Un ciclo veraniego sin escalofríos ni es ciclo ni es nada. Hoy nos dedicaremos a contarios en este post dos pelis y una serie de sustos y mieditos, que eso de “horror atmosférico” dicen que se les da muy bien a los coreanos. Dicen, porque los resultados son muy irregulares. La ventaja es que ellos entran a saco en el folklore del terruño y lo retuercen hasta sacarle el jugo, y aquí nos dedicamos a (mal)copiar a los americanos. Mal, muyyyy mal.

The Guest (Host; Son: The Guest): Pues empezamos por la serie, ea, y esta va de trío. No hay intereses amorosos, ni romances escondidos. Simple y llanamente, son tres compañeros (algunos los califican de amigos, pero no van por ahí los tiros) que luchan contra un espíritu maligno que se llama o es llamado Son (huésped, invitado), aunque más le pegaría lo de okupa o inquiokupa, porque se cuela en un humano y se dedica a hacer todas las canalladas posibles. Otro nombre para el poderoso espíritu (que manda sobre otros menos poderosos, como un jefazo de una banda de matones) es Park Il-do, y es bajo ese nombre que lo buscan el extraño trío. Porque ya me diréis si no es descacharrante juntar en un equipo a un cura católico haciendo exorcismos, un chamán que trabaja a tiempo parcial como taxista y una seria policía aportando la pata escéptica del taburete.

.Hay una mayoría de opiniones (incluida la mía) de que la serie es buena, muy buena, que la violencia que rezuma está justificada (a ver, es un espíritu maligno que encima se acomoda entre el odio y la rabia de los humanos que coloniza), los personajes evolucionan y van enseñando sus recovecos emocionales… La atmósfera fenomenal, el guión va cogiendo velocidad según avanza la serie, las historias enganchan… y el elenco, muy bien elegido. Venga, el chamán-taxista es Kim Dong Wook, con ese aire de señor normal rebasado por las circunstancias intentando hacer lo mejor (como era aquel bombero paseado por los infiernos). El cura exorcista, Kim Jae Uck, con esos pómulos tallados en hielo, ha paseado por muchos dramas románticos. Y la poli larguirucha, Jung Eun Chae, poco dada a hacer fiestas y regalar sonrisa, es totalmente convincente como “señora que no necesita ni hacer pucheros ni que vengan a salvarla”

Pues eso, que vais a disfrutar horrores con los nervios. Eso si, palomitas y cubo de helado para darse la panzada. Y la linterna a mano. Y la estampita o la medalla de san Benito de Nursia, santo patrón de los exorcistas y protector por excelencia contra el mal, que si un cura católico es capaz de doblegar espíritus arcaicos y exóticos, mas aún servirá un santo reconocido para mantener a raya a los demonios

The Wailing (The Strangers): Una película compleja, complicada, con un final abierto y que en su día incluso se rodó una escena postcréditos que aun la hacía mas compleja. Los espectadores vagos o simplones, esos que se pegan toda la película viendo el móvil, tonteando con el vecino o simplemente son de encefalograma plano y culturilla de outlet, la acusarán de incoherencia, falta de explicaciones, exceso de agujeros de guión, devaneos por diferentes meandros… ni caso: que haya gente que necesite que les cuenten las cosas veinte veces, moralejas sencillas y un gran bang! al final para saber que hay que aplaudir (como decía burlón Mozart de los simplones vieneses) no es un defecto de la película, sino el problema de tantos cerebros en stand-by. Igual que muchos críticos alaban la hipnotizante mezcla de mitología y rituales chamánicos con tropos mas típicos de Occidente (posesiones demoniacas, zombificación, las cabezas de un carnero y un perro negros…) en una novedosa manera, tambien en casa lo disfrutamos. El propio director reconoce que jugó a confundir al espectador, y mantuvo una ambigüedad que no se llega a destapar en el último minuto, dejando pistas y señales que obligan a recapacitar y quizás volver a ver algunas escenas. La resolución mas clara quedaba en una escena final que se cortó en edición y que evidencia a los dos personajes que trabajaban en equipo

En un (aparentemente) pacífico e inocuo pueblecito, se desata una epidemia de violentas muertes, incluyendo asesinatos y suicidios. Como todos somos muy racionales (la policía coreana también), se achaca la causa a una intoxicación masiva por setas venenosas. Claro, en los pueblos es normal ir al monte a conseguir recursos, lleva días lloviendo (salen setas) y siempre se comparte entre familias: una sola cesta de setas alucinógenas confundidos con simpáticos champiñones puede afectar a mucha gente

En esto que la hija del policía, una dulce niña a la que adora, empieza a desarrollar síntomas como el resto de las víctimas. Su padre se desespera, sabe que aqui las setas no han tenido nada que ver, y sube a la montaña a pillar por el pescuezo al ermitaño.



