Un Capitan enamorado y el Sargento Arensivia, mosqueado

Land crashing in you (aterrizaje de emergencia en tu corazón): no se qué es peor, lo desacertadas que suelen ser las productoras coreanas para elegir los posters de marketing de sus productos o las traducciones al español de los títulos. En este caso el poster se salva, pero la traducción… ozú…Porque ves los anuncios y se te quitan las ganas. Menos mal que mi sensei me avisó para que le echara un ojo a esta serie, aunque fuera un k-drama romántico. Que lo es, pero también muchas cosas más. Para empezar, un bonito cuento de hadas. Lo digo porque si haces parapente y te pilla un tornado, lo primero que te pasa es que se te enrolla la tela y te estrellas. Pero vamos, de recoger los trozos con cucharilla de café. Nada de acabar penché sur an arbre cómodamente. Y el que te localiza en una zona militar de un país paranoico y violento (como lo es Corea del Norte, por mucho que nos intenten convencer algunos de lo contrario) normalmente será un soldadito convencido de tu maldad intrínseca, que te dejará como un colador y luego llamará a su base para apuntarse el tanto. No un mocetón maravilloso, guapo a rabiar y con un código ético digno de un Ramon Llull escribiendo las reglas de caballería. Que encima tiene contactos, medios, educación, cultura, toca el piano, es un cielo con todo el mundo, protector de los mas débiles, responsable, inteligentísimo… (vale, vale, ya me pongo un babero de calçots para no mojar el teclado con el saliveo). Aunque sea mas serio que un ajo porro, de verdad, si es que es tan majete…

Sir Lancelot motorizado luchando contra dos monstruos. Toda la escena está realizada con amoroso cuidado, disfrutadla a tope.

Aviso antes de empezar con ella: VED DE CABO A RABO TODOS LOS CAPÍTULOS, porque hay muchas “escenas extra” al final que explican lo que pasa y dan detalles. O bien son “extended” de las que salen en la parte central o son “escenas ocultas” que nos han escamoteado para mantener la tensión. Un recurso de escritura que bien aplicado, como es el caso, mueve toda la historia y le añade capas a los personajes. Entre eso y que todos mienten intentando aparentar chulería: “estoy bien”, “no tengo miedo”, “no voy a recordarte”, “no te quiero”… cada vez que alguno niega sabes que o está muerto de miedo, o de amor (romántico, filial, de camaradas o lo que toque)

Si sólo fuera gaxpaxo 2.0 lo que tiene que sufrir el pobre capitán… Miguel, este verano prometo una versión con kimchi jajajajajajaj

Reconozco que me vi todos los capítulos con una sonrisa de oreja a oreja, y en algunos trozos solté la carcajada. Porque no sólo el capitán tiene golpes de humor, es que viene con su tropa. Cuatro elementos que quizás puedan parecer un poco estereotipados, pero que juntos funcionan estupendamente: el que escucha k-dramas a escondidas, el pimpollo, el guaperas y el sargento Arensivia digoooooo el gruñón del grupo (que sólo les falta llevar pintado en el casco lo de “nasíos pa patá”). Que aun siendo tropas de élite y tal tienen un fondo inocente y puro. Ojo que he dicho inocentes, no tontos, y menos inútiles. La versión norcoreana de Paco Martinez Soria en La ciudad no es para mí, que solo les falta la gallina en la cesta aterrizando en Seul. Y aunque sean soldados de un país con un régimen perverso y muchos mandos putrefactos, ellos siguen teniendo las virtudes de un auténtico soldado: lealtad, honor, valor…

Capaces de todo para proteger a su capitán, que actúa como un buen hermano mayor. Padrazo, que es un padrazo…

