Metidos en un Apocalipsis que no es el suyo

Escape from Mogadishu (Mogadisyu, Escape): Lo bueno de los fines de semana es que tienes tiempo para ver una película enterita, y lo mejor del otoño y las olas de frío que puedes hacerlo acurrucada en el sofá o metidos en la cama, con el edredón amoroso y el aún más amoroso marido adosado. Evidentemente, hay que negociar qué título eliges, que o sea de doble aceptación o al menos no sea conflictivo en el sentido de que una de las partes diga “me abuuuuuuuuurro, me duermoooooo”. Menos mal que las películas de acción, si están bien hecha, nos gustan a los dos. Esta que traigo hoy tiene acción, mucha, mucha, mucha; no pierde ritmo una vez cruzado el Rubicón del planteamiento y explicación de los hechos iniciales, y con los suficientes detalles para entretener al espectador hasta que se dispara el primer tiro. Yo lo prefiero así: poder ir absorbiendo la información al principio porque luego entras en modo “follón tremendo” y no tienes tiempo de respirar.

Sería cómico si no fuera por los muertos…Imagen: elordenmundial.com

Vale, empezamos poniendo las piezas en el tablero: estrenando la década de los 90, todo el Cuerno de África es un polvorín, y Somalia huele a pólvora. Los gobiernos extranjeros han colocado sus peones (comme d’habitude) a favor o en contra de Siad Barre, el dictador que llegó con un golpe de estado, empezó con buenas maneras y acabó como el rosario de la aurora en un baño de sangre contra los rebeldes independentistas (mas detalles, aquí). Corea del Norte va poniendo sus huevos en una u otra cesta segun le conviene. Mientras aun solo suena el runrún de lo que estaba a punto de ocurrir (con bandas de asaltantes en las carreteras, cargos y carguitos dedicados al soborno, mercados patrullados y con general apaleo por el ejército…), les da tiempo a hacer la recepción del consejero que se pega toda la película con su traje blanco nuclear (y dedicarnos una de las escasas escenas de humor, que parecen absurdas pero que os juro son puro neorrealismo en África)

Dos embajadas, dos embajadores: el surcoreano Han Shin-Sung (Kim Yun-Seok, actor que ha trabajado sobre todo en películas) y el norcoreano Rim Yong Soo (Heo Jun-Ho, este ha hecho de todo y muchísimo y muy bueno), ambos trabajando para sus gobiernos, cuidando de los suyos y metiéndose zancadillas en los jueguecitos de la diplomacia en tierras africanas.

Sus respectivos asesores de seguridad son los perros ladradores y mordedores que pueden atizarse entre sí, cosa que sus jefes no tienen permitido. Al surcoreano le dedican más tiempo, y nos dejan saltar en el asiento para que podamos apreciar lo resolutivo y espabilado que es el mozo. Que si uso las gafas de reflectores, que si pongo los altavoces en el balcón… Lo agradecemos las damas, claro que sí, que a ese flaco larguirucho y de ojos rasgados (Zo In-Sung, 1,87 m de cuarentón degustable, ñam ñam) lo descubrimos en otro drama anterior, y siguiéndole la pista caímos en esta película.

Joer como se ha puesto la calle, abarrotá de tipos con metralletas y subfusiles…

Aquí no le da tiempo al guaperas ni a seducir señoras ni a ponerse malito. Es que los coreanos no tienen el condicionante de lo políticamente correcto (y cinematográficamente desastroso). En medio de todo este lío, no hay historias amorosas (para ligar estamos…), las señoras no son “mujeres empoderadas” (son los hombres, como responsables, los que las protegen a ellas y a los niños, bastante hacen ellas con ayudar y sobrevivir); no hay “cuotas de inclusión racial de personajes positivos” porque hay muchísimos personajes y figurantes de color negros como la pez, (sí, claro, esto es Africa), pero todos ellos son como mínimo indiferentes, y casi siempre peligrosos y salvajes; ninguno de los nacionales va a ayudarles o salvarles, y como mucho les pasarán la cuenta correspndiente. Evidentemente, claro, porque en medio de una guerra con tres bandos (los del gobierno, los rebeldes y los bandidos sin más), puestos todos de alcohol y drogas hasta arriba, sin la mas mínima autoridad y con los ojos puestos en el saqueo y la venganza, todos los extranjeros eran bultos aprovechables de una forma u otra. Así ocurre lo que ocurre, que la embajada norcoreana, que creían en Pyongyang que no corría peligro por la colaboración que había ofrecido a los rebeldes, es asaltada y por los pelos se libran de acabar todos ellos hechos carne picada. Pues nada, a salir por patas y buscar refugio hasta poder escapar del país….

