueno, mala suerte (eso si, las leyes en Joseon prohibían a las viudas volver a casarse, aunque los viudos podían consolarse con una nueva esposa cuando la difunta aun no estaba en el agujero), pero si la interesada estaba hasta el gorro de su marido, lo mandaba a esparragar e intentaba ganarse el miso por su cuenta… ¡cataclismo social!. Sólo el marido podía pedir el divorcio. Que diréis que algo hemos mejorado actualmente, desde que el divorcio es legal para las dos partes desde 1922, pero ojito: la primera legislación castigaba a la mujer que se divorciaba (que tenia que aportar alguna razón como la enorme cornamenta impuesta o la conducta criminal del marido) con la pérdida de propiedades y prerrogativas sociales (algo se ha ido arreglando desde entonces). Actualmente (2021), el porcentaje bruto de divorcios es del 2,00% (101.673 divorcios en ese año), y el concepto social empieza a cambiar lentamente: una divorciada ya no es una bruja desmelenada de exagerada apetencia sexual o frígida indiferencia, o una fracasada en sus tareas domésticas que maltrata al marido, pobrecito. La enorme mano de obra femenina, explotada y mal pagada en empleos miserables, ha levantado sobre sus sudores y lágrimas buena parte del milagro económico del Tigre del Sur, y muchas currantes necesitan seguir trabajando después del matrimonio, cuando antes solían retirarse. Así que ya puestos… que le den puerta al zángano del sofá, a su familia de tiranos y a todo el vecindario. Las productoras audiovisuales no han perdido comba en los nuevos vientos de la audiencia, y van ofreciendo roles de protagonistas a personajes femeninos divorciados y muy positivos: trabajadoras, dignas, honradas, orgullosas y valientes.

O sea… tienes que rodar en un alacén vacío que ha salido en muchas películas antes… igual hasta lo han llenado de pintadas y trastos en la producción anterior… y quieres darle un puntito qualité a la iluminación… pues nada nada, no hay que preocuparse, que el equipo de iluminación tiene un par de trucos en la manga. Dejas todo en sombra, ay negra sombra, y en las ventanas pones unos celofanes de colores fríos y cálidos parcheando. Luego el director coloca a los dos actores en las manchas de luz (en colores alternos, el «bueno» está en el naranja, el «malo» en el azul) y djas que las siluetas, tan características, se recorten. Encima le dan un aire misterioso, csi simbólico… lo que se discurre cuando hay poco presupuesto, caramba

La guerra no ha terminado

Onoda, 10.000 noches en la jungla: Con el verano, llega el calor, y con el calor llega “la caló”, y con “la caló” llega el insomnio para pegarse la noche abanicándose y matando mosquitos a zapatazos. Que mejor ocupación de la noche tropical que ver una película del género bélico ambientada en las junglas procelosas del Pacífico. Si encima te pones un vaso alto con hielo y agua de coco, con o sin ron, se puede aguantar. Así que, ahora que se ha estrenado esta película en España (por fin, porque es del año 2021), volvemos a nuestros años de ciclos de cine bélico sin complejos en la tele: Objetivo Birmania, Tora, Tora, Tora, Guerrilleros En Filipinas, Arenas Sangrientas, El Arpa Birmana, Los Desnudos Y Los Muertos, La Condición Humana II, Fuego En La Llanura, Infierno en el Pacífico… Sobre todo, esta última, porque su argumento parte del mismo hecho histórico: los soldados japoneses que fueron asignados para hace guerra de guerrillas en la selva y siguieron allí después de la rendición de Japón. Si la película americana parte de un relato de Reuben Bercovitch, esta que hoy revisamos toma de partida la novela de Werner Herzog El crepúsculo del mundo y sobre todo la autobiografía del protagonista, No Surrender: My Thirty-Year War (Sin rendirse: Mis treinta años de guerra). Si, mas que película de guerra este es un biopic que sigue el detalle cuidadosamente, porque la realidad es mas alucinante que cualquier invención. Efectivamente, el soldado Hirō Onoda fue un oficial de inteligencia del Ejército japonés que había sido reclutado y entrenado para formar parte de un grupo de saboteadores durante la II Guerra Mundial en el frente del Pacífico, enviado a la Isla de Lubang en Filipinas junto con un arsenal de armas y municiones y ordenado estrictamente ni rendirse ni suicidarse, pasara lo que pasara. Total, que entre el desbarajuste del final de la guerra, la imposibilidad de contactar con ellos y unas cosas y otras, va pasando el tiempo, va pasando el tiempo… y ahí se queda Onoda haciendo de hombre salvaje en la selva, al principio con tres hombres a su cargo, al final solito, esperando a un enemigo que nunca llega o a unos refuerzos fantasmales, o a los bárbaros, o a Godot…La cosa es que la espera se hace eterna, y mientras tanto el sigue con su misión, provocando actos de resistencia contra el enemigo (en realidad, fastidiando a los paisanos: quemando cosechas, robando cosas, matando gente -entre veinte y treinta asesinados-…)

Haciendo cuerdas. Menos mal que uno de ellos viene de una granja y tiene conocimientos prácticos…

La película va deslizándose durante tres horas para contarnos esos casi treinta años de supervivencia, que me río yo de Bear Grylls. La primera hora se hace un poco morosa, pero luego le vas cogiendo el tranquillo. Si os aburrís, haced como yo, entre plano de cocotero y plano de cocotero id mirando en Internet sobre este caso (y otros), y os vais documentando. Endo Yuya como Onoda joven y Tsuda Kanji como Onoda maduro lo bordan, y en general todos los actores están fabulosos (muy lejos de ese aire de teleñeco histérico que suele ser habitual en la escuela de interpretación nipona). Toda la película tiene un aire de “peli de los 50” por su fotografía, su utilización de planos y objetivos, los movimientos de cámara, su etalonaje, su grano… Que no es reproche, ojo, solo curiosidad. La producción es una Joint Venture de Francia, Italia, Alemania, Bélgica, Japón y Camboya (donde se ha rodado), y en algunos sitios la veréis identificada como japonesa y otros como cine europeo

Anda que no es fácil imprimir periódicos con noticias falsas. Este detalle me recordó tanto a los periódicos del Fuerte Baler…

