Isobaras en Seúl, Aemet con kimchi

Forecasting Love and Weather (Love Affair Cruelty; Cruel Story of Office Romance; Meteorological Administration People: Office Romance Cruelty; KMA People: Office Romance Cruelty; Office Romance Cruelty; Weather People; Las Inclemencias del Amor): Para armonizar con el post anterior, algo de rom-com que no tenga demasiada angustia y hasta nos podamos identificar (o podamos pitorrearnos) con los personajes. Ya se sabe, una de esas producciones que unos se pregunta que comen estos guionistas para sacarle juego a materiales de partida aparentemente inanes. Porque vamos a ver, con los años que llevamos de rodaje a nosotros nos sueltan la frase “el Hombre del Tiempo” y se nos aparece Mariano Medina en blanco y negro, gafas y tupé bien peinado, con el puntero golpeando el panel pintarrajeado explicando lo de la pertinaz sequía o los misterios de anticiclones y borrascas entrantes en el Golfo de León… y no nos entra en la cabeza que se pueda hacer de eso una serie de 16 capítulos. NI_DE_CO_ÑA

Imagen: RTVE

No es precisamente original asimilar los vaivenes del amor en todas sus expresiones (eros, filia, ágape) y todos sus momentos (fases de adrenalina, dopamina y serotonina) a las materias metereológicas. Que si las tormentas de celos, los rayos fulminantes del enamoramiento súbito, la calma chicha de la rutina, las bonanzas de las buenas temporadas… Los cambios de humor y los sentimientos se asocian a los fenómenos atmosféricos, y como estos pueden ser positivos y fructíferos o destructores. Los personajes de este k-drama, como es de prever, sufren sus propias inclemencias y de rebote las de los demás, incluyendo los efectos mariposa. Normal, puesto que toda la historia se desarrolla en las cuasiendogámicas relaciones de un equipo de “hombres del tiempo” (uno de los turnos del servicio de metereología de Corea del Sur), que tiene no sólo que facilitar el pronóstico a los medios de comunicación, sino que es responsable de declarar emergencias o limitar las actividades en el territorio (por ejemplo, prohibir salir a los pescadores a faenar). Siempre en el filo de la navaja de equivocarse por exceso o por defecto.

Polvo de «aqui te pillo, aquí te mato» al final del segundo episodio, empezamos a tope

Entre pronóstico del tiempo y parte meteorológico, se cuelan tremendos discursos moralizantes sobre las relaciones humanas: vamos, que parece un libro de autoayuda para funcionarios, porque encima caen filípicas sobre la responsabilidad de la administración y el servicio civil. Por el contrario, los medios y la prensa quedan retratados como carroñeros irresponsables. No es la primera vez que los guiones de las series los dejan pingando.

Me reí a gusto con el flaco borracho sufriendo las asperezas del matrimonio, que encima es incapaz de asumir que antes de estar con él, su ahora esposa estaba viviendo con otro caballero. Si ya lo dice su ex que es un pringao. Y encima al tipo le echan las culpas hasta de lo que no le toca. Pero es que se las busca, oyes… ¿Para que te dedicas a espiar a tu antígua novia y al otrora novio de tu ahora mujer?

Los actores sacan la faena con elegancia. Empezando por el recién trasladado a la central “nene pitagorín” (Song Kang, madre que tío estirado en caliente, actor, modelo y presentador) con menos habilidades sociales que la pata de una mesa, y que cundo (¡por fin!) deja de estar en las nubes y baja la cabeza, la mete de lleno en el aguabenditera de su jefa (Park Min Young, con lo guapa que es esta mujer aquí no sale muy apañada), que no sólo es mayor que el (y su superior en el puesto de trabajo, mal rollito), sino que acaba de partir peras con su novio en vísperas de la boda por constatar que estaba adornada de una soberana cornamenta, o sea que para un esparcimiento, vale, pero mas… uffff. El novio defectuoso (giiiiilipollas, giiiiiiilipollas…) trabaja también en el servicio meteorológico (Yoon Park, a este flaco narigudo lo vimos cazando zombies en la zona desmilitarizada, y tiene bastante CV. Ah, también toca la batería), y acaba pasando por carros y carretas en la segunda mitad de la serie, justo castigo a sus trapacerías del inicio, empezando por la coronación de cuerna de su casiesposa. Por cierto, la cómplice necesaria en el asunto TAMBIEN curra en el servicio… y es la ex del pitagorín larguirucho (¿veis porqué os decía yo lo de la endogamia?). Así que en alegre jacaranda tenemos amantes, esposos, novios, adúlteros, padres, hijas, hijos, madres, exparejas, protoparejas… La BSO le da muchísima gracia a las escenas de comedia. Unas buenas elecciones.

Pareja de pingüinos en desinhibido achuchón que acaban largos en el pasillo. ya me entenderéis, ya… la pareja de secundarios es deliciosa

El punto agrio lo dan un padre que más parece castigo del Señor Buda para ir purgando vidas anteriores (pero esta es una comedia y aquí los padres chupócteros acaban despejando el camino, porque en la vida real un padre garrapata no se muere oportunamente, sino que sobrevive a todas sus víctimas), el matrimonio al borde del divorcio, la esposa curranta y agotada que mantiene a la familia…

Imagen: koreajoongangdaily.joins.com

Lo del clima en Corea no es cosa de poca importancia: el invierno es frío debido a la prevalencia de las corrientes de origen siberiano (la temperatura puede bajar hasta -20 °C en Seúl y en las zonas septentrionales del interior, y alrededor de -10 °C en el sur), y en verano prevalecen las corrientes meridionales de origen tropical, afectado por el régimen de los monzones. Corea del Sur tiene un régimen pluviométrico opuesto al mediterráneo: los meses más secos son los de invierno, mientras que los meses más lluviosos son julio y agosto. Además, en verano y a principios de otoño pueden llegar al país tifones: esas peazo tormentas tropicales que arrasan con todo. Encima, en invierno y especialmente en primavera (de marzo a mayo) puede llegar a Corea del Sur (pero especialmente al área de Seúl) polvo amarillo (HwangSa en coreano), originario de los desiertos de Mongolia y China, que forma una neblina característica y puede provocar problemas respiratorios e irritación ocular (y fastidiar bastante la vida diaria). Como para no estar todo el día echando un ojo al barómetro y con la oreja puesta en el parte metereológico…

Toda la serie está muy bien hecha técnicamente, y la fotografia es como mínimo ultracorrecta (con lo que tengo visto por ahí, se aprecia y agradece). Una composición sobre las dos diagonales dejando la cama como un rombo donde colocar la figura humana al revés y acercarla a la cámara con la cara en el centro de la imagen. Todos los tonos neutros se suavizan, pero claro, queda muy soso… pues hala, una lámpara en la mesita con tonos amarillos que apenas sirve para crear un punto de interés, poque la fuente de luz es frontal- lateral, seguramente unas ventanas de luz por la apariencia difusa y bien distribuída (algo poco habitual en cine). Las sombras se suavizan por la luz difusa reflejada. Para destacarla sobre un edredon blanco, le hemos colocado un cojón rosa pálido para levantar esa cara pálida, mas aun con el pelo largo y castaño que la enmarca. Lo que me intriga es cómo han escondido la sombra de la cámara subida a la escalera… probablemente, lleva un concienzudo trabajo de FX en postproducción. O han colocado la escalera lo bastante lejos de la escena para que la sombra no caiga en el decorado y empleado una focal larga

El amor de las tres naranjas orientales

«Amantes» de Kim Hong Do (b. 1745, d. 1806?-1814?). Imagen: Etsy.com

Aprovechando que ha bajado un poco la temperatura y ya podemos arrimarnos a la carne efervescente, me he dicho: vamos a hacer el post con tres series en una, hala. Que, por separado, mehhhh… pero así, en plan cesta de la compra, tiene un poco mas de fuste. Ea pues, hoy toca mostrar tres… bueno, cuatro ejemplares (coreano, chino y japoneses) de cómo se trata el sexo en las producciones orientales. No digo que sean ejemplos paradigmáticos, ni que no haya cienes y cienes de producciones mas bulliciosas, pero bien está para enredar un poco. Que no se diga que este blog ha perdido su toque sicalíptico

Now, we are breaking up (I’m Breaking Up, Now; Breaking Up): Esta producción coreana, ambientada en e mundo de la moda, la verdad es que me dejó bastante fría. Y eso que en los primeros cuatro episodios las escenas picantonas amagaban algo de animación, empezando por un revolcón saleroso… Nada, al poco de arrancar se diluía el goloso sexo parisino sin remordimientos (ñaca, ñaca, pimpampum, bocadillo de atún) en mucho romanticismo inofensivo, mucho drama familiar y mucha trascendencia que va de tremebunda y se quedaba en tremolada. A mi me recordaba de salida aquella antigua serie americana de Scruples, o sea el asunto de las pasarelas, la ropa y tal, pero en aquel entonces yo era muuuucho mas joven y definitivamente, no es un mundillo que me llame la atención. Y menos con la idealización y mistificación de los trapitos.

Que dos atontaos, por dios…

Lo cierto es que lo único que me hacía abrir el ojo eran las escenas con el fotógrafo trabajando, porque ver cómo se organizaban las sesiones, el flujo de trabajo con las modelos, el material usado y tal… era lo mas interesante. Lo siento, pero el actor principal (Jang Ki Yong. Está cachas y es alto como un mallo. Nos alegra la visual) es inexpresivo como un ladrillo (impavidez no le iba mal en la del gumiho cohabitante, pero aquí aburre), y la actriz principal (Song Hye Kyo) tiene el mismo repertorio gestual que Charlon Heston separando las aguas del Mar Rojo. Ambos tienen CV de modelos y se supone que algo sabrán del asunto, pero, ufff… tampoco ayuda unos diálogos redundantes tanto en las escenas como en las voces en off, una repetición de escenas y material aburriiiida (seguramente, para estirar una serie de 12 episodios en una de 18), unos personajes infumables, un guión de melodrama hipertrofiado… no llegué a acabarla, me importaba un pito lo que les pasara a los sufrientes (me hacían mas gracia la pareja secundaria y sus encuentros-desencuentros, aunque la hija de papá me ponía del higadillo con sus histerias) y encima no había más revolcones. Para lo que hemos quedado…

