Pásame el móvil, que voy a decirme una cosita

Kairos: Pues el otro día, revisando mi almacén de producciones exóticas, me di de morros con esta carpeta, en la cual tenia esperando su momento la serie del post y de la que sólo tenía visto el primer episodio. Kairós (καιρός) es un término griego antiguo que se traduce fundamentalmente como «momento adecuado», «oportuno» o «momento señalado». A diferencia de Chronos (tiempo cronológico/lineal), kairós representa un tiempo cualitativo, una «ceremonia de verdad», el tiempo de la oportunidad, o el momento de Dios. Quizás tambien yo necesitaba el momento preciso para volver a esta serie, que por alguna extraña razón había aparcado. Que raro, porque era evidente que me había gustado la cata (ahí estaban los archivos para mi disposición), pero había acumulado polvo (digital… no sé, como las letras verdes de Matrix cayendo sobre los AVIs). Oye, el momento justo se produjo y ahí quedé yo enganchadísima a la historia, cada día un episodio para relamerme, slurp slurp.

El núcleo básico no es original (dos personajes actuando en diferentes líneas temporales y sin embargo comunicándose con algún extraño artefacto), y lo reconoceréis en producciones clásicas como aquella celebérrima de los dos policías y el walkie talkie. Producciones americanas como Frecuency (La de Dennis Quaid), La Casa del Lago (con Keanu Reeves), muy conocidas, han usado el argumento; como toca, cada aviso que el pasado recibe del futuro modifica lo que va a suceder, y al final no sabes si es mejor o peor haberlo modificado

Aquí el objeto mágico es un móvil (mejor dicho, un número de teléfono) que conecta a una curranta agobiadísima en Agosto y a un hombre desesperado en Septiembre. Los dos personajes han tocado fondo, no tienen recursos, están aislados y sólo pueden confiar el uno en el otro para salvar a sus respectivos seres queridos. Que bastante les ha costado a ellos dos aceptar que sí, que algo imposible está ocurriendo, que todos los días a las 10:33 y durante un minuto puede hablar o intercambiar mensajes entre el futuro y el pasado.

La chica del pasado es una empleada a tiempo parcial en varios empleos que rasca cada céntimo para pagar las facturas de su madre, viuda y enferma cardíaca a la espera de un trasplante, a la que se acumulan los problemas

: la madre desaparece del hospital, el amigo en el que confiaba le roba el dinero ahorrado para la operación (anda, quejaos de la SS española y su cobertura universal, lloricas), y encima la voz del futuro (con la cual contactó llamando a su móvil perdido esperando que alguien respondiese para devolvérselo) la acucia para que hable con su yo de hace un mes y le prevenga contra el secuestro y asesinato de su hija, que ha provocado el suicidio de su mujer por el dolor. Tu me ayudas, yo te ayudo: te digo un número de la lotería que va a ganar, te encuentro una pista para buscar a tu madre… pero tienes que convencer a mi versión anterior de que esto va en serio y la niña se va a volatilizar en un concierto de su madre violinista

Uy, el yo del pasado, alto ejecutivo de una gran compañía constructora, ese tipo frío y cretino sin un gramo de empatía, típico tiburón de los negocios que será muy capaz e inteligente, pero al que te encantaría inflarle la cara a sopapos por capullo, CA_PU_LLO. Su único rasgo humano es el trauma que arrastra desde que era un adolescente, cuando quedó atrapado en un derrumbe durante la construcción de un edificio y que le provoca pesadillas (estas a su vez, lo tienen empastillado). Y espera que se entere de que su “fiel secretario” le pone una soberana cornamenta cual toro Watusi. Yo por si acaso le haría una prueba de ADN a la niña, porque esto huele a chamusquina

Si no fuera porque la chica necesita la colaboración para sus propios problemas, que la hija del capullo es inocente de los pecados del padre, y que sin su empecinamiento no habría serie, lo mas normal es que a la pobre se le acabara la paciencia y mandara al cuerno al padre, porque su versión de Agosto la machaca a fondo. La denuncia, la hace detener, la insulta, la acusa de chiflada, criminal y chantajista… A ver, quién se va a creer que ha hablado con el futuro y está, como Casandra en Troya, avisando de un peligro… no hombre no, una loca peligrosa…

Entre esta y el hombrecillo cojo que viene a darme la brasa al trabajo, me dan dolores de cabeza

Mientras, su yo futuro se desespera comprobando el grado de gilipollez que cultivaba en su puesto y en su casa, y una y otra vez escapa por los pelos de futuros peligrosos gracias a la tozuda socia, reiniciándose en líneas alternativas. Cuando el pasado alcanza el futuro, esas alternativas estallan como flashes en la cabeza del protagonista, que no entiende de dónde vienen esas imágenes, si serán alucinaciones, si serán neorrecuerdos…

Secretos de las madres que guardan en el corazón (por eso el suyo está medio descuajeringado)

Los dos amigos de la protagonista, que al principio no saben nada del asunto mágico-temporal, echan una mano en lo que pueden. Van a pedir clemencia al duro ejecutivo, cuidan de ella (en complicidad con la madre, que ha desaparecido por propia voluntad para protegerla, luego veremos a cuenta de qué)…. Bueno, al amigo chapucillas que aprovechó para vaciarle las cuentas le patearías el trasero con unas botas de escalada en hielo, aunque tuviera graves y urgentes razones para ello.

