Tirar de la coleta a la niña que te gusta y compartir el bocadillo

So I Married an Anti-Fan (Así Que Me Casé Con un Anti-Fan; No One’s Life is Easy): Y después de unos cuantos posts tremebundos, un poquito de comedia amable y buenrollito (fluffly, que le dice en inglés). Con suavizante del corderito. Masomenos. Porque los personajes sufren lo que les toca para avanzar y madurar, y por el camino ganan libertad, madurez y sabiduría. Y el amor de su vida, hala toma extra bonus. Qué hago yo viendo series de estas de sitcom romántica, y encima emplazadas en el mundillo del k-pop. Placeres culpables, chicas, para qué engañarnos, no todo va a ser exposición de destripados varios, con o sin forense por medio. Un poco de relax postpandrial y luego, por la noche, las policiacas con mucho salpicón. Mejor que enchufarse un Valium, caigo redonda, cuanto mas movidas mas sedantes. Pues como os decía, este k-drama se mete en los entresijos de las producciones basadas en la falsa realidad que venden los programas de realities. Una reportera poco dicharachera que tiene un choque con un cantante famoso, declarándose una antifan del mozo, y cómo los mass media aprovechan para montar un show. Que los entresijos del asunto destrocen a los infelices que, desesperados por sus circunstancias personales, acepten el juego, les da igual. Lo mismo desmenuzan a la desdichada que se acaba de quedar de patitas en la calle que atrapan con papel matamoscas al rústico adolescente que intentaba encontrar un lugar bajo el sol. Ruedecitas que giran y a su vez son giradas por otras partes del engranaje, como los productores de nivel medio, los promotores, los representantes… “Todos aceptaron sabiendo lo que hacían y todos han sacado beneficio”, son las excusas que ponen los que meten las vidas en las astilladoras. Como si la angustia y la falta de esperanza de los que así se venden fueran menudencias sin importancia en la compraventa de almas

El guión tiene una estructura clásica en este tipo de comedias: la pareja principal empieza con un traspiés y un malentendido, los dos están de un humor de perros y no se detienen un momento a pensar si realmente lo que han visto y oído es lo que creen.. Así siguen durante todos los capítulos…

La movida empieza con la protagonista descubriendo a su novio comiéndole los morros a otro mozo (ahem…), y cuando la ofendidísima le echa en cara haberla usado de pantalla o papel tornasol para comprobar su homosexualidad, el espabilado le suelta que “eres una irracional, quédate calladita y sé buena”. Frase motivadora y compasiva donde las haya para calmar a una mujer que descubre lo que de verdad le gusta al tipo que la magreaba en la cocina, manda narices. Como echar gasolina a la barbacoa, la llamarada es obvia. Y el cantante superpop es testigo de cómo su exnovia y examigo están hundiéndose en una relación corrosiva y vitriólica, sin que pueda hacer nada para espabilarlos. Así que cada uno echa encima del otro su frustración de forma espectacular (incluyendo un lanzamiento de zapato, complemento que tiene su miga en la historia). Aun así, la periodista gana por goleada en lo de ponerse como una mala bestia contra la persona equivocada, porque el sí intenta no ser tan bicharraco (otra cosa es que le cuelguen cosas que no ha hecho).

Aprendices de mago, a su vez en la cuerda floja

Aquí se aparecen un representante sin escrúpulos (que vendió su alma por enganchar un caballo ganador) y dos productores avezados en los bajíos de los programas variety, esos que juegan a ser informales y relajados, pero están llenos de trampas para los participantes, y los que llevan la voz cantante llevan pinganillo para saber cuándo montar bronca y cuándo ir de buenecitos. Oh, que buena ida juntarlos y simular una convivencia para el despiporre de la audiencia, y a ella la hacemos quedar como una idiota para darle gusto a las groupies del cantante. A partir de ahí lo previsible: los dos acaban enamoradísimos y escondiéndose del ojo mediático y espía para poder tener una vida real

El más sanote y simpático del drama, el mánager. Un tipo leal y benévolo. Paño de lágrimas de unos y otros. Se lleva tan bien con la protagonista, que en el webtoon original el cantante cree que se tiran los tejos, y hace todo lo posible por darles cancha y que se enreden

El argumento básicamente gira sobre las perrerías que se hacen entre sí los protagonistas, al tiempo que se intentan proteger de terceros, y siempre dando un paso atras cuando hay riesgo de hacer verdadero daño. Ya lo dice el mánager del cantante: “Juega contigo y te hace rabiar porque se siente cómodo, no tiene que disimular contigo. Pero en el fondo es un chaval estupendo, que yo lo conozco desde hace años cuando estaba empezando”. Y de hecho el mozo es tan bendito que cuando ella se queda en la calle, le deja vivir escondida de okupa de lujo en el apartamento donde el simula estar viviendo (y que es el que se usarán en la grabación del show), la intenta sacar de todas las movidas que le organizan o se organiza solita…

El drama se basa en un webtoon que a su vez adapta una novela de 2010 del mismo nombre del autor Kim Eun-jung. De ahí sacaron también una adaptación china (que sólo con ver el poster ya da conjuntivitis, la coreana por lo menos está mejor filmada y fotografiada)

Curiosamente, esta producción no se consiguió estrenar en Corea en su momento una vez hecha, y ha estado tres años en el cajón hasta que la compró una cadena coreana de cable y de ahí la recompraron una china (entre otras). Vamos, que estaba gafada. Y encima les entró por el mal ojo a un puñado de espectadores que se portaron como antifans (muy en la línea de la historia). Tampoco es tan mala, hombre, que sí, que acaba a trompicones con “finales felices” en varias subtramas y se saca de la manga cada “milagro”… (¿pero cuanto dinero tenía este chico invertido, que puede pagar la multa? ¿y sus fans le perdonan todo cuando se descubre el pastel?), pero es que si no lo haces esos mismos exquisitos se quejan. 

Que si la pareja principal discute, la secundaria tiene una relación tóxica como el peor veneno y ese final supuestamente feliz con el tipo dependiente de ella, atado hasta la muerte… uffffff, el infierno. ¿Os he destripado la historia? Venga, venga, que no es para tanto, confesad que desde que aparece la pánfila de la “cantante frustrada” tenéis ganas de cogerla de los hombros y sacudirla. O mejor, coger al examigo y dueño de la otra compañía de artistas y meterle la cabeza en agua fría a ver si espabila. Si es que son los dos tal para cual, para qué meterte por medio si al final acabarás escaldado

Lo dicho, esto es una sitcom y como tal tiene su guasa. Puestos a partirse la caja, el mejor trozo es el de la visita a casa de los padres de ella, con un demostración de la capacidad troleadora de los simpáticos habitantes rurales, y no digamos el padre de la chica, que es un troll nivel Dios a la hora de poner a prueba la santa paciencia del “amigo de la niña”. Madreeeee cómo lo torea…menos mal que el mozo es de buena pasta y mucho mas “terrestre” que lo que uno esperaría de un ídolo de masas, encima criado por una madre bastante indiferente… el embrollo familiar da bastantes giros para tenernos entretenidos, pero tampoco es complicado

Aqui, el caballerete de escapada nocturna para respirar aire fresco. El actor, Choi Tae-Joon, de grabar marchó derechito a hacer la mili, y la promoción de la serie se retrasó bastante. A mi me ha gustado.. la cara de palo que pone es la que necesita el personaje, siempre con una máscara para esconder el corazón
Y aqui, Sooyoung, en un momento antifan conjurando a las Furias. No lo hace mal como actriz, y encima cuando no trabaja en dramas canta en un grupo de chicas. Seguro que muchas situaciones con los fans le sonaron totalmente familiares
Tenía que poner el momento escoba del troleo familiar. Con la chaqueta del futuro suegro barriendo el patio de un (precioso) otoño en el pueblo. Y tan contento. Creo que muchos nos sentiremos identificados con la fase “conocer a los suegros y que estos te midan con pie de rey y examinen a fondo”

Pues eso. Reíros con los pellizcos de monjas que se sueltan, ponéos tiernecitos con un “si se veía venir” cuando vayan poniéndose ojitos gradualmente, perdonad los ¿WTF? que meten aqui y allá para levantar la trama, y haceros un ovillo en el sofá que va entrando el otoño y hay bajón de temperaturas

Al rescate de la víctima

Dejando aparte el asunto My Fair Lady (aplicado a un chico que aspira no a entrar en la alta sociedad, sino a triunfar en la música), lo mas llamativo y ciertamente grimoso es el tema de los comportamiento de las fans. Enloquecidas, oiga. Comparado con la realidad, en la serie está muy desnatado el asunto. Todos hemos visto a esas adolescentes desquiciadas haciendo colas de días para pillar una entrada del concierto de su ídolo, hijas de las que en su día entraban en estado de crisis con cada estornudo que soltaba el objeto de su deseo. No voy a meterme ahora en explicar las corrientes del fenómeno fan, que ha sido desde su comienzo una manera de expresar el impulso sexual de las mujeres, so capa de pasión por la música, con la tontería de “lo bien que lo hace, lo guapo que es tal o cual cantante” (que menuda excusa era en casos como el de las fans de Locomía, amos anda…) y de sentirse parte de una comunidad, que lo mismo vale para un cantante con el ojo pintado que para una escritora de engolada pluma o un actorcillo alabado por encima de sus realidades . La cosa es que aquí parece que el tema ahora está limitado a uno o dos cantantes casualmente de importación (mayormente una maniobra de marketing), y allí están en plena euforia con bastantes grupos. Evidentemente, detras están poderosisimos estrategas de publicidad y se mueven fortunas. Las groupies se congregan en tribus, se estimulan las unas a las otras para realizar actividades y se rascan el bolsillo. Yo confieso que ni en mi época Pecos llegué a tanto, no pasé de brincar y saltar en un concierto de Duncan Dhu, y que aparte de forrar carpetas ni se me ocurría meterme en clubs… claro que en aquellos tiempos no teniamos internet, y sí una madre con chanclas voladoras… allí la cosa ha llegado al punto de que se haya creado un término específico, el fan sasaeng, el que se le va la pinza en la adoración a su inopinado objeto de oscuro y turbio deseo, y llega a espiarle, meterse en su casa, amenazarlo… (anda, pero si de eso hemos tenido siempre… si hombre, los famosos stalkers, antes llamados acosadores de famosos…)

La foto de estudio: un dormitorio, un personaje. Toda la foto está basada en tonos neutros (madera y grises) con la única nota de color del dibujo de la mesilla de noche y una minuscula nota de azul en el cuadro de la pared. Hasta el personaje lleva un pijama en colores neutros. Paz y tranquilidad. La iluminación tiene un foco principal en las luces del techo (que funcionan como luz posterior de la típica composición cinematográfica), haciendo un silueteado de luz que separa al personaje del negro de la ventana y el blanco de la colcha, y para rellenar se ha colocado una lámpara en la mesilla de noche con una pantalla traslúcida (probablemente el foco de relleno está escondido detrás en esta toma) y una lámpara de techo en la parte derecha, en equilibrio con los cuadros de la pared de enfrente, y que tiene un efecto “flare” muy suave (esa especie de neblina luminosa). Toda la composición puede dividirse en tres zonas: la cama con el personaje, la subida de la escalera y la mesilla es una zona (con equilibrio triangular, incluyendo la postura sobre un codo), los cuadros con el techo monocromos en la segunda zona, y la parte de la ventana, donde los reflejos de las luces exteriores e interiores animan el bloque negro. Sospecho que la imagen lleva un contundente trabajo de postedición para eliminar los reflejos del equipo de grabación e iluminación (¿creíais que en esta escena se iban a evitar reflectores, focos etc…?¿y que el cámara, los sonoristas, el director, el script y todos los demás se habian vuelto invisibles?¡JA!). Así que si quereis repetirla, contad con el tiempo y esfuerzo del trabajo de edición digital para evitar ser parte de la imagen. Una toma sencilla puede llevar detras mucho más trabajo que otras de aspecto espectacular

