A la caza del zombi selvático

The Search (2020): una serie de las denominadas “military thriller drama“. En realidad, lo del zombi rabioso es sólo una excusa para montar el lío (qué obsesionados están los coreanos por los zombis últimamente… debe haber ofertas de 2×1, y si te llevas un palé te hacen socio del club de compras)

Aquí es donde se empezó a liar la cosa años antes. Entonces aún iban poco menos que de campo y playa, comparado con los equipamientos que se ven posteriormente en la serie.

Excelente producto técnicamente, y ojo que no es fácil filmar en las zonas arboladas: los fuertes contrastes y las manchas de luz y de sombra que aparecen y desaparecen en los planos; buscar medios de destacar y localizar a unos actores que van… eso, vestidos de camuflaje… pues tiene su miga. La cabecera, con esas imágenes verde radar y esas luces láser alienígenas, me ha gustado, como la sintonía hecha a base de sonidos ambientales

Ojito a las escenas del partido de baloncesto al principio para “presentarnos al equipo” y “mira que sanotes y majetes son los reclutas coreanos”. Excusas, excusas…

Buenas interpretaciones… aunque del lote de soldaditos en traje de faena solo reconozco al capitán (flaco pegado a una napia, pálido porque “no le da la luz”, insinuación de su turbio quehacer ) y al protagonista (porque lleva un perro adjunto -uno detrás de otro, el original y la abueleta con la que le toca acabar el trabajo-). Los personajes del pueblo son mas fáciles de identificar individualmente (el alcalde es muy buen alcalde y manda lo que le dice la jefa, que sabe lo que hace… así me gusta, buena dinámica)

Cuando tu ex no sólo es tu ex sino que encima de volver a encontrártela en el curro, tiene mas grado que tu y es una badass de cuidado. Eso si, muy fina ella se pinta el morrete para ir a las misiones peligrosas. Que lo coqueto no quita lo valiente

Mooooola todo el arsenal, los equipamientos y las escenas de “pilla al bicho que corre que se las pela”. El contraste entre los ultrasofisticados soldados del sur y los patateros pobretones del norte (incluso en “época actual”, que solo les falta llevar mosquetones y alpargatas), es curioso. Que luego ves otras series y sólo los distingues por la insignia, pero aquí han usado ese recurso para no liarnos.

Perretes bien educados y mas listos que los ratones colorados. Y buena escena al principio, cuando el entrenador “presenta formalmente” los perros a sus compañeros del equipo. No son animalitos de compañía, son trabajadores de cuatro patas que necesitan su protocolo

El guión está bien, varias subtramas e historias enlazadas (en el pueblo de la zona fronteriza, el bosque, el laboratorio…), aunque hay alguna cosa que no sé si es que no entiendo la traducción, me faltan datos o se las han sacado del casco de camuflaje.

Supongo que los espectadores verán la serie y empezarán a contar sus propias batallitas de la mili cual abuelos Cebolleta: pues cuando yo estuve reclutado, no teníamos esas cosas, joer con drones paquí pallá, que cuando había que patrullar nos pateábamos hasta la última piedra, y teníamos un sargento que era un mamonazo como el tonto ese, pero también un teniente muy majo bla bla bla…

Intrigas y politiqueos sustanciosos que empiezan y terminan en la zona desmilitarizada; las cosas que se hacen mal acaban pasando factura incluso veinte años más tarde. Al final, como siempre, si te metes en política a mamonear acabas pudriendo todo, los auténticos soldados se redimen por el sacrificio y la colaboración civil-militar en equipo es la única estrategia posible

Incluso en una producción tan poco dedicada al preciosismo visual, es posible encontrar buenas imágenes. Un etalonado en gamas gris y verde (militar, of course), sin colores en contraste, tan solo los toques del color cetrino de la cara y las manos (encima el actor está morenito y tiene una piel fantástica de fotografiar), una iluminación natural completamente lateral apenas compensada en las sombras (insinuación de lo que acecha “fuera de la luz”, o sea lo que le están organizando al pobre mozo en los despachos), y esa sombra de la ventana que le apunta al corazón como una lanza. El cuadro de la pared no está mal, porque luego el actor va a girar y tumbarse en la cama, con lo que en la secuencia se va a alcanzar un nuevo equilibrio a base de poner los blancos bien repartidos (ventana/almohada y cabecero/pies). Otra vez citas directas del pintor danés Vilhelm Hammershøi (1864-1910) y Edward Hopper (por cierto, hay unas interesantes conferencias online sobre la mutua influencia entre este pintor americano y la mirada cinematográfica). De hecho, si no fuera por la ropa, este fotograma podría encajar directamente en la película de Lady Macbeth (2016).

Publicado por directoraymas

Apasionada por la fotografía. Mas de 40 años viendo cine de todo tipo y últimamente decidida a hacer sus incursiones en el asunto. Viajera siempre que puede, pudo y podrá. En la mesa lo mismo puede haber una tortilla de patatas que un wok de verduras o una selección de mezzes... Con semejantes antecedentes, solo podía organizar un blog ecléctico entre la curiosidad y el desparpajo

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6 comentarios

  1. El mejor el perro,se nota que está bien adiestrado,lo demás más de lo mismo, zombies corrupción,no me acuerdo si sale orfanato, norte contra sur…faltan los vampiros pero creo que los sustituyen por el político malo maloso

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