Uh, Uh, pavo real, pavo real

Pintura con tinta -sumuk-, un estilo que utiliza técnicas y materiales, incluyendo el hanji (papel coreano tradicional), tinta y colores coreana y pinceles clásicos. Autor: Ye Hyang.

Enga, un 2×1 para que empecemos el año bien abrigaditos. Ambas son comedias, ambas son coreanas y ambas son auténticos desfiles de moda, donde las escenas son excusas para lucir guardarropa. Que bien nos va a venir para las rebajas eso de llevar en mente el estilismo estiloso

Romance is a bonus book (El amor es un capítulo aparte; How to Publish Love?; Romance Is a Supplement; Romance Supplement): Un vehículo cómico con trozos dramáticos para el lucimiento de sus actores, con la excusa del trabajo en una coqueta editorial. La heroína del cuento es una divorciada con hija (que apenas sale al principio, total estudia fuera del país, así no hay que complicarse la vida en el guión) que fue una figura puntera en el mundillo del marketing… antes de casarse, porque Ay! Fue sonar la marcha nupcial y desaparecer del radar del mundo laboral. Cría una hija, aguanta a un marido desnortado, conviértete en ama de casa y total para que el semoviente se canse y decida largarse con otra. Hala, ahi te quedas, que ni gracias por los servicios prestados.

Papyrum eris, papyrum reverteris

La pobre abandonada las pasa canutas, sobreviviendo a base de trabajitos miserables, rascando de aquí y allá, durmiendo en casas ruinosas y pateándose Seul para entregar CVs. Y si consigue llegar a la selección personal, la respuesta es la misma: eres demasiado vieja, en lo tuyo te has quedado desfasada y en otra cosa sería incómodo tener como aprendiza a una yaya (con 37 años, ya la ven caducada). El ultimo hilo del que cuelga es el trabajo “oculto” que tiene haciéndose pasar por la asistenta (ñec ñec, la chacha, a mucha honra) de un amigo leal conocido desde que ambos eran niños, y que ahora es editor en una editorial. Amigo al que ella sólo ve como a un hermano menor, y que lleva desde hace muuuuucho tiempo enamoradísimo de ella, callándose sus latidos cardiacos alterador porque ella es mayor, se casó y no le hace ni puñetero caso. Traga sapos, bombón, aunque te eches un puñado de novias sucesivas y tengas lista de espera de voluntarias no tendrás la que realmente quieres

Encima van coordinados

La cosa es que, por azares del destino, la heroína acaba trabajando de “chica para todo “en la editorial. Vale, ha maquillado un poco su CV, que tener tanto mérito asustaba a los seleccionadores, y se ha metido de refugiada (más bien okupa fantasma) en casa del enamorado constante, ese ese, el de la guardarropía “hombre joven urbano con tipazo tirando a moderno”. Hombre claro, con el figurín que gasta y si encima las toca, se puede permitir pasear modelazos, que ya podemos suponer que son los conjuntos que les han cedido marcas de diseño coreana dispuestas a apostar fuerte por el Hallyu, la ola coreana

La entrada en plan desfile de moda de los jefes en gabardona es puro despiporre

Visto el grado de desamparo y necesidad de la señora, el caballero (hoy y siempre) le procura repuesto de su sepiterno traje “de entrevistas” (la única ropa que tiene aparte del pijama de andar por casa), y en este punto ya podemos divertirnos tomando notas de “modelitos para la oficina de señora que se conserva joven y estilosa” Reconocemos sinceramente que el pase de modelitos es estupendo. Si hasta me han gustado a mí, que visto como si hubiera rebuscado en el contenedor de caridad, y pierdo menos tiempo en las tiendas de ropa que en el taller de patinetes (spolier: no tengo patinete)