Sangre, sudor y ostias como panes

The Man of Nowhere (Ajeossi, el Hombre sin Pasado): me diréis que es una película antigua (del 2010), que el tema ya está muy visto… no me pongáis excusas, que nos conocemos. Que luego vais por ahí avisándoos por el Facebook de que hoy toca sesión de tiros y palomitas, alabado sea Sam Peckinpah. Y que cuando os ponéis a verlas, siempre decís lo mismo: este es pariente de John Wick, pero no le llega ni a las zapatillas. Bueno, pues la peli de hoy es el primo coreano de John Wick, cuatro años mayor (la peli americana es del 2014), y en vez de perro, el viudo desconsolado tiene a una niña como protegida. Ah, mira, como Leo el Profesional. Si, vaaaaaale, pero el francés seguía en activo y estaba entrenando a la niña para que se convirtiera en su heredera; el coreano se limita a intentar salvarla desesperadamente de las garras de los malos, o sea lo mismo, lo mismo, no es. El francés no se había retirado del negocio, y el coreano lo último que busca es seguir siendo un sicario, por muy agente especial del gobierno o mucho carnet de 00X que le dieran. No vamos a decir que estaba a gusto en su cuchitril, porque sobrevivía como esos pelargonios apapustiados que se fosilizan en las ventanas de algunos cuartos de baño públicos. Un anacoreta greñudo y jasco en los barrios bajos de Seul. Su única hojita verde era la relación de ogro gruñón con la hija de la vecina yonqui. Por ahí empieza el alboroto, porque la niña es secuestrada por los malos de la triada china de rigor y, evidentemente, de algo le tenia que servir al hombre su CV, que quien tuvo y retuvo… Y aquí es cuando el flaco del ramyeon empieza a darle clases de repartir estopa al ex-sicario americano. Despues de algunos entremeses para ir calentando, el tipo se recorta los mechones, se recose los agujeros y va a por todas. Leña, leña, pero mucha leña, hasta el cielo de la boca. Todo filmado con buen ojo y mejor coreógrafo; ya sabéis que, para mí, toda escena de pelea la aprecio como si de un ballet se tratara…el Lago de los Cisnes hardcore. La música está bien, no estorba y en muchos momentos el silencio nos obliga a atender a lo que está pasando, doble esfuerzo cuando está casi toda grabada en low key (como pilléis una copia de baja calidad, vais a dejaros los ojos, así que dejad de mirar el móvil y apagad luces de la habitación). Solo al principio y en el final, con la presencia de la niña, se iluminan las escenas con filtros de atardeceres naranjas y pardos, porque ella es un solete

El actor protagonista, Won Bin, está que se sale con un personaje que es una perita en dulce. Así, tan duro el, con overflow de testosterona peleona y esa alma torturada en la mazmorra de la mala vida, coctel que nos sulibeya. Ahem, lo del six pack en los abdominales, voz de chocolate negro y guapo a rabiar en el estilo “los pómulos me los han tallado en cuarzo citrino” también ayuda en nuestra apreciación, para qué negarlo. Normal que haya hecho mas de modelo que de actor, lástima…porque el caballero no lo hace naaaaaada mal
La actriz protagonista, Kim Sae Ron, también cumple sobradamente. Mas crecidita, la vemos ahora en The Great Shaman Ga Doo Shim (ya llegará la entrada correspondiente, ya, no os agobiéis), monísima ella, esta vez pelando en persona contra el Mal. Pero vamos, otra que hace de todo: canta, baila, presenta programas, hace anuncios…

La cuestión es que la película arrasó cuando se estrenó, con premios a tutiplén, y bien merecidos los tiene. Toooooodo el mundo puso cara ojiplática, peroperoperopero de donde salen estos tíos haciendo estas pelis tan cañeras, ah pero en Corea del Sur hacen cine, choprecha… y algunos críticos de los que siempre barbotean se ponían de perfil como Manolete con el discurso “eso ya lo sabía yo porque en el año patachín se estrenó la película de culto bla bla bla y el cine coreano masblablabla…”. Pues entonces porqué no nos avisásteis de que existían estas golosinas, leñes, que nos las habéis escamoteado, que me he tragado toneladas de palomitas en el sofá viendo tontunás yanquichorras esperando cosas así… que eso de cargarse a los gansters en plan maquinita de marcianos nos encantaaaaa porque son malos y remalos.

La bruja de la casita de chocolate, una simpática ancianita comparada con esta vieja putrefacta

Supermalos malosos del noveno círculo de Dante, y bien nos lo enseñan desde el principio con los “animados diálogos” con la madre de la niña hasta las enseñanzas de sus “obras de caridad” con la Santa Infancia. Aunque el final sea moyen-moyen, agridulce, algo han mejorado los personajes y han sobrevivido (que no es poco), pero el futuro es turbio y la pobreza sigue haciendo sus giros centrífugos en el desagüe. Que igual todo se resuelve a posteriori con una llamadita de la agencia South Korean Army Intelligence, y lo recolocan en un entorno mas adecuado a su nuevo estado de ánimo, algo bucólico en el campo con animalitos, y berzas, y repollos…

Escena en la cual Bruce Lee, desde el cielo de los grandes, le susurra al oído; hasta ahora, lo has hecho muy bien preleando contra los malos, ahora be water, my friend, y echales encima todo lo que tengas
Avisados estáis

Que menudo favor les ha hecho: les ha quitado de en medio triadas y mafias, les ha cerrado un laboratorio de drogas… limpieza a fondo. En cuatro días llegará otro grupo y ocupará el nicho económico, porque mientras haya consumidores habrá oferta, pero de momento algo es algo.

meninos da rua”, “dust of the streets”.. quién se fija en ellos si a nadie le importan

Como buena película coreana, tiene ese punto de guión extremo que saca la patita y tantea la raya entre la verosimilitud y el andayá. Dentro de las actividades lucrativas de las mafias muestra el uso y abuso de los menores abandonados como correos de droga y tarjetas robadas (¿Quién se fija en los niños mugrientos que pululan por las calles?), el trabajo esclavo (en su caso, en un laboratorio de meta) y al final de su ciclo productivo, como banco de órganos de donación forzosa. Ahí se han pasado. Si, la leyenda urbana agita una y otra vez la historia de los niños raptados y asesinados para sacarles el riñón, el corazón, el hígado… versión moderna de los antiguos sacamantecas y las perrerías de Gilles de Rais, cuando los investigadores se ponen a buscar evidencias se topan una y otra vez con paredes de niebla que se deshacen en jirones. Como bien explica el dr. Matesanz en este sesudo artículo, el análisis de cómo debería ser el proceso (donantes en buen estado físico, quirófanos de extracción y reimplantación adecuados, postoperatorios…) hace imposible el recurrir a materiales y personal no especializado, y desde luego la viabilidad de los injertos en semejante entorno es complicada. Claro que se podría hacer, por ejemplo, montando un quirófano doble en un módulo prefabricado en una nave industrial diáfana (con zonas conectadas para cambiarse de ropa, preparar a los pacientes, lavar y esterilizar material, suministros de oxígeno y nitrógeno, almacén de drogas anestésicas, módulo de postoperatorio etc…) pero el gasto de mantenimiento de semejante microhospital es tremendo. Si sólo en la Seguridad Social española hacen estas cosas (y la privada se lo quita de la carta de servicios), por algo será. Encima falla en el suministro de materia prima, porque los órganos de donantes desnutridos y agonizantes, probablemente enfermos de males varios, llenos de residuos tóxicos “industriales”, van a dar muchos problemas en postoperatorio. Para qué arriesgarse con las mafias, si por el mismo precio en China te ponen un corazón nuevecito de un condenado a muerte bien alimentado y mejor cuidado durante meses en una cárcel estatal. O directamente un desgraciado paquistaní, indio o egipcio te van a vender su riñón in vivo, y vas a operarte en una lujosísima y legalísima clínica de esos países en plan turismo sanitario. Nada, nada, un mes de viajecito exótico y vuelves con el souvenir mas chachi de la urbanización

O porqué los adultos que se dedican a esto deberían ser sometidos a la solución Fargo y de momento nos conformamos con los métodos del protagonista

Ahora que os habéis relajado un poco con la explicación, os voy a soltar la coz mas fuerte. Parece ser según investigaciones policiales que sí es verdad: se asesinan niños y se les extraen los órganos, pero es para su empleo en rituales de brujería. Pensadlo bien: todos los condicionantes de su empleo en trasplantes (esterilidad, compatibilidad, instalaciones…) desaparecen, el equipamiento y la habilidad son mínimos, da igual el estado sanitario del donante, y la rentabilidad es máxima, casi la de un subproducto agricola. Va ser que, al final, los viejos cuentos sobre sacamantecas tenían razón… No sé vosotros, pero yo voy a pedir una pensión vitalicia para Tae Shik, de encargado de algún centro de acogida de menores descarriados, con disciplina del general Makarenko. A raya iba a mantener a los depredadores sexuales que intentaran cazar niños para sus manejos. Eso si, el jardín bien amplio para ir colocando los montoncitos de astillas

La foto en análisis: una imagen que nos recuerda las pinturas y esculturas de los santos y los cristos agónicos, demacrados y dolientes. Podría ser un un Berruguete (Abraham en su Sacrificio de Isaac está clavadito), o una pintura de Ribera. A mi que no me digan, pero el de fotografía se ha estudiado muy bien el arte sacro barroco y las antiguas pelis en BN mudas. Lo dicho, para hacer buenas fotos hay que estudiarse a los maestros del arte y dejarse de modernerces estériles. El fondo en negro, que no estorbe, total para ver un garaje… y la iluminación azulada”de mariposa”, en una vertical excepcional en cine, tan favorecedora, modela una cara en la cual destacan los pómulos, poniendo luz en los ojos que adquieren un tono gris marino casi sobrenatural. La gota de sangre ofrece el contraste de color redibujando el perfil aun mas estrecho. El personaje, con ese gesto casi de éxtasis místico mirando hacia arriba, se ha redimido a base de sufrimiento y muchos palos. Porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado

Picoteando en la izakaya

Encima, he encontrado más palillos de acero en una tienda china, jijijiji

Digamos que estáis en una sesion omnibus de Samurai X, o absortos en la de Demon Slayer, o en trance con nuestra Princesa Mononoke, o dudando si empezar alguna de esas miniseries japonesas que ahora están por todas partes… y os entra un antojo tremendo de probar esos platillos que los personajes degustan complacidos. Vamos, que buena pinta tienen… Casi, casi, os veis ya sentados en una izakaya, la taberna japonesa típica, acodados en la barra y charlanbdo con perfectos desconocidos de todos los temas que en casa te guardas muy mucho de mencionar. Jefa, otra de pinchitos… o sentados en el suelo con una mesita baja delante sobre la cual la camarera va dejando platillos, mientras echas un ojo alrededor a ver si vas a tropezarte con algun tipo con katana y se va a liar parda… Pues no sufráis mas, que no es tan difícil hacer un menu japonés en casa, y además fresquito, fresquito para el verano, que aun quedan dias de comida fría antes de que nos pongamos el abrigo. Encima, podeis dejarlo preparado con tiempo y sacarlo a la mesa (o la bandeja de la tele) cuando querais comer. Ya veréis que he puesto ingredientes fáciles de conseguir o sustituir

El primero no podía fallar, el sashimi de última hora. Te vas corriendo al super y pillas un paquete de lomo de bacalao congelado y otro de lomo de atún. En casa los descongelas y cuando aun están a medio ablandar, cortas trozos con un cuchillo afilado para colocarlos cuidadosamente en el plato. Un chorrete de salsa de soja y un poco de wasabi en el cuenco y yastá komokeyastá (recordad, se moja un poco del pescado en la soja, seguidamente se toca con cuidado en la pasta de wasabi y a comer, no hagais la herejía de mezclar el wasabi con la soja que es cosa de bárbaros gaijin)