Todas las críticas que he ido mirando repiten el mantra de “la locura y el fanatismo”, como si el culpable de haber llevado a sus hombres a la muerte y haberse negado a creer a las expediciones que intentaban sacarle de allí fuera Onoda, y hay quien reprocha al director haber dado cierto barniz épico y heroico al tozudo japonés. Vaya por Dios, si les hubieran hecho caso antes de hacer el guión… Es evidente que estos críticos no han investigado la mentalidad japonesa de ese periodo, ni cómo funciona la mente de alguien que ha sido formado en la sociedad de preguerra, que tenia marcado a fuego en el alma de los ciudadanos el código del Bushido en su aspecto mas estricto. La glorificación del honor, el sacrificio, la devoción  aun emperador divino, el nacionalismo expansionista  creador de un Imperio que dominaría todo el Pacífico… Si leísteis un poco sobre el Bushido en la entrada sobre GARO, hoy os amplío el asunto del nacionalismo japonés de los años 40. Denominado Estatismo en el Japón Shōwa (reinado del Emperador Hirohito, -1926-1989-), este movimiento aparece como un sincretismo político de ideologías japonesas de derecha e izquierda (nacionalismo japonés, imperialismo, militarismo y capitalismo de estado), que fue propuesta por un número de filósofos y pensadores políticos contemporáneos en Japón. Tras las victorias sobre China y Rusia en sus respectivas guerras, Japón se convierte en potencia imperialista, y desarrolla políticas muy agresivas. Curiosamente, no es la pobreza y la derrota lo que convierten al país en incubadora de huevos de serpientes, sino el triunfo y la corrupción de los políticos, donde la riqueza generada “podría ser aun mayor si mandaran los militares, que no están corruptos”. Y allá que empieza a formarse una idea de “fascismo japonés” que se alimenta de la represión que ejerce el Gobierno. La nostalgia del shogunato, los contactos con la Alemania de la época, la romantización del espíritu Samurai, la idealización y adscripción del Bushido y las artes marciales en el espíritu nacionalista… todo acaba confluyendo, y así un escritor como Seigō Nakano buscaba producir un renacimiento de Japón a través de una mezcla de ética samurái, neoconfucianismo y nacionalismo populista modelado en base al fascismo europeo. Hala pues, buena mezcla. Y como muchas corrientes proclamaban el papel rector del Emperador sobre una clase militar al mando, pues en Palacio tan contentos (anda, como Primo de Rivera y Alfonso XIII… la historia se repite cambiando garbanzos por sushi) . No todo el mundo estaba por la labor de aguantar a un señorito que no habia hecho mas que abanicarse en palacio y dejaba el trabajo duro a los militares agrupados en clanes, y no todos los intentos de golpe de estado de los años 20 y 30 tenían en mente dejar al Emperador de jefe… pero mientras tanto, pues a lo suyo, a montar el Imperio (suena aqui en nuestras cabezas la Marcha Imperial , tu tu tu tututuuuu tututuuuuuu). Hasta que no entraron en el Eje en la II Guerra Mundial y acabaron llevándose bofetadas hasta el cielo de la boca, las élites japonesas no pararon de enredar y meterse en tareas imposibles, embriagados por una hýbris que dejaría chica a la soberbia del arquitecto de la Torre de Babel. Normal que un soldado criado en esos años, al cual le han dado instrucciones de “no parar”, y que encima ha recibido entrenamiento de cómo hacer contrainformación e Intoxicación Informativa, no se fíe un pelo de discursos por megafonía, periódicos, radios… y exija un mando confiable para aceptar órdenes. Si, como los últimos de Filipinas, no te puedes fiar ni de tu abuela, y ojo que los enemigos intentarán TODO para sacarnos de aquí y matarnos.

A veces, solo a veces, hay pequeños respiros. bien se puede esperar a los barcos mientras nos damos un chapuzón.

Por cierto, el señor Onoda (os recomiendo encarecidamente que os leáis su biografía aunque sea en la Wikipedia), no fue el último combatiente. Siete meses mas tarde se rindió el soldado taiwanés Teruo Nakamura. Antes que el, habían ido saliendo otros rezagados como Shoichi Yokoi. Por lo menos Onoda pudo reengancharse a la vida, aunque fuera deprimido y dolido por la derrota japonesa. No todos pudieron superar la sensación de vergüenza y fracaso, como soldados y como parte de una nueva sociedad sin valores ni honor

Esta foto es un remake de la foto original con la cual el colega pudo convencer al Gobierno de que habia que ir a buscarle.

Se calcula que unos 4000 japoneses se quedaron rezagados en el armisticio. Unos fueron saliendo poco a poco, otros dejaron los huesos en los bosques de jazmines y orquídeas. Aquí os dejo un enlace con mas información al respecto

Estos críticos tan listos, tan listo, tan documentados y bocachanclas, no han pillado la referencia musical que da muchísimas pistas sobre la complejidad del personaje. Porque en casa, fue escuchar los primeros compases de la música del inicio de la película y exclamar “¡Rayos, eso me suena!” Efectivamente: las primeras imágenes, cuando Onoda está llegando a la isla donde ha sido destinado, es una versión no demasiado alejada del original (simplemente han añadido algunas notas) de la canción Ja nus hons pris de Ricardo Corazón de León (1157-1199) Ningún cautivo dirá su pensar/sinceramente, si no es con dolor/mas con esfuerzo, puede hacer canción/Tengo amigos, mas bajo es su valor/pues ya dos inviernos sin rescatar/apresado estoy aquí. Mas atinada, imposible… El también es un prisionero, y las cadenas son las del honor y el deber. Cumplir sus órdenes como soldado, y esperar que el mundo (y sobre todo, los responsables de haberle dejado allí) no se hayan olvidado de su nombre (aunque ojito al mando que lo había reclutado, cómo escurre el bulto, sutil referencia a la amnesia general tras la guerra… si no es por el colega del camping que se pone pesadito…)

Vacas, pústulas y pandemias

Talisman para prevenir la viruela. Casi que os lo podeis imprimir y poner en la puerta de casa. Imagen: Harashobo.com

Quizás os sorprenda que suba dos entradas seguidas de “culturilla general” en vez de alternar con críticas de series o películas. Bueno, es que la escribiente que estas páginas rellena gusta de estar al día, y mismamente andamos revueltos con la dichosa viruela del mono, que si es pandemia, que si es brote, que si vacunamos, que si nos duchamos en lejía… Así que, recordando que la viruela del mono comparte muchas características con el resto de virus del género Orthopoxvirus (que incluye el variola virus y el vaccinia virus) y que estas cosas ya pasaron antes en tierras de ultramar y han aparecido en a-dramas, haremos un ameno repasito al temita, aunque nos limitaremos a las zonas de Extremo Oriente. No os rasquéis, que es peor

