
Se acercan calabazas y arañas, huesos de santo y buñuelos, esqueletos moviendo la huesera, minibrujas, vampiros chiquitines, momias de llavero, fantasmillas pegados a sus padres pidiendo caramelos con jolgorio… Pues pensando que está refrescando y en cuatro días paseamos al Tenorio, hoy traigo una bizarrada que puede ser del gusto de tanto adulto frescachón. Una trilogía que en su momento fue rompedora y dejó largas secuelas en las mentes entonces infantiles, hoy nostálgicas. Aviso, si les ponéis las películas a los niños modernos os arrojarán inmisericordes los trastos a la cabeza, acostumbrados a historias más terroríficas, monstruos más tremendos y FX más logrados. Mientras, vosotros enjuagáis una lagrimita por vuestra cándida niñez y os metéis otro huesito en la boca y que le den al endocrino. Hoy hablaremos de la Parada de los 100 Monstruos o yokais, ya sabeis, esos seres sobrenaturales que engloban fantasmas, criaturas puñeteras, monstruos y demonios (no me los confundáis con los kami, que son dioses)

El Hyakki Yagyō o Hyakki Yakō («desfile nocturno de los cien ogros») es el desfile que todos los años, el yokai Nurarihyon conduce por las calles de Japón liderando a todos los yōkais durante las noches de verano. Aquel que se cruce con la procesión perecería o será hecho desaparecer por el yōkai, a menos que estuviese protegido por rollos con conjuros anti-yokai. La única manera de mantenerse a salvo del desfile nocturno si pasara por tu casa es permanecer en el interior (¿viendo películas de terror?) durante las fechas específicas indicadas, o entonar cantando el hechizo mágico: «KA-TA-SHI-HA-YA, E-KA-SE-NI-KU-RI-NI, TA-ME-RU-SA-KE, TE-E-HI, A-SHI-E-HI, WA-RE-SHI-KO-NI-KE-RI» . No se si os valdría tambien para la Santa Compaña, que los gallegos son muy suyos.

Y pasamos a la trilogía: en los años 60 se pusieron otra vez de moda, sobre todo a partir de los mangas de Shigeru Mizuki (que estoy tardando cero coma cero en bajarme de estrangis). Los estudios Daiei se apuntaron al carro con esta trilogía , haciendo una mezcla de género jidaigeki (dramas de época) y tokusatsu (efectos especiales). Son películas hechas a toda velocidad, que tienen guiones blandurrios y FX barateros (he llegado a pillar fallos de actores que entre plano y plano “cambian de color”). Las tres películas son independientes entre sí

Yokai Monsters: 100 Monsters: un avaricioso hombre de negocios que maneja con soltura sobornos y soberbia intenta expulsar a los inquilinos de una residencia de alquilar (uy, que modernillo) para demoler el edificio y el apolillado templete pegado, empeñado en construir un prostíbulo lujoso en los terrenos. Los residentes se rebelan y consiguen reclutar para su causa a un ronin pasota. Vale, si, esto es un culebrón de samurais, lo normal en un director que venía de trabajar en el género, incluyendo la serie Zatoichi. Bueno, pues el cabr… Digoooo el promotor inmobiliario celebra una sesión de Hyakumonogatari Kaidankai, aprovechando para entregar los sobornos necesarios, y como va tan de sobrado no quiere celebrar la purificación necesaria del final, con lo que los yokais convocados se dedican a perseguir y molestar a los asistentes hasta volverlos locos. Entre los espíritus y el ronin, consiguen impedir el desalojo


Yokai Monsters: Spook Warfare: entre los títulos de crédito psicodélicos y la historia mezclando demonios importados, me recordaba mucho las películas de la época decadente de los grandes monstruos clásicos, como los crossover y la serie de Abbot y Costello contra el venerable de turno. Un demonio (daimon) babilonio es devuelto a la Tierra y por un giro extraño (ahem, que la peli es japonesa) aparece en Japón y se carga a un señor local, sustituyéndolo y aterrorizando a la gente. El Daimon susodicho tiene un punto vampírico que parece como si el guionista se hubiera topado con Pazuzu en algún artículo despues de ver una película de la Hammer. El sueño de la Razón y un par de whyskies japoneses tienen la culpa. Es la película mas chorras de todas pero es la que mas yokais tiene


Yokai Monsters: Along with Ghosts: Un espadachín vagabundo protege a una niña de siete añitos de un grupo criminal después del asesinato de su abuelo. Los yokais parecen añadidos a posteriori en un filme que parece tal cual una peli del Oeste, empezando por la OST, y aparecen para ayudar a los humanos que están a favor de la niña. No da miedo, ni siquiera sustos, pero en general funciona como una casa encantada de las ferias: hortera pero a la vez lleno de encanto.

En las películas salen un montón de yokais, como Noppera-bō (fantasma sin rostro), Abura-sumashi (cabeza de patata o piedra y cuerpo de paja), tengus (Criaturas aladas de nariz larga o pico de cuervo, guardianes de los bosques montañosos), Rokurokubi (Una mujer que parece normal de día, pero cuyo cuello se estira infinitamente por las noches), Kappa (Criatura anfibia con forma de tortuga y un platillo con agua en la cabeza), Chōchin-Obake (linterna transformada), Dorotabō (un yokai de barro), Fukkeshi-Babaa (la vieja que escupe fuego), Hitotsume-Kozō (un cíclope), Hyōsube (un tipo peludo). Kejoro (una mujer con pelo largo vestida de blanco), Odoro-Odoro (otro tipo peludo), Tonzura (encima de peludo, con cara de cerdo), Tsuchi-Korobi (un montón de suelo, hojarasca y ramitas que rueda por el suelo), Gozu y Mezu (los guardianes de las puertas del Infierno, uno de cabeza de vaca, otro de caballo), Yobuko (un hombre joven con una sola pierna, cara larga y diente prominente, cubierto de una capa de paja y vestido de yukata), Ōkubi (una cabeza gigante de mujer que flota),una kitsune (zorra de varias colas), muchos que no he podido poner nombre… Y una tropa amontonada de onis (ogros), y figuras varias. Las tres películas se cierran con la algarabía del desfile nocturno, que se disuelve al llegar la primera luz del día

Que os habéis quedado con las ganas de divertiros con esos seres… Pues nada, aprovechando vuestro próximo viaje, apuntaos al festival Kyoto Yokai, en el Uzumasa Kyoto Village . Organizado en el Parque de los Estudios Toei en Kioto, se monta un jolgorio de aupa. Parte del chiste es que el parque ha servido como escenario para innumerables series históricas de televisión,películas de época y producciones de tokusatsu. Sus calles están diseñadas para recrear el ambiente del Japón antiguo, con casas de comerciantes, residencias de samuráis, escaparates tradicionales y callejuelas estrechas que aún hoy se utilizan para rodajes. El parque también es conocido por sus actuaciones en directo: Demostraciones de lucha con espadas samuráis, espectáculos de ninjas, las escenas de acción, desfiles de temporada…. Muchas de las actuaciones están a cargo de actores profesionales y especialistas que así trabajan entre rodaje y rodaje. ¡Anda! como los pueblos del Oeste en España… Tabernas en Almería, o el Barranco de Aguilas en Canarias.. . ¡400 balas! ¡Que maravilloso homenaje de amor al cine y sus currantes!