El siguiente tambien es fácil. Ahora en muchas herboristerías es fácil encontrar algas wakame.. que diablos, hasta en el Mercadona puedes pillar… pues he aqui un Tako Su, o sea ensalada de pulpo. Empieza a verse por los restaurantes en versiones mas o menos adaptadas a un público que ya se aburre del tataki de atun, así que encima estáis en la ola gastronómica. Pues eso, si teneis alga wakame seca la rehidratais entre veinte minutos y una hora antes con agua fría y cambiando el agua un par de veces (suele venir cubierta de sal). Mientras haceis la vinagreta, mezclando tres cucharadas de vinagre de arroz (o de manzana en un apuro), una cucharada de arroz, otra de salsa de soja y otra de aceite de sésamo (yo lo pillo en la tienda china por bidones, si no usad un poquito de girasol) y lo mezclais y dejais reposar mientras se rehidrata el alga. Una vez hinchada el alga, la colocáis en un plato y encima poneis rodajas de pepino bien pelado y sin semillas, y rodajillas de pata de pulpo cocido, que ya se vende así (cocer pulpo es un rollo, bienvenido sea en este caso los alimentos de cuarta gama). Verteis la vinagreta con esmero, añadis a mano generosa semillas de sésamo blanco, y a la nevera media hora mínimo para que se repose. A la hora de comer, adornáis con cilantro fresco, lo revolveis con esmero y p’adentro

Otra fácil, fácil. Ensalada de edamame y cosas varias. El edamame lo he comprado congelado en el super del barrio, sin problemas, coceis las vainas y cuando estén frias las desgranáis. Pero si ese día el distribuidor está rezongón, podeis poner unas habitas tiernas. Ademas lleva, bien troceados, setas frescas, cebolla roja en rodajas finas y lavada, nabo blanco en finas rodajas (este lo pillo en la bandeja de verdura para caldo, si no encuentro el daikón japones en la tienda exótica), pimiento verde y rojo o entrevenado y una pavía que me miraba golosa desde el frutero. Una vez cortado todo, se reposa 30 minutos en el frigo, y en el interín apañamos una vinagreta de dos cucharaditas de yuzu (si no encontráis o resulta muy caro, yo lo sustituyo por zumo de lima), dos cucharadas de vinagre de arroz, media cucharada de soja y una cucharada de miel líquida

Si nos hemos quedado con ganas de postre, no pasa nada… un helado de nieve japonés para refrescar. El kakigōri es algo típico de allí que parece que ahora se intenta traer a España como food fashion, y aunque la versión japonesa suele incluir leche condensada, en casa haremos la versión mas ligera. La maquinita de afeitar el bloque de hielo es manual y la pillé en Internet por veinte euros, casi un juguete, pero para probar funciona. La ventaja es que puedes añadirle tu lo que quiereas, y siempre será menos bomba calórica que los habituales helados basados en la nata. Asi que sacamos el trozo de hielo del congelador, lo rallamos (no vale hielo granulado o machacado) y le añadimos lo que nos venga mejor. En este caso, le echamos una cucharada de sirope de arándano rojo de Ikea, pero podeis probar con concentrados, jarabes, frutas en almibar… calculando que desde la mitad se va a quedar fundido, y tendréis una rica bebida fría con sabor.

Photo by KIMBEI KUSAKABE. 日下部 金兵衛 (1841 – 1934). Imagen:
Okinawa Soba (Rob)

La solución Frozen

Watashi no Otto wa Reitoko ni Nemutte iru (My Husband is Sleeping in the Freezer; Mi marido está durmiendo en el frigorífico): Casi es mas largo el título que la serie (seis capítulos de 25 minutos cada uno), lo que se dice un tentenpié de medianoche (es de los programas que se emiten en horario “para adultos”). Lo que hace un buen póster por la promoción… me topé con este j-drama de casualidad y me llamó la atención el diseño del cartel. Ya con el resumen de la historia, decidí que el terror psicológico bien merece un visionado, y acerté. Lo primero, que no es realmente una serie “de terror”, sino mas bien de misterio y suspense. Una japonería minimalista tanto en duración como en medios: seis actores (siete si contamos la secretaria de la psicóloga, que no pasa de figurante con frase), casi todo rodado en interiores (con alguna escena fuera de las casas de la protagonista y de la vecina)… y poco más. Técnicamente correcta, eso sí, aunque la interpretación de los actores japoneses se nos haga un poco extraña (entre el hieratismo y la cara de susto, no hay intermedios).

El manga sobre el cual se ha hecho la serie. Supongo que algunos detalles se habrán quedado por el camino

La serie empieza fuertecilla, con la declaración de la protagonista de ser una asesina empujada por la agresión y violación que ha sufrido a manos de su pareja. Aunque apenas se dislumbra, es la escena más incómoda de ver. Pero es necesaria para desarrollar todo lo que sigue (la brutalidad del novio, la justificación de su descrismado, el pánico de la novia…), así que por buena la daremos. Luego, claro está, viene lo de deshacerse del fiambre. Compleja tarea. Como a la señora no se le ocurre lo de avisar a la policía y alegar legítima defensa (la marca de ahorcamiento en el cuello sería difícil de explicar), la delicada florecilla saca energías de estibador del puerto de Nagoya y, debidamente empaquetado, lo mete en un arcón congelador de esos de helados de bar que tiene en el garaje. Un Frigopié a lo bestia. Hasta ahí, nada que objetar. Pero por la mañana, el supuestamente convertido en ultracongelado aparece en la puerta y le dice buenos días. No sabemos si es más sorprendente su aparición o su amable trato. Porque enfín, si a nosotros nos descalabran, nos estrangulan y nos meten en el congelador, nos levantaríamos con dolor de cabeza y bastante cabreados. Pues como si nada, oigan.

El caballetere ha vuelto a la suavidad y amabilidad previa al episodio de mala bestia que tuvo después de plimplarse la botella de whisky, hasta mimosote anda.

La agredida/agresora alucina pepinillos agridulces. Pero si ella había dejado el paquete en el garaje atado y bien atado, quien es ese elemento que simula ser un gato ronroneador en el piso. No es una alucinación, no, porque la vecina lo ve y habla con él. Hasta se llevan bien, qué cosas. Visita al congelador, y ahí sigue el fiambre, exactamente como ella lo había dejado.

La vecina novelista, en su desarrollo como una Miss Marple de suburbio, ahora mismo en la fase “soy una solterona excéntrica que viste rara, bebe te en porcelana hortera y escucha ópera a todo volumen”

Total, el resto de la miniserie desgrana en los episodios los intríngulis de lo que pasa cuando tienes un muertito en el congelador, su espíritu vengador ( ¿?)  en la cocina, una vecina curiosa, una madre poco clara y un corredor de fincas enredador. A ratos, me vienen a la cabeza escenas de Las Diabólicas, y a ratos ecos del caso Martin Guerre. El drama juguetea con la verdad verdadera y la verdad pausible, porque todas las explicaciones son relatos justificadores ofrecidos por los personajes, que quizás sean mentiras que ellos mismos se creen. Ya nos avisan con señales sutiles de que nadie está contando la verdad completa, incluso cuando tienen escenas de “confesión”: quedan cabos sueltos y algunos acontecimientos han sido un deux ex machina de aupa. Otras pistas son las conversaciones con la madre y la vecina, que dejan caer al novio que “Nana (Motokariya Yuika, actriz eficaz) es una chica especial…”. A ver, señoras, explíquense porque parecen Gila

¿La protagonista es una Yangire, una chica dulce pero con un lado oculto asesino?¿Ha sacado antes a relucir ese “detallito” de su personalidad?. La moraleja de la historia es explicita, eso sí: la violencia doméstica tiene una transcendencia inimaginable, y como el moho de las humedades de la cocina, acaba saliendo una y otra vez

Lo complicado de tener una madre psicóloga es que nunca sabes si te vé como hija o como paciente

La serie acaba “medio bien”. La protagonista consigue la felicidad (tener un marido que la cuide y se comporte decentemente), y en el manga original indican que con el tiempo tendrán una pareja de mellizos criados con esmero. Porque no hay nada con un buen aviso a navegantes: si vuelves a ponerme la mano encima, vas al hoyo, la decisión es tuya. Quizás eso sea lo que necesitaba el interesado, (Shirasu Jin, un poco sota el actor a veces, pero bueno…), una mano firme que lo acaricie y al tiempo lo mantenga disciplinado, y lo que algunos espectadores han visto como infierno es un refugio. Si la señora hubiera leído la cartilla al mozo desde el principio, se hubiera evitado muchas cosas, incluyendo la agresión. Por cierto, que alguien nos diga qué clase de aislamiento tienen en esa casa, porque una simple trampilla en el suelo y el parqué han controlado olores y podredumbres. A mí se me cuela un trocito de manzana en el frigo, y tengo que descongelar y limpiar para eliminar el pestazo cada vez que abro la puerta, y en esa casa pasa el tiempo, pasan los años, y nada de nada.

(AVISO: voy a hablar de violencia doméstica. Si os produce rechazo el tema, saltad directamente al análisis de la foto mas adelante)

Posavasos creados en un bar para denunciar la violencia sobre las mujeres. Al poner encima una bebida fría, aparecen las lesiones en las caras de las víctimas. Imagen: telegraph.co.uk

El tema de la violencia doméstica en Japón es algo que me intrigaba. Mis referencias era que la sociedad japonesa es muy pacífica, con uno de los niveles de criminalidad más bajos del mundo (eso sí, cuando se ponen, se ponen; la brutalidad de los crímenes es inversamente proporcional a su cantidad, a menos casos más salvajina), pero investigando resulta que la calma que vemos es sólo la superficie. La resistencia a denunciar por parte de las víctimas deja en la sombra muchos de ellos. El aumento inquietante de las cifras en los últimos años puede que venga sobre todo del aumento de denuncias por una buena parte, y sobre todo de la mentalización de que la violencia doméstica es un delito, y además grave. Hasta hace poco tiempo, como en otros países, la única situación que se contemplaba era la violación “polla mediante”. Dar una paliza a la mujer o aplicar otras maniobras no se tenia como importante, y encima las mujeres eran señaladas como culpables, el “algo habrá hecho” que es doble castigo.  En el año 2001 se aprobó y puso en vigencia la “Ley de Prevención de la Violencia Conyugal y Protección de Víctimas” (Haigusha kara no Boryoku no Boshi oyobi Higaisha no Hogo ni kansuru Horitsu), y aun así solo se activan mecanismos de protección cuando ya se ha producido la agresión física. Si la víctima es amenazada y tiene que salir por patas, como mucho le buscarán refugio temporal en algún albergue gestionado por una organización privada, pero nada más. Pues vaya. Quizás por ello, series, mangas y animes sacan a la vista este problema, intentando concienciar a la población de los monstruos que se mueven en las aguas más profundas

La foto en análisis: otra vez unas (casi) siluetas contra un fondo neutro. El etalonaje tan cálido sienta bien al relato difuso y amortiguado de ese momento. Se ha conservado una profundidad de campo amplia (al contrario de lo habitual en cine), jugando con la hiperfocal: desde los personajes de primer plano hasta el horizonte, todo está nitido y enfocado, porque se busca enseñarnos el oleaje y los dibujos de las nubes en el horizonte, y a los personajes inmóviles y a los cuales el viento revuelve el pelo. La quietud de la figura humana se equilibra con la movilidad de los elementos inanimados, en un juego de “ir contra la normas” (en una serie americana o europea, los personajes harían pequeños gestos para no parecer maniquies). El equilibrio dinámico es evidente: los personajes están situados en un extremo que, de acuerdo al sentido de lectura de una imagen en Oriente, vendría despues del punto de luz solar; la mirada ha tenido tiempo de ver el movimiento de las olas antes de detenerse en el banco. Las dos cabezas están colocadas en la zona de la espuma, resaltando contra la franja blanca. La ropa de color azul oscuro evita la monocromía y aporta el elemento de color frío

Thin Man de ojos rasgados

Vampire Detective:  Una vez mas, el tema de los fotorresistentes y educadísimos vampiros coreanos se entrecruza con otros géneros para darle otra vuelta de tuerca al asunto. En esta ocasión, nada como el fértil pantano del cine negro para trasplantar a un heredero de nuestro nunca suficientemente alabado Dracula de Frank Langella. Y lo es por la atracción física del sujeto en cuestión (o sea, un tipo guapo con un morbazo evidente) y su elegancia de animal peligroso tensionado como un muelle bien apretado. Porque como buen coreano de colmillo afilado, el vampiro de este k-drama se controla estoicamente, y tira de sangre de donante para mantenerse funcional.