On the origin of smallpox: Correlating variola phylogenics with historical smallpox records. Imagen: pnas.org

Parece que el consenso mayoritario ha determinado que la viruela se originó en Africa, ya que los restos más antiguos se han hallado en momias egipcias datadas del siglo III a.C (no me extraña, es lo que tiene anda subiendo y bajando por el Nilo y entrando en el corazón de la Oscuridad en busca de madera de acacia, marfil, esclavos, animales vivos y lo que pillaran). Como en cualquier camino, lo que viaja hacia un lado también puede viajar en sentido contrario, y a través de la Ruta de la Seda (en su origen, el Camino de Horus) la enfermedad viajó a lomos de caballerías, camellos y aplastadores de alpargatas para cruzar los altos del Pamir, tocar el Subcontinente Indio en el siglo I d.C, y hacer un primer debut en China en el siglo IV d.C. A medida que aumenta el tráfico durante el siglo VI d.C., también aumentan los casos y los brotes por las sucesivas reintroducciones, y la enfermedad llega hasta la Península de Corea en el siglo V-VI d.C, desde donde alcanzó Japón a cargo de un pescador de Dazaifu que se contagió en Corea y al volver a su pueblo como paciente 0 extendió el contagio a toda la isla, (en evidente demostración de la pirámide de Fibonacci epidemiológica) y un tercio de la población acabó falleciendo

Imagen: Alamy.com

En China, los Manchúes sufrieron numerosas epidemias de viruela durante sus guerras de conquista, cuando invadieron y dominaron China en la primera mitad del XVII. Eran más vulnerables que los chinos porque procedían de regiones donde su propagación había sido mucho menor (es decir la población local ya había adquirido inmunidad de rebaño a base de pasarlo mal y morirse a puñados, pero los supervivientes estaban blindados).

Imagen: morbidanatomy.blogspot.com

En Corea se han encontrado descripciones bastante claras de la enfermedad en textos del periodo Goryeo (918-1392), que afectaron a todo quisque, desde las chozas hasta los palacios, y que se atribuían a Hogu Mama, el dios de la viruela. La enfermedad en sí se denominaba Duchang, Sonnim (“huésped”), y Mama (“Alteza”). Para aplacarla (ms que combatirla, ya que se consideraba que la deidad estaba “de invitada forzosa” en el cuerpo del enfermo), se rezaba, se tomaban remedios de hierbas y se cruzaban los dedos, y era mejor tratarla con amabilidad. Esta actitud estaba en parte fuertemente arraigada en el chamanismo coreano en genel (con los demonios no se lucha, se negocia), y en parte en la historia natural de la enfermedad, con sus comportamientos “caprichosos” alternando entre la letalidad y la relativa benignidad. En esos momentos no se podía distinguir entre las distintas variantes (v. major y minor, otras enfermedades similares…), y los tenía muy despistados. Durante el periodo Joseon (1392- 1897) la viruela fue una de las epidemias más terribles en Corea, dejando al paso de las oleadas miles de muertos y zonas en grave hambruna por la falta de mano de obra para recolectar, sembrar, cuidar del ganado… durante su enfermedad. Para superarla, la sociedad de Joseon adoptaba medidas no siempre efectivas, como rituales oficiales, tratamientos médicos según la MTC (Medicina Tradicional Coreana) y remedios populares a cual más curioso. De indudable interés es estudiar las medidas sociales que se lanzaron para paliar las consecuencias en la población (como el auxilio social de los huérfanos), aplicadas por el rey Seonjong de finales del s XVIII

Minamoto no Tametomo defeats a smallpox devil from Yoshitoshi’s 36 drawings of Yokai. Imagen: Wikipedia

En Japón también se consideraba que el causante de tanto desastre era un agente sobrenatural, pero en este caso, de divino, nada: un demonio u Onryō (fantasma vengativo) era el culpable, y sólo por su peligrosa iracundia intentaban hacerlo “por las buenas”. Para “invitarle a largarse”, se utilizaba el color rojo (al cual los fantasmas le tienen miedo) y perros (en imagen o ladrando en el patio, también odiados por los fantasmas). En Okinawa se vestía al paciente con ropas rojas, y un bailarín ejecutaba la “danza del león” con la música del sanshin, mientras se apaciguaba al espíritu malévolo con flores e incienso. (NOTA: a mi eso de poner luces rojas en la habitación y cubrir todas las lámparas con telas rojas… como me suenaaaaaaaa… aunque la explicación que daba mi abuela era que “así salían antes los granos del sarampión fuera y pasabas la crisis, si se quedaban dentro te morías, y además la luz roja es menos molesta para los ojos, que están irritados durante las enfermedades de la infancia”. Que de vueltas da la vida)

Muñecas, juguetes, telas… toda la habitación se ha llenado de color rojo para molestar al fantasma y que se largue. Imagen: tokai.or.jp

La medida más eficaz y menos agresiva (visto lo visto) fue la VARIOLIZACION. Consiste en la administración de material contaminado con virus de viruela (más o menos atenuado) a un paciente sano, en la esperanza de que el inoculado pueda sufrir una versión leve de la enfermedad y quede protegido para el resto de su vida. Se ha querido datar en los inicios del siglo XI d.C. las primeras prácticas de inoculación, situándolas con gran probabilidad entre China y la India, donde una leyenda dice que “el secreto de la variolización fue transmitido por un taoísta inmortal del Monte Omei (sudoeste de China)”; algunos historiadores creen que esa apelación legendaria forma parte del deseo por parte de los primeros inoculadores de legitimar su práctica como algo ancestral y con impregnación mitológica. Es más cierto que a lo largo del siglo XVI, fuera practicada inicialmente por el médico chino Nie Jiuwu de la provincia de Jiangxi y, ya de forma más generalizada, se encuentra documentada en diversas fuentes chinas durante el XVII El conocimiento del método se transmitió a los pueblos del entorno del Asia menor. Aunque fue un avance, su impacto epidemiológico sobre la enfermedad es muy difícil de determinar. Seguía siendo un método arriesgado, que podía acabar con el paciente gravemente enfermo o muriendo (vale, en menor proporción que con la V Major) y que a veces fallaba como una escopeta de feria (por ejemplo, el inóculo se había estropeado, o no era el patógeno que se creía, se transmitían otras enfermedades sin querer…) llegando a provocar un brote de lo mismo que se quería evitar