La fuga del grupo, esquivando matanzas y trampas, es angustiosa. La embajada china está en llamas, y tres críos les “fusilan” jugando a ser mayores. Podria ser Siria, Armenia, Europa en la IIGM, España en la Guerra Civil…

Carreras en las calles que están llenas de jóvenes y adolescentes haciendo de malas bestias, y a llamar a la puerta de la embajada de los surcoreanos, que por lo menos han tenido presupuesto para pagar (en dólares) a los soldados que los protegen. Discusión arriba, negociación abajo, y al final con la excusa de “puede ser un tanto político que nos apuntemos” les dejan entrar. Unos y otros aceptan compartir espacio por imperiosa (que no imperialista) necesidad: los surcoreanos temen que los refugiados aprovechen para okupar la embajada (si hombre, con la que está cayendo), y los norcoreanos, que en los despachos del poder les acusen de traidores, les apliquen cerriles castigos y se carguen a la familias-rehenes que el gobierno mantiene retenidos en su país. Como dice un personaje: ¿de qué me sirve sobrevivir aquí, y luego sufrir allí una purga?

Una salida para compar billetes de avión y otra para pedir ayuda al resto de embajadas deja clarito lo fatal que está todo. Pero chungo de narices. Y peor que se va a poner

No queda muy claro cómo, pero la cosa es que se enteran de que la embajada italiana (país que seguía teniendo grandes contactos en Somalia desde los tiempos de la aventura colonial italiana y el fideicomiso posterior) tiene mas posibilidades. Venga, que sí, que os sacamos de aquí, pero sólo a los surcoreanos. No hombre, no, que no vamos a dejarlos aquí, que se los comen vivos… bueeeeeeeno, venga, oye que mira, que son desertores. Ah pues os venís todos juntos esta tarde antes de las cuatro y os metemos en un avión que tenemos evacuando gente (extraño avión de carga que anuncia con una voz de azafata a los pasajeros que llegan a su destino…cosas del misterio…).

La cena de los desconfiados. Imitando a Kubrik en su tratamiento de Barry Lindon: iluminación natural, dejando hundirse las sombras. Un Caravaggio con kimchi

Aquí ya la cosa se viene arriba, arriba. Versión moderna de la Diligencia, que sólo les faltan los indios con los caballos y las flechas ardiendo. Los coches aguantan la escapada estupendamente (quiero decir que llegan hasta su destino), la puerta de la embajada. Ya no os cuento cómo acaba, que luego decís que os hago spoilers y esta película es muy reciente (del 2021). Rodada en Marruecos, concretamente en Essaouira (no consiguieron permisos ni garantías para hacerlo en escenarios originales, y ademas los surcoreanos tiene prohibido viajar a Somalia) y candidata al Oscar, es una gran producción de buenos recursos técnicos, medios a tutiplén, montones de extras (300, que no está nada mal, hablando en mas de cinco idiomas), con fotografía que alterna entre la luz brillante y clara de la ciudad al sol (con un filtro de etalonaje amarillo, esquivando los etalonajes extra cálidos calabaza del cine americano, que en cuanto baja del paralelo 35 mete el filtro naranja a tope a todas horas) y la iluminación de la noche, que (esta sí de forma realista) es amarillenta y anaranjada, oscilante y difusa, con espesas sombras y luz de las hogueras reflejada en los blancos muros de las calles devastadas o la luz de las bombillas y las velas de interiores. Bueno, lo de los millones de balas en las persecuciones no es muy realista, pero mola…Y lo de usar coches tuneados con bolsas de tierra, libros y madreras se lo tuvo que inventar el director para justificar que consiguieran hacer la carrera Mad Max sin acabar todos fritos en la primera descarga de subfusil…. A ver, que yo lo entiendo: te vas a 11. 000 km de tu casa a todar tres meses, metido todo el equipo en el hotel, te llevas contenedores enteros de atrezzo, maqueas una ciudad entera como si fuera otra, tienes a chorrocientos tipos (casi todos negros como el betún) mirándote con cara de besugo y con montones de armas en el set, efectos especiales en pleno delirio bélico, los cámaras e iluminadores en permanente estado de crisis y epifanía…. Y si metes menos de 20.000 disparos en la acción, asúmelo, eres un fracasado. Con el asunto de “blindar” los coches, además de hacer mas efectista la escena (con bolsas oscilando y libros cayendo y trozo de puerta que salen volando) es que así te crees un poco lo de sobrevivir a la tremenda balacera. Pero como dice el director, el relato original fue tan alucinante que parece imposible

Bonita secuencia en la cual se da un momento de paz sin mas BSO de fondo que la llamada a la oración. La tranquilidad y la indiferencia de los que hace unas horas les destrozarían con sus propias manos simplemente por ser «extranjeros» funciona como la tregua del agua en la sabana. Los muertos en la calle pudriendose al sol le dan un punto extra de horror