Y se aguanta las ganas de otros asuntos tambien muy vampíricos. Aunque las señoras se le desvistan delante con recochineo

Si habéis leído la entrada correspondiente, enseguida os vendrá a la memoria el finísimo y elástico vampiro fiscal al que dejaron en el cliffhanger de la segunda temporada, sin continuidad para sus demostraciones de Muay Thai y su torturado romance con la ayudante bajita (¡Ay! Echamos de menos su aire de gatazo siamés y sus modelitos juguetonamente bitensión). Hasta ka BSO yel tratamiento de la imagen es clavadito. Este detective vendría a ser un spinoff de la anterior serie (de hecho, en un episodio se menciona que el fiscal lleva tres años desaparecido) pero no se vuelve a mencionar el asunto. Quizás una clavija colocada para un futuro crossover entre las siguientes temporadas…que se quedó ahí, en la pared de lo que no pudo ser

Aparte de la chaqueta, tambien hay modelito “camisa blanca con pistolera” y una chaqueta de paño azul oscuro corte blazer que está para comulgarlo

Pero volvamos a nuestro particular y hematófago detective, que viste con la chaqueta de cuero monotemática de los detectives desde los 80 (guardarropa que han lucido también Fares Fares en El Cairo Confidencial o Jason Statham en Blitz), mete buenos leñazos como Mike Hammer y bien podría ser un Sam Spade que pasea entre los claroscuros de las calles de Seul con la tristeza sin empapar de alcohol (exigencias de su naturaleza), pero igualmente atrapado por las sedas de las femmes fatales que se pintan el morrito de rouge para besar y para dispararle a quien haga falta con tal de salirse con la suya.

A nuestro vampiro, como suele ocurrir en Corea, le llegó la condición de manera inesperada. Un gesto desesperado de una persona que intentaba rescatarle de la muerte y que ahora no hay forma de corregir. La ventaja es que el modelo 2.0 de infección vampírica los deja resistentes a la luz solar

Si antes del tratamiento in extremis arrastraba una grave lesión cardiaca, ahora tiene que disimular que no cuenten con el para encargar las raciones de Tteokbokki, y va a todas partes con su almuerzo aliñado con Ácido Cítrico y Dextrosa (mmmm zumo de limón y azúcar en la bolsa de transfusiones…). La cosa es que siempre parece expulsado de la vida normal. Al final acabará sacando la chepa de cinismo que todo buen hijo de Dashiel Hammett pasea, y que utiliza para blindar su integridad de trabajador cumplidor, protegiendo a su cliente ante todo y aunque le haga trampas

Fisno detalle el de la vampira con la crucecita al cuello.

Es que ni el Sundae, o sea la morcilla coreana, puede picotear… No es de extrañar que tenga ese gesto de amargado, pobrecillo. Entre eso y lo de no poder beber para ahogar sus penas de traicionado, ni seducir o dejarse seducir por las doncellas apuradas, es que anda frustradísimo

Como diría mi abuela, el trío de la bencina

Entre sus casos de detective típico y sus cruzadas contra el Imperio del Mal cual trasunto de Blade, no le da la vida. Menos mal que tiene buenos amigos y socios que lo apoyan: su ex-jefe y ahora socio de la agencia (Oh Jung Se, un todoterreno siempre eficaz), y la rubia gorrona, que se ha declarado secretaria y socia ciberexperta, y colado en la casa donde a su vez se han metido ellos de inquilinos al resbalón (Lee Se Young, cada vez que veo a la colega, pienso: sombie, sombie, porque la primera vez la vi fue en Korean Odyssey, aunque rodó antes la susodicha del Detective Vampiro)

El punto cómico lo remata el policía tragón, que como Alf tiene ocho órganos internos y seis de ellos son estómagos. Muy coreano, eso de estar todo el día en un pienso

El actor protagonista, Lee Chang Sun, también es un modelo/actor/cantante, y ofrece un Marlowe jovenzano y algo pavisoso que necesita desgastar las coderas (en 12 capítulos no le da tiempo), con una serie de estilo neo-Noir que me ha despistado al principio por el tono jocoso de los amigos (si no hacen guasa, no es k-drama). Bien está: siempre es de agradecer un Hard-Boiled que no nos intente epatar con el frío nórdico, y los coreanos tienen experiencia en el tema. Errrrr… ahora mismo acabo de localizar una película con el actor Lee Byung-hun, que pienso rastrear ipso facto para disfrutar agarrada a mi almohada y a mi Paco. Tomen nota los aficionados al tema policiaco: Encontré al Diablo, de 2010.

Una cosa que me llamaba la atención, cuando he husmeado en las fichas y biografías de los actores (sobre todo en las dirigidas a fans), es que en muchas de ellas se indica no sólo la altura y la situación familiar de los actores, sino su grupo sanguíneo. Que decía yo, qué sentido tendrá esto… ¿que los fans puedan ir a donar sangre para su ídolo en caso de accidente?¿que se negocie una claúsula especial en los seguros en los rodajes movidos si hace falta una transfusión?. Pues mirando aqui y allá resulta que en Corea existe la muy difundida creencia (6 de cada 10 adultos lo afirman) de que los grupos sanguíneos tienen mucho que ver con el carácter de la persona. Como si habláramos de los signos del zodiaco. Una teoría que aparece al comienzo del siglo XX, lanzada por el microbiólogo y serólogo polaco Ludwik Hirszfeld, que además de ponerles nombre a los grupos sanguíneos recien descubiertos (A, B, AB y 0) empezó a disparatar con teorías de superioridad racial. no fue el único en desbarrar, porque enseguida muchos se apuntaron a la chorrada y pr ejemplo Max Gundel, microbiólogo alemán, creía que el tipo B era el predominante en “psicópatas, histéricas y alcohólicos”. O sea, que en los años 30 te podían mandar a un programa de “higiene racial” simplemente con un análisis de sangre. Ufffffff…. En los años 20, un profesor japonés, Takeji Furukawa, se dedicó a propagar la idea, y los años de colonización nipona en Corea dejaron bien grabados los disparates en la cabeza de los colonizados, llegando su influencia hasta hoy con absurdos como contratar o no a los candidatos a un trabajo segun su grupo sanguíneo o condicionar que dos personas consideraran iniciar una relación sentimental. ¿Y como se consideran unos y otros? Pues los del grupo A se consideran diplomáticos, amistosos y tímidos, los B extrovertidos, francos, narcisistas, superficiales y ligones (sólo los chicos), los AB o genios o psicópatas (¿desde cuando son categorías alternativas?), bipolares, poco comunicativos y excesivamente racionales, y los 0, de buena convivencia, prácticos, muy comunicativos, calmados pero poco dados a abrir el corazón. Que digo yo… ¿y el Rh lo tienen en cuenta o no? ¿y que pasa con los fenotipos Bombay, que tienen (tenemos) un grupo en el genotipo que no se expresa en el fenotipo (quedando como 0)?¿ nos etiquetarán de “inclasificables”? Echando un ojo a la lista de actores del grupo B (o sea, los menos “deseables”), salen… ¡ARGGGGGHHHHHH! ¡Hyun Bin, el capitán de Crash Landing On You! ¡Lee Seung Gi, el Rey Mono! ¡ Y NUESTRO zorro! ¡Hala venga, lo que nos faltaba! ¡Qué cierto es que el sueño de la razón produce monstruos, y si estás durmiendo la mona con sake, tremendas maguferías!

La foto del análisis: algo sencillo resuelto con una gama monocroma en una luz neblinosa. Muy en consonancia con el momento del guión (que se basa en la soledad, el rechazo y la tristeza), nada mejor que una paleta de pardos y grises, con un horizonte deslavado en el cual el perfil del puente se precibe claramente sin el desenfoque habitual en cine (difuminando el fondo de posibles edificios y estructuras de otros colores). El ángulo elevado del picado de cámara deja que la línea de la ribera haga una curva que toca desde la esquina inferir derecha hasta el extremo del puente, ya metido en tierra, recogiendo en su diseño a las dos siluetas de negro (para que destaquen) que se escapan de la regla de los tercios. El etalonaje cálido le sienta fenomenal a las cañas secas de la izquierda (que parecen metáfora del pensamiento del personaje sentado) y deja que la bruma se traduzca como calima pegajosa y asfixiante de la cual vendrá a rescatarlo el segundo personaje, que avanza desde el extremo (“viene de fuera”) en la secuencia.

Historia de Corea III: el Gran Imperio de Corea y la colonización japonesa

Imagen: visualizingcultures.mit.edu

Pues aquí lo retomamos donde lo dejamos masomenos: la dinastía Joseon está dando las últimas boqueadas, y sus encantadores vecinos no se lo ponen fácil. En 1866, los franceses aplican varios ataques navales (con la excusa de las persecuciones de católicos… anda, eso salía en los últimos capítulos en Dr Jin), y en 1871 los estadounidenses toman la isla de Ganghwa (se retiraron pronto, pero dejaron la puerta abierta). Japón tiene a la península coreana en su punto de mira desde la decadencia china tras las dos Guerras del Opio (1842 y 1860), y aprovecha para escobar la influencia y dependencia china en el País de la Peonía: mandan al acorazado Unyo Maru a dar la brasa en las islas Ganghwa-do y Yeongjong-do, y en 1876 obligan al rey a firmar un tratado para (entre otras cosas) mantener tres puertos abiertos dedicados al comercio nipón. Inicialmente hubo mucha resistencia de los locales a los comerciantes y oficiales diplomáticos japoneses, por lo que el gobierno nipón tomó la decisión de colocar guardias en distintas ciudades de Corea con la excusa de brindar protección a sus emisarios y mercaderes. Ficha colocada para coronar peón.  Además, ¡horror! los japoneses quedan con manos libres en Corea para hacer y deshacer sin problemas. Traducido: que un japonés podía asesinar a decenas de coreanos, robar y destruir, y nadie podía tocarle un pelo en Corea, quedando en un limbo legal. Muy formal todo, si señor.

Campesinos ca. 1900. Imagen: monovisions.com

En 1894, una revuelta de campesinos y la pequeña ayuda aportada por China les dan la excusa a los japoneses para montar el cirio, iniciando la primera guerra sino-japonesa. La guerra Chino-Japonesa (1894-1895) pone a Corea como el jamón en el bocadillo. Al acabar la guerra, Japón se coloca como el nuevo “poder en la sombra” en Corea, dejado a los paisanos con su emperador pillado de pies y manos y montando un protectorado. Evidentemente, eso no es plato de gusto en palacio, y los jugadores mueven fichas. La Reina Min (Emperatriz Myeongseong), esposa del rey Gojong, es asesinada en 1895 por su postura pro rusa (el enemigo de mi enemigo…) y con la intención de destronar a su marido Gojong y sustituirlo por un teniente japonés (ni siquiera un grado mayor… encima, insultando). Gojong sale por patas del palacio y se refugia en la delegación rusa. Un gabinete de crisis se organiza intentando espabilar por la fuerza el anticuado entramado tradicional de leyes, usos y costumbres, pero los coreanos gritan “¡vivan las caenas!” y se aferran a lo suyo, organizando la Asociación de la Independencia y clavando ls talones en el suelo. Los japoneses acaban hasta las narices de la cabezonería local y las presiones del extranjero, y abren la mano al retorno del rey a la fuga. En 1897, el rey Gojong vuelve a casa, y con buena voluntad intenta capear la marea. Declara el cambio de era a Era Gwangmu, declara la instauración del Gran Imperio Coreano con una gran ceremonia (recientemente recreada) y se declara independiente de la Dinastía Qing china. Tanta declaración le sienta a los chinos como una patada en los cataplines, sobre todo porque el emperador japonés le admite como un igual, ya que servía para tirar de la coleta china y por lo demás la sociedad estaba empapada con una fuerte influencia nipona.