Originalmente, en China se utilizaron tres métodos diferentes de variolización. El primero consistía en introducir en los orificios de la nariz, un pedazo de algodón empapado de pus extraído de pústulas frescas, cogidas de individuos que padecían la enfermedad de forma suave. El segundo utilizaba costras desecadas y pulverizadas, recogidas un año antes, que igualmente y mediante un tubo de bambú se introducían por los orificios nasales, a los niños en la ventana nasal izquierda y a las niñas en la derecha. El tercero consistía en poner a un niño sano las ropas usadas de un varioloso. Posteriormente, se añadió un cuarto, en el cual se insuflaba en los orificios nasales de los niños polvo de costras pulverizadas, con la ayuda de un fino tubo de plata. En la India y otros países se prefería la escarificación e inoculación de líquidos de las pústulasImagen: researchgate.net

Como bien sabemos, el conocimiento sobre el remedio viajó otra vez por la Ruta de la Seda (me río yo de las “autopistas del conocimiento”) de vuelta a Occidente, y tras vicisitudes varias llegó a Inglaterra, donde el médico E. Jenner desarrolla la VACUNACION, utilizando el virus de la viruela de las vacas, pariente de menos agresividad que sin embargo era capaz de ofrecer protección ante el susodicho. Otra vez de vuelta a la carretera, y el procedimiento desarrollado en tierra de extranjeros es administrado en China, Corea y Japón, no sin resistencia. “Cosas de estos extraños, para que obligarnos a pincharnos si con lo nuestro ya tenemos bastante”. En la India hubo un enfrentamiento de perfil mas político que científico, sobre todo cuando las autoridades prohibieron la variolización (inestable y que a veces era la misma causa de explosivos brotes) para imponer la vacunación. En 1876 se introdujo la vacunación en Corea (proyecto abanderado en una épica lucha personal por Ji Seok-yeong, leed sobre el asunto que no tiene desperdicio) no sin dificultades, desconfianza y prejuicios, y los coreanos siguieron poniendo una vela a la vacuna y otra a la chamana incluso después de la ocupación japonesa. En China, Los escépticos periféricos también hicieron oídos sordos a las proclamas de los sucesivos gobiernos de “variolización no, vacuna si”, y alargaron el asunto hasta 1965, a pesar de que la técnica de la vacunación había sido introducida en el año 1806. En Japón fue introducida en 1879 por Sok-Yong Chi, un educador que estaba muy interesado en la ciencia médica moderna

Sajando la pústula de la vaca

Lo sorprendente es que, teniendo semejante circunstancia para sacarle punta, los guionistas de esos países no hayan exprimido mas la historia. En Japón solo he encontrado Smallpox Tale (1975), un film en 16 mm de Terayama Shuji y que debe ser de las de “Arte y Espasmo”. De la parte china solo he encontrado The Viral Factor, que tampoco es china, china… porque es del cine de acción de Hong Kong, y el mcguffing es un vial con el virus danzando entre secuestros, traiciones, tiros y persecuciones. En Corea si le han dedicado algo más de atención: es la enfermedad “oficial” del rey en Kingdom (una excusa como otra cualquiera para tenerlo a buen recaudo), y la miasma sufrida por el Príncipe Gyeongwon en Jewel in the Palace (culebrón histórico del año 2003 que aún colea en la memoria de los espectadores coreanos). Donde más atención le han dedicado (por cierto, muy bien representada) es en la comedia histórica de Rookie Historian Goo Hae-ryung, a la cual le dediqué una de mis primeras entradas en este blog (ya perdonaréis el desmañado post, pero estaba empezando). Un k-drama que sin ser de las grandes producciones se ve con agrado y cariño

Del k-drama de la Historiadora Novata: atención a los enfermos en el poblado aislado y vacunación del príncipe para ejemplo de los lugareños. Predicando con el ejemplo

Para saber mas: dos textos que he saqueado para redactar esta entrada. Se leen con gusto y aprovechamiento

Historia de las pandemias (II): La viruela japonesa y la peste negra. E. J. Rodríguez. Jotdown.es

La introducción de la variolización en Europa. Dr. José Tuells. Vacunas.org

La historia de nuestra vida y la vida del vecino

Imagen: bl.uk.

Un poco de estadística puede dar idea del volumen de producciones de cine y series de Extremo Oriente. Esta minitabla hecha al tuntún tuntunero está elaborada con el número de series y películas que son colgados en la página donde (ahem, ahem) correteo en desenfadada y alegre investigación (que no faldicorta; no está una para ir enseñando las innombrables cual colegiala japonesa en un manga Ecchi), así que seguramente faltan una cuantas del recuento real. Y nos dejamos en el tintero muchas realizadas en otros países del entorno, pero para hacernos una idea del volumen de trabajo de los guionistas ya es bastante. Ojo, que muchos A-dramas puede que solo tengan ocho, diez o dieciséis capítulos (duración standart para un k-drama de cierta entidad), pero también hay culebrones interminables (los famosos taiga japoneses, que duran un año,  o los seriales familiares chinos o coreanos)

Series/Películas

AñoCoreaJapónChina
2021109/100126/94135/121
2020110/109114/93126/118
2019104/75121/98112/67

Aunque algunos de los dramas estén contados por duplicado, y no todos los contabilizados lo sean realmente, siguen siendo montones, MONTONES de guiones apilándose sobre las mesas y esperando agazapados en los discos duros de los creadores. Lo primero que se me ocurrió investigar, al empezar a navegar por los extractos y resúmenes de las series, es de dónde sacaban los guionistas ideas para tanta producción.

The King of Dramas. Imagen: drama.fandom.com

La primera fuente y la mas respetada, claro, es la propia mollera. Desarrollando ideas que surgen de la imaginación del escritor desde 0, y que pueden costar años en madurar. Igual que cualquier otra creación literaria, la suma de lecturas, visualizaciones, estudios etc que un escritor acumula durante su vida se va depositando en su mente (consciente e inconsciente) y transformando alquímicamente en un fértil sedimento, como bien explicaban en un c-drama llamado Moonligth (localizado en el mundo de la edición, ). Un proceso difícil y áspero pero muy respetado, y en Corea muy bien pagado y considerado. En este país, los guionistas son igual de famosos que los actores estrellas y los directores. Si los espectadores ven anunciado que un k-drama tiene un guión escrito por las hermanas Hong, Kim Eun-sook (la autora de Goblin) o Kim Soon-ok, van a apuntar en el calendario los días que faltan para el estreno.

