No sé quien eres, no sé quien soy

Mousetrap (Field Mouse , Field Rat , The Rat): Pues seguimos filosóficos, aunque esta vez lo seamos sin asepsia y relax. Porque esta miniserie nos hace preguntarnos (aunque nos neguemos a entrar en el proceso) qué es un nombre (ah, la rosa, la rosa, la rosa shakespiriana), a quien le corresponde, cómo nos identificamos y sobre todo cómo nos identifica un nombre ante la sociedad. Un nombre funciona como la primera carta de presentación ante los demás y define el sentido de pertenencia individual; nos separa del Otro, pone un límite a nuestra integridad personal, y nos ofrece el punto de partida desde donde construir la realidad (al menos, una “realidad” que podamos aceptar). En trastornos graves como la esquizofrenia o estados disociativos, la relación con el propio nombre y la propia identidad puede fragmentarse. El paciente puede sentir extrañeza (despersonalización) hacia su nombre o dejar de reconocerlo como propio. Para el zoon politikon que no tiene mas remedio que interaccionar en la red de codependencia de la sociedad humana, el nombre lleva asociado un identificador que permite al Estado y a las instituciones llevar un control demográfico, garantizando derechos civiles, obligaciones y herencias… Y cobrar un sueldo, pagar facturas y compras, disponer de una propiedad, acceder a un servicio o una facilidad… Vamos, que vivir sin un nombre legal o carecer de identidad oficial provoca la exclusión social y la imposibilidad de ejercer derechos fundamentales, y perder el nombre es perder el acceso a tu propio ser, pasando a convertirte en fantasma o espíritu. Un mal rollito impresionante

El webtoon original se serializó entre los años 2017 y 2020, creado por el artista Ludovico, bajo el nombre “Field Mouse” (“ratón campero”), inspirado por un cuento del folklore coreano (“la rata que comió una uña”), que cuenta la historia de una rata que se transforma en humano cuando consume las uñas recortadas de un paisano, al que roba no sólo su forma (el doppelgänger) sino todo su mundo (los recuerdos, la información…), su fuerza vital (jeonggi), y acaba desplazando.

Aparte del planteamiento inicial (un escritor famoso lleva años recluído, y sólo se conecta con el mundo a través de su móvil y un secretario) y algunas escenas, los guionistas han hecho un destrozo en la historia original. En el webtoon, el protagonista lleva diez años desaparecido porque estafó dinero (muuuuuuucho dinero) a un gangster prestamista, y lo escondió en cuentas de empresas fantasmas. En la serie, es que el pobrecito tiene un trauma espantoso (una madre enferma mental que se suicidó llevándose por delante al padre), y ha desarrollado una claustrofobia de tres años que lo tiene todo el día encerrado y empastillado.

Pues un día empiezan a pasar cosas. Su secretario no contesta. Su teléfono no lo reconoce. No puede acceder a su dinero. No puede conseguir comida, ni contactar con nadie. Cuando se arma de valor y sale al mundo exterior, comprueba ha sido borrado de la existencia. Una “rata” lo ha convertido en un fantasma que ronda desesperado por las calles.

Tan desesperado está que sólo se le ocurre pedir ayuda al mismo gangster al que estafó el dinero. Le promete que va a recuperar la pasta, si si, ayúdame a pillar a la rata y retomar mi vida y te devolveré ese dinero que tantos sudores te costó ganar (por ejemplo, enterrando vivos a tus “créditos fallidos”). No-Ja (lo oiréis como Noya) es un tipo criminal, pero como buen gangster es sobre todo un hombre de negocios, así que apuesta por asociarse al desgraciado. Que está claro que un pardillo así no va a durar en la calle, y si todo va bien podrá volver a contar fajos de billetes

Pues hala, aquí tenemos una buddy movie con dos tipos imposibles. El gangster es como mínimo un sociópata violento que reparte leña y la recibe. El escritor, un sinsorgo que a su vez tiene muchas cosas escondidas en el pasado (algunas conscientes, otras inconscientes), pero en cualquier caso tampoco es precisamente trigo limpio.

Con los capítulos, vamos averiguando los secretos del escritor, única manera de cazar a la rata, que va dejando miguitas, y enseguida intuímos que aquí hay mas que un simple robo de identidad: también se cocinó una venganza que ahora se sirve fría

Otro de los implicados es un inspector de policía con sus propios problemas. Está divorciándose porque su mujer le acusa de ser indiferente a los demás, y sobre todo con ella y su hija, y todo lo achaca a que, como se ha criado en un orfanato, “no sabe que es una familia”. Es que a los coreanos, eso de no tener padre y madre cuando se casan, les parece un pecado horrible. Como si el tener progenitores garantizara que están correctamente formados, jajajajajajajaja, vengaaaaaaaaaaa (dichosos confucianos)

El inspector de policía recibe un soplo sobre una fiambre que ha aparecido en el río, y acaba entrando en el lío, persiguiendo a uno, desconfiando del otro. El resto de polis no es que sean tontos, es que son unos simplones. A ver, si no es así el argumento no funciona, claro

Ay, que mal rollito, el pequeño gangster es otro salvaje mas astuto que inteligente…
… que ha aprendido muy bien las lecciones de su antiguo jefe. No-ja, prepárate a comer tierra