Tranvía americano en Seul. 1902. Imagen: monovisions.com

Visto lo visto, el flamante nuevo emperador mete embrague y se lanza a occidentalizar la sociedad coreana a todos los efectos. Abre puertas a los misioneros (que a su vez traen medicina y educación modernas), reorganiza y actualiza el ejército y la economía, alienta la modernización de la industria y un poco de reforma agraria, reformas urbanísticas (¡bendita electricidad!), refunda las leyes de bienes raíces, el sistema educativo y varias industrias… no se puede decir que no lo intentara.

Al principio, los coreanos ponían morros a la vestimenta occidental y japonesa, que habían adoptado después de la Restauración Meiji . La vestimenta occidental se convirtió con la reforma en el uniforme oficial para los funcionarios civiles coreanos, y en pocos años se reformaron también los uniformes de soldados y policías. Imagen: imgur.com/EGh3QY0

Los japoneses no podían dejar de enredar en las trastiendas del poder, y en 1907 el emperador Gojong fue obligado a abdicar, cediendo el asiento a su hijo Sunjong. Los japoneses ofrecieron una “estancia a todo pagado sin posibilidad de rehusar” a su medio hermano Yi Eun, al que embutieron una educación nipona para asegurarse un fiel vasallo en el futuro. Otro hermano que hacía ficha en el tablero, Yi Wang, debía ser el próximo heredero, pero los japoneses presionaban con su propio candidato, y segaron de cuajo las intenciones del futurible opositor capturándolo en Manchuria

En 1910, Corea es anexionada al Imperio Japonés como colonia. Durante 35 años, los japoneses hacen y deshacen sin cortapisas, y no precisamente con el bienestar de sus colonizados en mente. Plantan a Yi Eun como un pasmarote en el trono (con título de “príncipe coronado de Corea”) y se dedican a amargar la vida a los peninsulares.

Al bienmandao Yi Eun, poco cariño le tienen los coreanos. Lo consideraban un traidor fementido, y de hecho, no sólo funcionó como tenente del emperador del Trono del Crisantemo, sino que hizo toda su carrera en el ejército japonés, acabando como teniente coronel en 1940. Los americanos, tan espabilados como siempre (francamente, sus departamentos de política exterior son la casa de los sordomudos, tienen buenos expertos pero no les hacen ni puñetero caso) intentaron su retorno a Corea al final de la Segunda Guerra Mundial, pero el bufido de los peninsulares levantó olas en el Atlántico. Sólo en 1963 se permitió el retorno del yayo y su familia, por aquello de la reconciliación y tal, atar cabos con Japón, autoconvencerse de que también había sido una víctima de las circunstancias, bla bla bla. A sus descendientes se la trae todo al pairo, y están mas por el tema de reinar en Silicon Valley

La Princesa Deokhye volviendo a su casa. Imagen: han-association.com

Mucha gente no admite a Yi Eun como único representante de la casa Yi, y recuerdan a la Princesa Deokhye, a la que consideran la ultima princesa del Imperio de Corea. La hija mas joven del emperador Gojong nació en 1917, durante la colonización japonesa, y su madre era una concubina. A Japón eso le valía, y le mangoneó la vida todo lo que pudo, imponiéndole la estancia en Japón “para sus estudios”, un matrimonio con el conde Sō Takeyuki, organizándole el guardarropa… la pobre arrastró problemas mentales antes, durante y después de su estancia en Japón, con un matrimonio del que escapó tras la IIGM y su única hija fallecida en un extraño incidente. Para colmo, su sola presencia molestaba en la política internacional, así que la tenían “castigada” sin volver a Corea hasta 1962, y eso porque un periodista hizo de su retorno una cruzada personal (hay una película del año 2016 pero debe ser un churro de aúpa, dicho por los propios coreanos)

Imagen: publimetro.cl

Como buena colonia imperialista, Japón trató de eliminar el sentimiento de identidad nacional coreano: una élite gobernante nipona reemplazó a los funcionarios-eruditos yangban coreanos, la moderna educación japonesa sustituyó a los clásicos confucianos, el capital humano y económico japoneses al coreano, y con el tiempo, hasta el idioma japonés al local. Vamos, una aculturización en toda regla. Si durante el imperio se habían cortado un poco, ahora ya era a calzón bajado. Y las pocas mejoras que hubieran podido ser aceptadas, quedaban arrumbadas por las salvajadas que se cometieron. Detallitos como convertir el país en un burdel gratuito para los soldados (en algún palacio se conservan en las caballerizas las argollas donde ataban a las mujeres para poder ser usadas a su conveniencia por la soldadesca), la manga ancha en poder robar y vejar a los campesinos y artesanos locales… pues como que no gustaron, obviamente. Enseguida, los coreanos (que ya tenían práctica con lo de traer de vuelta a “su” rey) se organizaron en una desesperada resistencia. Lo hemos visto en El Imperio de las Sombras, y hay muchas mas recreaciones en cinematografía. En Manchukuo (Manchuria colonial japonesa), había tortas por encima del canotier. Los 200 guerrilleros que sobrevivieron a las bofetadas en 1945 volvieron a Corea del Norte y fueron los antecesores de la élite actual (como vemos, la cosa viene de lejos)

Imagen: koreanculture.org

La festividad nacional de Corea del Sur (actualmente, fiesta por todo lo alto, sale en muchas series y películas) recuerda el 1 de marzo de 1919, día en que la muerte del rey Gojong y la lectura de una declaración de independencia provocaron masivas manifestaciones proindependentistas en todo el país. Las protestas, fuertemente reprimidas pero no totalmente controladas, se prolongaron durante un mes; al acabar, los japoneses reconocieron 500 muertos, 1400 heridos y 12 000 detenidos, pero las estimaciones coreanas multiplicaban por 10 esas cifras. En algunas islas como Jeju casi dejaron sin isleños la zona.

Ryu Gwansun (1902-1920), símbolo de la lucha de Corea por su independencia. Habreis visto su imagen en muchos k-dramas como carteles en referencia a la festividad. Imagen: glimja

Como siempre cuando se implanta un invasor colonial, y por duro que sea el régimen, aparece cierto grado de colaboracionismo. Hay que vivir, aunque sea con la cara colorada de vergüenza. No todos, eh, no todos, que algunas familias medraron bien a gusto con su colaboracionismo, sobre todo cuando en los años 20 empezaron a readmitir a los “buenos colonizados” en los puestos más golosos. Otras de verdad creían que era lo mejor para tener un futuro, calculando que era mejor ser japonés de segunda que coreano de primera. La cosa es que el boom consumista hizo que los coreanos compraran en grandes almacenes japoneses, trabajaran con bancos nipones, bebieran cerveza japonesa, viajaran en ferrocarriles operados por japoneses y a veces aspiraran a estudiar en una universidad de Tokio. Si no puedes con el enemigo, pásate a el. Cito de Lonely Planet: “Los más ambiciosos hallaron nuevas oportunidades profesionales en el momento más opresivo de la historia colonial, cuado se vieron obligados a cambiarse de nombre y renunciar a su idioma, y millones de coreanos eran empleados como mano de obra móvil por los japoneses. Los coreanos constituían casi la mitad de la detestada Policía Nacional, y jóvenes oficiales –como Park Chung-hee, que se hizo con el poder en 1961, y Kim Jae-gyu, que, como jefe de inteligencia, le asesinó en 1979– engrosaron las filas del agresivo ejército japonés en Manchuria. A los yangban pro-japoneses se les premió con títulos especiales, y algunos de los primeros nacionalistas coreanos de renombre, como Yi Gwang-su, debieron mostrar su apoyo público al imperio nipón. Este colaboracionismo nunca fue penado o debatido en profundidad en Corea del Sur, y el problema se fue enconando, hasta que en el 2004 el Gobierno acabó por impulsar una investigación oficial al respecto. A ello se sumaron estimaciones según las cuales más del 90% de la élite surcoreana anterior a 1990 poseía vínculos con individuos o familias colaboracionistas.”. Ojo que el desarrollo japonés de Corea no era por amor al arte, sino porque había 700.000 japoneses viviendo en la península controlando el 40% de las tierras, bien había que darle comodidades a esa gente. Los 130.000 mineros coreanos desplazados y organizados como esclavos no les entraban en las cuentas, igual que las miles de “esclavas de solaz”

Y todo esto sale en el k-drama de Mr Sunshine, que nos pondremos a la faena cuando tengamos energías para ofreceros otro post de enjundia y sesuda educación. Imagen: magazinema.es

En 1945, la derrota de Japon en la IIGM ante los aliados le obliga a soltar la presa. Apaleado y en harapos, el país se sacude las malas pulgas… pero eso ya lo contaremos

Comer (ramen), beber (sake), amar (la Vida)

Tampopo: dicen que el verano es la estación del amor, mas que la primavera. Que el andar ligeros de ropa y de obligaciones estimula el impulso generoso y nos hace mas abiertos a aceptar las cosas buenas. Supongo que no incluirá también esas noches de calor ecuatorial que no pegas ojo, aunque estés encima de la cama en porretas escuchando al dichoso mosquito trompetero que antes de hacerte la sangría, te hace la puñeta con el agudo zumbido que avisa de su ataque traicionero cuando te descuides en el duermevela, y que te levantas de un humor entre pésimo y aniquilador. Sea, no hay quien cierre el ojo, y en la calle están los plastas de turno dando la murga. Te levantas y andas por la casa en modo sonámbulo, de la nevera a la ducha y a la televisión y al ordenador, y vuelta a empezar. Hasta las narices de las Olimpiadas, que ya me dirás qué te va a interesar a tí el deporte, si lo mas cerca que has estado de hacer competiciones fue en los campeonatos de absorción de flanes de tu lejana infancia. Ay Japón, quien pudiera… Pues te preparas un kakigori, te instalas en el sofá con el ventilador y te pones esta película, que disuelve el mal humor y esparce una placidez mental y una bonhomía estupendísimas, con su discurso de vitalidad a través de la comida y mayormente el erotismo pansensorial (peazo frase que me ha quedado, ñam ñam, dos cucharadas de helado que el asunto lo merece).

Obsérvese el tamaño de los tazones, que no es para timoratos y melindrosos, que ya le grita uno de los camareros del chiringuito de al lado, si no te lo vas a acabar para qué diablos lo has pedido

La relación de los seres humanos racionales y sociales con la comida es ya, más que tópico, topicazo. El arte de alimentarse con el disfrute total de los sentidos. Y el alimento sobre el que gira toda la trama central de la película y conecta las diferentes pequeñas historias asociadas es el ramen. Para el que aun no lo sepa (porque este blog aspira a ser transcendente, docente y expansivo), el ramen es el plato de sopa que identifica a Japón como comida popular y que hace iguales a ricos y pobres, buenos y malos, viejos y jóvenes. Ahora que se han puesto de moda locales de supuesta inspiración nipona (y gerencia de Catai) con precios asustabolsillos (dos euros y pico una triste gyoza, por Amaterasu qué clavada), bien está volver a las fuentes…o sea, las fuentes de loza o melamina tamaño pozal que se llenan de caldo, fideos y cosas variadas para hacer un plato reconfortante y llenabarrigas a precios de saldo.