Y así convencieron a Gong Yoo de ser un tímido y enamorado Goblin: con un guión que ha hecho historia. Imagen: pohonphee.blogspot.com

En Japon, los guionistas han sido y aun suelen ser también directores (como Akira Kurosawa o Mitani Kōki), novelistas (Gen Urobuchi) o mangakas y guionistas de anime (Kazuyuki Fudeyasu o Rumiko Takahashi) En China, actualmente hay menos de 20 personas que escriben guiones para películas, y si pueden se pasan al mundo de la TV, que paga mejor.

Mentes Criminales a la coreana. Imagen: kpopmap.com

La segunda fuente de donde sacar guiones es la enorme producción anterior propia y ajena, la cual puede ser reelaborada de distintas maneras. Algunos productos son reciclados con mínimos cambios: una pequeña puesta al día, y hala, a grabar. Otras veces se echa mano de producciones extranjeras, a base de comprar los derechos y reescribir más o menor parte de la historia. Así ocurrió con So I Married an Anti-Fan, que ha hecho viaje de ida y vuelta por China, Japón y Corea, así han hecho con muchas series americanas, y así supongo que ocurrirá con la supuesta versión coreana de la Casa de Papel, que la van a dejar que no la va a conocer ni el autor original (igual así, hasta la veo, jajjaajaj).

Esta le gustó mucho a Paco. Si, tambien está en la lista de «posteables». Imagen: kpopmap.com

La tercera fuente es la adaptación de productos literarios, partiendo de novelas más o menos populares, comics y webtoons: los mangas (japoneses), los manhwa (coreanos) y los manhua (chinos) son un granero de manejable acceso. A veces, de un manga surge un anime que su vez da lugar a un Live Action, o incluso a todo un J-drama. Los trasvases de las historias entre los géneros pueden ser tan radicales que del material original apenas queda un rastro en el producto final. Claro, adaptar series gráficas (que pueden rondar los cien o doscientos capítulos y que han tenido tiempo de desarrollar arcos de complejos argumentos, desarrollo de personajes etc) es complicado, y mas en producciones de bajísimo presupuesto. Y no digamos si encima la parte gráfica es detallada y visualmente impactante. En China suelen aprovechar con gusto las novelas, sobre todo en producciones que rondan los 36 episodios (por ejemplo, Rattan, una novela de fantasía que tengo en lista para comentar), y en Japón un manga no se considera triunfador hasta que no tiene su propia adaptación con actores, con ocho o diez episodios, y que tanto me recuerdan a aquellas Joyas Literarias de Bruguera, que resumía los textos y ofrecía intercalados con los mismos unos paneles de comics a modo de ilustración del relato. Ejemplos sacado del enorme montón de casos es Takane to Hana, manga que de 115 capítulos lo reducen a 8 episodios. O Uncle Cool, un manhua que se plantó en los 73 capítulos y se adaptó en una miniserie de 12. O The Sensual M, un manhwa que va por el capítulo 123 y en su adaptación peliculera (Love & Leashes, ya hablamos de ella) ha perdido no sólo personajes y acontecimientos, sino también la enorme complejidad de los caracteres principales (y el perro adoptado en el bar). Mas radical ha sido la adaptación de The Heartbeat at the Tip of the Tongue, novela ligera china en la que se basa el c-drama Cupid’s Kitchen, y que del original no conserva apenas los palos del sombrajo (y durante cuyo visionado me dedicaba a investigar los platos y platillos que salían en la serie, tengo que hacer una entrada de alta gastronomía con mis experimentos)

Explicación gráfica de la sinopsis de un k-drama. Imagen: culturainquieta.com

Por último, está la opción “cadáveres exquisitos”, esa divertida herramienta de los surrealistas en la cual se meten en una caja trozos de papel con palabras sueltas y sin relación entre sí, se revuelve y se van sacando por grupos, a ver qué mezcla sale. “Vampiros” + … es una combinación muy popular (vampiros+detectives, vampiros+fiscales, vampiros+cirujanos…). Imaginación al poder, y a fusilar sin compasión otras series. Igual que las ciudades antiguas crecen sobre todo sobre ellas mismas, los a-dramas reutilizan los materiales una y otra vez. Eso si, los argumentos básicos son contundentes como el cemento romano en un puerto del Mediterráneo, aquí se pega todo a golpe de mortero salado.

Imagen: dreamstime.com

Si a esos sumamos que en los tres países se trabaja a contrarreloj, que en no pocas ocasiones se empiezan a emitir episodios antes de grabar los últimos, y que los guionistas (o mejor dicho, las guionistas, ya que el 90% son mujeres en China y Corea) deber ser flexibles no sólo ante los imponderables, sino también adulando las veleidades del público (personajes secundarios que se vuelven muy interesantes, aumentos o caídas de presupuesto, actores que se largan con viento fresco…) la cosa se vuelve delirante. Generalmente, en Corea se trabaja en equipos con un escritor principal y varios ayudantes en equipos jerarquizados: muchas productoras (se producen unos 5 k-dramas al año) tienen alrededor de 35-40 escritores en plantilla, que son reforzados con contrataciones a destajo. En China, la mayoría de las veces son los propios escritores los que adaptan sus historias o manhuas, y se refuerzan con colaboradores y consultores que ayudan a ambientar correctamente la historia. Los machacas japoneses de los j-dramas, en general, sobreviven como pueden, además de tener márgenes de tiempo más apretados, ya que cada episodio generalmente se filma solo unas pocas (dos o tres) semanas antes de su emisión (ni os cuento el estrés en el laboratorio de montaje y etalonaje). Normal que tengan que poner anuncios a cada poco buscando guionistas, dialoguistas etc, porque acaban mas quemados que la moto de un hippie buscando Katmandú

Imagen: barnesandnoble.com

De esta agua, no beberé

The Silent Sea (The Sea of Silence , Sea of Tranquility , Goyoui Bada): Pocas producciones coreanas han elegido el tema de la sci-fi en el espacio. Que yo recuerde, sólo la de los basureros salvadores del universo. Será por la dificultad de la producción técnica, será porque con la ficción terrenal tienen suficiente… pero lo de andar dando tumbos en naves donde nadie puede oír tus gritos o explorar mundos con la cabeza metida en una escafandra no les mola. Además, lo de atenerse a las leyes de la física y la astronomía… ufffff, no es lo suyo, así que incluso en una serie de hard sci-fi (ese subgénero donde hay que agachar la cabeza ante los mandatos de la ingeniería) necesitan la varita mágica en el guión

Para empezar, que Corea mantenga un programa espacial con astronautas y una base lunar estable ya es mucho pedir de la imaginación

