
Que razón tiene el refrán al revés: si naciste para clavo, del cielo te caen martillos. Por mucho que luches, resistas, intentes mejorar o espabiles el ingenio, hay gente que apenas consigue sacar la cabeza (la nariz) por encima del agua. Hoy traigo tres muestras evidentes de que la contundencia del destino es terrible. Si, de tres en tres, porque con el calor el ordenador está en crisis existencial y nunca sé cuándo va a dejarme trabajar, ainssssssss

84 Square Meters (Wall to Wall; Mis 84m2): Como en verano estoy muy sensible con el asunto de los ruidos vecinales, esta película me llamó la atención. Un desgraciado oficinista solterón que se da de morros con la crisis de los 30 tacos, reflexiona que su día y rutina es una chapuza, no tiene nada de lo que soñaba, y al menos intenta mejorar comprando un apartamento para invertir (que aviso, el tema vivienda en Seul es aún muchísimo peor que en España). Que me lanzo, que no me lanzo… . Se entrampa hasta las cejas y compra el sueño de su vida, un apartamento de 84m2, y pasa auténticas miserias intentando pagar la hipoteca. Encima, sufre ruidos continuos del piso de arriba. Y sus grandes planes de inversiones en criptomonedas se hunden. Pues la cosa escala en violencia entre sus vecinos, la movida de la representante vecinal… traiciones, violencia, corrupción, claustrofobia, vigilancia, locura y muerte….

Al protagonista (Kang Ha-Neul) lo hemos visto con su ojo medio caído aquí y allá metido en restaurantes y corriendo con calamares, pero tiene CV largo. Y canta y ha hecho musicales. Y programas de tv. Y anuncios. Oye, si que le ha cundido el ojo medio caído. El vecino aliado-pero-menos (Seo Hyun-Woo) tambien le tenemos echado un ojo molestando en la tienda online más destroyer (que, por cierto, ahora ha sacado segunda temporada), molestando a los empleados de los azotitos, molestando a la actriz principal, molestando al cura feroz en su retorno… vamos, que es una molestia…

A foggy tale (Un Cuento De Niebla): Una curiosidad de Taiwan, ese país pequeñito que NO quiere ser China. Que en su momento se desgajó del continente y ni puñeteras ganas tienen de volver a integrarse. Esta película está ambientada (muy bien ambientada) en 1953, un periodo en el cual Taiwan está abrasado por el Terror Blanco. La represión política es máxima: se mataba al por mayor por un susurro, una mirada, un amigo con el que compartiste un cigarrillo durante una partida de cartas hace diez años, o simplemente por cumplir la cuota. La policía ejercía el matonismo mas feroz, el dinero era confiscado o extorsionado a tutiplén a poco que pudiera exhibir el carguillo de Pedrito, la pobreza era general en las áreas rurales y urbanas, y a veces lo único que los familiares podían pagar de sus muertitos en la funeraria para hacerles un entierro era un dedo o una oreja. Bastaba una mirada o una visita de un agente de la policía política para que te echaran del trabajo a patadas.

Pues empezamos con un jovenzano que ha sido señalado como “agente antigubernamental” por algún extraño tejemaneje. Que tampoco queda claro de que crímenes concretos le acusan, pero el mozo ha salido pitando de su casa en el campo y se esconde en un campo donde su hermana pequeña le lleva comida y agua. Al pobre acaban deteniendolo y desaparece en la barriga del monstruo burocrático, donde es ejecutado sin mas explicaciones. La hermana pequeña está decidida a traer de vuelta su cuerpo a casa para enterrarlo con sus padres fallecidos, y viaja desde el pueblo hasta Taipei. Allí cae en manos de los traficantes humanos, pero es rescatada por un antiguo soldado, que visto que su propia vida está en el sumidero (sin trabajo, sin dinero y en el punto de mira de un comisario político absolutamente cruel) decide echarle una mano sin esperar nada a cambio

La película tiene sus rebufos de melodrama, con detallitos gore (la piscina de formol), largos epílogos para “cerrar la historia” y los aditamentos de “que fue de…” que parecen mas bien una excusa para contarnos que el criminal y sanguinario comisario político, al final, se salió de rositas. Está inspirada en relatos de familiares de personas encarceladas injustamente, o sea no se toma mas licencias artísticas que refundirlas todas en una sola historia. Pero vamos, en Rotten Tomatoes ha gustado, así que es una buena recomendación

Sun in the Last Days of the Shogunate (El Sol En Los Últimos Días Del Shogunato): Para acabar, una película japonesa antigua pero que sigue funcionando muy bien. Comedia en blanco y negro, que tiene mas años que yo (yep, es lo que hay), pero que enlaza directamente con la literatura picaresca clásica, desde el Lazarillo al Guzmán de Alfarache, los reciclados extranjeros como The English Rogue, Moll Flanders y Tom Jones, y nutre con suculentas motivaciones la literatura japonesa, que florece como género en el periodo Edo con títulos como Viaje por el Tokaido y Este Mundo Astuto.

Está ambientado durante los últimos días de la era Bakumatsu (1862), seis años antes de que el shogun Tokugawa Yoshinobu devolviera el poder al Emperador. La trama se centra en el pícaro Saheiji, que llega para divertirse con tres amigos y visitan un burdel en el distrito de entretenimiento de Shinagawa. Después de pasar la noche, se ve obligado a admitir que le faltaba dinero para pagar, así que debe quedarse para saldar su deuda.

Gheisas manipuladoras, samurais bravucones, comerciantes rijosos, empleados miserables, dueños del burdel aun mas miserables… En el Mundo Flotante hay de todo

Mira, hoy vamos a investigar un poco el Terror Blanco en Taiwán. Que así se llama la represión de disidentes políticos a partir del incidente del 28 de febrero de 1947. El periodo de ley marcial duró 38 años y 57 días, desde el 19 de mayo de 1949 hasta el 15 de julio de 1987. Alrededor de 140.000 taiwaneses fueron encarcelados durante dicho período, de los cuales entre 3000 y 4000 (unos 28.000 durante toda la dictadura) fueron ejecutados por su real o percibida oposición al Kuomintang (KMT, Partido Nacionalista Chino) liderado por Chiang Kai-shek. No obstante, hubo persecuciones tardías entre 1950 y 1953. La mayoría fueron catalogados como «espías bandidos» por el Kuomintang, a los que se intentaba relacionar con los comunistas de la República Popular China, y castigados como tal. Vamos, que un poco mas y se quedan sin taiwaneses en la isla. El objetivo del Kuomintang fueron mayormente intelectuales taiwaneses y élites sociales que no temían al partido y se resistían a la dictadura. También fueron perseguidos aquellos que simpatizaban con ideas comunistas (o de eso se les acusaba). Las heridas aun sangran, aunque el gobierno haya hecho el paripé de las disculpas