Tres ideas se mantienen firmes como columnas: que una divorciada tiene derecho a rehacer su vida, que la diferencia de edad es menos importante que la coincidencia de intereses, y que dar por hecho que la gente “caduca” es desperdiciar vidas y experiencia. Con esto por delante, van pasando los capítulos, que ustedes perdonen me han parecido más sabrosos cuando se meten en las subtramas, como el funcionamiento (por las buenas o por las malas) de la editorial, la estricta directora que lleva una doble vida (¡ay esa devoradora de hombres nocturna!), el matrimonio ahora divorciado que sigue trabajando juntos, la novata metepatas, el novato entusiasta, el misterio del autor desaparecido…
Tambien tenemos el recién fichado ilustrador que funciona como contrincante para tocarle las narices al bombón, y la editora jefe de contenidos, platónicamente enamorada del protagonista. Pueden llorar el uno en el hombro del otro por sus corazones rotos

La protagonista (Lee Na Young, no la teníamos localizada… se prodiga muy poco) a veces nos empacha con su optimismo rebosante, que solo le perdonamos porque en una sociedad tan rígida y destructiva con las mujeres funciona a modo de “vidas ejemplares”. Claro, la culpa de ellas, que no se lo curran lo bastante… si no sales adelante, es porque eres vaga o incompetente, no porque la vida y la sociedad te pongan zancadillas. El protagonista, que luce tan bien la moda masculina (incluso cuando se pone algo extravagante, es lo que tiene ser un dandy y saber moverse) si lo conocíamos… ahhhh siiiii es el chico de los morritossss, el del otro lado de la tablet, el oscuro conspirador de la fábrica de brujas, el enamorado que oía voces (que fijación con las  mujeres mayores, que refrescante) Lee Jong Suk haciendo aquí el gamberro con el resto del elenco, como Jung Yoo Jin (que repite papel de enamorada de su jefe), Kang Gi Doong demostrando que tambien es actor de musical (oh, el amigo del enfermero), Kim Sun Young (la jefa del pueblo norcoreano, la ministra del helicóptero, la astronauta… menudo CV), Jo Han Chul (el dueño del café del pueblo de la costa, pero tambien muchos pequeños papeles) Kim Tae Woo (el rey de las malas caras en tiempos Joseon, sea con una reina rara, sea con un secuestrador de viudas, o como “parca fea”). Capítulo aparte para Wi Ha Joon, haciendo aquí de frustrado enamorado, un cambio con sus papeles cazando calamares y monstruítos.

Nice not to meet you (Annoying Love; Mean Love; Petty Love; Ugly Love; Yal Ugly Love; Yellow Love): si la anterior era una comedia romántica típica, bien hecha y mejor encajada, suave como un jersey de angora, esta apuesta decididamente por el desmadre gamberro, una guasa tongue in cheek donde exagera para burlarse (eso sí, que no haya sangre) de sí misma. Esta vez, es un choque de trenes entre un actor encasillado en el papel de un policía hard boiled, que si, que le ha dado fama y dinero, pero le tiene muy harto. La publicidad en la cual se exhibe su personaje es de productos pedestres (ramen instantáneo, por ejemplo, nada de caviar o whisky caro), nunca le ofrecen nuevos papeles (menos aun de comedias románticas), y cada vez que asoma la cara en la calle sus fans le agobian.

Ains, ains, ains, cómo sufre el en su casoplón, por mucho que le apoyen su mánager (antiguo socio y compañero en la imprenta donde se dejaba la piel) y su descubridor, el director y guionista de la serie (que lo convenció de hacer la primera película sobre el Buen Detective Kang Pil Gu)… mayormente como receptor de todo el rechazo que el actor tiene a nuevas temporadas: el uno que no quiere saber nada, el otro que se juega las lentejas… una bonita dinámica de “te odio pero te necesito”

Evidentemente, no son los únicos que se aprovechan de las sustanciosas ganancias. Aquí entran en juego el hermanastro pequeño, que el actor ha sacado adelante para que estudie medicina (y el a escondidas se mete en la actuación) y la madre, antigua actriz de películas eróticas que crio a base de enseñar teta a sus hijos y que es madre soltera, manirrota pero curranta

Aqui los modelitos los luce el caballero, porque ella parece que la han vestido en el ropero de emergencias (anda, como yo)