La idea original parte a su vez de una película corta (y tan corta, 37 minutos) de 2014 The Sea of Tranquility del mismo director Choi Hang Yong. Se le quedaría en el tintero alguna cosilla por lo visto, o falto de guiones recicló su propio trabajo para darle el gusto a Netflix -que ya sabemos que los productores americanos son alérgicos a las novedades, y prefieren rumiar algo que ya está visto-. Eso si, para volver a venderlo los timoratos yanquis le meten pasta y exhibicionismo. Como un cantante al cual, en vez de darle las partituras de buenas canciones y un arreglista concienzudo, le visten con el traje de más brillitos y lentejuelas del almacén y lo ponen a dar saltos con el grupo de baile espástico. Pues luego no te quejes si la cantinela sosainas que le has obligado a canturrear no vende ni una descarga en Spotify, y que nadie le toma en serio. A ver, que no digo que esta serie sea tan birriosa, simplemente que teniendo pasta gansa invertida en decorados y FX, plantilla de actorazos y promoción a lo bestia, les hayan dejado a los guionistas el cucurucho de pipas del presupuesto, y no se han molestado lo mas mínimo en buscar soluciones factibles a los disparates y jardines en los que se mete el guión.

Bueno, venga, aunque sean maquetas y CGI son muy resultones

Empieza la serie, y resulta que toda la Tierra sufre una sequía tremenda: han desaparecido los mares y océanos, las plantas están reducidas a cuatro manchas verdes, la gente tiene racionada el agua según su “categoría social”… Nadie explica qué ha pasado (es un fenómeno de brusca aparición y rápido desarrollo) ni a dónde ha ido a parar toda esa agua. Una de esas historias que, si las sueñas, tienen todo el sentido, pero en cuanto abres los ojos se deshacen en tu mente. Bueno, vaaaaaaale, alguien estuvo leyendo con ganas la novelita de La Sequia de JG Ballard. Hasta un gran felino sale en la primera parte, como en la obra del inglés nacido en Shanghái. La cosa es que, en vez de un apocalipsis con la descomposición del mundo en general y la sociedad en particular (¿con qué agua puedes cultivar plantas y criar animales para producir alimentos? ¿Cómo puedes fabricar cosas?) el gobierno coreano es capaz de tener un programa espacial. Lo dicho, el despiporre de la lógica.

Las escenas de la parte «técnica» están muy bien rodadas. Ahí, flotando como globitos

En plan muy misterioso, mandan una expedición a la Luna para descubrir qué ha pasado con la misión que estaba allí buscando soluciones al problema del agua. Está claro que, si no es por la sospecha de que algo habían averiguado, allí los dejan para los restos, que no está el secarral para tirar el dinero.

Como jugar al scape room, pero a lo bestiajo

Montan al equipo en un cohete, y allá que los mandan, hala, id a ver. Como es previsible, cada uno tiene sus propias motivaciones y sus órdenes particulares. Todos se callan lo que han venido en realidad a hacer, todos intentan ir por libre, y a todos les han ocultado información vital. Claro, aquello se lía de mala manera, y enseguida hay sorpresas. Para empezar, hay mas muertos de los que debería, y encima no se han muerto de lo que les habían dicho. Leñes, mercenarios patitiesos, esto no estaba en el dossier… o sea, algo hay en la base que todo el mundo está detrás de ello. Lo mosqueante es que los muertecitos se han ahogado. Así, sin más, tirados en pasillos y compuertas. Pero si en la Luna hay menos agua que en la superficie de Arrakis, de dínde ha salido el líquido y cómo se puede ahogar alguien sentando en un pasillo… intriga al canto, y nos quedamos clavados los ocho episodios siguiendo las tramas de traiciones, supervivencia y sacrificio.

Choprechaaaaaa

El colmo es cuando aparece una superviviente del desastre en la base, una chica salvaje que es como Kaspar Hauser: no puede comunicarse, se mueve de forma extraña, desconfía de los humanos y talmente se comporta como un animal agresivo. Que no os destripo la serie, tranquilos.

Mira que os lo tenemos dicho, si queréis sobrevivir hacedle caso al capitán… excepto si hay ballenas blancas por medio, entonces ni caso

Como digo, el elenco es de campanillas. Empezando por el capitán, que es ejemplo de buen mando y gobierno y que encima desde que asoma en pantalla ya sabemos que va a hacer algo heroico (Gong Yoo, que fue un tímido Goblin, un reclutador repartidor de bofetadas y varias cosas mas) y siguiendo por un avieso teniente que va con su propia hoja de ruta (Lee Joon, que últimamente hace de malo malote, esta vez con menos muecas y chulería que cuando era un bulgasal pero la misma voz grave del investigador con afición a la sangría, rodó recién licenciado de la mili por la vía exprés a cuenta de su cuadro mixto de bipolaridad e insomnio – mala combinación si estás cerca de armas y fuera de casa – ). Poniendo cara de susto tenemos a la astrobióloga que ha subido para entender qué demonios estaba haciendo su hermana allí (Bae Doo Na, la conocimos correteando delante de los zombies, y cuando le dan un respiro se dedica a la fotografía). Además, caras conocidas aquí y allá

Ay que mal te ha sentado la luna, colegaaaaa

Técnicamente, como esperábamos, muy bien realizada, y al menos intenta ser realista cuado puede (por ejemplo, esas imágenes en blanco y negro de la luna, sin tonos intermedios), aunque en realidad es una fantasía mágica que hace saltar por los aires la ley de conservación de la energía y la materia, y normas básicas de la fisiología y la biología (¿de dónde sacan moléculas para tanta agua?¿te pego un mordisco y te paso la resistencia mágica al agua lunar en todas y cada una de tus células de forma instantánea?). En español el doblaje es muy pobre, con las retumbantes voces de barítono originales perdidas en unos diálogos monótonos de sonido y tirando a insulsos. Pena, penita, pena, con lo bien que modula las frases nuestro malvado más sexy…. Paco se divirtió con la historia, aunque de vez en cuando su mente racional le hacia exclamar HAAAAAALAAAAAAAA (¿plantas creciendo sin abono ni luz en los conductos?¿salir a la superficie lunar sin traje?¿agua milagrosa?¿vivir sin consumir alimentos?¿cadáveres de hace cinco años conservados por la falta de oxígeno/aire que no se han desecado?). Pero si el disfrutó de la serie, cuando es el mas difícil de contentar de los dos, me sirve como piedra de toque de que, una vez puesta en standby la neurona del raciocinio, os divertiréis

Aaaagua de la Indiaaaaaaa (lo siento, no he podido evitarlo jijiji)

Lo de la sequía tremebunda no les ha tocado de cerca en el Sur, pero en Corea del Norte llevan unos añitos de hambruna a cuenta del desastre metereológico. O no llueve o lo hace todo de golpe. Con el seco invierno, se les han ido a feir puñetas las cosechas, y sin dinero para comprar fuera se van a tener que comer las piedras. Todo se suma a las anteriores sequias y hambrunas varias, que llevan así años. Las soluciones del mofletes pasan por lo de siempre: poner a trabajar a sus hackers para robar online y falsificar lo que haga falta, fabricar y vender drogas sintéticas y las perrerías habituales, mientras se hace la exhibición de chulería armamentística. El Mal, eso si, en plan discreto: de cara a la galería, ha movilizado a todo el personal para trabajar en el campo. Pero chico, donde no hay fuente no hay mata, y sin mata no hay patata.

