J de… Japonesa

Akira Hamura: The World’s Most Unfortunate Private Investigator (Hamura Akira: Sekai de Mottemo Funna Tantei): No, no voy a extenderme mucho que tengo el codo cascado y ando tragando paracetamoles como el que zampa lacasitos. Esta vez toca una crónica breve como la propia serie.

Basada en la serie de novelas de «Hamura Akira» de Nanami Wakatake, que abarcan desde sus inicios de veinteañera a los cuarenta años floridos de curtida dama del crimen. Que raro se hace ver unas portadas tan kawai de las ediciones clásicas con unas tramas tan sórdidas en el interior…

El título lo dice todo, porque la pobre detective (con menos vocación que necesidad) lo cierto es que va de desastre en desastre y de golpe en golpe. Tan desafortunada como los detectives clásicos, que cuando no les traiciona la rubia les sale un cliente ful. Un noir urbano con versión japonesa de V.I. Warshawski ejerciendo de detective con medias de seda, o Kinsey Milhone recorriendo el alfabeto. Investigadoras privadas de naturaleza berroqueña, que dan y reciben, y no se andan con detallitos. No es la curtida japonesa una Petra Delicado ni una Amaia Salazar en el Baztán porque no está encajada en una organización tipo Policía Nacional o Guardia Civil, y tampoco anda por ahí buscando cerillas y bidones de gasolina como Lisbeth Salander, pero también lleva su maleta de amarguras a cuestas (y más que va a llevar cuando acabe la serie)

Una Bad Ass Woman, con botas de Dr. Martens, mochila a la espalda y aspecto de jovenzana (aunque ya se sabe que por allí las mujeres, a ojos occidentales, tienen rasgos de edad indefinida)

Venga, nos lo han chivado: Hamura tiene 34 años y ha pasado por bastantes trabajos para sobrevivir, aunque ahora está mas o menos estabilizada como empleada a tiempo parcial en una librería especializada en novela policiaca y de misterio (“The Murder Bear Bookshop”) , y para redondear el sueldo es la investigadora única y principal de la «Agencia de detectives del Oso Polar«, un negocio que el gerente de la tienda del piso de abajo comenzó en broma para darle mas interés al negocio.

El contacto con la policía es un ayudante de detective que es tan seco y hosco como ella. Tal para cual

La verdad es que, una vez acostumbrados a sus brusquedades, el caballero resulta sabrosón e interesante, y lo cierto es que parece evidente que no sólo está de parte de la detective colaborando en los casos, sino que la dama le hace tilín, tolón y rataplán. La dama, sin embargo, no quiere saber nada de compartir cama si no es con el gato que se le ha metido de okupa en la solución habitacional. En las novelas originales creo que el policía justito, justito sale en uno de los libros, pero aquí le han dado más papel.

La guasa la pone la troupe de aficionados al misterio que tienen su punto de reunión en la librería. Era eso, o dedicarse al asesinato como una de las bellas artes

El estilo de interpretación de los actores japoneses… pues hay que acostumbrarse. Comparados con los coreanos, resultan fríos y muy contenidos. Todo en voz templada, casi cuchichetes, y solo los secundarios chisposos son más animados. La actriz principal (Shishido Kavka) tiene sobre todo un CV de batería y cantante, así que por la pantalla poco se le ha visto. El actor que le da la réplica (Mamiya Shotaro, que empezó como modelo y enseguida se recicló en la interpretación) no ha parado de trabajar. Que si dramas, que si películas… la realización, aunque sobria, está muy bien hecha, con fotografía que recuerda a las películas clásicas, y la iluminación respeta la apariencia de la «luz real» de las habitaciones, aprovechando ventanas y lámparas para modelar las figuras, como en la fotografía de retrato, con su luz lateral (que no contraluz) y dejando los fondos difusos pero bastante enfocados

La BSO también tiene mucho de jazz, así que para acompañar os dejo aquí un disco muy adecuado para tomar un Sakura Martini (75 ml de sake, 30 ml de ginebra, unas gotas de marrasquino, añadimos hielo, removemos y adornamos con una flor de cerezo – a ser posible, secada en sal, y si no tal cual-) ) mientras vigilamos la floración de los arbolitos
Aqui el director de fotografía ha trabajado la escena con el reloj en la mano para aprovechar la luz del atardecer en un café (los japoneses usan con soltura los rodajes en entornos reales, lo cual, aunque incómodo para las planificaciones, le da mucha vidilla a las escenas). El contraluz cinematográfico es totalmente natural, el etalonaje ha rescatado todo el calor del atardecr (aunque ojo, bien podría estar grabado por la mañana temprano, esos color grading tan controlados y necesarios…). La luz en el suelo dibuja el triángulo del punto de fuga, aunque los personajes no están en el centro, y podrian haberse escapado de un cuadro apócrifo de Hopper (¿»Aves del ocaso»?). La lámpara y la rama florida desenfocadas de primer plano aportan profundidad y separan aun mas a la pareja del entorno. Están «recogidos» porque su conversación tiene que ser discreta

Publicado por directoraymas

Apasionada por la fotografía. Mas de 40 años viendo cine de todo tipo y últimamente decidida a hacer sus incursiones en el asunto. Viajera siempre que puede, pudo y podrá. En la mesa lo mismo puede haber una tortilla de patatas que un wok de verduras o una selección de mezzes... Con semejantes antecedentes, solo podía organizar un blog ecléctico entre la curiosidad y el desparpajo

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