Thin Man de ojos rasgados

Vampire Detective:  Una vez mas, el tema de los fotorresistentes y educadísimos vampiros coreanos se entrecruza con otros géneros para darle otra vuelta de tuerca al asunto. En esta ocasión, nada como el fértil pantano del cine negro para trasplantar a un heredero de nuestro nunca suficientemente alabado Dracula de Frank Langella. Y lo es por la atracción física del sujeto en cuestión (o sea, un tipo guapo con un morbazo evidente) y su elegancia de animal peligroso tensionado como un muelle bien apretado. Porque como buen coreano de colmillo afilado, el vampiro de este k-drama se controla estoicamente, y tira de sangre de donante para mantenerse funcional.

Y se aguanta las ganas de otros asuntos tambien muy vampíricos. Aunque las señoras se le desvistan delante con recochineo

Si habéis leído la entrada correspondiente, enseguida os vendrá a la memoria el finísimo y elástico vampiro fiscal al que dejaron en el cliffhanger de la segunda temporada, sin continuidad para sus demostraciones de Muay Thai y su torturado romance con la ayudante bajita (¡Ay! Echamos de menos su aire de gatazo siamés y sus modelitos juguetonamente bitensión). Hasta ka BSO yel tratamiento de la imagen es clavadito. Este detective vendría a ser un spinoff de la anterior serie (de hecho, en un episodio se menciona que el fiscal lleva tres años desaparecido) pero no se vuelve a mencionar el asunto. Quizás una clavija colocada para un futuro crossover entre las siguientes temporadas…que se quedó ahí, en la pared de lo que no pudo ser

Aparte de la chaqueta, tambien hay modelito “camisa blanca con pistolera” y una chaqueta de paño azul oscuro corte blazer que está para comulgarlo

Pero volvamos a nuestro particular y hematófago detective, que viste con la chaqueta de cuero monotemática de los detectives desde los 80 (guardarropa que han lucido también Fares Fares en El Cairo Confidencial o Jason Statham en Blitz), mete buenos leñazos como Mike Hammer y bien podría ser un Sam Spade que pasea entre los claroscuros de las calles de Seul con la tristeza sin empapar de alcohol (exigencias de su naturaleza), pero igualmente atrapado por las sedas de las femmes fatales que se pintan el morrito de rouge para besar y para dispararle a quien haga falta con tal de salirse con la suya.

A nuestro vampiro, como suele ocurrir en Corea, le llegó la condición de manera inesperada. Un gesto desesperado de una persona que intentaba rescatarle de la muerte y que ahora no hay forma de corregir. La ventaja es que el modelo 2.0 de infección vampírica los deja resistentes a la luz solar

Si antes del tratamiento in extremis arrastraba una grave lesión cardiaca, ahora tiene que disimular que no cuenten con el para encargar las raciones de Tteokbokki, y va a todas partes con su almuerzo aliñado con Ácido Cítrico y Dextrosa (mmmm zumo de limón y azúcar en la bolsa de transfusiones…). La cosa es que siempre parece expulsado de la vida normal. Al final acabará sacando la chepa de cinismo que todo buen hijo de Dashiel Hammett pasea, y que utiliza para blindar su integridad de trabajador cumplidor, protegiendo a su cliente ante todo y aunque le haga trampas

Fisno detalle el de la vampira con la crucecita al cuello.

Es que ni el Sundae, o sea la morcilla coreana, puede picotear… No es de extrañar que tenga ese gesto de amargado, pobrecillo. Entre eso y lo de no poder beber para ahogar sus penas de traicionado, ni seducir o dejarse seducir por las doncellas apuradas, es que anda frustradísimo

Como diría mi abuela, el trío de la bencina

Entre sus casos de detective típico y sus cruzadas contra el Imperio del Mal cual trasunto de Blade, no le da la vida. Menos mal que tiene buenos amigos y socios que lo apoyan: su ex-jefe y ahora socio de la agencia (Oh Jung Se, un todoterreno siempre eficaz), y la rubia gorrona, que se ha declarado secretaria y socia ciberexperta, y colado en la casa donde a su vez se han metido ellos de inquilinos al resbalón (Lee Se Young, cada vez que veo a la colega, pienso: sombie, sombie, porque la primera vez la vi fue en Korean Odyssey, aunque rodó antes la susodicha del Detective Vampiro)

El punto cómico lo remata el policía tragón, que como Alf tiene ocho órganos internos y seis de ellos son estómagos. Muy coreano, eso de estar todo el día en un pienso

El actor protagonista, Lee Chang Sun, también es un modelo/actor/cantante, y ofrece un Marlowe jovenzano y algo pavisoso que necesita desgastar las coderas (en 12 capítulos no le da tiempo), con una serie de estilo neo-Noir que me ha despistado al principio por el tono jocoso de los amigos (si no hacen guasa, no es k-drama). Bien está: siempre es de agradecer un Hard-Boiled que no nos intente epatar con el frío nórdico, y los coreanos tienen experiencia en el tema. Errrrr… ahora mismo acabo de localizar una película con el actor Lee Byung-hun, que pienso rastrear ipso facto para disfrutar agarrada a mi almohada y a mi Paco. Tomen nota los aficionados al tema policiaco: Encontré al Diablo, de 2010.

