
The Trauma Code: Heroes on Call (Severe Trauma Center: Golden Hour; Héroes de guardia): Estamos enganchados a los a-dramas de médicos, lo confesamos abiertamente. Cuanta más sangre, más mondongos bailoteando y más decisiones al límite, mejor lo disfrutamos. A ser posible, con unas fritas chorreadas de kétchup. No tenemos remedio. Y encima, como en la sala hay profesionales sanitarios, analizamos las escenas con lupa de contar hilos. Pero que puñeteros somos. Cuando salen imágenes pixeladas de tripas al aire o cuchillos clavados, bufamos; cuando es evidente que el personaje va a meter el cuezo, nos sale del alma gritarle “quita, quita, que la vas a pifiar”, y ver las batas blancas revoloteando por los pasillos nos hace latir el corazón mas deprisa que una bajadita en una montaña rusa. Lo dicho, somos lo puñetero peor. Hala, pues para el disfrute general del respetable, hoy crítica de una serie que no solo es reciente, sino que se ha estrenado con doblaje en español. Así que podéis elegir, con voces españolas (uffff me chirrían, demasiado agudas y planas), con subtítulos en español (mejor, mejor) y subtítulos en inglés. La ventaja de la última opción es que el idioma de los piratas es económico en construcción gramatical y por lo tanto se lee mas rápido, encima de mantener funcional nuestro uso de lenguas extranjeras

El resumen se puede hacer a la carrera: los centros y unidades de Traumatología de Urgencias de Corea son la Cenicienta del sistema. El Gobierno los riega con dinero abundante, pero por alguna razón acaban siendo un desastre, con poco personal y encima desmotivado, instalaciones cochambrosas y resultados penosos. Y cuantos más pacientes consiguen salvar, más dinero pierden los hospitales. Como el Hankuk National University Hospital. Para enderezar el asunto, la señora ministra de Sanidad y Bienestar ha contratado al Dr House… errrrr nope, que ese no es, que es su primo segundo coreano.

El tipo es bueno, muy bueno, bragado, muy bragado, y tiene una personalidad de obus disparado (BANGGGG BANGGGGG). O sea, el tipo se deja caer en Urgencias a lo bestia, y los espanta a todos. A sus internos y subordinados, porque los trata a latigazo limpio (los aturrulla, los abronca, les pone apodos groseros…). A los jefes de servicio y directores, porque pasa de ellos como de la caca: la primera maniobra para bloquearlo es amenazarlo con reducirle el sueldo, pero eso a él se la trae al pairo porque está forrado por su trabajo en equipos de asistencia médica en grupos mercenarios, jaja. Uno diría que trabaja activamente para hacerse enemigos, y es verdad, pero los mantiene a raya porque tiene el apoyo total de la ministra, y encima sus resultados son cuasimilagrosos. Lo primero, lo único, es el paciente, sea un rico, sea un pobre. Aquí estamos para salvar vidas, no para jugar al Monopoly de gestión hospitalaria. Hay pacientes que están muriendo cuando podrían ser tratados. ¡no en su guardia! Así que el tipo chiflado va a darle la vuelta al servicio como a un calcetín y organizarlo

La serie está despojada de todo lo que nos suele estorbar en otras producciones. No hay asuntos románticos, ni cosa parecida (mejor, mucho mejor), la vida privada de los personajes apenas se insinúa (¿a quien le importa lo que hace la enfermera Gangster en su tiempo libre?… a mi no, desde luego); solo nos deja ver lo que guarda el almario del protagonista porque va bien con la trama (las fotos de los pacientes agradecidos, porqué lo llaman el Salvador, el tatuaje…), apenas hay algún pequeño detalle absurdo (supongo que por exigencias de la pantalla), la acción nos arrolla como el energético médico, y la parte técnica es tan buena como esperábamos.