El ramen es para los que no quieren o no pueden gastar un yen de más. Comida de obreros, estudiantes y oficinistas, que abarrotan los puestecillos gritando las comandas. Pillas los trozos que alcanzas con los palillos, tiras de cuchara para los demás, y te bebes el caldo como el que da gracias a los dioses por haber podido, ese día, llenar la panza, ¡Oh bendita Uke Mochi!

La valiente viuda Tampopo, que lucha por sacar adelante su puestecillo de sopa de fideos, y su esforzado aprendizaje para dejar de ser una cocinera desastrosa a una estrella de las perolas.

Objeto de la disputa entre el camionero veterano y el gánster brutalista, y acompañada en su aprendizaje de mastros pacientes y sufridos cobayas

El ramen no es el único plato que sale en la película. También salen a la mesa la tortilla tamagoyaki, la cocina francesa (con su recochineo), la carne a la parrilla, los helados, las ostras, los langostinos (lo del gánster y la comida cruda es capaz de calentar una perola de agua helada hasta hacerla hervir), los fideos mori, la sopa de tortuga… cada alimento desarrolla su propio papel en las microhistorias que se suceden, todas ellas mínimas y cotidianas, pero filmadas con tanta delicadeza que se convierten en trascendentes.

El nuevo Shane (el pistolero de Raíces profundas), camionero que se detiene para ayudar a levantar el restaurante.
Aunque esta vez, viene con las maneras de Lucky Luke en la bañera

Algunos críticos la han etiquetado de noodle western, otros han tirado de comparaciones con las comedias de Tati, y seguro que el director estaría de acuerdo en las comparaciones. Lo que no veo que se haya coscado nadie es el mas que evidente parafraseado de Muerte en Venecia en las escenas del gánster, que hasta utiliza de BSO las sinfonías Nº1 y Nº5 de Gustav Mahler, y se reboza en un erotismo soberbio. Ya digo que por comparación cn esta película, me sobran el 80% de las escenas de sexo de las producciones actuales (y el 100% en el caso de las series y películas españolas), donde el sexo no es sino una excusa para enseñarnos el culo pajarero de los actores sin aportar nada a la historia (su comportamiento en el refocile no muestra nada de sus personajes, no hace avanzar la acción, y ni siquiera es estético o atractivo). Todo lo contrario de la belleza de esta película con sus metáforas, que no es que sean evidentes, es que juegan con la pareidolia desvergozada, y si te descuidas entran en el porno fetichista para sibaritas

Lolita on the beach.
Si en nuestros tiempos algún director intentara repetir la escena de la jovencita Ama, lo quemaban en la hoguera por pederasta. Pero entonces y ahora, la infancia de los pobres es un periodo breve, triste y cruel. Si al señorito le apetece zamparse a la niña buceadora, se la zampa, y date por contento de que sea por las buenas

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Suspendamos pues el juicio moral unas horas, y disfrutemos de la obra de Jûzô Itami, que filmó en 1986 (anda que no se nota la factura técnica), diez años antes de morir en un extraño suicidio. Aunque fue su segunda película, tiene maneras de audacia de veterano, cn sus meneos experimentales, su patada en la cuarta pared y sus equilibrios entre la referencia culta, la tradición nipona y el placer de hacer cine sin rendir cuentas al mercado

Los mendigos gourmets sacados directamente de las estampas japonesas
La abuela dedazos… seguro que en el barrio habeis localizado unas cuantas, de esas que manosean la comida y luego se lleva la unica pieza que no han tocado
La foto de estudio: el paisaje urbano que no es “bello” como esperaríamos, sino real hasta sangrarte los ojos. Pero aun asi, un buen director de fotografía logra hacer imágenes que se quedan clavadas en los recovecos del cerebro, Aqui, el contraluz de las estructuras del puente dibuja un ojo oriental donde las dos figuras quedan enmarcadas y hacen de pupila. El fondo diluído y claro es tanto un fondo claro monotonal funcionando como telón con perspectiva (para no distraer la atención de las figuras en contraluz), como la esclerotica de ese ojo que gira nervioso: el ojo del cine que observa al espectador. Toda la escena de la pelea se organiza en los huecos que deja el laberinto de las estructuras de comunicaciones. Ambos luchadores se distinguen por sus tocados característicos (la gorra del ganster, el sombrero del camionero)

Angel (y Gumiho) Fieramente Humano (y II)

My Roommate is a Gumiho (Raw; A Falling Cohabitation; Frightening Cohabitation): y hoy, como prometía /amenazaba, tenemos la segunda parte del post dúplice. Los elementos comunes que mencionamos siguen ahí, pero todo lo que en la primera serie era afectado y rimbombante, aquí es liviano y acrobático. No confundir con voluble e insustancial, ojo, que son cosas distintas. Simplemente, en este k-drama plantea las cosas con mas humor y cotidianeidad. El ser sobrenatural que aspira a convertirse en humano es un gumiho (también lo encontraréis por ahí como kumiho,en Hangul: 구미호 y en Hanja: 九尾狐 ), y ya hemos encontrado la figura en la serie de nuestros zorros más añorados. Esta vez, el guión ha readaptado (¡otra vez!) la mitología , y los gumihos de mil años ya no adquieren superpoderes -o se convierten en espíritus mas o menos ocupados en esto y lo otro-, sino que se enfrentan a la disgregación en la nada o la transformación en espíritus malignos (no queda muy claro porqué uno o lo otro, agujerito del guión que saltamos alegremente). Lo que pasa es que, después de tanto tiempo viendo pasar gente y cosas desde la dinastía Goryeo, y con malas experiencias a rastras, ya no hay nada que le ilusione o interese, y está más que conformado con la disolución, pasando el tiempo ejerciendo de especialista en Historia Antigua de Corea (este sí que puede decir como le soltó mi madre a un listillo: no me vengas con chorradas sobre los años 60, que yo estaba allí y tú todavía ni tetabas), escribiendo libros y dejando que su canica de zorro místico acumuladora de energía robada siga sin cambiar de color, lo que indicaría que ya está dispuesto para el cambio (y sin comerse higadillos de la gente ni nada, sólo haciendo un poco de vampiro energético)

Yep, otra vez la historia original es un webtoon

La comparación con el argumentario de la Bella y la Bestia es mas que evidente. Pero no hay color entre un ser peludo, colmilludo y ungulado cual bisonte y este varón guapo a rabiar, de rasgos delicados cual Buda con anteojos, elegantes gestos, sonrisa deslumbrante, caminar elástico y ese ligero encorvamiento propio de los tipos altos e intelectuales que gastan más tiempo en bibliotecas que en gimnasios, y que a las chicas listas nos hace sonar la campanilla de alerta en el hipotálamo

Psssss y tiene un despacho con librería impresionante… HOT HOT HOT!!!!!

El actor Jang Ki Yong se ha dedicado a los k-dramas románticos (y una policiaca que reconozco que no acabé por lo inane), y no es que despliegue muchos recursos interpretativos, pero para el papel bien le viene esa falta de expresividad y gestualidad propia de un cánido nocturno que confía en la inmovilidad como arma. La actriz, Lee Hye Ri, es otra reciclada del K-pop y tambien hace de todo, que lo mismo, canta, baila, hace anuncis, trabaja en programas de TV… está especializada en comedia y juega con la exagerada gestualidad cual dibujo animado, sin importarle que su personaje pierda la compostura. La contención de uno se compensa con el exceso de la otra, y queda una divetida pareja. A medida que progresa la trama, ella madura y el espabila volviéndose mas expresivo.

Cuando todavía sólo lucía cuatro colas y seducía damas en Hanbok, aquí te pillo, aquí te succiono

La cuestión es que el apático zorro se topa (¿por casualidad?) con una chica mucho más joven (una estudiante de Historia) y ¡POP! Empieza a salir de su congelación emocional. Primero porque debe cuidar de la canica depositada en la barriga de esa desmañada, exagerada, voluntariosa, inocente, curiosa y frescachona estudiante (que se ha tragado la canica en un tropezón), luego porque realmente se preocupa por la desmañada, exagerada, voluntariosa, inocente, curiosa y frescachona estudiante (no, el gumiho no es mal tipo, simplemente un misántropo dolorido), y al final porque se ha enamorado hasta la punta de cada una de sus nueve colas de la jovenzana que le torea, le trolea y le tontea sin cortarse un pelo, y que al mismo tiempo se burla de él y se preocupa por lo que le pueda pasar con bombardeos de sinceridad. O sea, que el gumiho de 999 años tiene una buena motivación para evolucionar (o trascender, o mutar, yo que sé…). Volverse humano para poder compartir, amar, cuidar… VIVIR con alguien. Ahora sabemos que vivir es doloroso muchas veces, que la historia siempre acaba mal, y que envejecer, morir, es el único argumento de la obra, pero es lo que hay en cartelera, así que ya puestos mejor hacerlo con buen acomodo y bien acompañados.

Con lo fina que es la niña, engulle como el diablo de Tasmania

El macguffin de la serie no es tanto transformar al gumiho sino cómo se llega a ello, y para diseñar una estrategia la pareja protagonista debe primero reconocer que sígnica “ser humano”. La estudiante repite varias veces que “siendo un gumiho, eres más humano que muchos que nacen así”, y se lo suelta en las narices al caballero. Pero sabemos que la naturaleza humana es ambigua y capaz de lo mejor y lo peor, así que por ahí no van los tiros. Quizás es que los humanos nacen ya “con el pase de fábrica”, y los seres fantásticos necesitan hacer méritos extra, como desarrollar sentimientos. Por su lado zorruno que no falte, porque los animales bien demuestran ser capaces de sentir (y hasta cierto punto, razonar o reprimir sus instintos mediante el adiestramiento), y en algunos casos llegan a formar lazos de afecto con los humanos.

La explicación de cómo es posible que la estudiante se enamore de un ser fantástico es evidente: el zorro místico es un caballero educado hasta la exquisitez, un lord que cita a García Marquez (¿un guiño al mercado sudamericano?), colecciona arte, escribe cosas de su laaaaaarga vida, la lleva de excursión pirata a visitar el Museo (la mejor cita de todas) … normal que una historiadora se cuele por sus huesos. Vamos, que una vez pasado el primer susto disfruta con “su” zorro, y mas aún dirigiendo su transformación en humano.

Toda la serie está llena de guiños y segundas intenciones. Algunas son rápidas de localizar a poco que estemos atentos: ojo a los mensajes de camisetas y sudaderas (“forget-me-not” cuando el gumiho está pensando en retirar de la chica la canica y borrarle la memoria, o el “puppy” del amigo patoso que va detrás de los personajes femeninos con la lealtad de un cachorro de San Bernardo…). Otras deben de funcionar como “bromas privadas”, como el emplazamiento de producto que hacen con la marca de café instantáneo (el actor viene del mundo de la publicidad como modelo, y mas de una toma parece talmente un anuncio). Aparte de eso, decir que es una producción muy cuidada técnicamente, con actores muy bien aprovechados, con personajes hechos a su medida como un traje de sastrería de alta gama, una trama muy animada a la que perdonamos sus patinazos (¿montar un arco de competición olímpica con cuerpo, dos palas y sirga, en cinco segundos? Anda ya… ni con toda la magia vulperina), subtramas y secundarios tan llenos de vida que les roban las escenas a los principales en cuanto se descuidan (con buenos actores y subtramas deliciosas), diálogos que aquí y allá sueltan frases maravillosas… y a veces los personajes, después de haber grabado en piedra sus declaraciones, se autoboicotean porque es lo que hacemos los humanos, especialmente los que están en fase enamorada. Todo muy real, como que te baje la regla y te quedes hecha un gurrullo en la cama sin energías, o tener que pelear con una fontanería rebelde…Algunos comentarios que he leído echan pestes de la línea argumental, que si acoso, que si profesores liándose con alumnas (cómo esquivan el temita… mientras el es su profesor, suspenden su relación sentimental, jiji), que si la diferencia de edad (psssssseeeeee), que si es indecente que un humano y un ser inhumano se líen (errrrrrrr, seguro que son los mismos que babean vergonzantemente con La Forma del Agua para los cuales se añadió ese final/coartada moral)… Ni caso, a disfrutarla sin complejos. Y aplaudid el lema básico de esta historia, que no es otro que “los humanos pueden cambiar su destino”.