La serie tiene puntos fuertes y puntos débiles. Como el repetir una y otra vez el asunto de los “cambiazos de identidad” entre criminales y sintechos, a los que despojan de sus papeles. Una pena que en la serie no den más interés a este asunto, que en el webtoon es una viga maestra. Los tests de ADN y demás pruebas forenses no existen mas que al final y casi de casualidad para liarla con el pariente lejano (o será que es gente que nunca ha tenido material donde contrastar). Como había que comprimir 95 episodios del material original en 10 capítulos, han hecho y deshecho, incluído un despeje total de las partes mas sórdidas de la historia (que ya lo es bastante, ojo), y han desplazado el “gatillo” original desde un asunto de envidias a un triángulo amoroso que psssssssss. Al menos han respetado la brutalidad y suciedad de la violencia original, pero aparte de eso han pasado bastante suavizante. Eso si, los detalles del cómo y porqué van esparcidos y con cuentagotas, o estás concentrado o no te enteras de nada. Al final no sabes quien es la víctima, quien el culpable (eso si, No-ja es sincero de principio a fin, sólo tiene una cara y es la que quiere conservar)

Las actuaciones son, definitivamente, la parte mas interesante. El espectador distingue perfectamente (por su manera de vestir, de moverse, de hablar, de gestualizar…) entre el escritor a la carrera y la rata controladora (sus dos papeles, vuelta y vuelta). Si, a Ryu Jun Yeol lo conocimos como señor antiguo liado con alienígenas, y los rasgos tirando a ratoniles ayudan bastante, aunque le han dado un barnizado para que su personaje de agobiado borrado del mapa (originalmente, mucho mas antipático), sea menos repelente que el original.

Lee Kyu Hyung es un poli con rasgos que evocan a un Asperger. Repartió balas contra los zombies y asomó la garrita en el cuento del de nueve colas. Pero el que arrasa y nos tiene absortos es Sul Kyung Gu, aquí el gangster No-ja: superviviente, duro, brutal… Mas gesticulador que el frío asesino jefe, igual de amoral que el “conseguidor”, bestiajo como el agente especial… Im-pezionante en todos los papeles. Solo con estos tres ya merece la pena disculpar los tropezones

El asunto de los desgraciados robados de su identidad, que en la serie pasa casi de puntillas, es bastante sangrante. En Corea del Sur es una imagen frecuente ver los campamentos de homeless instalados por todas partes. Tiendas y chamizos instalados en calles y jardines, cuasicadáveres amontonados en los pasillos del Metro como víctimas de una catástrofe… Son invisibles, son estorbos, son fantasmas que huelen y a veces montan follones cuando se pelean con sus voces… enfermedad mental, alcoholismo y/o drogas, aumento brutal del precio de la vivienda, deudas inasumibles, pérdida de empleos, simple mala suerte… El Gobierno presume de que, al contrario que en el resto del mundo, su número está disminuyendo. Los que todos los días bregan con ellos (desde ONGs varias a las iglesias cristianas) se parten de risa con estas afirmaciones. No es que no haya, es que no los ves. Para ayudarles ha habido muchas iniciativas, y el gobierno presume de programas, donde se realojan en cuchitriles (que por cierto están desapareciendo) y tienen acceso a comida, lavandería, asistencia social… Un problema, un problemón que nadie quiere o puede resolver, acabando siempre en parches mas o menos hipócritas. Las bandas organizadas saben perfectamente cómo explotar estos yacimientos de datos inermes: una opción es el phising, donde capturan los documentos de los infelices que aun luchan por encontrar un empleo. O como en este caso, robarles lo último que les hace personas. Total, nadie está contandolos, ni mirándolos, ni hablando con ellos…

Una animada reunion de gente rústica, que tampoco tienes claro cómo se ha calentado tanto la cosa. Pero la cuestión es que están todos rodando por el suelo, con las hoces Josun (una herramienta tradicional que, como una astral, sirve para todo) dispuesto a hacer picadillo a un tipo que se niega a su reconversión en abono. Los personajes están colocados estratégicamente: una diagonal que empìeza en la cara del tipo que enseña los dientes y acaba en la mano armada, un tipo en el plano posterior para animar el fondo y otra línea de luces que dibuja el resto del invernaderoy funciona como un contraluz. Damos por hecho que la luz que ilumina los cuerpos sale de algunos focos arriba laterales (aunque puedes apostar a que emplearon reflectores y focos. La tonalidad magenta amortigua el rojo de la sangre y a la vez produce un efecto artificial y desagradable. Un poquito de amarillo arriba a la izquierda en el hueco y voilá! hecho. Por cierto, ojo al detalle de la chancleta a rayas en el extremo inferior derecho, voluntariamente cutre

Publicado por directoraymas

Apasionada por la fotografía. Mas de 40 años viendo cine de todo tipo y últimamente decidida a hacer sus incursiones en el asunto. Viajera siempre que puede, pudo y podrá. En la mesa lo mismo puede haber una tortilla de patatas que un wok de verduras o una selección de mezzes... Con semejantes antecedentes, solo podía organizar un blog ecléctico entre la curiosidad y el desparpajo

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