Así contado suena raro y embarullado, pero os prometo que la intriga (que hay muuuucha, muuucha, y acción, y complicaciones) se sigue perfectamente. Para empezar, porque las transiciones entre Agosto y Septiembre (el pasado y el futuro) son sutiles pero claras, y el director maneja el asunto con estilo pero sin estridencias. Las escenas de la chica de Agosto son brillantes y cálidas, y las del hombre de Septiembre son frías y oscuras, detalles evidentes que no son obvios desde un primer momento (podría ser tambien un reflejo del mundo de cada personajes, que en circunstancias normales nunca hubieran interaccionado… errrr, espera, espera…), Poco a poco, el espectador va entendiendo el macguffin (de que ambos personajes no están viviendo al mismo tiempo), sólo un poquito por delante de los personajes. Tambien ayuda que las dos versiones del protagonista sean físicamente distintas: el recto, controlado y bien vestido pasado vs el descuidado, ojiplático y ansioso futurohas perdido por cretino

Técnicamente, muy bien resuelto, como se suelen hacer en estas producciones. El protagonista tiene un personaje que alterna entre la soberbia infinita y la desesperación acorralada, y no sólo nos muestra ambas caras sino tambien su evolución entre una y otra. Shin Sung Rok no nos sonaba … ah claro, es que este actor sobre todo ha trabajado en shows de tv y teatro musical. Oye, pues nos ha gustado y mucho. Casi pone tantas caras de susto abriendo mucho los ojos como la actriz principal, Lee Se Young (¡¡Sombie, sombie!!), que aquí va vestida de trapos, no como cuando andaba de diseñadora. Ahn Bo Hyun es el secretario abducido por la Mujer Fatal (Que esto es amor/ quien lo probó, lo sabe), ha picoteado aquí y allá. Nam Mi Jeong, la Madre con Agenda Secreta y perseguida por un tipo misterioso (no tanto, en cuanto apareció nos olimos la tostada), nos gusta tambien (la actriz, no la bicha), ex cantante de un grupo reciclada (según las malas lenguas, porque quería imponerse a las demás) que tambien andaba en los trapos con la otra actriz. Jo Dong In es el chófer que se va descubriendo como gánster, ay si si, tengo que echar un vistazo al resto de su (breve) CV de trabajos. Last but not least, dos actores que suelen pillar roles de secundarios y solo por ellos merece echar un ojo y hacer la cata de cualquier producción: Hwang Jung Min, la madre que siempre hace de sufrida cuidadora, sea en un monasterio budista o sea con un hijo en la mili… yyyyyyyy el padre desgarrado y esquinazado, Ko Kyu Pil, inolvidable en el equipo del cura feroz y en cualquier trabajo con su compinche favorito, al que adoramos desde que buscaba a su heredera perdida

Yo lo que no termino de entender es eso de que la protagonista tenga que ahorrar para el transplante de su madre, porque en teoría la sanidad (incluídos transplantes) es gratuíta para todos. «Cobertura del Trasplante: El NHIS cubre una parte significativa de los costos de procedimientos médicos mayores, incluidos los trasplantes de órganos, al estar organizados por un sistema de pagador único.». Que igual es que en su casa necesitan pagar ese «casi» y ni para eso les llega. Aunque el coste se proclame mucho mas bajo que en otros países (entre $138,000, y $175,000), y muchos americanos viajen allí para ser operados (y mas que viajarán con las nuevas politicas sanitarias en USA). El problema suele ser la falta de donantes, porque en una sociedad todavía anclada en la inviolabilidad de los cadáveres (acordáos de lo que le costaba realizar su trabajo al forense en God’s Quiz), no es fácil que ellos o sus familiares acepten que lo abran y un trozo quede instalado en otro paciente. Y encima está bajando el número de donates año a año… joer, si ya estaba complicada la cosa, con ua espera media de 6 años para pasar por quirófano….

Una escena ligeramente torcida para sugerir incomodidad, un tipo vapuleado, bokeh de las luces del fondo de colores con la otra mitad del cuadro relleno con la calzada, contraluz de las luces blancas… desasosiego y tensión, hop hop…

Publicado por directoraymas

Apasionada por la fotografía. Mas de 40 años viendo cine de todo tipo y últimamente decidida a hacer sus incursiones en el asunto. Viajera siempre que puede, pudo y podrá. En la mesa lo mismo puede haber una tortilla de patatas que un wok de verduras o una selección de mezzes... Con semejantes antecedentes, solo podía organizar un blog ecléctico entre la curiosidad y el desparpajo