Choque de trenes es lo que ocurre cuando se cruza en su camino (varias veces, la última la mas contundente) una periodista especializada en política, que se ha dejado la piel en conflictos en el exterior y corrupciones interiores, y en este momento está trasladada a una revista del folleteo… digooooo del cotilleo, castigada por su jefe, típico esbirro. Ella sigue royendo el hueso de escarbar escándalos, corrupciones y demás, pero tiene que poner dos platos de arroz en la mesa, caramba, el suyo y el de su hermano pequeño, aprendiz de actor al que aun le queda mucho que trabajar. Y ya la cosa se pone al rojo vivo cuando primero se enamora del personaje del detective (no del actor, al que aborrece) y luego de un perfil de una plataforma de venta de cosas usadas (como Wallapop), con el que intercambia un cocedor de arroz y luego largas conversaciones.

Decididamente, lo de esta chica no es normal: se empifola de personajes pero no de personas.

Que vengo, que voy, que nos echamos una mano, que nos tiramos los trastos a la cabeza… Como de costumbre, las tramas secundarias son a veces más divertidas que la principal. Un juguete entretenido, bien hecho, con buenos actores, que se ríe de sí mismo y de muchos chascarrillos del backstage de las producciones (sospecho que no pillamos ni la mitad de los chistes, pero bueeeeno). Justamente al personaje principal (Lee Jung Jae) lo vimos ayer, que estábamos acabando la tercera temporada de los dichosos calamares, y es divertido verlo en esta rom-com haciendo precisamente lo que lloriquea que no le dejan, después de tantas producciones tremebundas. Si, el actor tiene vis cómica. De los calamares (fue uno de los últimos jugadores) se trajo a su representante (Choi Gwi Hwa, había tomado un respiro conspirando entre platillos en Joseon) y de la peli de espiritu errante, a la protagonista (Im Ji Yeon, aquí periodista).

Con estas pintas le convenció el director en aquellos tiempos de hacer su película

Más gente conocida… En cuanto vimos a la jefa de la revista de cotilleos, reconocimos esos ojos redondos como de asombro perpetuo. Pues claro, es la violonchelista de Corea del Norte (Seo Ji Hye). Y su superior, el antiguo jugador de futbol americano (Kim Ji Hoon), antes fue el rey en pugna con un espectro, si si, está más guapo mazado que demasiado flaco. El director agonías (Jeon Sung-Woo), greñudo y feliz cuando era un entusiasta novato, arreglado y agobiado en su triunfo, tambien pasó por la parroquia del cura feroz , el hermanastro (Kim Hyun-Jin) por la casa de los gansters… alguna cara conocida tambien sale haciendo algo asi como un cameo

Verlo aparecer con los modelitos que luce cuando no está rodando es parte de la diversión de esta serie. Hay que tener mucha personalidad para salir en la pantalla con esta chaqueta. Hay críticas que lo menos precian porque segun ellos «el actor es demasiado mayor para el papel». Pero que caramba… el ha retomado su carrera de actor ya con sus añitos, y ella no es ninguna nena, que se ha pateado muchos frentes bélicos cámara en mano… Composición ligeramente sesgada (para que no sea tanta la diferencia en altura de ambos y se mantenga el juego de plano y contra`lano del resto de la escena), una escenografía en tonos azulados que deja destacar la chaqueta rosa (¡ay, la chaqueta de pelos!), ella con una azul oscuro turquesa fenomenal, y un cojin para mantener el equilibrio. Iluminación de contraluz pero dejando asomar lo que se ve por la cristalera, y ambas figuras conectadas por el libro (un guión de la próxima temporada)

Publicado por directoraymas

Apasionada por la fotografía. Mas de 40 años viendo cine de todo tipo y últimamente decidida a hacer sus incursiones en el asunto. Viajera siempre que puede, pudo y podrá. En la mesa lo mismo puede haber una tortilla de patatas que un wok de verduras o una selección de mezzes... Con semejantes antecedentes, solo podía organizar un blog ecléctico entre la curiosidad y el desparpajo

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