Presumen de haber seguido al pie de la letra a los asesores militares, y como de hecho muchos de los integrantes del equipo habían pasado ya por la mili, miel sobre hojuelas. Se ha reprochado que la película no cuenta la historia «desde el punto de vista africano» y «no muestra el sufrimiento de los civiles que no estaban en ningun bando». Caray, que la pelicula es un producto COREANO y cuenta las aventuras de los coreanos, no se van a poner análisis geoestrategicos de los problemas de Africa, bastante es que te describen a grandes rasgos lo que hay

Ryszard Kapuscinski en Mogadiscio. Imagen: elmundo.es

Etiqueta gorda al principio: “basada en hechos reales”. Si, basada pero no es exacta. Muchas cosas han cambiado al pasarla al guion, y otras se conservan intactas. Que en enero de 1990 la guerra civil llegó a la capital en Somalia, es verdad. Que se asaltaron las empajadas y Mogadiscio se convirtió en el Infierno que nos pintaba el Bosco, pero sin metáforas con monstruitos divertidos, también. Que las hordas de adolescentes y niños drogados fueron “lo normal” y más destructor, también. Y que el personal de las dos embajadas de países a su vez en guerra (de hecho, todavía no han firmado la paz) tuvo que hacer una asociación temporal para salir vivos de la catástrofe, también. El cómo se desarrolló la historia en los detalles ya es cosa del guionista. Fue el embajador del Sur el que, al encontrarse en el aeropuerto al principio de la crisis con el grupo del Norte y visto que ya no salían vuelos, ofreció su embajada como refugio, a lo cual los norcoreanos se negaron (ya sabemos el porqué). La embajada norcoreana había sido asaltada no una sino ocho veces, y ya sabían que la siguiente vez los matarían a todos. Que cuando llegaron pidiendo posada, no venían con las manos vacías, y en las cuatro noches que pasaron juntos (no una como en la película), juntos cocinaron y comieron el arroz que los invitados a la fuerza habían podido esconder y aportar. Porque cuando se activa el programa de supervivencia de ser humano, volvemos a los comportamientos de la Tribu del Oso Cavernario: las mujeres se reúnen, cocinan juntas y cuidan de los niños, y los hombres vigilan el entorno y hacen planes de cómo salir del asunto con el pellejo entero. Os recomiendo que primero os veáis la película, mantita y chocolate en la mano, y luego os leáis las puntualizaciones del embajador surcoreano que relata sus memorias. Por cierto, que sigue sin haber embajador surcoreano en ese país africano (ahem, país por llamarlo algo…). Y si aun tenéis tripas, echad un ojo al polaco y su opinion sobre Africa y sus demonios

La escena elegida esta vez es realmente compleja de realizar. De hecho, no se cómo se ha rodado, y me encantaría saberlo. Una secuencia con travelling en que la cámara atraviesa el interior de dos de los cuatro coches de la caravana de la muerte. A pesar de la enorme diferencia de luz entre el exterior y el interios de los vehículos, no hay demasiadas luces quemadas ni saltos de zonas, y los pasajeros tienen luces difusas que los alumbran. Os la cuento plano a plano, perdonad mi entusiasmo pero es estupenda. Vale, que ha aprovechado la gran velocidad de la accion trepidante y la oscuridad del interior de los vehículos, que si que si, pero… caray…

La cámara empieza siguiendo a los coches que retroceden a toda velocidad, y se acerca a la ventanilla del copiloto, entrando a través de ella
Una vez en el interior del coche vemos al conductor, y la cámara gira para pasar a los asientos traseros
donde vemos a los pasajeros aterrados, y la cámara pasa entte ellos y sale por la ventana trasera rota
Llega hasta el segundo coche y nos enseña al conductor, sigue su recorrido y se mete por el agujero de la luna
sigue a la parte trasera con mas pasajeros agachándose
sale del coche aprovechando el estallido de la luna trasera
y sale para colocarse paralela al tecer coche a la altura de su ventanilla izquierda y mostrar al conductor. El siguiente plano es una vista general de la fila de coches en marcha atrás. Y ustedes perdonen que me voy a tomar una tila con chorretón de cazalla a la salud de los que diseñaron, rodaron y montaron la secuencia

Publicado por directoraymas

Apasionada por la fotografía. Mas de 40 años viendo cine de todo tipo y últimamente decidida a hacer sus incursiones en el asunto. Viajera siempre que puede, pudo y podrá. En la mesa lo mismo puede haber una tortilla de patatas que un wok de verduras o una selección de mezzes... Con semejantes antecedentes, solo podía organizar un blog ecléctico entre la curiosidad y el desparpajo

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1 comentario

  1. Estupenda película, se te va metiendo en cada minuto y al final te haces con los personajes y sus vicisitudes, ritmo pausado al principio se va tornando cada vez más trepidante , siguiendo los acontecimientos que los muestran sin reparos, se me hizo corta ,lo cual es buena señal

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