Si, si, una producción calidad total. Si alguna vez te pasa algo grave, reza porque te toque un médico como este bulldozer con el fonendo al cuello, porque no te va a dejar de su mano pase lo que pase

La parte técnica es jugosa, y que no se deje ver la parte “entre bambalinas” de los personajes no es problema. Los actores, aunque con una interpretación un poco teleñeco, están muy bien elegidos. Ya veréis, ya, cuantas caras conocidas. Empezando por el superprotagonista, Ju Ji-Hoon, que le debió coger gusto a eso de ir salvando gente en el monte , si si, el príncipe larguirucho a la carrera, buscador de artefactos mágicos, parca gruñona… Y el director, a que os suena la cara… es Kim Eui-Sung, ehhhh pues como no nos va a sonar, si lo vimos con los extraterrestres, con los taxis, con los japoneses, al otro lado del webtoon… mas visto aun lo tienen los coreanos, porque menudo CV tiene el buen señor. ¿Y el coordinador siempre medio dormido? Eh que es Kim Won-Hae, que en cuanto puede saca el ruso , sea enredado con norcoreanos, sea discutiendo con curas feroces… otro que no para de trabajar. Y la ministra es Kim Sun-Young, también la hemos visto acosada por fantamas, subida a la luna, haciendo el norcoreano… la volveremos a ver en futuras entradas. El anestesista preparando el examen y al que siempre enredan para ir a quirófano corriendo es Jeong Jae-Kwang, que anda, lo hemos visto de internado en psiquiatría y entre bofetada y bofetada del Monster Cop Pues anda que el proctólogo jefe…a Yoon Kyung-Ho nos lo hemos encontrado nosotros y varios de los actores, que han coincidido ya con el

Nuevos para nosotros son el pobre interno Ano (Choo Yeong-Woo), la veterana enfermera Gangster (Ha-Young, bueno, casi, que asomó en la cosa aquella de modas y en la de los tres investigadores). Vengaaaaa que os va a encantarrrrr que lo seeeeeeeeee a divertirse con los personajes, a sufrir con los casos, a dar la brasa a los que están sentados con vosotros en el sofá -“yo conocí a un mamarracho así, a mi me tocó aguantar a un desgraciado tal cual, en la UCI tuvimos a un comatoso igualito, pues el jefe del equipo de Emergencias no era tan majo»…-. Recordad que siempre, siempre, hay que ponerse el casco (mira cómo se lo ha grabado a fuego el proctólogo recuperado para la verdadera medicina), y si hacéis actividades en la montaña, sacaos un seguro que nos haréis la vida mas fácil a todos.

Que ya hay bastantes accidentes con personas que han hecho los deberes y están preparadísimas (la montaña es una diosa cruel y caprichosa, la carretera está llena de trampas…), como para encima hacer el canelo saliendo al monte como el que se baja al bar en zapatillas a tomarse un café. Me acuerdo de aquella excelente viñeta del periódico en la cual un cenutrio desnortado es preguntado por una voz en off: ¿Mariano, ya estás preparado para subirte al monte? y el sinsorgo responde: si, llevo puestas las pantuflas y llevo el móvil para que vengan a rescatarme. Esa gente merece no solo que le cobren el costo dd la bromita, sino que lo bajen del Aneto a capones. ¿Os creeis que exagero? os recuerdo de aquel viejo impresentable que, calzado con zapatillas de casa, se subió por una pared de un circo glaciar, se quedó enriscado, y provocó el accidente del helicoptero. Cuando vio el desastre, el viejo se bajó solito la pared. ¿Cuanto cuestan las vidas de los rescatadores?


Una de hospitales pero viendo los mondongos en el quirofano, y las carreras de infarto por los pasillos ante una emergencia, las luchas políticas, la gerencia desbocada ante la crisis económica y el uso de medios alternativos, si, la he visto con agrado aunque los casos son como siempre los más llamativos eso si con rigor excepto lo de intubar con tubo guedel y tubo endotraqueal a la vez dejando éste casi en el aire, se deja ver con facilidad y no se hace pesado o deja vu. Recomendable
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disfrute como una enana. Me encantan las de médicos y hospitales, a poder ser sin romances, y cuanto más mondongos mejor 😜
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