Amor se escribe con H de Hojaldre

Cupid’s kitchen (La Cocina de Cupido, Cooking Tasting Loving , Heartbreak at the Tip of the Tongue): Hemos conseguido sobrevivir a la canícula, pero aun nos queda medio agosto para dormitar debajo de la novela que nos hemos llevado a la toalla en la piscina o la playa (o al sofá, pobretones, que somos unos pobretones). Necesitamos algo ligero y que nos alegre la vista, a ser posible fantasioso e incluso algo exagerado, que podamos tomarnos a risa las angustias de los personajes. Vamos, lo que se llama un makjang, definición que puede ser traducida como “irse demasiado de la pinza” o “ la ida de olla de los guionistas”. Argumentos exagerados, tirando a irreales, con demasiados deux ex machina, personajes que dan volantazos en su desarrollo, acontecimientos extremos que incluyen falsas identidades, confusiones a tutiplén, amnesia, asesinato, incesto, adulterio… en alegre sucesión, villanos en tropel a cual más caricaturesco… que no sabes si esto va serio o es un desmadre tongue in cheek. En vez de emocionarte cuando a los protagonistas les ocurren toda la colección de catastróficas desdichas, te entra la guasa.

Basada en la novela «The Heartbeat at the Tip of the Tongue», de Jiao Tang Dong Gua. La he pillado en la red traducida al inglés, la he ojeado, y anda que no cambia el cuento. En el relato original, el chef es ciego (y para nada indiferente a la presencia femenina), La acción transcurre en gran parte en Estados Unidos, cambian muchos personajes, los que permanecen han sido modificados…Aquí y allá cuelan en la serie escenas de sutil erotismo (abrazos cortando la comida, intercambio de camas y olisqueos del resto de olores corporales mutuo…)

Me preguntaréis que, si tan poca sustancia le he encontrado, que rayos hacía yo visionando sus 40 episodios (vale, son breves, de menos de 40 minutos cada uno) y sobre todo porqué lo incluyo en el blog. ¿Es que me he vuelto adicta a los c-dramas románticos y cotilleo cualquier cosa? Pero si encima la historia se deshilacha, técnicamente es correcta pero no asombrosa (flojeando a ratos, la tercera parte se ve montada al tuntún y tiene fallos de continuidad, incongruencias y mucho material de relleno), los actores hacen su función con dignidad escueta, no hay grandes escenarios o localizaciones apabullantes, muchas cosas están metidas con calzador… Pues todos esos problemas me-la-pelan. Esta NO ES UNA SERIE ROMANTICA, ni siquiera una de “relaciones humanas”. Lo que de verdad nos abruma, turba, perturba y conturba es la parte gastronómica.¡A las barricadas, digooooo a los fogones! apoteosis de planos cortos con fritos, caldos, cremas, espumas, emplatados, farseados… Los chinos no tienen reparos en alabar el acto de comer, y sus heroínas devoran condumios manteniendo una delgadez sorprendente. Luego en las escenas con figurantes se cuela mucha gente “del común” (dicho con cariño, ojo), y la gente luce caras redondas de luna llena con ojos apenas visibles, formas rotundas o flacos tirillas, bajitos y encorvados. Los vecinos que te encontrarías si viajaras a China y compartieras mesa en los chiringuitos al aire libre de mesitas y sillas de plástico donde devorar pinchitos, cangrejos en salsa y demás especialidades locales

Esta vez, toca Pigmalión entre cazuelas. Chef famoso (3 estrellas Michelin) y con un genio endemoniado (también famoso por ello) que por determinadas circunstancias (en este caso, ha perdido el sentido del gusto) debe reclutar a una aprendiza que le ayude a disimular.

