
A 34° y ya están los pobres coreanos asfixiados… cuando hagáis techo a los 43 como aquí, os vais a enterar de lo que vale un peine. Claro que allí lo que hace más pupa es la humedad, que llega al 70% y a veces supera el 80% , y muuuchas lluvias. O sea, saunita

Hala, pues vamos a buscar unas series tontorronas para ver entre ronquido y ronquido, que aunque tengas muchos agujeros de guión no nos hagan sudar, y nos reímos de los disparates, asegurado el happy end cuasiobligatorio

My Royal Nemesis (Wicked World; Wonderful New World; mi Némesis con Aires de Realeza): Típica serie de “viajes en el tiempo”, aquí el de una cortesana de la época Joseon (Kang Dan-shim, controvertida concubina que logró acumular tanto poder e influencia que fue considerada una amenaza para la corona), obligada a ingerir veneno por orden real, acusada de haber traído un cometa “de mal fario” a los cielos (una excusa como otra cualquiera)

Divertida sin pretensiones, y todo el mundo coincide en que los primeros episodios son brillantes y luego el guión se va haciendo más y más absurdo y chorras, con escenas mal resueltas, falta de lógica interna, y un episodio final que es para pegarles a todos. Como si una serie original de 10 episodios se hubiera alargado hasta los 14 con un guionista subcontratado y agobiado.

El tratamiento técnico, lo usual: colores brillantes, mucha luz, montaje dinámico… la protagonista (Im Ji Yeon) repite el estilo (que no el estilismo) de la periodista que le amargaba la vida al actor, aunque haciendo mas muecas de enfurruñada.

Como carnívoro del mundo de los negocios que pasa de corazón de hielo a tierno enamorada contamos con Heo Nam Joon, que ha aprendido a hacer muecas y gestos de comedia, y nos hace reír a gusto. Punto especial a su sufrido secretario (Yoon Byung Hee, siempre eficaz secundario), y seguro que reconocéis a la zorra de diez colas, a abuelita constante, el abuelo retorcido, el prestamista de Geumga Plaza… y suma y sigue (os suena el “rey” del culebrón que están rodando, a que si…).

La pena es que ni con semejante grupo de estupendos secundarios sale adelante el guión de la parte final

Perfect Crown (21st Century Grand Prince’s Wife; 21st Century Prince’s Wife; Wife of a 21st Century Prince): Pues aqui la Vuelta número…¿100?¿200? al cuento de Cenicienta, eso de la pobrecita que se enamora y casa con un príncipe azul. Solo que en este caso Cenicienta es una plebeya que dirige un muy exitoso negocio de objetos de lujo, que hace imagen de marca con su cuerpo serrano, y que ella solita vale un reino; El príncipe es un prisionero del palacio al que no le queda mas que el título, sus traumas y el agobio de salir de figurón en cuanto acto institucional, cultural y de caridad aparezca en su agenda; la boda, casi el principio del cuento, porque anda que no les quedan angustias que sufrir.

En una Corea alternativa con una monarquía institucional , la hija ilegítima del presidente de un gran conglomerado se ha tenido que buscar la vida desde jovencita, y ha construido su firma a base de inteligencia, sudor, sangre y lágrimas. Su padre y su hermanastro (que es un capullito de libro, perfecto complemento a la cabezahueca de su cuñada) la agobian exigiéndole casarse con algún hijo de chaebol (a cual más ceporro), y para esquivar la bala ofrece un matrimonio de conveniencia al Gran Príncipe, que tiene el mismo problema pero nada que hacer entre manos, a ver si la dejan en paz y encima suma puntos a su imagen de marca adquiriendo la condición de “pertenecer a la Casa Real”. El melancólico príncipe es el hermano pequeño del difunto rey, cuyo heredero es un niño atornillado por su madre (empeñada en ser la encarnación de la perfecta monarquía), y a pesar de estar obligado a vivir en la sombra hace lo que puede para proteger a su sobrino

Y lo más chapucero, el vals. Madre mía, si bailan peor que el señor Mariano puesto hasta arriba de sidra achampanada y cariñena. Encima, el guardarropía de uniformes del protagonista es infame. Si lo viera alguno de mis conocidos, lo corría a gorrazos. Pero hombre, ¿no pudisteis conseguir mejores uniformes en sastrería? ¿Me queréis decir que el Cornejo de Corea no tiene parafernalia militar, y habéis tenido que pillar ese mal disfraz en una tienda de todo a cien? El horror, el horror… con lo guapos que lucen los chicos en uniforme, y con lo alto y estirado que es el mozo, debería hacer una figura de esas que dejan a las damas (y muchos caballeros) en estado de shock babeando ante la pantalla

Amoave, la novia-esposa-feroz empresaria (IU, cantante, compositora, actriz, presentadora y modelo) es un personaje divertido, de mujer “empoderada” (que risión de palabro, por favor) o mejor dicho, PODEROSA, muy parecida al papel anterior de la actriz como directora del hotel de los fantasmas. El príncipe azul y mono está mas agobiado que cuando andaba liado con las destilerías clandestinas, pero le sigue faltando humor y soltura; está demasiado concentrado es ser una percha con ojos (y algo encorvado, porque es alto y flaco y eso pasa factura a la espalda, apúntalo, Byeon Woo Seok). Tambien tenemos a Clark Kent… digoooo el Primer Ministro, enamorado sin consuelo de la protagonista (Steve Noh, mono pero soso) y los dos estupendos, eficaces, maravillosos secretarios (Yoo Soo Bin, ayyyy mi soldadito de la frontera; Lee Yeon, la asesina novata). Y la reina madre (Gong Seung Yeon) andaaaaaa si esta estaba con los tres casamenteros

