Incluso con mis ojos abiertos de par en par, no veo nada

Zatoichi : Ahí tenía yo aparcada esta película, que me tenia dudosa. Yo recordaba que en su día la anunciaron mucho, pero hijo, en aquellos años no estaba yo anímicamente preparada para este despiporre. Porque hay que tener mochila y camino para tomársela con el mismo humor que se la tomó el director. Que a priori, uno pensaría que debería sentarme como una patada en los entresijos, pero oyes, que a mi me cae bien Takeshi Kitano. Ese señor bajito y que va sacando pecho en sus (superviolentas) películas: crees al principio que es un cretino soberbio y no, es que es un guasón que empieza por reírse de sí mismo, que sabe perfectamente cómo hacer una película pero no pierde el tiempo cuando algo no le parece importante, y que todo lo que le llama la atención lo mete en el guión para engarzarlo con humor amarillo.

Que tengo unos amigos que son tan cañeros como yo, pues hala, a este lo pongo con el culo al aire a corretear por la escena…que he conocido a un grupo de baile de claqué estupendo, a bailar señoras y señores…

… y yo haciendo de superprotagonista, el ciego vagabundo y masajista, jugador cuasiprofesional, apostador empedernido y espadachín temible del título.

Si si, será ciego el caballero, pero ojo cuando saca de su funda la espada especial… vale, puntualicemos: es una Shikomizue, equivalente al español estoque, que está disimulada en la caña que usa de bastón.

Pues eso, que el infeliz andariego (los masajistas en el Japón del siglo XIX estaban muy abajo en el escalafón social, y los discapacitados, ni te cuento) en realidad es un poderoso luchador de la escuela Muraku, lineas iaido y kenjutsu (explosivo, letal, eficaz). Lo cual, pues mira, mientras no le toques las narices pues no pasa nada, pero ay si alguien se dedica a hacer el mal, como los gansters y bandidos con los que se cruza.

A estos bandidos los va a poner tibios. Como el grupo de yakuzas que están aterrorizando a un pueblecito donde está temporalmente alojado en casa de una campesina. Pues hala, a desfacer entuertos

El nombre real es Ichi; Zatō es un título, el más bajo de los cuatro rangos oficiales del Tōdōza (el histórico gremio de ciegos) y Zato en japonés jergal quiere decir “ciego”, así que el nombre completo sería Zatō-no-Ichi “Ichi, el ciego de bajo rango”

De paso, protege y defiende a la pareja de geishas que ha conocido en el lugar. Ahem, geisha y geisho, porque uno es un hombre… dos fugitivos con una misión… aquí el humor se patina de ternura por los desgraciados, porque Takeshi nos recuerda que los niños siempre pierden todas las guerras. Un poco de cotilleo: el hermano travestido es Daigorō Tachibana, uno de los grandes nombres en el género taishū engeki y especializado en roles de mujer (Onnagata) y ahora alterna su trabajo con la dirección de un gran conglomerado (Gekidan Tachibana Kikutarou)

El letal luchador tiene peleas y duelos a tutiplén, y aunque se le ha acusado de que sus escenas son malas lo cierto es que son puñeteramente realistas. La violencia no es una bonita coreografía para bailarines sino los movimientos y chorretones de sangre de una lucha real (bueeeno, con un extra de efectos digitales para mas cachondeíto). Da un poquito de risa verle a Kitano, taponcito y venerable, pegar mandobles y estocadas a los oponentes, de uno en uno o al por mayor, pero oyes, es parte de la gracia de la película

Si os suena el actor que tiene el papel del poderoso Ronin que se ha empleado como guardaespaldas del jefe mafioso para pagar las medicinas de su mujer, efectivamente, Tadanobu Asano salía como uno de los nobles en la serie de Shogun

Como digo, la película tiene esos ramalazos de cinismo y humor amarillo mezclados con los estallidos de violencia que son firma del director. Que insisto, es un especialista en el mundo samurai y no se corta un pelo en recordarnos que en aquella época a los que mandaban todo les era permitido, y que gustaban tanto de la carne femenina como de la masculina (ya lo comprobamos en Kubi)

Esta pelicula fue un revival del género Chambara, y recuperó una franquicia muy popular durante décadas: Zatoichi , personaje creado por Kan Shimozawa.

En total se hicieron 26 películas entre 1962 y 1989, una serie de tv con 100 episodio que salió al aire entre 1974 y 1979 (con el mismo actor que las películas), y hasta le hicieron un remake en 1989 con Rutger Hauer (¡ay mi capitán Navarre!) llamada Furia Ciega (que no gustó demasiado pero ahora es película de culto). Hasta que llegó Kitano e hizo su gamberrada… digoooo su película, parecía que había empacho del personaje, y a cuenta de la kitanada el ambiente se animó para hacer una obra de teatro y otra película (esta si, más formal pero de poco éxito) que se supone era ya el adiós al personaje. Pseeeee, mucho CGI y poco guión

La BSO es de Keiichi Suzuki,y tiene mucha percusión y ritmo, oyes, para animarse. Primero, una de tambores taiko muy folklórico. Para una salida por todo lo alto
Lo que yo os decía, que se topó con el grupo The Stripes de baile de claqué (lo que los angloparlantes llaman tap dance) y lo colocó al final simulando ser una danza local de un festival. Evidentemente, es otra broma del director, que por cierto filma el número con virtuosismo. No es nada fácil bailar con getas, las chanclas de madera con alzas, pero ahí están los artistas dejándonos patidifusos. Si es que el Kitano… cómo no te va a caer bien con esa marcha…

Publicado por directoraymas

Apasionada por la fotografía. Mas de 40 años viendo cine de todo tipo y últimamente decidida a hacer sus incursiones en el asunto. Viajera siempre que puede, pudo y podrá. En la mesa lo mismo puede haber una tortilla de patatas que un wok de verduras o una selección de mezzes... Con semejantes antecedentes, solo podía organizar un blog ecléctico entre la curiosidad y el desparpajo

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