Love at nigth (When the Darkness Falls , Secret and Passionate Love): Empezamos con las pruebas evidentes de una noche loca: ropa por el suelo, habitación de hotel, imágenes de manitas entrelazadas…un revolcón de aquí te pillo, aquí te mato… ¡Pues si que han espabilado los chinos!. Con lo pacatos que han sido siempre en los c-dramas habituales… las imágenes del polvete de la oficinista con arrebato y el jefe que se la comió con patatas se ofrecen por entregas para que cundan…. Veamos el contexto: chica trabajadora que está hasta el gorro de los ninguneos del novio (la última gota, que el tipo tonteaba con otra pava a pocos días de la boda) se va a beber un bar con música en vivo, y el tipo con el que ha tenido un encontronazo antes de entrar es justamente el cantante de la banda, y rodando, rodando… total, que con una fenomenal resaca cuando llega a trabajar descubre que el tipo es el nuevo gerente de su compañía, un sieso de cuidado. Uf uf uf, eso se llama presión… No uno, sino dos ex dando por culo, uno detrás de otro, por si no nos habíamos cansado del asunto… ah, que no, que no es eso, que no puede ser que el protagonista se aproveche de una subordinada en estupor etílico o crisis existencial, asunto inaceptable. Puede que te lo acepten en un manga, pero en un producto televisivo, ni de coña

«Al menos mi novio no ha acabado nunca borracho agarrado a una farola». Ay moza…para que has abierto la boca… y vaya emplazamiento de producto…

Como producto, es irregular y casi pillado con alfileres. Los personajes al menos tienen cierta evolución, aunque dentro del esquema típico “empezamos chocando en vertical y acabamos aterrizando en la horizontal”, y continuando el habitual cierre de historia de “nos hemos ajuntado”, con un “pero esto es un romance secreto y hay que disimular” que acaba siendo más interesante que la primera parte. Todo el mundo comenta que el nuevo gerente es un gruñón y que tiene mal genio, y luego es un pedazo de pan que aguanta carros y carretas: así, aprovechando que el colega está mazado, se deja reclutar para una sesión de fotos, y aunque su mote es poker face, se le ve todo en la cara. El actor (Liu Xue Yi) no es modelo (o sea, no es una broma de guión) y está claro que es de lo mejor que tiene el producto: sorprendentemente expresivo y con golpes de fino humor, da la sensación de que el último cuarto de la serie se grabó deprisa y corriendo, y dieron un poco de manga ancha para que los actores improvisaran (los pequeños gestos cariñosos cuando ya son pareja le dan calidez y naturalidad). Tambien se ha salpicado todos los episodios con escenas de comedia que se agradecen

Upssssssss …

Pena de guión que va a trancas y barrancas, porque los actores y va el director hacen lo que pueden, y hay cosas curiosas como la sintonía, la cabecera con imágenes en efectos pasteles… Otro punto a su favor es que el vestuario tiene un poquito más de calidad que la habitual en los c-dramas. En contra, la desastrosa resolución de los playbacks de las actuaciones musicales: directamente, ni intentan encajarlos. Sospecho que grabaron con unas canciones y al montar usaron otras, porque ni las voces entre una y otra son parecidas… Y alguna no les pega ni con Supergen. Y el colmo, ¿Pop adolescente en una banda de jazz-rock? Anda ya…en general, la música de las BSO muchas veces esta desajustada con las escenas, acaba la canción antes que la escena y no entra el sonido de la siguiente escena, produciendo una sensación extraña.

La cancioncita no está mal, para acompañamiento de un estriptis en el momento tontorrón paseeeee

Aquí y allá aparecen incoherencias entre lo que declaran los personajes y ves en pantalla (por ejemplo, hablan de un bizcocho de naranja que en la imagen es un helado de milhojas de chocolate y nata, o declaraciones de que el personaje «siempre viste de negro» cuando hace un segundo lo has visto con traje tres piezas color perla…). También tiene su puñado de “personajes haciendo tonterías”, como la escena de “cita creativa” con la pareja modelando barro con vestidito y corbatín (no sé qué opinará Néstor del modelito “alfarera chic glamourosa”) o la pava desplazándose por la tierra de un jardincillo clavando los tacones cuando a su lado se ve perfectamente un caminito de losas de piedra impoluto. Las parejas secundarias aburren y distraen, acabas zapeando para quitarlas de en medio. El final recoge el tinglado a trompicones, hala, por fin se ha acabado.

Utagawa Kunisada, 1857–61. Imagen: huffintong.es

Los japoneses no tienen problemas con los desnudos ni el sexo en pantalla, y aquí tenemos el ejemplo. Vale, que igual son series de medianoche (late night), donde se permiten muchas licencias inadmisibles en j-dramas de otra franja de emisión. Venga, 2×1, que ya se sabe que estas series son cortitas (apenas 3 horas de duración total)

Otro j-drama basado en un manga del mismo título, de Kisaragi Hiiro. Ocho albumes llevan, pues si que les dura el achuchamiento. Y se consideró lo bastante aceptable para emitirse en China… por eso el cartel elegido tiene el titulo en chino (sinogramas)

Chijo no Kiss (Chijo no Seppun): Soft Porn para amantes de la lectura. Una adicta a la lectura (me identifico totalmenteeeeee) es desalojada de su casa familiar junto con su amada (¡adorada, necesaria, vital!) biblioteca personal. A ver ahora donde mete sus libros y su cuerpo serrano… por una serie de concatenación de circunstancias, acaba metida en casa de un antiguo compañero de clase, que se dedica a ir haciendo avances y a ponerla a cien para dejarla “a medio cocer” para irla ablandando. Si no fuera una serie asumida como fantástica, podría ser un episodio de “mentes criminales”.

Colegialaaaaa colegiaaalaaaaaa

Bueno, que igual en el manga la cosa se desarrolla mas… porque así, en diez capítulos, el comportamiento del tipo, en vez de un cosquilleo erótico en la bisectriz, da un escalofrío, ni antiguo flechazo del instituto ni gaitas. Lo mas divertido, las dos compañeras de la biblioteca.

Basado en el manga de Fujita Mio, que lleva ya cinco tomos y va a por el sexto. Supongo que en el original habrá mas intigas, personajes y malentendidos….

Rinko-san wa Shite Mitai (Rinko-san Wants to Try): Estos van a lo directo, sin mas contemplaciones: un par de adultos y compañeros de trabajo que empiezan a quedarse ya fuera del rango habitual de inicio en el asunto del fornicio (o sea, son vírgenes), son convencidos por un camarero entrometido para que se ayuden el uno al otro a quitarse el sanbenito. O sea, son mayorcitos, son de confianza, son guapos y hay feeling, que mas necesitamos. Mejor eso que no andar a la espera que desespera de encontrar al amor de tu vida para estrenarse, y acabar con telarañas. Yo te ayudo, tu me ayudas.

Afortunadamente el camarero, que conoce perfectamente al tipo y sabe que es un hombre formal, puede recomendarlo sin ambages. No tema la dama que el tipo actúe como un novillo lanzado y ella acabe dolorida, abochornada y abusada. Para nada, el chico es concienzudo y delicado

Mira si le gusta que ella insiste en seguir practicando, y ya se sabe que el roce hace el cariño… Dejando aparte que es bastante irreal esperar que una pareja de novatos debuten en el sexo y esa primera vez no acabe en desastre (que igual en el manga el caballero es más instruido de lo que parece, y se ha empollado todos los manuales necesarios antes de pasar a la práctica), pues se ve venir que van a acabar enamorándose. Venga, esto es un cuentoooooo no seáis cruelessssss. Un producto justito, justito pero divertido.

La foto de análisis: un momento de achuche y calentón discreto de la pareja del drama chino, que tienen que disimular que son pareja y hasta están vivinedo juntos, porque los romances de oficina, muchas veces, están directamente prohibidos en la política empresarial. Las dos bandas negras, ademas de esconder objetos improcedentes en la escena que no se pudieron retirar o disimular, enmarcan a la pareja, que está dándose un refrotamiento discreto en el trabajo, así que al enmarcarlos sugerimos «que están escondidos», nosotros somos unos voyeurs. Toda la escena está resuelta en una gama cromática de blanco, negro y pardos neutros, para no romperse los cascos. El ligero desplazamiento de los personajes da un poco de vidilla a una composición que si no fuera por ello, sería realemente aburrida

Atrápame si puedes

Inspector Koo (Inspector Koo Kyung Yi , Inspector Koo Kyeong Yi , A Wonderful Sight , Sightseeing , Gyeongiroun Gugyeongi, Wonderful Watch): Hay tantas, tantísimas producciones, novelas, comics, animes, seriales y otras hierbas de género policiaco, que se hace difícil poder encontrar algo original. Generalmente, las historias de “detectives estrella” se basan en perfiles 2.0 de prototipos ya creados. No sé cuántas veces hemos visto aggiornamientos de Sherlock Holmes, los herederos espúreos de Poirot salen al escardar, los caballeros del cine negro se empiezan a parecer entre si aunque su versión del Bloody Mary sea muy literal, y las damas también se han metido en faena. Así que quizás podríamos encontrar la referencia más directa del torpe aliño indumentario de nuestra protagonista en el carrasposo Colombo, aquel experto en poner de los nervios a los sospechosos y destrozar estéticas con su gabardina y su ojo divergente. Porque la inspectora Koo viste como si hubiera escarbado en los descartes del ropero de Cáritas, está en malas relaciones con la higiene personal y también mira de refilón a los interrogados arrugando la nariz, aunque no tenga el ojo de cristal del americano. Aviso a navegantes: esta es una serie de corte “dark comedy”, con mucho humor negro, abundantes elementos de sátira y rechifla morbosa bien esparcida. De vez en cuando caen chistes escatológicos, que parece que en Corea no pueden hacer una comedia popular sin meter un poco del tema cacaculopedopis. Por si acaso, os recomiendo que os veáis del tirón los 12 capítulos, porque las vueltas y revueltas del guión, las sorpresas, los flashbacks y justificaciones de los personajes (con razones a veces muy egoístas para actuaciones muy generosas), las sorpresas, los huevos de pascua… se suceden continuamente. Como esperéis mucho tiempo entre episodio y episodio, perderéis el hilo.

Dentro del grupo de “duelo de mentes”, son muy habituales las historias en las cuales el detective (o policía) y el criminal juegan al gato y al ratón. A veces el poli caza al malo, a veces el malo caza al poli. Puede que el criminal se escurra burlón, y puede que sea el investigador el que tenga que esquivar las balas o salir de la trampa letal. Esta vez el jueguecito está pasado por un estilo hard-boiled, y el villano (la villana) es totalmente maquiavélico y totalmente hipnótico. Y cómo no vamos a disfrutar de la cacería al otro lado de la pantalla…Le perdonamos que de vez en cuando se pasen por el sobaco del guión cosas inverosímiles. La exageración es molesta, pero enseguida se pasa, ea ea, respirad, respirad…

Esta es una serie de mujeres: los personajes femeninos llevan toda la acción y desarrollo, y los caballeros son el complemento necesario. Como corderitos los llevan de la correa. Y sin hacer un puchero ni usar sus «armas de mujer». Son duras, son fuertes, son inteligentes y van a por todas

La susodicha inspectora manda, y manda mucho, en el equipo de los “buenos”: anteriormente una policía de buen olfato y sabueso tozudo olisqueando las pistas, que no aflojaba el pedal ni siquiera cuando su marido fue el sospechoso de un asesinato. Tanto rigor acabó por esquiciar al hombre, que acabó suicidándose. O no. Porque era culpable. O no.