The Matchmakers (I Send Myself to You , Marriage Battle , Os Casamenteiros , Sending Me to You , The Battle of Marriage , The Matchmaker , The Wedding Battle , Wedding Contest): Y vamos ahora a por una comedia histórica de esas que la mitad de la gracia es el vestuario y la ambientación, y lo guapos que están ellos y ellas con trajes tradicionales. Claro, lo mejor de los guiones aquí está en la parte de comedia despiporrada, los anacronismos… pasaremos por alto pues las incongruencias del guión y los “hechos asombrosos”, lo que haga falta para que funcione el juguete

El es un tipo inteligente, muy inteligente, y guapo, si, si… aunque con un carácter tan agrio que le ha valido el apodo de “el hombre enfadado de Joseon” y le ha hecho famoso por gruñón y puritano. Es que el pobre, que fue el número 1 mas joven de las oposiciones del gobierno, tuvo la malísima suerte de ser elegido por la hija del rey como esposo. Lo que todo el mundo consideraría un golpe de suerte, para el fue como caerse de lo alto del tejado de palacio. No es que la chica le disgustara, que va… si hasta le caía bien y tal, pero la política de palacio le colocó de novio a la fuerza sin dejarle ejercer sus cualidades como administrador (porque un marido de princesita no podía ser funcionario).


Ni puede volver a casarse, ni puede optar a algún puesto… es un pasmarote que ocupa su tiempo (¡ocho años!) aprendiendo disciplinas por su cuenta y enviando memoriales a su suegro para que anule el matrimonio y lo deje libre (harrrrrto lo tiene al rey, harrrrtooooooo)

Ella es tambien viuda y noble, pobrecita. Que se casó y amó a su frágil marido, que tambien la adoraba, pero falleció dejándola atrapada en una familia política tradicional que la obligaba a ser sirvienta de su suegra (que es quien realmente controla la facción política opositora al rey) y abnegada mamá del heredero. Para sobrevivir, se ha buscado una doble vida que empieza cuando salta el muro de la casa día si y día tambien: casamentera de familias con posibles y vendedora de cosméticos. Ella se considera un “agente del amor”, y sólo hace combinaciones con parejas que están unidas por el “hilo rojo”

El rey, que tiene su propia agenda, se siente presionado por unos y otros, que aprovechan la excusa de que “la mala suerte del país viene de tener tantas solteronas” para amargarle la vida. Así que el buen señor une las dos partes del tandem y los envía a organizar la boda de las tres hermanas solteronas mas famosas, las hermanas Maeng.

Por el camino, los dos socios consiguen casar a las solteronas (aunque no con quien ellos creían), averiguar quien envenenó a la princesa, quien asesinó a la falsa suicida, que pasó con el hijo del ministro hacer otras parejas (aunque mas bien se hacen solas), rescatar al príncipe… si te descuidas, hacen hasta la reforma social (yo les hubiera apoyado: francamente el confucianismo es una canallada para las mujeres)

Los actores masculinos son un pelín teleñecos. Te ríes porque sus personajes son divertidos. El viudo sin estrenar (sospecho que es el campeón de los trabajos manuales) que cuando ve una pareja “de hilo rojo” sufre palpitaciones a ratos es tierno y a ratos, insufrible estirado en caliente (1,89 mide Ro Woon, viene de ser un boy group y casi siempre hace de niño mono). La viuda alegre de carácter burbujeante (a la cual, por un milagro de Dramalandia, le basta un poquito de maquillaje para que ni su hermano pueda reconocerla) sale de los líos a fuerza de energía (Cho Yi-Hyun, que al menos ha probado otros géneros). Opuesta a la suegra que con mano de hierro, sin guante de seda ni nada, controla los hilos (con lo guapa que es Park Ji-Young… no la reconocerías del pueblo misterioso). El criado (Min Gae-Duk) antes ha sido cocinero real, y en ambos la clava. Al rey lo entendemos perfectamente (Jo Han-Chul, anda que si lo tenemos visto… claro, con semejante carrerón…). El librero agobiado (Jung Seung-Kil) antes lo vimos haciendo despedidas de fantasmas.

Técnicamente bien realizada, brillante y colorida, con algunos pinitos en la fotografía y la realización (como ese “romper la cuarta pared” que los personajes aplican para explicarnos sus pensamientos al inicio de cada capítulo), al menos mantiene la calidad durante todos los episodios. No es la idea muy novedosa, lo sabemos, que en 2018 se estrenó la película “The Princess and the Matchmaker” (la princesa y el casamentero) con Lee Seung-gi (el rey mono) y Shim Eun-kyung : Cuenta la historia de la princesa Songhwa de la era Joseon, quien se rehusó a aceptar su destino de casarse con uno de los cuatro príncipes pretendientes considerados para tener una buena compatibilidad marital con ella, y que posteriormente escapó del palacio para encontrar al hombre que ella realmente amaba (si, estoy procediendo a bajarla, ahem…)


