Esta noche, tenemos visitas después de cenar (I)

Los actores Ichikawa Danjurō V (como esqueleto, el espíritu del monje renegado Seigen) e Iwai Hanshirō IV como la Princesa Sakura en el Joruri “Sono Omokage Matsu ni Sakura (Restos de Pino y Cereza ), de la segunda parte de la obra de teatro “Edo no Hana Mimasu Soga (Flor de Edo: un Soga Ichikawa),” representada en el Teatro Nakamura en 1783. Litografía de Katsukawa Shunshō

Que mireusté, que esto de creer que los muertos nunca se van del todo no es exclusivo de los europeos. De hecho, lo de acordarse de ellos y sentirlos especialmente cerca una noche al año es universal. Los americanos, con esto de disfrazarse de Halloween han transformado a los difuntos en seres monstruosos: será que les da menos miedito un vampiro, un zombie o una momia que su difunta suegra pidiendo explicaciones de lo que hicieron con la herencia liándole la cabeza a su pareja. Porque de toda la vida (al menos desde que el tataratatarataratatarabuelo U’mm andaba gruñendo “ook” y royendo su hueso de mamut), aquí hemos reconocido a los espíritus que paseaban por las calles y cementerios, hacían temblar la llamita de la vela que poníamos en casa y asomaban fugaces por el rabillo del ojo. Almetas y totones, Samain, los Finados, La Güeste de Ánimas… La noche de ánimas era un ir y venir entre el camposanto y la casa familiar, y subían y bajaban manes, lares y penates buscando una luz que les aliviara el dolor y la pena de estar atrapados.

Kohada Koheiji, de las series “100 cuentos de fantasmas (Hyaku monogatari)”, 1831-32. Litografía: Katsushika Hokusai

Y en tierras de Oriente, ya contamos el año pasado lo de los fantasmas hambrientos y tal. Las almas aparecidas pueden ser bondadosas (nuestros antecesores que vienen a velar por nosotros, y a consolarnos de la muerte como punto final) o haberse quedado atrapadas en el estado intermedio entre planos de la existencia, lastrados por conflictos por resolver, la pura ira… Y un espíritu que queda sin arreglar sus asuntos, en tierra de nadie, se convierte en una energía negativa de la cual toca apartarse. Venga, hoy un salseo de asuntos a medio acabar con aroma de soja

Oh My Ghost Clients! (Labor Attorney No Mu Jin; ¡Oh, mis clientes fantasmas!): Pues empezamos con un tipo que creyó que renunciando a su actual trabajo (en el cual andaba siempre arrastrándose) y metiéndose en inversiones podría dar el pelotazo y pegarse la gran vida, como le aconsejaba su amigo. Grave error: pierde toooooodo el dinero de su jubilación, acaba separado de su esposa, está en el paro … Una catástrofe, vaya. El tipo decide ponerse las pilas y sacarse la licencia de abogado laboralista. Pero nada, oyes, sigue sin comerse un colín y está a punto de ser desahuciado del despacho donde ha metido sus últimos restos. Que sin clientes, no hay dinero que facturar

Aquí aparece la cuñada, que es señora con arrestos y trabaja de directora de una oficina: se arremanga y organiza una idea de negocio. Reclutan a un ex-periodista que tiene un canal de noticias en internet y queda clarísimo que lo suyo es en realidad un método de extorsión: visitan fábricas con alta tasa de accidentes y se ofrecen como “consultores”. El abogado curra por el dinero, la mujer, para sacar adelante el bufete, y el periodista convencido de su trabajo exponiendo a los corruptos y previniendo futuros accidentes. La cosa es que empiezan a facturar y salir a flote
De pronto, un accidente en una fábrica se convierte en una experiencia ultraterrena para el abogado: ha sido reclutado por un joven bodhisattva para salvar las almas de trabajadores afectados en accidentes mortales. Sus clientes serán los fantasmas que sólo el puede ver, los gwisin (귀신 / 鬼神) que deben cruzar el río Sanzu, y de paso mejorar las cosas para que no se repita su tragedia

Pues eso, un caso tras otro, en el cual se va sacando los trapos sucios de la eclosión económica de Corea del Sur, y que se fundó en la sangre y el dolor de los obreros abusados, machacados, asesinados. Los infelices por los cuales luchó el bodhisattva cuando en el siglo fué Jeon Tae-il, activista de los derechos de los trabajadores que se autoinmoló por fuego (de ahí lo de los pantalones en llamas) a los 22 años en protesta por las condiciones laborales miserables en las fábricas surcoreanas durante la Tercera Era republicana

Serie que está muy bien hecha, con el último capítulo llenos de FX y escenas espectaculares.