Que bueno, resulta que ella ahora está viuda, lleva los tornillos mas aflojados que los dientes de una calavera y pasa las horas y los días jugando online, plimplando alcohol y rascándose las greñas. La única conexión con el mundo exterior es la jefa de un grupo de investigadores de seguros, que recluta a la huraña ogresa para investigar fraudes a su empresa. Aparte de llevar con mano de hierro a su equipo (condenado a las tinieblas de un despacho mugroso en los sótanos por sus malos resultados), tiene que sobornar, engatusar, chantajear, abroncar, convencer y seducir a la inspectora para que investigue en sus casos como consultora externa. Hasta le convence de reclutar a un ayudante para que haga de chacha de la descuidada y semialcoholizada viuda. No os destripo mas el guión, que lo divertido es seguir los meneos

El dulce y misterioso Santa, que solo le falta la cofia en la cabeza y responder “¡señoriiiiiiiiiiita!” cuando le llaman. Ah no, que es mudito. Y tampoco sabemos si es bueno, malo, traidor, leal… Pero limpia que es un primor. ¿Puedo adoptar a un Santa para que me ayude con la casa? El pimpollo es el verdadero misterio del show: acabará la temporada, y seguiremos sin saber quien demonios es este friki de la limpieza que se comunica tecleando furioso en el móvil.
También integra de forma natural en la historia una pareja gay que se hace muy simpática. Bueno, simpática la minihistoria de cómo van dando pasos cautelosos, porque uno de ellos es cómplice atormentado de la asesina y el otro no tiene claro si a su compañero le va la carne, el pescado o es vegetariano…Por una vez, se agradece que no sea la historia romántica la de la pareja principal (y accesoriamente la pareja de secundarios chico-chica), sino una alternativa. No son «los artistas» de la galería de personajes, ni los «supersensibles» del show, ni van soltando las plumas cual gallinas en muda, ni necesitan meterse en piscinas de purpurina…
Al otro lado del ring, tenemos a “K”, una adolescente con el mismo o mayor grado de chifladura, solo que en vez de matar marcianos online mata gente en la vida real. Una psicópata que sabe cómo utilizar su aspecto angelical para hacer de las suyas: manipular a la gente, bien para matarlos directamente, bien para que se tiren ellos solitos por la ventana, arreglándose para conseguir cómplices por el camino

.El personaje es tan complejo y está tan bien desarrollado que nuestra atracción/repulsa por ella va dando bandazos. Tan pronto pasa algo para que le tengamos penita, como nos da con la compasión en las narices y saca una arista que nos hace pegar un salto. Lo dicho, un personaje al que nos encantará odiar/vigilar/explorar.

Pero ojito a la mamá del político, una fiera con aspècto de abuelita…

La actriz principal, Lee Young-Ae, no tiene reparos en meterse en un papel que la deja hecha unos zorros cada vez que pasa por Vestuario y Peluquería. Por cierto, la dama se casó en secreto en su día y mantiene escondido a su marido y a sus hijos. Será que no tiene ganas de aguantar la metomentoda prensa del espectáculo y el cotilleo visceral. Kim Hye Joon, la sibilina perversa polimorfa, lo borda en un papel que fácilmente podía caer en el ridículo. Todos los demás siguen el juego con desenfado. Pero es en el apartado técnico donde mas he disfrutado la serie: llena de recursos cinematográficos, juegos de cámaras, citas del lenguaje cinematográfico… ¿Quién dijo miedo?. Lo unico que se ha hecho cuesta arriba era que se ha etalonado con mucho azul y sobre todo muy oscuro, que no se ve demasiado bien en mi pantalla. Cachis.

Os cambio el comentario generalista por la BSO, que no está mal. Amplia, variada y muy garagera. Combina estupendamente con las cervezas y los bourbons que trasiega la protagonista
Una dulce imagen de una pareja que de dulce, nada de nada. Ella es la asesina y el conductor, el cómplice que la está rescatando de un crímen frustrado. El desaturado etalonaje la separa de las típicas imágenes de flou con reflejo y contraluz que se han puesto de moda desde hace años. Contrapicado para aislar a la pareja contra el cielo grisáceo, desenfoque para reducir la nitidez de los árboles silueteados y una camisa blanca para iluminar y delimitar la cara de ella. Hemos conservado detalles en las sombras en las caras, pero la ropa no es importante. Solo la raya blanca de la cazadora y el dibujo del casco nos dibujan un poco de volumen en la figura femenina. Tristeza y fracaso.

No dejes que te digan que no puedes hacerlo

El Castillo Ambulante (Howl’s Moving Castle, El increíble castillo vagabundo): “A ver, mediopomelo mío, que no puede ser que a estas alturas aún tengas en la cuenta de «Pendientes» esta película de Studios Ghibli. Si te quedaste boquiabierto con nuestra princesa salvaje, te gustará ver esta fábula deliciosa”. Con estos argumentos convencí a mi señor consorte de la conveniencia, que digo, la necesidad imperiosa de continuar con la filmografía de Hayao Miyazaki. Así que en un finde semana lluvioso y desapacible, nos instalamos con la merienda delante de la pantalla y debajo de la mantita. Otra vez la magia, otra vez la belleza en estado puro, otra vez los guiones contundentes, la profundidad atemporal con imágenes aparentemente infantiles. Pero que mas me dá a mi que la película sea del 2004, si no ha envejecido un pelo. Otra historia con el tema del Crecimiento Personal, el Viaje del Héroe y la Purificación que dejaría babeando a Propp si resucitara y quisiera ponerse al día con sus teorías

Basada en la novela fantástica de la autora británica Diana Wynne Jones y publicada por primera vez en 1986, en 1990 tuvo una secuela, titulada Castle in the Air (Castillo en el aire), y una segunda secuela en 2008, House of Many Ways (La casa de muchos caminos). Os lo cuento por si estais escasos de lecturas adecuadas recomendables para niños y adolescentes y pasáis totalmente de darle dinero a la franquicia harrypotteriana. Pero no os desaniméis si, cuando empezáis la lectura (ah que era para el sobrino… ya, ya…) comprobáis que la película difiere marcadamente del libro. Con muchas referencias literarias, podéis hacer una caza del tesoro de citas de otras obras (si, que si, que para el sobrino…). Estos si, mucho menos duros y angustiosos que la película, dedicados sobre todo a la relación entre los personajes y que pasa de puntillas sobre la guerra, fáciles de leer y que no os darán pesadillas (…el sobrino). Las dos secuelas más bien son relatos independientes donde los personajes del primer libro aparecen al final y casi como “artistas invitados”

Hay quienes, adictos al papel de fumar en la aprehensión, acusan a esta película de ser mas infantil que la dedicada a la lobuna princesa. Eso no se puede decir si has visto las escenas de bombardeos.Y es que Miyazaki, impresionado por las imágenes de los bombardeos de Irak (seguramente, harían resonancia en su cabeza con los bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki) se lanzó a pecho descubierto para hacer un filme antibelicista. Ya sabía el, y lo aceptaba, que su película sería mal recibida en Estados Unidos. Que como el que vale, vale, y el que no hace películas como el que pone bigudíes, el resto de películas “adaptadas la sensibilidad del público” de aquel año han quedado en el olvido, y esta joya brilla casi veinte años mas tarde. Junto con La Tumba de las Luciérnagas (otro anime de Studios Ghibli, dirigida por Isao Takahata), dos faros de luz deslumbrantes a la entrada del Templo de la Paz (por cierto, esta segunda película no la comentaré porque, cada vez que recuerdo alguna de sus escenas, me entra una angustia y unas lloreras tremebundas, así que ni hablar de revisarla, ya cogí bastante choto en su día)

Abuelaaaaaaaaaa ayyyyyy con lo perversa y puñetera que tu has sidoooooo

El argumento de partida es el mismo: en una ciudad de un país de cuento (mira que les gusta a los japoneses fantasear con variaciones de pueblos y ciudades de aspecto centroeuropeo y románticas ambientaciones siglo XIX) la muchacha protagonista, Sophie la sombrerera, que ya se daba por condenada a la vida inane, es hechizada por una bruja y se convierte en una anciana de noventa años. Hala, de la primavera de la vida a la pelleja final sin pasar por el resto de las estaciones. No queda otra que ir a pedir ayuda a Howl, el mago que anda de aquí para allá en su castillo ambulante. Que luego la cosa se complica, y nada es tan directo y nadie es tan malo o tan bueno… Pero pase lo que pase, hay que aguantar, cumplir y seguir adelante, tengas veinte o noventa años. Y creer en ti mismo, y creer en los tuyos, y ayudarse los unos a los otros. Todo el diseño visual está empapado de estética steampunk. La ciudad de Sophia está basada, según afirma el autor, en la ciudad francesa de Colmar, en la región de Alsacia, territorio clave durante la Primera y Segunda Guerras Mundiales, mientras que las zonas montañosas y verdes están inspiradas en los Alpes Lepontinos

Una heroína que llena de sentido tareas aparentemente «inferiores», basadas en el cuidado y protección de los otros: limpiar, cocinar, atender, mediar…
Y que decir del mago-soldado-niño, triste y egoísta, espíritu perdido que huye hacia la oscuridad, degradado por el limo verde, destruido por el mandato de unos dirigentes que juegan a la guerra. Para el, su redención pasa por despojarse de todo y volver a recuperar su alma pura.
Dos secundarios que se convierten casi en protagonistas y nos encantan: el espantapájaros Nabo y Calcifer, el fuego del hogar. Ay, yo quiero uno así para mi casa, y llevarlo con nosotros de camping y hacer barbacoas discretas en la parcela… Calcifer, dale mas potencia, que vamos a poner las chuletas en la parrilla.