Una cosa que me llamaba la atención, cuando he husmeado en las fichas y biografías de los actores (sobre todo en las dirigidas a fans), es que en muchas de ellas se indica no sólo la altura y la situación familiar de los actores, sino su grupo sanguíneo. Que decía yo, qué sentido tendrá esto… ¿que los fans puedan ir a donar sangre para su ídolo en caso de accidente?¿que se negocie una claúsula especial en los seguros en los rodajes movidos si hace falta una transfusión?. Pues mirando aqui y allá resulta que en Corea existe la muy difundida creencia (6 de cada 10 adultos lo afirman) de que los grupos sanguíneos tienen mucho que ver con el carácter de la persona. Como si habláramos de los signos del zodiaco. Una teoría que aparece al comienzo del siglo XX, lanzada por el microbiólogo y serólogo polaco Ludwik Hirszfeld, que además de ponerles nombre a los grupos sanguíneos recien descubiertos (A, B, AB y 0) empezó a disparatar con teorías de superioridad racial. no fue el único en desbarrar, porque enseguida muchos se apuntaron a la chorrada y pr ejemplo Max Gundel, microbiólogo alemán, creía que el tipo B era el predominante en “psicópatas, histéricas y alcohólicos”. O sea, que en los años 30 te podían mandar a un programa de “higiene racial” simplemente con un análisis de sangre. Ufffffff…. En los años 20, un profesor japonés, Takeji Furukawa, se dedicó a propagar la idea, y los años de colonización nipona en Corea dejaron bien grabados los disparates en la cabeza de los colonizados, llegando su influencia hasta hoy con absurdos como contratar o no a los candidatos a un trabajo segun su grupo sanguíneo o condicionar que dos personas consideraran iniciar una relación sentimental. ¿Y como se consideran unos y otros? Pues los del grupo A se consideran diplomáticos, amistosos y tímidos, los B extrovertidos, francos, narcisistas, superficiales y ligones (sólo los chicos), los AB o genios o psicópatas (¿desde cuando son categorías alternativas?), bipolares, poco comunicativos y excesivamente racionales, y los 0, de buena convivencia, prácticos, muy comunicativos, calmados pero poco dados a abrir el corazón. Que digo yo… ¿y el Rh lo tienen en cuenta o no? ¿y que pasa con los fenotipos Bombay, que tienen (tenemos) un grupo en el genotipo que no se expresa en el fenotipo (quedando como 0)?¿ nos etiquetarán de “inclasificables”? Echando un ojo a la lista de actores del grupo B (o sea, los menos “deseables”), salen… ¡ARGGGGGHHHHHH! ¡Hyun Bin, el capitán de Crash Landing On You! ¡Lee Seung Gi, el Rey Mono! ¡ Y NUESTRO zorro! ¡Hala venga, lo que nos faltaba! ¡Qué cierto es que el sueño de la razón produce monstruos, y si estás durmiendo la mona con sake, tremendas maguferías!

La foto del análisis: algo sencillo resuelto con una gama monocroma en una luz neblinosa. Muy en consonancia con el momento del guión (que se basa en la soledad, el rechazo y la tristeza), nada mejor que una paleta de pardos y grises, con un horizonte deslavado en el cual el perfil del puente se precibe claramente sin el desenfoque habitual en cine (difuminando el fondo de posibles edificios y estructuras de otros colores). El ángulo elevado del picado de cámara deja que la línea de la ribera haga una curva que toca desde la esquina inferir derecha hasta el extremo del puente, ya metido en tierra, recogiendo en su diseño a las dos siluetas de negro (para que destaquen) que se escapan de la regla de los tercios. El etalonaje cálido le sienta fenomenal a las cañas secas de la izquierda (que parecen metáfora del pensamiento del personaje sentado) y deja que la bruma se traduzca como calima pegajosa y asfixiante de la cual vendrá a rescatarlo el segundo personaje, que avanza desde el extremo (“viene de fuera”) en la secuencia.

Publicado por directoraymas

Apasionada por la fotografía. Mas de 40 años viendo cine de todo tipo y últimamente decidida a hacer sus incursiones en el asunto. Viajera siempre que puede, pudo y podrá. En la mesa lo mismo puede haber una tortilla de patatas que un wok de verduras o una selección de mezzes... Con semejantes antecedentes, solo podía organizar un blog ecléctico entre la curiosidad y el desparpajo

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