De los actores decir que están fenomenal, empezando por el flaquísimo abogado (Jung Kyung Ho, que en la siguiente repitió lo de la abogacía), siguiendo por la cuñada de puño de hierro (Seol In Ah, asomó con la reina transcorporal), el youtuber de los cacharritos (Cha Hak Yeon, madre que cuello tan largo tiene este chico; cantante, bailarín, modelo, actor y locutor de radio. Antes de su debut, era bailarín de danza contemporánea por hobbie, ganó una docena de concursos de danza nacional. En Joseon, fue amiguete del inspector secreto), y el bodhisattva (Tang Joon Sang, actor y modelo, que debió empezar de actor infantil porque ya asomó de soldadito pimpollo norcoreano). Aquí y allá asoman rostros conocidos, estad atentos

Black Cat Mansion (La Mansión del Gato Negro): una peli muy, muy antigua japonesa, del género Kaibyō (怪猫, gatos convertidos en Yokai, fantasmales… Felinos convertidos en seres sobrenaturales), un subgrupo del género de folklore de terror japonés. Pues anda que no tienen cosas para asustarse…

También podríamos considerarlo un ejemplo de yūrei (幽霊, «alma tenue» o «espíritu oscuro») o un Onryō (怨霊, espíritus vengativos que regresan cargados de odio por un mal sufrido en vida), porque de todo hay en esta película.

Que sin ser especialmente llamativa o trascendente (a ratos es patética, con sus FX y sus actores que parece que están en una función infantil), es curiosa de ver por la inversión de convencionalismos en la fotografía: la parte que corresponde al pasado samurai es de colores con predominio de paletas cálidas, mientras que en el momento actual (bueno, actual de hace 70 años) es un BN virado a azules.

Sobre asesinatos y venganzas, mascotas trascendentales y señores de sangre caliente

Pues para echar unas risas entre pastita y rosquillita, nos vale. Sobre todo si lo acompañamos con un poco de vino dulce y amiguetes. No esperéis algo tan estimulante como Kuroneko, aunque también andan gatos metidos por medio

The Eye (Gin Gwai , Jian Gui , Oko , Seeing Ghosts , Some Things Are Better Left Unseen): Una coproducción entre Hong Kong y Singapur que en su día dió fuerte, y ahora nos da un poco de risa floja

Pues esto va de una una joven violinista que perdió la vista a los dos años. Tras someterse a un trasplante de córnea, recupera la vista, pero poco le dura la alegría: comienza a ver figuras fantasmales (los que en China llaman Guǐ (鬼)) y premoniciones de muertes trágicas. Junto a su psicólogo (pimpollo jovenzano y pronto a romper las barreras médico-paciente), viaja a Tailandia para investigar el pasado de la donante de las córneas, descubriendo que heredó la maldición o la capacidad de aquella de presagiar desastres.

La película tuvo varias secuelas (The Eye 2, The Eye 10, The Child’s Eye in 3D) y adaptaciones internacionales, incluyendo un remake estadounidense en 2008

A ver, si se abe el ascensor y te encuentras a un tipo así, no te quedas a preguntarle si es alma en pena o chiflado material. Simplemente, tu NO TE QUEDAS ENCERRADO CON ESE ELEMENTO

El final incluye escenas espectaculares, como si hubieran echado el presupuesto en esa parte. Oye, que así remonta un poco.

Para separar las secuencias segun sea lo que se cuenta de la protagonista o la donante, se cambia de un aspecto visual “contemporáneo” a un BN con mucho contraste y luz que imita las películas de los informativos de antes (incluso se estira con unos virados neuros y otros azulados).

Las corneas ya extraídas y preparadas en los bancos de ojos para su trasplante pueden conservarse habitualmente entre 7 y 14 días (utilizando medios de preservación especiales), aunque los resultados óptimos se obtienen cuando se usan en los primeros 7 a 11 días posteriores a la extracción del tejido. O sea, entre la muerte de la tailandesa y la operación apenas deberían haber pasado unos días, no el largo periodo de duelo de la madre que se insinúa.

En la doctrina budista, para la gran mayoría de las tradiciones y ramas (como el Mahayana y el Zen), donar un órgano se valora positivamente como un acto altruista de generosidad (Dana) y compasión (Karuna) para aliviar el sufrimiento de otros, aunquer ponen algunas pegas metafísicas al momento de la extracción. En la escuela del budismo Theravāda (el mayoritario en Tailandia), se presentan menos objeciones metafísicas en torno al momento exacto de la extracción de los órganos (puedes hacer una “cosecha” incluso con el paciente en muerte cerebral). Lo que llevan fatal, fatal, es lo del suicidio, aunque mas que condenar al suicida por pecador les da mucha pena, porque se pueden convertir en fantasmas, perder el ciclo de reencarnaciones o como minimo acumular mal karma

Publicado por directoraymas

Apasionada por la fotografía. Mas de 40 años viendo cine de todo tipo y últimamente decidida a hacer sus incursiones en el asunto. Viajera siempre que puede, pudo y podrá. En la mesa lo mismo puede haber una tortilla de patatas que un wok de verduras o una selección de mezzes... Con semejantes antecedentes, solo podía organizar un blog ecléctico entre la curiosidad y el desparpajo

Deja un comentario