
Climax (La Cima del Poder): Venga, vamos a cambiar de angustia, y ahora la emprendemos con los adultos. Esta vez no nos duele tanto, aunque sepamos (porque sabemos) que en el mundo de la política, los negocios y los espectáculos, la corrupción y la maldad están a la orden del día. El más psicópata, el mayor mentiroso, es el que se lleva el bote, y encima le aplaudimos. Que nadie espere que en ninguno de los tres mundos los que están arriba, en la cumbre, sean buenas personas. O al menos, que no se hayan pringado mucho. Los navajazos y las zancadillas son al por mayor, y cuando no, se cortan cabezas. Literalmente. Me puse a verla porque en el fondo es un noir que podrían haber firmado Raymond Chandler o Dashiell Hammett, con sus poderosos viejos y repugnantes usando su dinero para beneficiarse jovencitas y jovencitos, y los mamporreros buscándoles carne fresca a la que prometen hacer despegar en sus carreras

Los dos se conocieron en su trabajo. A ver, que la actriz era sospechosa del asesinato de un director de cine (el cual, cuando conocemos toda la historia, sólo podemos decir que bien muerto está), y el fiscal era el que llevaba el caso. Hacen cuentas, y el caballero propone a la dama un matrimonio que a ambos les iría muy bien.

Técnicamente está bien, aunque hemos pillado algún fallo de raccord (a ver, que en el reflejo de la barandilla de cristal de la terraza hay un tipo con camisa blanca, y en teoría están los dos solos…). El guión parece haberse estirado desde una miniserie de seis episodios o menos, y para hacerlo mas adulto le meten una subtrama de “chica-gusta-chica” que por lo menos tiene cierta lógica en el desarrollo. Hala, escena de cama… ah, que hay dos, aunque la segunda es más normal (peor explicación aun… me quieres decir que con la que le está cayendo el tipo puede trempar… lo normal es que se le quedara como la funda del paraguas plegada en el bolsillo… a ver si es que el tipo es pelín masoquista…)

La escena final es un poco raruna… entendemos que justo antes de la entrada de ambos juntitos al escenario la llamada inoportuna deje a la protagonista en shock, y que su marido-aliado la “rescate”, aunque solo sea por interés propio. Tampoco entendemos que si ha alcanzado un puesto tan alto en el gobierno (escenas paralelas de alfombra roja) no sea capaz de arreglar «discretamente» la amenaza de la petarda… O qué pinta aquí, en el último episodio, la amiga-empleada-segunda actriz vestida de blanco en una butaca… es un recuerdo, un fantasma que va a velar por ellos o que rayos… pero si en ningún momento han aparecido escenas o apuntes sobrenaturales… ya os digo que al director (o algún productor con ideas peregrinas) se le ha ido de las manos el material porque quería hacer algo “trascendente”. Creo que con la idea principal de que por muy arriba que llegues, y sobre todo si estás muy arriba, siempre pueden aparecer esqueletos en el armario que amenacen con segarte los pies. El infierno es esto, el miedo atroz que tienes a lo que conoces y a lo que aún no conoces pero lo sospechas

El fiscal-político es Ju Ji Hoon, recién bajado del helicóptero y que por las noches tiene una tienda de luces (ah, lo que nos gusta este papuchoooooooo). La actriz está encarnada por Ha Ji Won, que lleva tooooda la vida en el negocio (aunque oyes, aquí aún no había aparecido) y le da a los dos palos con la empleada del marido (tambien un rescate de la oficina del fiscal), que es “descubierta” como actriz emergente para meterla en el rodaje (bueno, estos dos no se han prometido fidelidad, sólo discreción, para liarte con alguien mejor con personas de confianza), y Nana, con esos ojos de plato y ese físico de infeliz desnutrida, cumple. El heredero medio tonto (que se lo digan al doberman, lo tiene calado) es Oh Jung Seo, que lo habremos visto en ufffff cuantas series… si no es montañero, es astronauta, y si no, hermanito autista o profesor de ocultismo… La perversa madrastra es Cha Joo Young, si si, esta andaba con el chimichefa…

Lo de la grabación del escándalo nos puede parecer un poco excesivo, pero ojo, resulta que en Corea del Sur tienen una auténtica pandemia (esta sí, y no la del virus de los ratones) de cámaras espía colocadas en las circunstancias mas íntimas. Extraños regalos de jefes o admiradores para poner en dormitorios, piezas sueltas en cuartos de baños de servicios públicos, habitaciones de hoteles, vestuarios, cambiadores… por lo visto lo de bajarte las bragas es un deporte de riesgo. Nadie se libra de estar vigilado por las dichosas Molka. Mas de 30.000 casos de filmación con cámaras espía (las spycam dichosas) fueron denunciados entre 2013 y 2018, la punta del iceberg, porque entre las que no se enteran y las que no se atreven a denunciarlo…Y las grabaciones puede usarlas algún tarado para machacársela en su casa, acosarte (ufff los stalkers) o directamente vender la grabación a algún canal de porno de pago, porque resulta que hay mamarrachos que se divierten viendo a desconocidas sentadas en el retrete echando una meadita. Si, siempre son hombres (algunos incluso gente famosa y rica), y casi siempre las victimas son mujeres. Pueden espiarte a ti, a tu familia… Nos reíamos con las filmaciones de cámara oculta en los programas de aquella tele aun en pañales, jaja, ay la Candid Cámera, y No Me Lo Puedo Creer, y Objetivo Indiscreto… y esas bromas que hacía Summers en ‘¡To er mundo e güeno!’, con el león atado en los baños del retiro… Pues hay cosas peores que un león manso y adormilado que te vigila cuando te bajas la bragueta…