Que no os cuento mas para que os dediquéis a buscar la película y, si procede, leer los libros (con el sobrino). Por curiosidad, os diré que en la versión en inglés estuvieron doblando la película Emily Mortimer, Lauren Bacall, Jean Simmons, Christian Bale, Blythe Danner, Josh Hutcherson y Billy Crystal. Bien por ellos

Imagen: cultura10.org

Despues de la guerra y, sobre todo, el doble pepinazo atómico, la versión oficial es que Japón se llenó de un espíritu pacifista y abandonó los delirios de rutas imperiales. Que comprobar el desperdicido de jóvenes vidas y el riesgo de una escalada bélica había abierto los ojos de la fanática ciudadanía. Hace unos años, antes de la pandemia, nos contaban que Japón habia sido rescatado de los venenosos prensamientos expansionistas y belicistas que habían asentado sus bases en la mezcla de nacionalismo y código bushido exaltado. Pues debe ser que sólo estaban catando el freno y disimulando, con una paciencia muy oriental, porque en cuatro días se les ha despertado un ardor guerrero que el ufano Occidente creía apagado. Nada como la sensación de que China no es un buen vecino. que al mofletes norcoreano el día menos pensado se le cruzan los cables, que el Sur puede arder por una cosa o por otra, que Rusia sigue estando demasido cerca… y, sobre todo, que confiar en que Estados Unidos, con unos rugientes movimientos de America First, vaya a echar una mano si pasa algo, es hacerse un bonito sepukku por tontos. Fíate y no corras…

La foto de estudio es un ejemplo de cómo el descentramiento puede animar una escena. El ligero desplazamiento de la figura de la anciana con el perro a cuestas anima ese triángulo (que podría ser muy aburrido y rígido), y añade movilidad al ladear la cabeza de la abuelita. Y así vemos esa arquitectura que figura como plano lejano, lo suficientemente enfocado para reconocer torres, tejados y cúpulas. Así que nada como un poco de plano picado para poder mostrar una ciudad a los pies de la escalinata. Tranquilos, la figura humana se distingue muy bien en la parte del vestido (contrastado con la plaza llena de figuritas como hormigas) y, en la parte de la cabeza, con el sombrero claro y la cinta roja. Si la abuelita es simpática, vamos a reflejarlo en la composición y el gesto de la anciana, un clásico de la fotografía de retratos (y del lenguaje corporal de la seducción, jeje)

Amor se escribe con H de Hojaldre

Cupid’s kitchen (La Cocina de Cupido, Cooking Tasting Loving , Heartbreak at the Tip of the Tongue): Hemos conseguido sobrevivir a la canícula, pero aun nos queda medio agosto para dormitar debajo de la novela que nos hemos llevado a la toalla en la piscina o la playa (o al sofá, pobretones, que somos unos pobretones). Necesitamos algo ligero y que nos alegre la vista, a ser posible fantasioso e incluso algo exagerado, que podamos tomarnos a risa las angustias de los personajes. Vamos, lo que se llama un makjang, definición que puede ser traducida como “irse demasiado de la pinza” o “ la ida de olla de los guionistas”. Argumentos exagerados, tirando a irreales, con demasiados deux ex machina, personajes que dan volantazos en su desarrollo, acontecimientos extremos que incluyen falsas identidades, confusiones a tutiplén, amnesia, asesinato, incesto, adulterio… en alegre sucesión, villanos en tropel a cual más caricaturesco… que no sabes si esto va serio o es un desmadre tongue in cheek. En vez de emocionarte cuando a los protagonistas les ocurren toda la colección de catastróficas desdichas, te entra la guasa.

Basada en la novela «The Heartbeat at the Tip of the Tongue», de Jiao Tang Dong Gua. La he pillado en la red traducida al inglés, la he ojeado, y anda que no cambia el cuento. En el relato original, el chef es ciego (y para nada indiferente a la presencia femenina), La acción transcurre en gran parte en Estados Unidos, cambian muchos personajes, los que permanecen han sido modificados…Aquí y allá cuelan en la serie escenas de sutil erotismo (abrazos cortando la comida, intercambio de camas y olisqueos del resto de olores corporales mutuo…)

Me preguntaréis que, si tan poca sustancia le he encontrado, que rayos hacía yo visionando sus 40 episodios (vale, son breves, de menos de 40 minutos cada uno) y sobre todo porqué lo incluyo en el blog. ¿Es que me he vuelto adicta a los c-dramas románticos y cotilleo cualquier cosa? Pero si encima la historia se deshilacha, técnicamente es correcta pero no asombrosa (flojeando a ratos, la tercera parte se ve montada al tuntún y tiene fallos de continuidad, incongruencias y mucho material de relleno), los actores hacen su función con dignidad escueta, no hay grandes escenarios o localizaciones apabullantes, muchas cosas están metidas con calzador… Pues todos esos problemas me-la-pelan. Esta NO ES UNA SERIE ROMANTICA, ni siquiera una de “relaciones humanas”. Lo que de verdad nos abruma, turba, perturba y conturba es la parte gastronómica.¡A las barricadas, digooooo a los fogones! apoteosis de planos cortos con fritos, caldos, cremas, espumas, emplatados, farseados… Los chinos no tienen reparos en alabar el acto de comer, y sus heroínas devoran condumios manteniendo una delgadez sorprendente. Luego en las escenas con figurantes se cuela mucha gente “del común” (dicho con cariño, ojo), y la gente luce caras redondas de luna llena con ojos apenas visibles, formas rotundas o flacos tirillas, bajitos y encorvados. Los vecinos que te encontrarías si viajaras a China y compartieras mesa en los chiringuitos al aire libre de mesitas y sillas de plástico donde devorar pinchitos, cangrejos en salsa y demás especialidades locales

Esta vez, toca Pigmalión entre cazuelas. Chef famoso (3 estrellas Michelin) y con un genio endemoniado (también famoso por ello) que por determinadas circunstancias (en este caso, ha perdido el sentido del gusto) debe reclutar a una aprendiza que le ayude a disimular.

Porque vamos… ¿te fiarías tu de un chef que es incapaz de detectar los sabores, aunque se le haya caído en la perola medio kilo de sal y el bote entero de tabasco? Yo tampoco, y menos con unos menús que te pueden costar el sueldo del mes. Entra en el juego aquí la protagonista, doncella redicha cuya mayor virtud es que tiene un sentido del gusto y una memoria del paladar excepcionales. Que haces una bechamel y te dice hasta en que prado han pastado las vacas (no es coña). Con el rollo de “te tortura, pero es por tu bien”, la aprendiza pasa las de Caín como interna en la casa, igual que su prima con su tutor (uffff, nunca me ha gustado este argumento… prefiero al sino-canadiense, que se va a pescar con su maestro). En la novela igual, lo del protagonista es puro maltrato (y en la novela, encima acoso sexual). Menudo modelo de conducta para las espectadoras chinas

Con las ganas que le teníamos a la Eliza de estamparle la tapa de la olla en esos morros de malazorra…”no pensaba que esto podía pasar o iba a ser tan rápido” ¡hijaeputa, con la que has liado!

Que si, que ya sabemos desde el principio que estos dos acabarán liados, y ella se volverá menos tonta, y el, menos capullo redomado. Por el camino y completando el electo salen la ex medio chiflada, patética e infantil (yo le veo hasta pintas de Cruella de Vil pelirroja, encima que mala es la actriz por dios), el doctor calzonazos, la madre dominante y manipuladora, el niñato-emo-gótico genialoide endiosado, el adversario supervillanodelamuerteperoalfinalno, (yo con este me divertía porque era teleñeco total), la prima envidiosa y amoral, el amigo buenazo pero descerebrado…Montones de villanos a cual mas desnortado y criminal, cuyos tejemanejes no son detectados (asombroso… si solo les falta poner anuncios…) y que (os meto spoiler) nunca son castigados como toca. Unas palabritas de arrepentimiento, unos pucheros, y hala, apañados…

Cocina sino-francesa. Medallon de carne de buey con cigalitas y setas de bosque. Menudo quebradero de cabeza
Naranjas rellenas de cangrejo. Ya sabéis que voy a meter este año en el menu de Nochevieja, Este plato se recuperó de los recetarios antíguos para una cumbre del G20. Aqui, la receta

 Y sólo porque los personajes eran tan guiñolescos que me han llamado la atención, porque lo que me tenía hipnotizada era LA COMIDA, su producción y su consumo. Si señores, los verdaderos protagonistas son los platos que van desfilando por la serie, realizados por los protagonistas o por algunos de los personajes secundarios. Así que no sólo hemos visto los platos presentados (que podemos buscar en Internet la receta), sino que en muchos casos se ha filmado el proceso. Hala, y aquí al otro lado de la pantalla salivando cual perro de Pavlov. Platos que son filmados con mimo desde los títulos de crédito, con una fotografía digna del mejor anuncio, y envolvente música estilo Enya. Vamos, pornofood total. En ocasiones me recordaba aquella serie que comentamos de Dating in the Kitchen, también estimuladora de las papilas. A veces, adelantaba el vídeo para saltarme las partes de enredo y desgracias varias para relamerme en las escenas de guisoteos, llegando a seguirlas con un PDF del Larousse de cocina en el móvil. Francamente, estar soportando un manejo de cámara como si fuera una serie policiaca, con abundantes zooms en las caras de los personajes (que ponían cara de hámster dramático) mientras soltaban discursos supuestamente impactantes… pseeeeeeee…. Y que sobran muchas escenas, caramba, o las han metido para estirar el chicle, o la financiación ha contado con un generoso aporte de la administración local para hacer promoción de las bondades del lugar donde se filmó (en Hangzhou). Lo cual no me extraña nada, viendo cómo se hacen panegíricos de la comida callejera de la zona y sus especialidades, se muestran los “mejores puntos turísticos” y ya ni te digo el numerito de ballet moderno que han colocado como secuencia final. (Creo que han sacado muchos figurantes de algunas academias de baile, porque está claro que es un regalito de lucimiento… como el complemento de degustación-danza moderna del episodio 8)

El pasar de habitación en habitación para hacer un flashback de explicación de los personajes… ¡eso lo he visto en un video clip de Elton John! Ah, pues tiene gracia, y el amigo tontorrón se da el gusto de hacer un poco de bailoteo… ¡caray, si es el guaperas alto de Psych-Hunter! Y esta vez con una colección de camisas que haría las delicias de los Manolos en sus momentos más fumados aylolailo, sigarritodelarrisa

Ah, pero que no os desanimen mis críticas si estáis pensando en verla. Se nota que ha sido generosamente regada con dinero, y las escenas donde éste se luce atraen la vista. También han conseguido meter escenas donde el humor y el buen oficio consiguen sacarnos las risas, como ese campamento para señoritos donde espabilan al señorito. ¡si señor, una mili como toca es lo que necesitan estos blandengues!. O la cena de las parejas en el episodio 10. Para que contaros de la aparición estelar de unas naranjas rellenas de cangrejo… ¡con virutas de jamón ibérico! O ese pulpo “Galician style”… Aplausos para los padres de la moza, mas frescachones que un granizado de limón (“Michelin, michelin… ¡esa no es una empresa de neumáticos?»)