Aventuras y acción hay a montones. O tomadlo como un documental guionizado del país mas hermético del mundo, porque a mi entender encaja bastante con lo que conocía anteriormente de ese país por fuentes documentales (libros, reportajes, artículos, testimonios…). Quizás por eso el mofletes y su vocero español (otro con el papo bien cubierto a pesar de las hambrunas) han echado pestes de la serie, acusándola de propaganda capitalista anticoreana bla bla bla. Pues que conste que han suavizado muchas cosas de las que pasan realmente, como las hambrunas y los niños abandonados… Cuando se cansen de ladrar, que nos expliquen un poco qué pasó con los japoneses abducidos. Quejas de un lado y de otro: también protestaron algunos grupos surcoreanos por la glamourización de algunos elementos como los soldados (que en la vida real deben ser bastante terroríficos, unas malas bestias, vamos)

¡OMG! ¡son los Peaky Blinders! ¡que se note que son fuerzas especiales!¡una de tortas bien dadas!

 El eje amoroso es el pilar donde asienta el guion, el macguffin que justifica todo lo que pasa y que provoca los suspiros de España (y olé) que vamos a soltar las damas viendo las congojas del capitán, pero también los saltos en el sofá y el derretirse en guiños del guion a cual mas gracioso (por ejemplo, cuando la protagonista tiene semejante peazo tiarrón a su cuidado y decide vestirlo con una tarjeta black… eso sí son sueños eróticos femeninos…babitas, babitas…)

Me imagino cómo lloraría el soldadito viendo Goblin a escondidas, copiando a los contumaces que escuchaban Radio Pirenaica con auriculares debajo de la manta

Risas aparte, por toda la película cruza un lamento como el zumbido de una viola de gamba con un bajo continuo: la tristeza por la partición de Corea. Si no fuera por esa herida, los amantes no hubieran pasado el calvario que sufren. Si no fuera por la cerrilidad de los políticos, los coreanos de ambos lados podrían verse y mantener el contacto. Si no fuera por la situación, los chicos del capitán podrían ir a visitar a su “hermana” de vez en cuando y saber de ella. Varias veces se menciona una reunificación como un horizonte ansiado, con retumbos de “el año que viene, en Jerusalén”.

Las única dos personas que están de parte de la chica en el Sur, porque su propia familia es peor que una jauría de hienas. Por eso visten tan informales y tienen ese aspecto de maldormidos y peor comidos: ellos si sufren, al contrario que los atildados hermanos y cuñadas

 Y esa hostilidad desde el Norte es aprovechada y espoleada por los elementos maléficos para hacer sus chanchullos. Empezando por llenarse los bolsillos (por ejemplo, ese expolio arqueológico que abre la historia), mangonear a manos llenas, matar o perdonar a sus víctimas con impunidad… El Mal se reviste de excusas para seguir a lo suyo a ambos lados de la Zona Desmilitarizada, porque la familia de la protagonista es para salir corriendo. Virgen del Amor Hermoso, qué fieras… aquí si que no hay exageración ni caricatura, el mundo de las grandes familias es así de atroz. Por una herencia o un cargo se maquina para asesinar a la hermana discretamente (¿acaso no se convenció al pagafantas para pegarles un tiro a los exsuegros y comerse el marrón de los marqueses de Urquijo? La única diferencia es que aquí se tiraron por la chapuza nacional y no había ángeles de la guardia al quite).

Paseo romántico. Para que los veamos en el camino de noche, ponemos una barquilla AMARILLA (si, ese color que algunos inútiles aseguran que “no da bien en pantalla”) que destaca como la luz de una luciérnaga con el bamboleo de la bici

Como esto es un cuento, los caballeros sin espada consiguen acorralar a los maléficos en los tribunales. Y como esto es un cuento, esperamos que dos mentes tan estratégicas (porque ojo a la protagonista, que menuda cabeza y poder gonadal tiene la señora) consigan organizar algo en el futuro que vaya saltando barreras. Menudos son…Noooooo no son ni Romeo ni Julieta, ni Diego e Isabel… afortunadamente,