A caballo entre el episodio 9 y 10 hay una escenita de “por eso hay que andarse con ojo, que el tipo aun no es humano”. Un beso que empieza calentito y acaba yéndose de las manos.

Si hacemos la lectura de la serie cambiando “condición sobrenatural” por “condición mental” y cambiamos “gumiho” por “enfermo sin tratamiento”, todo encaja perfectamente. El aislamiento, el miedo a hacer daño a los demás, el riesgo de descontrol, la prohibición de ciertas cosas, el intento de automedicarse con otras activiudads o susbtancias, el enfado de la pareja que reclama su derecho a decidir si acepta el riesgo y el miedo constante de que algo se reconecte en la cabeza del afectado…

Mmmm esa mano derecha está demasiado alta… pero da igual, el chico está tieso como una vela y los hombros alineados. Es mas que probable que el actor haya practicado arquería como deporte en el colegio. Ah, y quítate el reloj que puedes enganchar la sirga, despistado

No podía faltar unos cuantos flashbacks para darle al protagonista sus momentos saeguk, vestirlo de época (estupendos, los chicos altos y juncales están estupendos con esa ropa) y presentarlo como un buen patriota que también ha colaborado en la defensa de su patria (en ese momento, Joseon). Encima, nos dan una explicación de sus habilidades como arquero (buena excusa para crear una conexión rápida con su futuro cuñado) y espadachín. Y los japoneses, evidentemente, malos malísimos invasores.

Elegir el tiro con arco como elemento del guión tiene su razón de ser, y es que en Corea es un deporte que levanta pasiones y arrebatos patrióticos. En su versión histórica, el Gungdo, (también denominado gungsul o goongsul) es un arco de tipo compuesto (cuerpo central y dos palas que se desmontan). En el moderno tiro olímpico, las competiciones están dando grandes alegrías a los coreanos (cuando escribo esto, llevan 4 oros en las olimpiadas de Tokio 2020 y suelen arrasar sobre todo en categoría femenina) y a algunos les recalientan las neuronas misóginas. A lo mejor querrían que las arqueras nacionales lucieran melenazas a lo Brave, pero con el liso de moreno oriental, y al acabar las tiradas sumisas les sirvieran las bebidas cuando chascaran los dedos tirados en los sofás viendo esta serie y sacándole faltas a la historia del anticuado gumiho y la joven inconformista (por cierto, aplausos con las orejas cuando decide que no ha acabado de hablar con el espíritu de la montaña y da un tirón de la cuerda, este me va a oir)

La imagen en estudio. Toda la toma está cuidadosamente planificada desde el storyboard. Los elementos sse han elegido cn una gama de pardos, madera y negro que queda animada con las notas de color de los dos refrescos, las letras rojas, la chaqueta azul oscuro y unas motitas de luz amarillas detrás a la derecha. Las sillas de la mesa alargada están vacías para no distraer el recuadro traslúcido donde se coloca el texto. los refrescos y las lucecitas amarillas está en diagonal y ayudan a dirigir la mirada al perfil de la actriz, cuidadosamente enmarcada en el asiento de detrás desenfocado a modo de fondo negro que destque su piel pálida, que podía parecer demasiado oscura por la ropa (la ex-gumiho se describe como de una belleza delicada y de piel clara, que en las culturas orientales es signo de belleza). Todo el etalonaje es suave y controlado

Angel (y Gumiho) Fieramente Humano (I)

imagen: blog.techsoup.org

Este post hace un 2×1, porque realmente el eje central de las dos series (ambas coreanas) es clavadito, clavadito. Podría ser un caso de espionaje industrial en la fotocopiadora del estudio, o bien un concurso de “tomados estos elementos centrales, saquen ustedes la versión para nuestra productora”. Ambas tienen el mismo andamiaje, o sea: a) una pareja protagonista en la cual el hombre es un personaje sobrenatural y mucho más venerable, aunque tenga aspecto de adulto treintañero deliciosamente degustable b) una protagonista femenina de armas tomar que lo lleva al retortero c) un conflicto básico por el cual el personaje masculino aspira a convertirse en humano, aunque su condición de salida aparentemente le ofrezca ventajas d) dinámica que oscila entre el encuentro-desencuentro-reencuentro, y que según el atrevimiento del guionista tiene escenitas más o menos calentitas e) unas casas alucinantes, de las que salen en Masions du Monde, para que se nos caigan los ojos.

Aqui, los espectadores viendo los casoplones de los k-dramas. Imagen: Allstar/Curzon Artificial Eye
Y no es para menos. Lo de los palacios decrépitos con gusarapos correteando por los suelos está ya muy desfasado

Hala, pimpanpun, bocadillo de atún, a partir de ahí organiza el asunto. Las variaciones (y a veces lo realmente interesante) son los personajes secundarios que acompañan a uno, otro o ambos protagonistas, y que desarrollan sus propias historias con libertad. Total, bien mirado estos dos k-dramas no son los únicos que funcionan con este esquema…pero es que se fusilan hasta escenas, oigan, como la de endosarle un delantal con volantes al prota y ponerle a hacer kimchi casero

Doom at your service (Myeolmang; One Day, Destruction Entered the Front Door of My House; One Day Destruction, Cama To Our Door; One Day, Destruction Came In Through My Door; Destruction): este sería el mas “serio” del par, con un personaje masculino que es nada menos que una entidad sobrenatural antropomorfizada, o sea la Destrucción en persona. No está encarnado en un esqueleto de mas de dos metros de alto, sino en un varón bien formado y musculado (Seo In Guk, el actor, mide 1,80, gasta gafas de miope y no puede hacer mucho el cabra porque tiene un tobillo cascado, o sea que su mirada seductora y su andar solemne tienen truco).

Tampoco tiene un caballo blanco (aunque su coche rojo bien podría tener un colgante con la palabra “Blinky”)

ni adora a los gatos (aunque cuando pilla a un envenenador de felinos se enfada MUCHO), y tampoco HABLA EN MAYUSCULAS. Pero sí tienen en comun la soledad como dolor enorme, y pueden llegar a coger cariño a los humanos (hasta formar una familia o enamorarse) a fuerza de observarlos, disfrutar con algunas actividades a las que podrían dedicarse en caso de dejar el trabajo (la restauración rápida en Ankh-Morpork, o ser doctor de Urgencias) y se autodefinirían como “el que recoge las sillas y barre el suelo al acabar la última fiesta”, o sea el Ragnarök antes de que le pusieran el final regenerador despues de los títulos de crédito

Seguro que si el Destructor fuera menos guapetón, la chica no le haría tantos ojitos. O a lo mejor no, que he visto cada cosa por ahí… un rollo morboso de achuchar esqueletos y darles amorcito del bueno… que apuesto tiene categoría especial en el DSM-V, con la nota añadida de “medíquese de urgencia”

Lo que nos preguntamos es si el puesto de Observador de la Máxima Entropía se ocuparía por otra entidad en caso de que esta presentara la carta de despido. Y en ese caso, si habría un periodo de “disgregación” hasta la reordenación,

…o si la Muerte de las Ratas derivada también tendría el pelo con el tinte verdoso que lucía el original

La protagonista está en la línea de las heroínas con graves problemas (aquí, una vida desastrosa y para colmo un tumor cerebral), que al final tienen que resolver solas con una ayudita de los demás. No sólo de un tipo antipático reconvertido en novio (que una se pregunta cómo se ha enamorado ella, porque vive Dios que es un jasco de narices… aunque visto cómo se las gastaba el anterior maromo, está claro que a la chica le va el barro) sino sobre todo de su familia, incluyendo el tiastro canadiense que anda mas perdido en medio del guión que un pulpo en un garaje (no sé qué justificación tendrá para el personaje, como no sea pasarla como producción internacional). La actriz Park Bo Young defiende el personaje y llora que da gusto.

Luego está esa eterna niña enferma, con ciclos de muerte y reencarnación, que no está claro qué categoría tiene en el mundo espiritual.

Es la “superior” del protagonista, ya que ejerce de jardinera del jardín-mundo donde los humanos son plantas y flores (definitivamente, hay gente que serían abrojos, zarzas y plantas parásitas), pero intuímos que hay “alguien” por encima. Su condición de moribunda en sesión contínua (que tampoco nos explican porqué es necesaria) tiene un retintín que recuerda a un Cristo sufriendo por los pecados del mundo, cuya agonía es necesaria para la redención de los hombres, o una Virgen María Dolorosa. Tiene cierta autonomía, pero no tanta. Parece mas bien una divinidad intermedia, con funciones de cuidadora o vigilante: ella misma reconoce haber surgido de la imaginación humana, pero ahora es totalmente independiente de las creencias

Decididamente, la jardinería no es lo suyo

Todos los diálogos están trufados de frases y sentidos trascendentes, así como muy filosóficos, y las partes “de comedia” son mínimas. Vale, no es que la cosa esté para echar cohetes, con una protagonista muriéndose a chorros (y amenazada de hacerlo entre grandes dolores) y su círculo de familia y amigos intentando sacar fuerzas de donde sea. Se hace un poquito densa en ese aspecto, parecida a la de The Game: Towards Zero, que acabas con ganas de meterle un zapato en la boca al vidente por agonías. Pues a este también le estrellarías una de las cerámicas de la estantería, y bien a gustito te quedarías.

Las tramas secundarias son uffffff… rarunas

. Para animar el asunto, hay un triángulo amoroso entre una escritora de novelas web y dos tipos que aun no tengo claro si son hermanos (hermanastros), primos, amigos, expareja bitensión que por inercia siguen juntos… porque no sólo es que compartan piso, es que se llevan un rollo muy raro entre ellos dos. En una escena aparece un hombre maduro (propietario del edificio) que los compara, y está claro que los conoce desde hace mucho tiempo y los ha visto crecer juntos (y es al menos el padre de uno de ellos), o sea que cada uno puede hacerse la componenda mental de su gusto. Al moreno que sin empacho reconoce que es un raro de narices (Lee Soo-hyuk) ya lo vimos juguetear con la bisexualidad en el papel de vampiro morboso en Scholar Who Walks the Nigth, y en el propio drama hacen alguna referencia jocosa a ello (a lo de vampiro, no a lo de gustarle la carne y el pescado en el mismo plato). El contratipo, dueño de la cafetería, se puede llevar los guantazos que sobren de sacudirle al Doom, porque es un manso de narices. Si fuera mujer, no tardamos ni un segundo en etiquetarlo de tóxico y egoísta, dejando a la gente colgada por el camino y quedándose pegoteado en las suelas de los zapatos. También aquí hay una bromita de “cázala al vuelo si puedes” al final, donde hacen referencia al hermano pequeño de la protagonista cuando gimotea porque no tiene pareja, y le toman el pelo con que “parece que está ennoviado con su jefe”, y la escritora hace un chiste sobre “un amor que debe superar la barrera del género”. Tela, telita, tela…

Que perra han cogido con la escena “chica agachada, chico que le da la mano para que se levante”. La BSO original suena a Goblin que no veas…

Aparte de eso, aunque técnicamente está muy bien hecha, con FX cuidados (p.e. el efecto de las gotas de agua suspendidas en el aire) y buena fotografía, y se esfuerzan en justificar los cabos sueltos del argumento aunque sea con explicaciones traídas por los pelos en el episodio final, sigue teniendo cada agujero de escritura del tamaño de un socavón en Isla Cristina

Mira, este se tragó el coche rojo de Doom.. ¿Será el agujero de “Qué porras estaba haciendo el tipo llorando en el funeral de la puerta de al lado cuando se murieron los padres de la chica”?