Emplatar, el toque final

Por ahí leí en su día que para la serie contaron con un reconocido chef chino como asesor. Y ese es un detallazo: no solo se resolvieron las escenas de arte culinario con excelencia, sino que a veces son tan detalladas que puedes repetir la receta mas o menos adaptada en casa. Como los guisantes con foxnuts, las semillas de la planta acuática Euryale ferox (un tipo de nenúfar). Se usan bastante en la India, donde hacen harina con ella, o las comen cruda. En la serie, el malvado Boris da una lección sobre cómo hacer excelso un sencillo plato. Unos guisantes salteados con gambas, a los cuales, en la sartén, se les da una vuelta con un puñado de estas semillas rehidratadas, y al plato. Tanto me llamó la atención, que al día siguiente estaba yo en el supermercado chino pillando una bolsa. Una noche en remojo del puñado de bolitas blancas, y ahí que hice un salteado con bisaltos, tan aragoneses ellos, toma cocina fusión. Pues eso: id tomando nota de los trucos y las recetas. Está claro que eso de que la cochina china es un comistrajo barato para gustos poco exigentes lo tienen superadísimo. Y nos venden su producto tanto en su versión “restaurante de lujo” como en la cocina callejera, que es capaz de promover un turismo gastronómico que arrastra a los turistas a callejear por los tenderetes buscando nuevas sensaciones

Aprovechando que la casa del chef está llena de planos y alturas, hemos subido la cámara al segundo piso y nos hemos asomado a la barandilla. El suelo gris medio de la derecha sirve para recortar un poco la escena. Abajo, ente manchas de luz de diversa calidez (naranja de las luces externas de sodio, azuladas en los interiores) hemos elegido un trozo de suelo de color oscuro para colocar a la pareja. El vestido blanco de la mujer destaca entre tanta oscuridad (incluyendo el smoking del caballero) así que la colocamos delante para que se vea, y que no se muevan mucho que me descomponen el cuadro. Todos los elementos arquitectónicos envuelven a la pareja en una disposición circular. No iluminemos demasiado la escena, que quedaría demasiado artificial. Y a etalonar con el modelo teal and orange que tanto gusta en las películas actuales, y no digamos en las producciones chinas, porque juega con el concepto de opuestos, ying y yang, igual que estos dos personajes se han complementado a pesar de sus diferencias o quizás precisamente por ellas

Mandus, misterios y una alegre divorciada

Secret Royal Inspector & Joy (Tale of the Secret Royal Inspector and Jo Yi; Inspector Joy; Inspector and Joy; Royal Secret Inspector Joy): Después de tantas noches sin dormir y tantos días arrastrándonos por las aceras, al final acabamos haciendo sesiones de estiaje cual leopardos del Serengueti, buscando la sombra de la casa para pasar las horas de calor. Ventanas abiertas por la noche y cerradas a la mañana, persianas bajadas (por algo los países mediterráneos tienen dispositivos que protegen los cristales de las inclemencias, ahora vienen muy bien para evitar los rayos del sol), disposición casi in pueribus cuéribus, botella de horchata bien fría a mano y a ver series exóticas, distraídas y de poca angustia. No os quejéis, que ahora algunos privilegiados tienen AA o ventilador, antes hacíamos la sesión de cine de tarde con sofá de eskay y tigretones churretosos. Nada mejor que algo ligero y con humor, equivalente a un sándwich de jamón y queso cuando queremos matar el gusanillo sin meternos en muchas faenas.

Nuestro Brillant- Savarin coreano pasando fatigas. Menos fritangas y mas echarle codos a los libros para el exámen…
No sólo de pan vive el hombre, Tambien en bueno añadir a la mesa algo de beber, unos platillos con kimchi, pinchitos de carne a la brasa, tazones de arroz

A ver, a que venía eso del sándwich… ah si, a que en esta serie parte de la guasa y el regodeo vienen del gusto por la gastronomía del protagonista. Algo de novedoso tienen que añadir a los ya clásicos clichés del agente secreto imperial a la fuerza: los gobernantes corruptos, los esclavos para trabajar en las minas ilegales, la ambientación en la época Joseon, problemas de rebeldes con causa,… El guión es casi calcado a aquella del agente secreto que ya comentamos aquí.

Cuando no es una cosa, es otra. O los capturan los bandidos, o les persiguen los corruptos, o intercambian tiros con los de la isla de los intocables… . El caso es que siempre pasa algo

Nuestro chef es un funcionario que aplica todos sus esfuerzos en la preparación y degustación de platillos y guisites, y cuya verdadera aspiración es dejarlo todo y montar un chiringuito especializado en mandus, la versión coreana de las gyozas japonesas (esas empanadillas de fina pasta que aquí se han vuelto tan conocidas que hasta se venden en los supermercados). Acompañan al cocinero frustrado sus dos criados dispuestos a ser lo que haga falta y acostumbrados que su señor es hombre de buen genio y suave mandato

Ligoteo en la cocina. Entre col y col, tonteando al por mayor

Para darle mas gracia a la trama, queda incorporada a la comitiva de entrometidos una casada a la fuerza que, harta de ser explotada y mangoneada por un marido adicto al juego y una suegra tirana, se mete en faena para conseguir el divorcio. Le cuesta un poco, pero se sale con la suya, y se queda bien descansada. Mejor ser despreciada por la sociedad que aguantar a la familia política, que la trata peor que a una esclava. Con otras tres mujeres se organizan para compartir una casa alquilada, ganarse la vida trabajando y ser independientes. Con el agente secreto tiene unos rifirrafes constantes, pero ya se sabe, el roce hace el cariño… lo cual se veía venir desde el principio, que digo, desde el cartel.

El toque crossdressing que no falte, que está de moda. Como diría nuestro millonario favorito Joe E. Brown en Con Faldas y a lo Loco: «Bueno, nadie es perfecto«.

El protagonista cocinillas está defendido por un Taecyeon que saca toda la vis cómica, hace referencias a otros papeles como el villano tremendo que adoramos, y que aquí también se presta a la burla a cuenta de las orejas, que se llevan lo suyo. La divorciada es Kim Hye-Yoon, que no lo hace nada mal, que va, también le saca sustancia. A mi me hacía mucha gracia porque una empleada en un supermercado al lado de casa tiene exactamente el mismo pito de voz que el personaje, y cada vez que voy a comprar me da la impresión de que en cualquier momento me voy a encontrar a la interesada vestida con el modesto hanbok de trabajadora reponiendo las estanterías. El resto de actores sacan la faena: algunos no los reconocemos si no revisamos el cast con el Google echando humo, como Jung Soon-Won… es lo que tiene hacerse astronauta.

Anda que no ha pasado gente por esa puerta…. incluyendo los anteriores inspectores secretos. Debe ser una tradición del servicio

Una comedia muy comedia, con toques de películas modernas y bromas, llena de referencias y guiños a docenas de películas, coreanas o no. Unas cuantas de ellas están encajadas en la banda sonora: como los constantes homenajes a Morricone (cuando lo escuché la primera vez en el episodio 2 casi me sale el café por la nariz), una de las pistas de la BSO del Juego del Calamar en el episodio 16… otros guiños no los he pillado pero seguro que los espectadores de allí se han retorcido de risa por el suelo. El guión por lo demás es muy irregular, con escenas pueriles encajadas a martillazos, y un último episodio que parece el cajón de sastre dónde meter todos los gags que les sobraban de la serie. Eso sí, técnicamente impecable, con buena fotografía, buen vestuario y agradable montaje. Lo mejor: los apuntes folklóricos y etongráficos, como los wedding ducks, (imágenes por parejas de patos, símbolos del matrimonio), el retorno en fanfarria del aprobado en el examen, las actuaciones de los saltimbanquis, algunos ritos funerarios (la infusión de pino), el ritual seupcheop…Si sois curiosos de los usos y costumbres de otras culturas, lo disfrutaréis.

Divorcio a la coreana. Con una suegra venenosa y un marido hijo de su mamá, no hay quien aguante. Una escena que dulcifica la amargura de los procesos

¿Que si era difícil divorciarse en el reino de Joseon? Pues sí y no. Para un hombre era relativamente fácil. Podían acusar a sus esposas de no atender adecuadamente a los familiares, no parir hijos varones, adulterio, estar celosa de las concubinas, sufrir una enfermedad que impidiera a la mujer tener hijos, entrometerse o cotillear sobre asuntos de la familia, robar…Fácil, demasiado fácil, bastaba la acusación y el apoyo de los “testigos”. Solo tres excepciones (sambulgeo) protegían a la mujer de ser expulsada de la casa del marido: que ella no tuviera donde regresar, que estuviera dentro del periodo de tres años de luto por la muerte de los progenitores, o que se hubiera celebrado el matrimonio antes de que la familia del marido hubiera aumentado apreciablemente su fortuna. Que fuera la mujer la que solicitara el divorcio era casi imposible, aunque podía aducir abandono del hogar por parte del esposo durante tres años al menos, graves violaciones por su parte (p.e. dar palizas a los suegros o matar a algún familiar), si la que sufría graves palizas era la mujer (con fracturas y daños similares) o si el marido se beneficiaba a la suegra. En este k-drama -y en otros- sale uno de los casos en los cuales las mujeres sufrían por partida doble: muchas mujeres que habían sido raptadas y mantenidas como cautivas en China, si volvían a su casa eran rechazadas de forma mas o menos evidente, y en no pocos casos asesinadas o empujadas al suicidio

Una divorciada podía optar, si era valiente, por largarse de su pueblo a algun lado donde nadie la conociera.

La mujer divorciada (aunque más bien podría hablarse de repudiada) quedaba marcada de por vida como “indeseable”. En su casa, si retornaba, sería una carga deleznable y patética, perdía la custodia de sus hijos, no podía volver a casarse (excepto si el marido se volvía antes a casar). y si quedaba sola acabaría en el fondo de las clases sociales, indefensa ante cualquier ocurrencia del entorno. Una mujer pudiente podía recurrir al sobak, práctica por la cual la mujer se instalaba en unas instalaciones y habitaciones independientes (podía ser incluso una casa aparte en otro lugar) y hacía su propia vida, mientras el marido se dedicaba a sus concubinas con alegre desenfado. Los pobres pobretones tenían que conformarse con partir peras, apelando al Sajeong paui (evidente y clara incompatibilidad de caractéres, resuelta por mutuo acuerdo) o al Halgeub hyuseo, ritual en el cual una persona cortaba la cinta de la chaqueta y le traba el trozo de tela a la esposa (es el ritual que sale en este k-drama).