Otro grupo estupendo es el de las mujeres del pueblo norcoreano. La verdad es que muchos detalles me recordaban mi infancia en un pueblo de la montaña: la gente vestida con profusión de prendas de todos los colores para combatir el frío (entonces no había la ropa técnica que hay hoy), los “depósitos caseros” para guardar comida, juntarse para preparar las conservas (allí el kimchi, aquí la matacía), las redes de solidaridad en tensión con las envidias y cotilleos de las comunidades rurales, la importancia de los mercadillos…

En el drama, las gentes del Norte no son bestias con cuernos, sino humanos decentes o intentando serlo (excepto los supermalos, esos son unos bichos rabiosos). Hasta la prometida del capitán (¡qué espléndida zorra despiadada!) es capaz de dar una explicación a su mala actitud. Otro tema que aparece es el de la redención por el sacrificio de los malosetes (porque algo bueno tienen dentro que en algún momento dado hace click)

Al infeliz estafador, cuando aparecen los malos de verdad, se lo comen con patatas. Ay mi chatoooooo con lo fino que es el chico domando protosuegras…

Errrrrr ¿queda bastante claro que el guion es muy bueno? Pues técnicamente el resto de la producción también es de alto nivel. Los actores excelentes, las escenas con un montaje mas que notable, la BSO extensa, bien colocada y de buenos temas (con piezas lentas no sólo en los valles de la acción sino también en momentos cumbre, jugando a los anticlímax, y que lo mismo meten canciones de k-pop que un meritoso arreglo de La Canción de Solveig de la Suite nº 2 de Peer Gynt – Edward Grieg- o la canónica interpretación de Recuerdos de la Alhambra de Tárrega ), la fotografía… caray, que colección de peazo fotos. Colores brillantes o apagados, etalonajes en tonos cálidos o fríos según el momento…

El picnic en la ribera para una foto de grupo. Para una imagen otoñal, donde el entorno se colorea en la gama de pardos y blanco sucio, distribución en tres planos: abajo la rambla de piedras (con unos plumeros desenfocados en primer plano para dar profundidad) al centro el punto de interés (ese grupo ligeramente descentrado compensado con el carrito y las chaquetas sobre tonos de camuflaje y algún punto de color) y arriba el cielo calino y las montañas. La enmarcación produce una sensación de unión en el grupo, gente concentrada en su actividad y rodeando a la protagonista (que asoma por el hueco dejado por dos soldaditos y forma un triángulo con el resto de cabezas) con los puños de la chaqueta en un color vivo que “se da de patadas” con el tono general, con lo cual capta nuestra atención al gesticular, y nos “explica” que ella es “la rara”, por mujer y por surcoreana
Hoy, dos por el precio de una. Esta vez una paleta de tonos azules/pardos y toques rojos . una cortina de luces con bokeh (las bolas blancas desenfocadas) para hacer el contraluz y esta vez una iluminación frontal (se supone que de la puerta del hospital. El palo del gotero bien pegado a la pareja para mantenerlo en enfoque (aunque eso si, la botella levantada para colocarla fuera de la cara de la chica), y todo lo demás difuminado. Fuera elementos que estorben la atención de ese beso, ni atrezo ni coches ni personal moviéndose detrás…La zona oscura a la derecha “apaga” lo que pudiera molestar.

Publicado por directoraymas

Apasionada por la fotografía. Mas de 40 años viendo cine de todo tipo y últimamente decidida a hacer sus incursiones en el asunto. Viajera siempre que puede, pudo y podrá. En la mesa lo mismo puede haber una tortilla de patatas que un wok de verduras o una selección de mezzes... Con semejantes antecedentes, solo podía organizar un blog ecléctico entre la curiosidad y el desparpajo

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7 comentarios

  1. A mi que si me gustan las románticas y la empecé a ver encantada, la terminé con pena de q se terminará. Ahora los prontas son pareja de verdad oficialmente 😊

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  2. Ays, lo estoy viendo en doblaje latino y al ver lo de la tarjeta black me he acordado de tu entrada. ays ese guiño a “memorias de la alhambra” cuando ponen la musica del videojuego cuando el prota esta jugando, ya que es el mismo protagonista.

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