En el k-drama, han traducido el personaje como un dios menor o algo parecido, no nos lo aclara demasiado (hala, bujero al canto). En la mitología oriental, muchos de estos personajes sobrenaturales entran en la categoría de epíritus o demonios, los cuales recordemos que en cosmogonías como la budista no siempre son malignos -en no pocos casos, son colaboradores de las divinidades- y mas bien simbolizan las energías básicas de la naturaleza, peligrosas y lesivas si se descontrolan, beneficiosas si se encauzan. Una buena parte de los así etiquetados se traducirían en la escatología occidental como ángeles (sombríos y teribles, pero ángeles), y en este caso serían Angeles de la Muerte. Nuestro Doom podría ser la versión coreana de Azrael (que no sólo ejerce de psicopompo, sino que se ocupa de mantener en su sitio a los muertos y las potencias infernales, no sea que escapen del Infierno y la líen parda), o en plan catastrófico, Abadón. Estos ángeles de ceño fruncido están sujetos a una autoridad superior, lo que los diferencia del destructor Shiva (en sánscrito, शिव), que forma parte en pie de igualdad de la trilogía hinduísta y sí es un dios de pleno derecho.

Azrael (J. R. Lewis). Imagen: devianart

La semana que viene, hablaremos de los zorros de nueve colas y las chica tozudas. Id por la sombra y bebed mucha agua fria que hace la caló

Hijos de la Ira y el Makgeolli

Beyond Evil (Freak; Monster): Ya han caído unas cuantas entradas de tema ligerito y chisposo, así que vamos a subir un poco las revoluciones con un k-drama de esos que te dejan los pelos de la nuca más tiesos que el rabo de un gato eburifado. Una serie que bien podría catalogarse de Noir sin paliativos (con rebufos de Hard Boiled y Southern Gothic) para estas noches de calor ecuatorial que estamos sudando, y que combina estupendamente con los julepes de menta en la tumbona del porche mientras tiramos trocitos de pollo frito a los caimanes perezosos. Bueno, que en Corea no hay caimanes desde el Cretácico Inferior. Y que las chicharras de la BSO se han quedado congeladas, porque vaya frio hace en la serie, van todos con cazadoras y abrigos encima de los jerseys… Enfin, detallitos ecológicos aparte, lo cierto es que podría ser perfectamente la temporada perdida de la serie True Detective; borrad de vuestras mentes esa birria que fue la T2, y la desnutrida T3, y meteos de cabeza en esta trama de corrupción, deseo, violencia, angustia y muerte. Que no falte de nada: tenemos madres terribles, polis bailando en la cuerda floja, políticos aún más repodridos, gansters que se casaron con detectives y aun rondan los balcones como gatos en celo pidiendo una segunda oportunidad, cañizares con secretos, cocodrilos que andan a dos patas como los antiguos lagartos coreanos, gente que esconde cosas, mujeres perdidas a conciencia…todo eso, en la atmósfera pesada y angustiosa de las zonas rurales, donde el aire es una densa gelatina, siempre hay alguien mirando, y todo se mueve en la telaraña de unas relaciones interpersonales complejas. La sencillez y candor de la gente del pueblo, que dicen, ay que risa… por cierto, el bacalao, igual que en los pueblos mediterráneos, lo cortan las mujeres: la concejal y sus jueguecitos, la carnicera que busca a su madre, la detective ex del mafioso (¡oh, me encanta ese personaje! Con esa cara tan oriental e impávida de ídolo cruel… nada de muchachitas de ojazos redondos)… Y casi todos los personajes son “gente vulgar”, caras de brutos, o de pánfilos o de viejos arrugados…algunas chicas son guapas (como la carnicera o la infeliz hija del tendero), pero visten descuidadamente (una es una mujer trabajadora con poco tiempo para el aderezo, otra una choni asilvestrada que intenta divertirse en discotecas de medio pelo). El unico guapito es el joven detective venido de la capital, pero ni uno mas, y el tipo es tan rarito y maniático que acaba con las energías de cualquier moza casadera. Seguido de un poli de la estación jovencito, mas que guapo se queda en potable, que el pobre no tiene nada que hacer. Ah, y la concejal. Una mujer madura que sigue siendo guapa y conserva estilo. Se os come a todos crudos esta fiera, pardillos. Que no se haya metido en los mimbres del guión una trama romántica le da fuerza al asunto, no distrae ni endulza la dureza de la historia. Bastante tienen todos para seguir adelante con la que les está ayendo

Atentos al asunto inmobiliario. Que tiene miga…

Apunte aparte, la pareja de “true detectives”, que se llevan unos jueguecitos mentales tremendos como dos lobos tirándose tarascadas y cazándose entre las sombras. Como los espectadores no tenemos pistas de si son “buenos” o “malos”, cada escena en la que salen (juntos o por separado) nos desconcierta y nos deja en suspenso. Será esto, será lo otro, la ha matado, no la ha matado… los dos detectives se vigilan, se ponen zancadillas, se atacan y a su vez se protegen como buen equipo. Ya lo dice el poli veterano: cuando estamos solos, podemos ser mezquinos entre nosotros , pero cuando aparece el enemigo estamos unidos

Y se van a comer carne asada al bar-carnicería y ponerse cucos de makgeolli comprado en la tienda del tartaja

Que la cosa tiene miga, porque en la sociedad coreana tradicional los carniceros entran en la categoría de “intocables”, unos parias a los cuales mirar por encima del hombro (eso si, luego todos como locos pidiendo bulgogi). Será que, como los carniceros, policías y los detectives son elementos despreciables pero imprescindibles de la sociedad

A la izquierda, con esa carita de niño a punto de echarse a llorar, voz de bajo profundo que hace entrar en resonancia el altavoz y mas tablas que las castañuelas de Lucero Tena… Yeo Jin Goo haciendo de teniente, el joven con una pena muy grande y un padre muy a lo suyo. Que pecados estás purgando, criatura, y hasta donde piensas llegar.
A la derecha, veterano del teatro, el cine de autor y lo que le echen, silbando sus líneas entre dientes o deslizando una voz de tenor llena de cristales rotos… Shin Ha Kyun, el poli degradado y refugiado en la comisaría de su pueblecito

Joer como se ríen los malos, pero la sonrisa mas perturbadora (¿perturbada?) es la del poli, piñata de tiburón saludando a un arenque con toda la dentadura, ambiguo comportamiento para enloquecer al colega, que no le quita ojo. A veces un protector de sus vecinos, a veces un burlón sospechoso, o todo junto al alimón. Le importa un pito que le consideren culpable, le acusen de barbaridades, lo traten bien, lo desprecien… el tiene un plan, aunque no sabemos si eso incluye encontrar a la hermana (¿es real su obsesión o sólo una farsa?) y de paso recuperar a todos los desaparecidos desde hace veinte años. Si por el camino acaba hecho gravilla, le da igual

Y cada vez que parece que todo está a punto de estallar y despejarse galerna mediante, suena un móvil y se desbarata. El juego de los móviles molestando, interrumpiendo avisando, grabando, espiando, dejando de ser contestados, bloqueando números, cambiando de manos… acaba por ponernos frenéticos

Este es uno de los pocos k-dramas que he visto que no mezclan géneros ni meten humor para aliviar el guión. Los pocos momentos de “alivio” son de esos que mas que sonrisa, te dibujan una mueca. Como la vida misma, hasta en las peores circunstancias ocurren cosas como que te estampen una bandeja de huevos en el abrigo de niño pijo, o que te reciban en tu nuevo destino las marujas ludópatas de la peluquería montando gresca. Luego la vida del resto del mundo sigue, pero es el detective o el policía el que tiene que bajar al abismo a pelear con los demonios, buscar a los que se han perdido y ayudar a desenterrar a los muertos encontrados, y ahí se acabó la guasa.

Pues eso, la bajáis y os la ponéis en el móvil para animaros el Ginger Ale

La ambientación es lo que debe ser, la propia de un Noir entre campos de cañas y mucha lluvia, en entornos rurales con grandes garajes y zaguanes donde se acumulan los zarrios, tiendas de esas que parecen abiertas las 24 horas y el dueño duerme en un catre en la trastienda, coches que van y vienen a altas horas de la noche por carreteras entre campos que son poco mas que pistas a medio asfaltar, calles polvorientas de pueblos desvencijados … contraste evidente con las escenas de entorno urbano, que parecen planetas distintos. El etalonaje, incluso si son escenas de dia y con sol, están tratadas en tonos fríos, y de vez en cuando se deslizan por los etalonajes de pardo y azul azafata, que traen recuerdos del cine americano (policiaco rural y drama sureño) de los 60, y alguna iluminación dorada en los escenarios de luz de la tarde. En esa pecera están los actores, que digo, actorazos, haciendo unos papeles tremendos, que no hay uno malo. La BSO incluye un tema como principal que evoca la música de blues y parece cantada por un viejo crooner decadente a punto de desplomarse sobre el micro. El resto, incluyendo el pop formal y tal, también se disfrutan con ganas.

Toda la serie gira en torno a las personas desaparecidas, el agujero negro que dejan en su entorno, la incapacidad de cerrar el duelo (o siquiera comenzarlo) que sufren sus amigos y familiares. No es la única serie donde salen aquí y allí los llamativos carteles de “¿ha visto a esta persona?” colgados en árboles, vallas o puentes. O los personajes reparten pasquines con la foto de sus perdidos. Aqui se han permitido hasta una coletilla con los actores principales pidiendo a los espectadores que colaboren en las búsquedas, y que, si ven algo sospechoso o creen reconocer a alguien, lo comuniquen a la policía. Que digo yo…¿tanta gente hay perdida?. Pues aparte de algunos casos que parecen ser tan dolorosos y persistentes como el del niño pintor o el canario Yeremi, y que allí se han concretado en el de los niños rana, hay cientos de niños perdidos y que ya no saben cómo mantener alerta a la población. Las mujeres… uffff… donde estarán todas esas chicas… de los pobres ancianos demenciados para que hablar, se les pierden de veinte en veinte cada día, y eso un día y otro día y otro día… Si no tienen una buena red de búsqueda de todos ellos, se quedan en el limbo. Ese limbo donde bracean los las sombras de sus recuerdos

Para estudiar: Una de las escenas de “duelo interpretativo” entre los dos protagonistas, que se hacen unos parlamentos de lujo, y una iluminación que apoya los mensajes no verbales. La filmación es complicada, moviéndose en un sótano lleno de trastos, así que se ha dejado en sombras la mayor parte del fondo y sólo alguna pequeña parte de la escena con maletas, paquetes y botes viejos (que nos trae a la cabeza la gente “oculta” y los fragmentos de información “reservada”), una ventana azulada apenas visible y la fuente de iluminación principal que entrará luego en plano. los cambios de plano tienen algunos saltos (la cámara cruza el ejede acción y los personajes aparecen en el plano “donde no toca”), pero eso no distrae demasiado, si acaso nos produce mas inquietud (nos “descoloca” durante los discursos), en una maniobra que recuerda a los juegos de cámara de Kubrik en “el Resplandor”. En este diálogo, la luz principal ilumina sobre todo al pesonaje de la izquierda (“esta en la luz”) y deja en sombra al de la derecha (“sólo tiene la luz reflejada y se mueve en la incertidumbre”) que anda mas perdido que el barco del arroz. La composición cuasiespecular va cambiando a unificarse en un único punto cuando el primer personaje se acerque mas tarde hasta casi abrazarle (“entra en su zona de sombra”)