Organizando un «encuentro fortuíto», ya que un esclavo no podía casarse con una mujer libre

Una de las pocas soluciones de la gente sin dinero (y a lo mejor con pretendientes que no les importaba el “qué dirán”) era recurrir al Seupcheop: las mujeres se instalaban al lado de un camino que condujera a un santuario, y podían ser escogidas por el primer hombre que pasara por allí, pasando el resto de sus días juntos. Daba igual que el hombre estuviera casado, fuera un viajero o un mendigo: la tomaba de la mano y hala p’al saco. Si el caballero era pudiente podía añadirla a su círculo de concubinas, si era una pareja acordada… pues a cruzar los dedos de que nadie se adelantara sin querer y les hiciera la pascua

Un poquito mas de luz en el etalonaje no le iría mal a esta escena… el fotogénico cañaveral que ha salido en tantas series y películas se ilumina desde arriba. El eje diagonal organiza la figura masculina con la túnica blanca (así podemos verla) y los plumeros de las cañas en los extremos, que destacan contra un cielo negro tinta que borra de un plumazo posibles artefactos. Una segunda figura en color azul destaca sobre el color pardos de las hojas. Como hemos ojeado el «making off» sabemos que se rodó de noche con unos focos tipo «ventana» simulando la luz de la luna. Entre la duda de mostrar los rostros aplicando una iluminacion mas potente rellenando sombras y dejarlas a oscuras, se ha optado por lo segundo. Total, ya cambiaremos la toma y el plano y nos centraremos en los rostros.

Lo que se dice un espíritu inquieto

Spiritwalker (Fluid Renegades): A 33 grados, la factura de la luz por las nubes y el aire acondicionado señalado como sospechoso de descargar todas las miasmas habidas y por haber, aquí no hay quien pegue ojo. Te quedas atrapado en un circuito vicioso entre el frigorífico (para beber agua fresquita), la cama (para sudar el agua bebida) y el baño (para vaciar la vejiga del agua filtrada). Que total, si no vamos a dormir, ya puestos vemos una película de mucha acción y poco discurrir. Venga, una policiaca coreana, que se les da fenomenal ese género, y cuanto mas jaleo mas nos relajamos. Una bandeja con rodajas de sandía, el spray de colonia con mucha citronela para espantar mosquitos y a darle al play

Je, como aqui…

Encima le añadimos un chorretón de misterio sobrenatural, ya la monda. Empieza la película con un accidente de coche y un tipo que aparece sin recordar quien es ni que ha pasado. Ah, vale, nada raro con el trompazo que te has dado, majete, que te has comido la farola. Bueno, toca ir recuperando datos. Y allá va el accidentado intentando recuperar la moviola. La parte fantástica llega cuando el tipo descubre que cada 12 horas su espíritu salta a un nuevo cuerpo, el cual posee sin poder acceder a la memoria o los recuerdos del poseído. Y porqué ese cuerpo y no otro, se preguntan el espectador y el personaje… pues porque… ah, que no haga spoilers, me dicen. Enfín, que como todo sucede en el mundo de la criminalidad criminal (mafiosos, prostitutas y demás fauna de los ecosistemas abisales), evidentemente hay tiros, navajazos, peleas, amenazas, persecuciones y lo habitual en estas películas, con el protagonista tocando de oído entre polis corruptos, polis no corruptos, mafiosos de todo negociado… Otra película que espero disfruten quienes, como yo, se divierten desacomplejadamente con el jaleo.

Anda, está el tipo para que le vengan a contar los problemas de identidad de famosillos de medio pelo…

Para seguir el hilo, el director ha contado con dos bazas: mantener aquí y allá nuestra “visión privilegiada” para que podamos comprobar que en cada nueva posesión sigue habiendo una cara identificable para el espectador (Yoon Kye-sang: hace buen papel, pasó parte de su mili en la zona desmilitarizada y ha currado sobre todo en tv) y acompañarle de un ayudante caído del cielo (o mejor dicho, se tropezó con el escarbando en la basura) en forma de mendigo filósofo.

Entre lo que los matan desde fuera y lo que se matan entre ellos… lo raro es que aun queden mafiosos. Superpelea con ensalada de tiros en cuatro…tres…dos…

La película fue anunciada muy pomposamente en su estreno en el cine español, y se nota que la distribuidora se gastó la pasta comprando críticas favorables. Luego vino la siguiente remesa de opinadores (que igual no pillaron sobre y por eso estaban tan enfadados), y la pusieron a bajar de un burro: que si demasiado previsible, que si el director “no ha explotado la idiosincrasia local”, que si “rutinaria”… yo solo os digo que en rottentomatoes le dan un 93% como película disfrutable, y en esa página no tienen complejos de hinteleztualidá que impidan el despiporre. Visualmente está bien resuelta, el etalonaje en colores desaturados y mayormente en tonos azulados/amarillo pálido como de película antígua es agradable (solo echamos en falta lo oscura que resulta a veces), las peleas tienen una correcta coreografía, la acción está bien distribuída, los personajes (mafiosos, furcias y policías) son interesantes (aunque sea para insultarlos), la explicación… bah, a quien le importa la explicación, mas gasoliiiiiinaaaaaaa dame más gasoliiiiinaaaaaaa pegale más tirosssssss correeeeeeeeee que te pillannnnnnn

Y si estais varios viendo la película, un bingsu de melón: se parte por la mitad una pieza de melón bien maduro, se vacía con el sacabolas, se rellenan las mitades con helado de vainilla o de limón y se vuelven a colocar las bolas de melon encima. Adornas con unas hojitas de menta y un poco mas de helado y apañado, a comer a cucharadas. Imagen: tastykitchen.com

En Corea, los tres dias mas cálidos del verano se llaman Sambok. Como nuestra Semana Santa, están basados en el calendario lunar, y van cambiando cada año. Este año cayeron el 16 de Julio (Chobok), el 26 de Julio (Jungbok) y el 15 de Agosto (Malbok). Tradicionalmente, esos días se come sopa de carne de perro (보신탕) o sopa de pollo y ginseng (삼계탕)… caray, si han aprendido a apreciar los churros, podrian intentarlo tambien con el gazpacho… las nuevas generaciones están inventando nuevas tradiciones como los helados en raciones pantagruélicas y recuperando las recetas de fideos fríos

Venga, un retrato rápido, que no se diga que el director de fotografía no ha estado al loro… el malo psicópata enmarcado entre las jambas de la puerta, dejamos todo lo que podemos en sombra, un par de focos para animar el fondo (uno en azul para salir de la monocromía) y dejamos que la banda de luz de la puerta entreabierta ilumine el ojo y le saque un brillo siniestro. La luz posterior apenas hace fuerza, y casi todo el interés se lo lleva ese foco de la derecha. Ah, pero no olvidamos un poquito de relleno en la mejilla izquierda para modelar, y con el tono azulado hacemos referencia a la luz del fondo. Un esquema ideal para personajes duros y conflictivos, como si se les abrieran las compuertas de la locura dentro de su cabeza

El hospital de los fantasmas

Ghost Doctor: Mmmmmmmm veo que hace días que no hablamos de series de asuntos sanitarios. Un género que tiene un público fiel, ese que ojea las escenas quirúrgicas poniéndose las manos en la cara y echando vistazos entre los dedos, pero disfruta con los “dramas de bata blanca”. Y también hay un sector crítico en el público que observa con atención la parte técnica con el móvil en la mano para buscar las referencias, si hace falta la imagen congelada sometida a escrutinio, y señala con el dedo acusador las pifias mientras bufa NOOO ASI NOOOOO ANIMALLLLL CHAPUCEROOOOOOOO QUE LO VAS A MATARRRRRRR. Bueno, vale, confieso sin pudor que yo estoy en el segundo grupo. Pseeeee manías que tenemos algunas… Bien, pues en este k-drama la parte “señalar los fallos médicos” casi no la he tocado. Alguno hay… no sé, ahora mismo no recuerdo ninguno…La parte técnica, desde luego, está muy bien representada: las funciones en el quirófano, los procedimientos y en los diálogos los personajes hablan con propiedad … que os puedo contar, en la escena en que para coser una aorta el cirujano pide Prolene 5 ceros se me escapaban las lágrimas de alegría ¡Si señor, el asesor de la parte médica ha triunfado!

A ver, anestesista, un poquito alto de frecuencia cardiaca lo tienes… sube el sevofluorano y los goteros que empezamos mal… Las escenas del presente llevan lencería de quirófano azul y batas deshechables, las del pasado lencería verde y batas de tela. Bonito detalle…

El argumento no es precisamente novedoso, vale, una especie de Hospital Central en menudo mezclado con un tema de fantasmas (o espíritus errantes) que han quedado, por una causa u otra, atrapados en el entorno hospitalario. Cuando los pacientes están en tránsito hacia el Mas Allá, su esencia queda atrapada en “tierra de nadie”, ni vivos ni muertos. Ese limbo puede ser breve (apenas unos instantes) o prolongarse en circunstancias especiales (los pacientes en coma), y a veces el espíritu pierde el pasaje y se queda atrapado en algún lugar especial o ligado a una persona. Hasta aquí, nada original. Generalmente, los hospitales han sido catalogados como verdaderos sumideros de energías, generalmente malas o, mejor dicho, asustadas y doloridas. En una serie o película, si un médium entra al hospital, aunque sea para rellenar un formulario, sale pitando acosado por todos los espectros ululantes, susurrantes o amenazantes.

Aquí no, aquí los espíritus asentados entre servicio y servicio son de lo mas afable. Casi todos, pendientes del estado comatoso de su cuerpo, los problemas de sus familias llorosas y más aburridos que ostras – con excepción de Tess, un afable fantasma que actúa como tutor y guía de las almas descarriadas -. Ninguno puede estar demasiado separado de su cuerpo inerte, y existe una especie de “barrera” que no pueden cruzar

Otra excepción es el protagonista, el cirujano cardiovascular jefe del servicio que todo lo que tienen de genio, lo tiene de mal genio. Por culpa de un ¿accidente? ha entrado en coma, y su espíritu ronda el hospital buscando una solución. Como estas series de fantasía aplican el Deus Ex Machina a destajo, este caballero tiene la capacidad de poseer a otra persona viva y actuar en el mundo físico. Al que le ha tocado la china de aguantar ser poseído es a un joven residente que vivía feliz vegetando en su puesto de “niño-rico-bueno-para-nada”.

Desde que echas un ojo al cartel sabes que empezarán discutiendo, seguirán peleando y acabarán en un bromance.