Aparte de la excelente técnica, la buena realización y la creación de una atmósfera que ya incomoda y te pone los pelos de punta, el elenco es un acierto total. Desde el policía paterfamilias desesperado (Kwak Do Won) hasta la niña poseída (Kim Hwan Hee, empezó de actriz infantil y ahí sigue), el sospechoso japonés (Kunimura Jun, madre mía, 45 años lleva este hombre en pantalla haciendo de todo), la mujer de blanco (Chun Woo-hee, esta anduvo con el flautista estafado), el fullero chamán (Hwang Jung Min, venga vengaaaaa este lo tenemos visto rescatando coreanos en Afganistán, liándola en Tailandia, haciendo puzles…) y alguna que otra cara conocida. ¡Arre, Demo!

Salmokji: Whispering Water (Salmojki; A Place to Kill ): si en las dos producciones anteriores hemos comprobado lo fértiles son las historias cuando se mezclan elementos de dos mundos, aquí el resultado es flojito. Meh. Mira que están intentando vendérnosla conque si es la digna sucesora de Exhuma, que si está petándola en los cines coreanos… pues será porque ha empezado ya el bochornoso verano en la península y la gente se mete al cine para roncar a gusto con los tapones, porque es directamente soporífera. Encima buena parte está rodada de noche y es tan oscura que no ves un pijo, oyes.

El director de un equipo de esos subcontratados que van filmando a pie por ahí para los servicios de mapas online estaba revisando un material, y resulta que las imágenes que tomaron en un embalse están fatal. Entre las interferencias y las cosas raras… a ver que leñes pinta una cabeza en mitad del agua…, eso no hay quien lo coloque. Venga, a toda leche enviamos a otro equipo a repetir el trabajo al embalse de Salmokji (que por cierto, existe en la vida real) en South Chungcheong, ahí donde Confucio perdió el gat.

Vale, hay gente muy escéptica, pero empiezan a pasar cosas raras. Las típicas, oyes: la anciana que aparece de pronto y que parece que cuida de una torre de piedras (un sol mang dol tab) coronada con un cuenco con arroz, que si reaparece el jefe desaparecido “a echar una mano”…

Algunos comentaristas señalan la enorme similitud con el veterano falso documental de la Bruja de Blair. Como que podrían demandarles por fusilada. Mayormente, podría ser las aventuras de un equipo de Cuarto Frikenio cuando se dan de morros con los fantasmas de verdad. Lo más interesante es ver los futuristas equipos de filmación que llevan los curritos. Sobre todo, me gustó el cámara que parece el inspector gadget, y que va filmando mientras recorre los senderos alrededor del embalse, o la camarita de la ayudante (que filma para su propio canal de cosas misteriosas), que tiene una función que detecta movimiento y saca en pantalla lo que se mueve con palitos de color verde. Mola (la tía no, es muy sosa). Vale, es una pelicula de bajo-medio presupuesto, pero ya sabemos que con cuatro perras se han hecho verdaderas joyitas, y que todo está en el guión, guión, guion

Los personajes son arquetípicos, empezando por la traumatizada jefa (Kim Hye-yoon, mira que nos reímos viéndola de alegre divorciada con su voz de pito) y siguiendo por el resto. Vale, los actores hacen lo que pueden, y les reconozco el mérito de rodar de noche casi todo el tiempo con los pies en el agua, que debieron acabar reumáticos perdidos y con sabañones.

Tambien he encontrado el término Jibakryeong, y esta página muy detallada sobre cómo estos espíritus, aburridos y rencorosos, se aseguran de tener compañeros de desgracia para hacerles compañía. Moraleja: no bebas alcohol antes de entrar al agua, no te zambullas de noche y no toques nada que parezca una cabellera flotando en el agua con la mano, no sea que te atrape en un remolino. Las tres recomendaciones me parecen muy sensatas, incluyendo la última: aunque la “cabellera” sea simplemente un puñado de ramas y algas, puedes quedar enganchado en el detrito (quizás haya un esqueleto de árbol o un montón de basura alrededor o debajo) y acabar de alimento para peces