Porque vamos… ¿te fiarías tu de un chef que es incapaz de detectar los sabores, aunque se le haya caído en la perola medio kilo de sal y el bote entero de tabasco? Yo tampoco, y menos con unos menús que te pueden costar el sueldo del mes. Entra en el juego aquí la protagonista, doncella redicha cuya mayor virtud es que tiene un sentido del gusto y una memoria del paladar excepcionales. Que haces una bechamel y te dice hasta en que prado han pastado las vacas (no es coña). Con el rollo de “te tortura, pero es por tu bien”, la aprendiza pasa las de Caín como interna en la casa, igual que su prima con su tutor (uffff, nunca me ha gustado este argumento… prefiero al sino-canadiense, que se va a pescar con su maestro). En la novela igual, lo del protagonista es puro maltrato (y en la novela, encima acoso sexual). Menudo modelo de conducta para las espectadoras chinas

Con las ganas que le teníamos a la Eliza de estamparle la tapa de la olla en esos morros de malazorra…”no pensaba que esto podía pasar o iba a ser tan rápido” ¡hijaeputa, con la que has liado!

Que si, que ya sabemos desde el principio que estos dos acabarán liados, y ella se volverá menos tonta, y el, menos capullo redomado. Por el camino y completando el electo salen la ex medio chiflada, patética e infantil (yo le veo hasta pintas de Cruella de Vil pelirroja, encima que mala es la actriz por dios), el doctor calzonazos, la madre dominante y manipuladora, el niñato-emo-gótico genialoide endiosado, el adversario supervillanodelamuerteperoalfinalno, (yo con este me divertía porque era teleñeco total), la prima envidiosa y amoral, el amigo buenazo pero descerebrado…Montones de villanos a cual mas desnortado y criminal, cuyos tejemanejes no son detectados (asombroso… si solo les falta poner anuncios…) y que (os meto spoiler) nunca son castigados como toca. Unas palabritas de arrepentimiento, unos pucheros, y hala, apañados…

Cocina sino-francesa. Medallon de carne de buey con cigalitas y setas de bosque. Menudo quebradero de cabeza
Naranjas rellenas de cangrejo. Ya sabéis que voy a meter este año en el menu de Nochevieja, Este plato se recuperó de los recetarios antíguos para una cumbre del G20. Aqui, la receta

 Y sólo porque los personajes eran tan guiñolescos que me han llamado la atención, porque lo que me tenía hipnotizada era LA COMIDA, su producción y su consumo. Si señores, los verdaderos protagonistas son los platos que van desfilando por la serie, realizados por los protagonistas o por algunos de los personajes secundarios. Así que no sólo hemos visto los platos presentados (que podemos buscar en Internet la receta), sino que en muchos casos se ha filmado el proceso. Hala, y aquí al otro lado de la pantalla salivando cual perro de Pavlov. Platos que son filmados con mimo desde los títulos de crédito, con una fotografía digna del mejor anuncio, y envolvente música estilo Enya. Vamos, pornofood total. En ocasiones me recordaba aquella serie que comentamos de Dating in the Kitchen, también estimuladora de las papilas. A veces, adelantaba el vídeo para saltarme las partes de enredo y desgracias varias para relamerme en las escenas de guisoteos, llegando a seguirlas con un PDF del Larousse de cocina en el móvil. Francamente, estar soportando un manejo de cámara como si fuera una serie policiaca, con abundantes zooms en las caras de los personajes (que ponían cara de hámster dramático) mientras soltaban discursos supuestamente impactantes… pseeeeeeee…. Y que sobran muchas escenas, caramba, o las han metido para estirar el chicle, o la financiación ha contado con un generoso aporte de la administración local para hacer promoción de las bondades del lugar donde se filmó (en Hangzhou). Lo cual no me extraña nada, viendo cómo se hacen panegíricos de la comida callejera de la zona y sus especialidades, se muestran los “mejores puntos turísticos” y ya ni te digo el numerito de ballet moderno que han colocado como secuencia final. (Creo que han sacado muchos figurantes de algunas academias de baile, porque está claro que es un regalito de lucimiento… como el complemento de degustación-danza moderna del episodio 8)