Las escenas en la resecada Tierra se basan en los tonos extracálidos, y en la luna, tonos fríos. Aquí se ha resuelto una imagen con una monocromía que podría pasar por una foto en B/N coloreada, rodada en un edificio moderno brutalista, y dejando que dos tercios de la imagen estén hundidos en las sombras (con un poquito de luz en una pared anodina y diseño de baldosas neutral) para evitar seguramente otros elementos anacrónicos o distractores. La escalera del tercio izquierdo es la que recibe la luz exterior hacia la que se dirigen las dos figuras, siluetas anónimas en contraluz y llenas de misterio, encuadrados en líneas rectas. El sentido de la imagen, esos personajes que no sabes si van o vienen, da sensación de ambiguedad, muy adecuada para los turbios manejos gubernamentales. Casi parece una imagen de los grabados de Escher, escaleras imposibles en edificios caóticos

Un plato para la Horda de Oro

Mongolian nomads cooking next to their tents, Arabic miniature, 16th Century. (Photo by DeAgostini/Getty Images)

Me declaro abiertamente miembro activo de la Cofradía del Mondongo y devota de la Veneración de la Casquería. No sólo degusto con fruición los platos que me ofrecen en restaurantes, bares, fondas y antros varios, sino que tengo localizados los últimos reductos de venta de la materia prima. Hay quien se limita al filete de hígado empanado o la ración de callos a la madrileña, y cree ser atrevido pidiendo madejas, gallinejas y zarajos en barras de fritangas. Sin embargo, bien sabes, mi buen Sancho, que el hambre del pueblo llano y de más de un hidalgo de lanza en astillero y adarga antigua se ha apaciguado con los duelos y quebrantos que se rescataban de las reses despeñadas, o el aprovechamiento total de la matanza del cerdo. Para que luego vengan hablando los modernos pitiminí del consumos ecológico y respetuoso. Pues nada mas respetuoso que devorar hasta el último gramo de proteína animal del ejemplar sacrificado, y cocinarlo de la manera mas agradable posible como agradecimiento a su posición en la cadena alimentaria. Añadamos a esto que, en pueblos donde se practica el nomadismo, desperdiciar las entrañas de una res es asunto peliagudo, ya que aunque entierres los restos en la delgada capa de tierra de los ecosistemas esteparios, vas a atraer a los depredadores (lobos, osos, zorros…) que están por los alrededores. Por eso los mogoles, gente práctica y de pocos melindres, han inventado recetas de casquería para consumo en los campamentos. El Khan se comía el lomo de cordero, sus generales la pata, y la tropa el triperío

Esta receta la he pillado de un vídeo de un chef mogol que tiene un canal de youtube llamado Nomadic Cuisine. Anda que como me metan un programa Pegaso de esos en mi teléfono, el encargado de revisarlo va a acabar como el de la TIA

Pasemos a la parte gastronómica. Empezaremos por preparar la tripa de cordero para su cocinado posterior. Para eso, bien limpia y si es posible escaldada, se cuece sin cortar en agua con sal, pimienta y laurel para quitarle el regustillo a víscera. En casa tenía tripa de cordero para madejas, y es lo que he usado. Podéis usar también (y le dará una textura mas untuosa) estómago y callos. En la olla a presión, diez minutos a fuego medio y a sacarlos. El agua se tira, no os haga duelo (ni quebranto) y se trocean los menudos cuando se enfríen. Ahora si, ahora podéis cortarlo en trozos de un par de centímetros con las tijeras o, si habéis pillado callos, en tiras largas y estrechas.

La he adaptado a lo que podía pillar en el barrio, así que difícil de replicar, no es.

Como tengo una olla de hierro fundido, es la que uso para estas cosas, y si tuviera una hoguera la usaría en el fuego abierto. Como el mongol de la foto, con ese pedazo de wok en un fuego vivo

Una vez preparado y reservado el triperío, se corta en juliana la cebolla y la zanahoria, y junto al ajo picadito se añaden a una perola con aceite de girasol o de oliva. Hala, a darle unas vueltas a la trilogía del presofrito

La apoteosis del tomate. Cortar la verdura en trozos grandes (total, van a deshacerse en la olla) y añadir a lo que ya está haciendo chupchup. Una vuelta, dos, y se añade la latita de pasta de tomate. A revolver con alegría.

Añadimos el mondongo cortado y otra vez revolvemos como si no nos costara. Que se reparta bien la proteína

Los dos pimientos lo mismo, cortados en tirillas de juliana y añadidos a la perola.

Añadimos el caldo de carne para que vaya cociendo. Al final he acabado usando toda la caja, porque la perola pedía líquido abundante

Ahora le toca a la acelga bien cortada en trozos (bueno, si, debería ser pak choi, pero no he podido acercarme a la tienda china, así que usaremos lo más parecido) , y los garbanzos escurridos. En casa nos gustan los garbanzos, podéis ser generosos.

Esto marcha, esto marchaaaaaaaaa vengaaaaaaa las especias, que dan la gracia del asunto. Cucharada de sal, cucharada de comino, cucharada de pimentón ahumado, cucharada de orégano. Y después, unas hojas de laurel y cucharadita de pimienta negra molida

Preparamos el adorno y toque final del plato picando finamente unos rabanitos y la cebolleta. En la receta original pedía zumo de limón, pero me he apañados con una lima que estaba en el frutero aburrida entre manzanas y naranjas.