En los papeles de co-protagonistas están Rain (cantante y sobre todo bailarín), que defiende el papel (a pesar de que es muy cliché) y en la otra banda, devolviendo el saque, Kim Bum, que tiene mejor cancha para jugar. Lo siento, mi corazón se quedó atrapado en la Cordillera de Baekdudaegan entre dos zorros a cual más encantador, y estamos en pleno síndrome de abstinencia esperando el retorno de los gumihos. Aquí se les ha ido la mano aplicando el filtro Beauty del programa de edición de imagen, y sale el colega con un cutis mas liso y radiante que un culito de bebé, y a veces se hace hasta risible tanta suavidad. La que solo hace bulto y nos deja indiferentes es la pobre UEE, que con un personaje de exnovia metido con calzador para justificar que al yacente no lo tiren directamente al cubo de la basura, parece que solo sabe poner cara de susto y sufridora en bata. Algunos secundarios son buenos (como Sung Dong Il, que ya conocimos haciendo un papel muy similar de benévolo supervisor en la casa de los solteros) y otros son infumables

TRI-CE-RA-TOPS, tienen un fósil de TRI-CE-RA-TOPS en los pasillos del hospital. Y un modelo de las alas de Da Vinci. ARGHHHHHHHH YO QUIERROOOOOOO

El guión hace verdaderos equilibrios malabares para justificar los agujeros del guión, explicar los razonamientos y antecedentes que cada personaje lleva detrás y que les empujan a una u otra decisión, permitir que los fantasmas interaccionen con los objetos… y muchas veces quedan en el aire colgando las incoherencias rampantes (un mensaje que hace que el cirujano salga disparado del hospital, el trato agresivo contra la única que lo ha defendido tras el coma…). Desde el episodio 14 la historia se desboca, y parece un copypaste con recortes y descartes, o volantazos provocados por los comentarios de los espectadores que exigen a toda costa ver esto y lo otro, venga o no a cuento; el episodio final se hace bola intentando cerrar todas las historias y poniéndose moñas, recogiendo velas del excesivo alargamiento de la tensión chico-chica. Técnicamente, también las parte técnica se resiente: hay líos de raccord, se cruza la línea de los 180º en los diálogos, se cargan la regla de salto de eje sin un maldito travelling,  la cámara salta nerviosa de un actor a otro con planos de dos segundos o menos (para evitar que el ojo se fije en los errores y tembleques), las frases de los personajes son cortísimas (para no tener que memorizar muchos párrafos y poder hacer unas tomas apuntador-actor: el apuntador recita cada frase y el actor la repite, y luego se monta todo cortando al apuntador), el montaje es descuidado… Algo poco habitual en las siempre impecables series coreanas. La BSO es almibarada, y a veces tan exagerada que parece que la han colocado de broma, con música entre heroica (que esto no es 300, caramba) y los coros angelicales tan empalagosos que dan ganas de pasarse a la legión infernal (que hay galletitas y R&R). Tan dulzarrón como el etalonaje en tonos brillantes que inunda muchas escenas, mucho flou y glow dorado, que nos chorrea el glamourrrrrr por los lagrimales. Menoa mal que otras han respetado el rodaje invernal en exteriores, y se han dedicado a los tonos pardos, amarillos y azules pálidos de la época, ayudadas por unos vestuarios en tonos neutros

Aun siendo fantasmas, los coreanos se las apañan para plimplar sojhu

Dicho esto, os la recomiendo si queréis disfrutar de la parte médica y podéis suspender el espíritu crítico en la parte cinematográfica (al revés que lo habitual). Divertíos con la interacción de los conflictos entre los dos protagonistas, recordad cuantas veces habéis visto a los novatos cayendo en las pifias del residente que no quería ser médico (¡esa sonda urinaria!), abandonad toda esperanza de entender algunas de las historias (yo no me he aclarado quien es quien en la familia del residente espirituado… tampoco me importó demasiado) y dejad que los vericuetos del macguffin (el dinero que todo lo pudre) acabe rescatando el juramento hipocrático entre los restos del naufragio de la conciencia de los médicos

Hay que respetar la iluminación natural de los quirófanos, y eso exige un poco de pocardía en las luces. El foco principal es la enoirme lámpara halógena del techo, y hemos rellenado mínimamente las sombras. Si los aparatos y paredes están oscuras da igual, porque lo importante son las pantallas de los monitores. Al fantasma que está comprobando que esta vez no hay milagro quirúrgico lo hemos vestido de verde, a tono con los paños de quirófano de la mesa de instrumental. Una iluminación concreta y un poquito falsa en ese personaje es aceptable, al fin y al cabo no es «real», así que le hemos colocado un pequeño foco cenital amarillo. Un punto de vista elevado de la cámara nos permite quitarnos de en medio elementos como los palos de gotero, paños, bandejas… y es lógico que distribuyamos a los actores (que se miran entre sí completando el círculo) alrededor de la mesa de intervención, que queda oculta por el cuerpo de un ayudante. La mesa de instrumental separa a los personajes vivos del triste fantasma. No podemos permitirnos fantasías con la distribución real en un quirófano, así que mejor mover la cámara

A remojo como el bacalao (Gadus morhua)

Thermae Romae: Despues del viajecito por las oscuras cavernas del Mal, vamos a hacer un poquito de relax veraniego con una producción ligerita, ligerita. Algo que no nos deje tiritando y nos afloje la contractura del alma. Venga, a reírse sin complejos con esta gamberrada japonesa. Sean pues las aventuras desventuradas de un arquitecto de termas romanas (el sufrido Lucius Modestus) que vive, trabaja y se desespera en la época del emperador Adriano, y al cual por arte de birlibirloque ha sido bonificado con billetes de ida y vuelta al Japón contemporáneo. Cada vez que tiene un tropezón acuático, es atrapado por un remolino temporal y reaparece en el Japón del siglo XXI, en algún lugar relacionado con el agua. Un spa, una bañera doméstica, un jacuzziIn puribus cuéribus y como mucho una bolsita con moneditas, debe sobrevivir como puede en un mundo completamente alienígena (al principio cree que son las estancias y baños de los esclavos extranjeros, luego va cambiando de opinión). Crisis existencial, crisis de identidad y crisis personal, todo junto. Menos mal que solo pasa unas horas (a lo sumo uno o dos días) perdido en el mundo de los “cara plana”, porque si no acaba majara perdido. Como tonto no es, y los baños de humildad bien aplicados espabilan el cerebro, descubre muchas ventajas en ese nuevo mundo que, cuando es devuelto a Roma por un chapuzón o remojete, adapta con ingenio.

Desde mangueras de ducha a viseras de lavacabezas (invento que, personalmente, encuentro fenomenal), su cerebro de buen romano antiguo recicla todo lo que llama su atención.

Del éxito y buen pasar de sus excursiones en la modernidad también son responsables los bondadosos japoneses con que se encuentra. No solo sonríen y comprenden que un extranjero sin referencias y sin conocer el idioma se encontrará perdido cual oca capitolina en un hangar aeronáutico, sino que echan una mano al romano. Cuando el puede, claro, devuelve el favor al universo nipón ayudando. Lucius, que ha escalado en la sociedad y ha llegado a diseñar una terma privada para el emperador, otra pública patrocinada por su hijo, otra para las rehabilitación de las legiones… es una persona decente y trabajadora, a la que el éxito no se le sube a la cabeza.

En el principio fue el manga. Obra de Mari Yamazaki, mangaka que, aunque se ha hecho muy conocida por esta serie, también tiene en su carpeta otras obras de ambientación del mundo grecolatino como Plinivs y Olympia Kyklos. La serie de las termas se publicó por primera vez en 2008 y finalizó sus ediciones en marzo de 2013, contabilizando cinco volúmenes.
Tanto gustó el manga que en 2012 hicieron un anime de seis episodios (cinco episodios para TV y un ONA -«Original Net Anime», traducido al español como «anime original de internet», creado para ser lanzado directamente en Internet-). De estos solo he pillado alguna imagen suelta y un clip en Youtube, así que no puedo comentar mas que el protagonista Lucius Modestus fue dibujado como rubio casi albino y de ojos azul transparente, supongo que para destacar su “occidentalidad”
El pitorreo ya avisa desde el poster…

Casi al mismo tiempo, se estrenó en Japón la adaptación de una película Live Action (es decir, rodada con actores en escenarios naturales) que, para diferenciarse del anime, hace un derrape y desarrolla una historia de amor entre el antiguo romano y una japonesa contemporánea. Yo creo que fue una excusa para poder marcarse un viaje a Roma entre amigos y poder filmar en  Cinecittà. Otro punto de marcar diferencias fue elegir actires de rasgos duros y morenos, como Hiroshi Abe, que encarna un Lucius bien formado (pero que muyyyyy bien formado) y que pasea culi…digooooo palmito sin vergüenza (a ver, que fue modelo en sus inicios, ay sus carnes morenas).

Abuelooooooo aparte la cabezaaaaaaa

Luego este actor ha seguido haciendo pelis de esas que las premian en Cannes y tal, y dramas y minidramas, y de todo lo que le echen. Entre la panda de amigos, se apuntaron a la juerga Kitamura Kazuki (que tiene CV como samurai, como poli y como lo que le pidan) haciendo de perverso Ceionius, (Lucius Ceionius Commodus como personaje histórico, luego renombrado Lucio Aurelio Vero tras su adopción por parte de Antonino Pío), Masachika Ichimura disfrazado de emperador, Ueto Aya como magaka enamorada y un montón de gente que hace de figurantes o minipapelines, mayormente de si mismos. Aunque la crítica diga que era muy floja, la gente se lo tomó a chufla e hicieron caja. Cuando rodaron la segunda parte dos años mas tarde, la cuadrilla se fueron a pasar unas vacaciones a Bulgaria, con una producción a todo trapo con extras a porrillo y tal.