El pasar de habitación en habitación para hacer un flashback de explicación de los personajes… ¡eso lo he visto en un video clip de Elton John! Ah, pues tiene gracia, y el amigo tontorrón se da el gusto de hacer un poco de bailoteo… ¡caray, si es el guaperas alto de Psych-Hunter! Y esta vez con una colección de camisas que haría las delicias de los Manolos en sus momentos más fumados aylolailo, sigarritodelarrisa

Ah, pero que no os desanimen mis críticas si estáis pensando en verla. Se nota que ha sido generosamente regada con dinero, y las escenas donde éste se luce atraen la vista. También han conseguido meter escenas donde el humor y el buen oficio consiguen sacarnos las risas, como ese campamento para señoritos donde espabilan al señorito. ¡si señor, una mili como toca es lo que necesitan estos blandengues!. O la cena de las parejas en el episodio 10. Para que contaros de la aparición estelar de unas naranjas rellenas de cangrejo… ¡con virutas de jamón ibérico! O ese pulpo “Galician style”… Aplausos para los padres de la moza, mas frescachones que un granizado de limón (“Michelin, michelin… ¡esa no es una empresa de neumáticos?»)

Emplatar, el toque final

Por ahí leí en su día que para la serie contaron con un reconocido chef chino como asesor. Y ese es un detallazo: no solo se resolvieron las escenas de arte culinario con excelencia, sino que a veces son tan detalladas que puedes repetir la receta mas o menos adaptada en casa. Como los guisantes con foxnuts, las semillas de la planta acuática Euryale ferox (un tipo de nenúfar). Se usan bastante en la India, donde hacen harina con ella, o las comen cruda. En la serie, el malvado Boris da una lección sobre cómo hacer excelso un sencillo plato. Unos guisantes salteados con gambas, a los cuales, en la sartén, se les da una vuelta con un puñado de estas semillas rehidratadas, y al plato. Tanto me llamó la atención, que al día siguiente estaba yo en el supermercado chino pillando una bolsa. Una noche en remojo del puñado de bolitas blancas, y ahí que hice un salteado con bisaltos, tan aragoneses ellos, toma cocina fusión. Pues eso: id tomando nota de los trucos y las recetas. Está claro que eso de que la cochina china es un comistrajo barato para gustos poco exigentes lo tienen superadísimo. Y nos venden su producto tanto en su versión “restaurante de lujo” como en la cocina callejera, que es capaz de promover un turismo gastronómico que arrastra a los turistas a callejear por los tenderetes buscando nuevas sensaciones

Aprovechando que la casa del chef está llena de planos y alturas, hemos subido la cámara al segundo piso y nos hemos asomado a la barandilla. El suelo gris medio de la derecha sirve para recortar un poco la escena. Abajo, ente manchas de luz de diversa calidez (naranja de las luces externas de sodio, azuladas en los interiores) hemos elegido un trozo de suelo de color oscuro para colocar a la pareja. El vestido blanco de la mujer destaca entre tanta oscuridad (incluyendo el smoking del caballero) así que la colocamos delante para que se vea, y que no se muevan mucho que me descomponen el cuadro. Todos los elementos arquitectónicos envuelven a la pareja en una disposición circular. No iluminemos demasiado la escena, que quedaría demasiado artificial. Y a etalonar con el modelo teal and orange que tanto gusta en las películas actuales, y no digamos en las producciones chinas, porque juega con el concepto de opuestos, ying y yang, igual que estos dos personajes se han complementado a pesar de sus diferencias o quizás precisamente por ellas

Publicado por directoraymas

Apasionada por la fotografía. Mas de 40 años viendo cine de todo tipo y últimamente decidida a hacer sus incursiones en el asunto. Viajera siempre que puede, pudo y podrá. En la mesa lo mismo puede haber una tortilla de patatas que un wok de verduras o una selección de mezzes... Con semejantes antecedentes, solo podía organizar un blog ecléctico entre la curiosidad y el desparpajo

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1 comentario

  1. Si es que no hay nada como un fogón encendido para apaciguar humores diversos y lo bien que se lo pasan haciendo comiditas

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