Y Paco se lo ha comido encantado de la vida, que hasta ha relamido el plato. A ver si pillamos una yurta y repetimos el asunto

Una vez que los garbanzos estén cocinados (como 20 minutos), se sirve el condumio, se añade un poco de zumo de cítricos y se adorna con el rabanito y la cebolleta picados. Para hacer bonito, he puesto unas hojitas de albahaca, aunque podría haber usado también cilantro, perifollo, perejil, o cualquier hierbajo de bonito color verde. No, cicuta no vale, aunque aguantar todo el día de la excursión al cuñado tocapelotas os haga plantearos el asunto

Hasta la vista, Cowboys del Espacio (los dos)

Cowboy Bebop (Anime y Live Action): A estas alturas del blog, no voy a tirarme el pegote de farruquear diciendo que “yo ya conocía el anime, que es del año 1998, y soy muy moderna y superguays y bla bla bla…”. Para nada: confieso, y ni miento ni me arrepiento, que lo primero que entró en mi ordenador fue la serie de LA (Live Action, o sea, con actores reales) de 2021. Y vistos los resultados, me alegro de que así fuera, porque de esta manera hemos disfrutado de la producción americana apreciándola por sus valores propios; de lo contrario, hubiéramos acabado tan frustrados y mosqueados como los que ya conocían el anime japonés, y cuando cayeron en la versión moderna se pusieron de los mismitos nervios al ver lo que habían cocinado los de Netflix. Que yo los entiendo, desde luego, porque con la serie original han hecho croquetas. O sea, han cogido la idea básica (escribir un neo-noir espacial, con unos outsiders y sus historias de fracasos), han seleccionado lo que les parecía más llamativo (el protagonista de ambigua moral, el ex -poli superviviente, la tia buenorra y medio chiflada, el malo malísimo, la femme fatale, algunos personajes secundarios y terciarios…), les han rehecho las costuras, han desechado muchas historias de los episodios originales (la del feng-shui casi que se agradece que la hayan ignorado) inventando nuevas aventuras, y ¡Horror! Han cambiado el final. Ouch. Eso ha dolido

Y mira que la parte visual está bien currada pèro… han pillado escenas del anime y las han recolocado… y pasa lo que pasa…

 En las redes se ha oído el llanto y el crujir de dientes al ver profanado un producto que para mucho es una obra maestra para hacerlo más “teen friendly”. Debe ser que nuestra sensibilidad ha cambiado… por mucho que las distribuidoras se hayan gastado fortunas intentando convencernos de que ha sido un éxito, la bofetada ha sido monumental

Mas chulo que un ajo porro

Spike Spiegel es un antiguo mafioso que ha cometido el error de enamorarse de la chica del jefe. Evidentemente, la cosa acabó fatal. Para escapar de la que le espera, ha simulado su muerte y se ha creado una nueva identidad como cazarrecompensas mientras espera poder rescatar a su turbia Dulcinea. En el anime, Spike tiene 27 años y unas patas largas que le llegan hasta las orejas; en el LA, ronda mas los 40 que los 30 (de hecho, John Cho, actor coreano-estadounidense, la rodó con 47 añitos), y sospecho que esa ha sido una de las principales razones por las cuales los fans del anime han puesto morros, porque bien mirado el caballero no lo hace mal, y bien podríamos admitirlo como una versión más sazonada, madura y aposentada del Spike original. Ya tenia experiencia en salir al espacio este hombre y hacer reboots de series míticas, porque fue también Hikaru Sulu -el oficial oriental de la USS Enterprise (NCC-1701)– en la Línea Kelvin (esas nuevas películas de Star Trek donde JJ Abrams se pasa por el forro de la ionosfera todo lo que había ocurrido en las series originales y pone el contador a 0)

Se parecen, pero no son lo mismos

Jet Black es el propietario de la nave, socio-jefe de Spike y ex-policía divorciado buscándose las habichuelas. En el LA le han desarrollado toda una línea argumental con una hija que se ha quedado con su madre (¿un gancho para pillar a los antiguos fans hoy divorciados y en conflicto con la custodia de los hijos?) y lo han pasado por el tostador (Mustafa Shakir, hace lo que puede y lo que le deja el guión). A Faye Valentine, la amnésica desparpajada recogida por esta pareja de desclasados, le han rehecho el perfil en el LA (Daniella Pineda, ni fu ni fa): ahora va mas tapadita, pero resulta que se ha despertado con un gusto evidente por las damas. Una pena: se ha ido a la porra la evidente tensión sexual no resuelta del anime, con una mediodesvestida alborotadora indiferente al efecto que su presencia tiene en dos hombres heterosexuales que se han autoimpuesto el tratarla con camaradería y sin polvorones. Cosas de lo políticamente correcto, que acepta un revolcón con pareja de reinas pero no va a insinuar un achuchón alternado entre compañeros. Ein, el welsh corgi, pasa fugaz y casi no se aprecia en el LA

Un personaje muy querido y que aquí han eliminado (supongo que esperando reservarlos para una segunda temporada que nunca ocurrirá) es Radical Ed (el andrógino adolescente hacker). Una pena, ellos se lo pierden

El anime original (que consta de 26 episodios y una película – Cowboy Bebop: Knockin’ on Heaven’s Door -) es una joyita deliciosa. gráficamente impactante, con referencias visuales a decenas de películas de género noir (desde ese NeoMéxico polvoriento que podría ser el de Sed de Mal a las ciudades como Junglas de Asfalto, pasando por todo lo que se os ocurra). No ha envejecido ni un pelo, ni en el aspecto técnico ni en el argumental (excepto algún episodio que no tiene por donde agarrarlo). En el LA (10 episodios) han respetado vestuarios, aspectos visuales, estéticos… hasta donde han podido, porque hay cosas que se pueden dibujar en un anime pero no recrear en un LA por mucho que tiremos de FX. Es lo que hay, y parece que se les olvida a muchos. Os aconsejo que, como yo, lo veáis primero con sus actores de carne y hueso para poder disfrutarlo con un Gimlet (2 partes de ginebra y 1 parte de jugo de lima), y luego os pasáis al anime acompañados de un Bourbon Highball (whisky con un refresco como lima-limón y una rodaja de naranja). Y luego os envolvéis en la mantita del sofá y dormís hasta que se os baje el nivelón alcohólico y la depresión

Uno de los pilares fundamentales en la serie es la música. Básicamente, un estupendo jazz con adiciones de otros géneros. Toda la música fue compuesta por Yoko Kanno e interpretada por la banda Seatbelts, formada por la compositora para interpretar la música de la serie. Aquí os dejo una pista de una horita (hay otra grabación por ahí con cuatro horitas cumplidas para que no os perdáis nada). Os la cambio por la lección de fotografía.