Jo, Lucius, con lo bien que desjaste esas termas en Villa Adriano….
…mira que desastre ha quedado hoy. Para llorar

La última reelaboración fue el anime Thermae Romae Nova, que en 2020 sacaron directamente del manga. Una jautada (que diría mi abuela) con un Lucius castaño y mas aventuras. Para reírte y soltar un “¡anda ya!” cada dos minutos. Sin interés de ser fiel a la Historia (ni falta que le hace), mucho chiste tongue in cheek, mucha crítica somarda (la aparente ingenuidad occidental y pomposa superioridad japonesa es una suave burla del etnocentrismo nipón), mucha exageración…

Kusatsu (草津), todo un pueblo dedicado al termalismo. Uno de los muchos ejemplos en Japón. La gente suele cambiarse, ponerse el yukata (un kimono ligero de algodón) y disfrutar de los chapuzones

Está claro que, para financiarse, los productores han llamado a las puertas de los negocios de aguas termales y estos han respondido: después de cada capítulo, hay un minirreportaje sobre termalismo en Japón, y la mangaka convertida en presentadora nos va mostrando diversos onsen, a cual mas pintoresco y delicioso. Para poner los dientes largos. Si os toca la lotería y os vaís a conocerlos en vivo, acordáos de repasar las normas de comportamiento, no seáis bárbaros

Venga, os dejo relajaros con las medusas del Emperador Adriano. Os lo poneis en el móvil, os metéis en la bañera con un puñado de sal y unos trozos de algas de las que venden en los supermercados chinos, y tan contentos

Cartografía del abismo

Through the Darkness (A través de la oscuridad): Después de dos semanitas de relax y sobre todo amenas verbenas locales con la música a tope sin poder descansar, seguro que se os ha despertado la vena asesina y estáis más que necesitados de una ficción que os absorba completamente. Sea pues, volvemos a la rutina del post de los lunes con una producción que os dejará clavaditos al sofá. Igual nos pasamos un poco de frenada, porque también os puede dejar el corazón helado. Bueno, que si sois adictos al género policiaco y habéis disfrutado con series y películas típicas del análisis concienzudo de psicopatología forense ( argggggghhhh, suena muy aburrido… echad un ojo a los títulos… ¿los reconocéis verdad? Mindhunters, Hannibal, Mentes criminales) podréis añadir esta producción coreana al listado y pegaros a la pantalla agarrados a la botella de agua fría. Esta serie también se basa en el trabajo de los perfiladores criminales: buceadores de profundidad en la mente humana que colaboran en la investigación de los recovecos infernales de la sociedad. A ver, infernales para las víctimas directas e indirectas, porque los autores de los crímenes están en general encantados de haberse conocido y no tienen ni un gramo de duda o arrepentimiento (excepto en el error o detallito que les ha delatado).

Esta serie de 12 capítulos (breve pero intensa) se hace más atractiva precisamente porque no han metido con calzador esos “asuntos periféricos y modificaciones” que según los productores americanos interesan al público. Los perfiladores no investigan y detienen a los culpables pistola en mano (siempre, en todos los países, las detenciones las hacen los agentes de policía); el trabajo no es vertiginoso y resolutivo, teniendo mas de pasitos de tortuga cabezota entre archivos que de sprint de liebre en persecución; no hay subargumentos con temas románticos (el protagonista no se enreda con la mujer policía, que malditas las ganas que tiene de liarse con nadie) y asunto importante: los personajes (con excepción del protagonista) son de aspecto vulgar y hasta feúcho. Eso le da un punto de realismo y verité muy interesante. No estamos aquí para ver a guaperas paseando el careto o agraciadas damas cayendo en brazos del galán de fulgente mirada y valor aquilatado. Aquí lo que importa es cazar a esos superdepredadores, y para correr por las calles o escarbar en el barro no hace falta que te pintes el morro, reina.

Ah, pero es que esta serie está basada en el libro de Kwon Il Yong (el primer perfilador de Corea )»Those Who Read Hearts of Evil» (“Los que leen los corazones del Mal”), que también ha asesorado la serie. Se nota, se anota, y se agradece. Ya avisan desde el principio que los casos y los personajes no son exactos a los casos reales descritos en el libro (que relata cómo se inició la especialidad de perfilador criminal en Corea en los años 90) pero está claro que estos han aportado hueso, carne y sangre a los del k-drama.

Ficción o no-tan-ficción, la serie describe el inicio de un primer equipo de perfiladores en Corea. Desde la cuchufleta y desprecio iniciales con que son recibidos (los polis coreanos se consideran muy listos y “esas cosas no pasan aquí, eso son asuntos de yanquis”) a la lenta labor de recopilación de datos e información (entrevistas a los encarcelados), la evolución de la sociedad (cómo cambian la ropa, los coches, los móviles y la tecnología, los eventos en las noticias… pequeños detalles de atrezzo que nos encantan), el insistente repaso de los archivos, volviendo una y otra vez a los lugares del crimen y las declaraciones, y sobre todo la erosión que tanta maldad deja en el alma de los investigadores. Eso que decía Friedrich Nietzsche de que “Quien con monstruos lucha, cuide de no convertirse a su vez en monstruo. Cuando miras largo tiempo a un abismo, el abismo también mira dentro de ti.”. Consejo que se repite al menos un par de veces en la serie, y tienen toda la razón. Estos valientes se lanzan a vadear las aguas negras sin cabo de seguridad, psicólogo o terapeuta que les haga señales para evitar que se pierdan en la noche mas oscura

Un rarito como el teniente coronel Meglin de The Method, pero cambiando las crisis de síndrome oneiroide del ruso por una especie de Asperger reactivo

Aquí, el que lo ha apostado todo a una carta es Kim Nam Gil, que está insuperable. Ya he comentado alguna vez que este actor tiene un registro perverso que asoma en otros trabajos mas livianos y que ha explotado en alguna película. Con lo expresivo y gestual que ha trabajado haciendo de cura feroz o de acupuntor viajero en el tiempo, aquí ha optado por todo lo contrario: un personaje que, a consecuencia de un trauma infantil (caray, que hondos son los estanques en los parques coreanos), es incapaz de expresar sus emociones. Ojo, no es exactamente un cuadro de alexitimia, porque nuestro caballero tiene dentro un rico mundo interior y una capacidad de empatía y compasión enorme. Simplemente, no suelta prenda, y ante el mundo ofrece una impavidez granítica que le viene fenomenal para entrevistar psicópatas (aunque cada vez que entrevista a un malvado, tiene que ir a vomitar para sacar de si toda esa basura que el entrevistado ha vertido en sus orejas), pero le hace muy difícil la vida diaria. Claro, al final explota, y tiene que pasar por su particular purgatorio para liberarse. Como el agua que suplicaba el rico Epulón, una de las víctimas secundarias a las cuales su trabajo ha ayudado le vuelve a reorientar la brújula («eres un guardián entre el centeno», podría susurrarle), y

Según avanza la serie vemos que poco a poco empieza a ser mas comunicativo (por ejemplo, con el infame periodista, al cual vemos que ofrece una educativa demostración de habilidades verbales y no verbales, que a gustito nos hemos quedado)
La replica y contrapeso a nuestro atormentado zancudo se la da Jin Sun Gyu, actor que hemos visto correteando delante de los zombies y barriendo el espacio sideral. Con esos rasgos fruncidos que parece que le han arrugado la cara cual papel del guión, es el jefe, el amigo y el amable “padre de familia a distancia” que desgasta los zapatos sacando presupuestos de donde sea.
Y completando el trio de cazadores de demonios, Kim So Jin, que ya le tocó pasarlo mal en Mogadisco. Lo digo como alabanza, ojo: en esta serie sale “fea”, con aspecto de poli mal dormida, amargada y machacada, dura como el pedernal y hasta el moño de aguantar machitos caraduras. Ni cuotas ni sobacos pintados de morado, el feminismo bien entendido empieza por trabajar codo con codo con tu equipo y para tu equipo, independientemente de que cubículo utilices en el aseo.

La “pareja de graciosos” podría señalar al informático jovencito (Ryeo Un) y la reportera dicharachera (Gong Sung Ha), que se echan una manita, pero sin pasarse de la raya. No sabemos si acabarán liados o no, y realmente no nos importa. Aquí y allá salen caras conocidas y que también han pasado por comisaría, estad atentos

Si “los buenos” hacen un excelente trabajo actoral, “los malos” son de ovación y vuelta al ruedo. Te quedas pensando y dices ostras, lo han clavado. Esa mirada de reptil, ese regodeo en su relato, esa lascivia en su ejecución… Hasta viéndolos de uniforme carcelario te entra un escalofrío, porque sabes que a) si no los llegan a parar, habrían seguido a lo suyo b) si salen de allí, repetirán sus “hazañas”. Si acaso, destacamos al sádico del chandal rojo…ahem, al actor Kim Jung Hee que hace un trabajazo tanto en las escenas de los crímenes como en los interrogatorios. Uffffffff

Aunque ahora estemos muy familiarizados con el trabajo de los perfiladores criminales, integrados en los trabajos de Criminal Profiling & Behavioral Analysis (que plantaron sus inicios en los años 70 en Estados Unidos), lo cierto es que ha costado unos cuantos años (aqui y en Corea) que el rígido esquema mental de los cuerpos de policía del mundo mundial les haya hecho hueco en el organigrama. Y mira que el estudio de la piscología de los criminales (estudiar a los depredadores para poder cazarlo) viene de lejos, y ha tenido incluso premoniciones en la literatura (los crímenes de la calle Morgue, de EA Poe), parece que les bastaba a los policías cuatro gotas de “lógica chusca” para determinar cuales podrían ser las razones de los perpetradores y echarles el guante. Lujuria, avaricia, ira… siempre había una razón “razonable” para el delito. Solo cuando se hizo un apartado especial para los asesinos en serie se empezó a contemplar la necesidad de recurrir a especialistas, y total “esas cosas modernas solo pasan en América”. Caramba, como si no fueran del patrio solar ejemplos evidentes como Romasanta (el hombre lobo gallego), el feroz Arropiero, el tremendo Mataviejas… Que tampoco hace falta que sospeches de un asesino en serie para llamar a los perfiladores, hombre, que basta con un único delito en el cual necesites sumar pistas y ayudar a cerrar la red. El primer psiquiatra colaborador con la policía en España fue Vicente Garrido en los 90. Ahora ya tenemos hasta cursos online para sacarse el título y asociaciones nacionales. Pues anda que no ha cambiado la cosa…

Toda la serie está basada en una paleta de tonos gris-amarillo etalonada con una paleta de colores «sucios» y deprimentes, azul-amarillo o pardo-gris-amarillo, como si fueran películas antíguas. No hay nada «bonito» o «de diseño». Aqui el plano se basa en una composición equilibrada en dos punt6os de interés (los dos actores) separados por la barra del paraguas (que ademas hace una barrera entre ambos caracteres). La cara del psicópata destaca por su palidez en un entorno oscuro, al contrario de la del policía, que «está en la sombra-está a oscuras». La ropa negra del psicópata (ojito al mensajito en el niki: «Soy una mala influencia-pero caramba! que divertido soy!») ademas d ayudar a destacar l rosptro permite completar el perfil: estamos ante el que Trae la Condenación, la propia Muerte, versión modernizada de aquella otra que jugaba al ajedrez con el Caballero. El policía viste de blanco (un ángel que ha detenido la mano de la Parca) y ambos están enmarcados por los difusos troncos de árboles. El policía mira al psicópata y este mira fuera, dibujando un triángulo