Extraños en un desierto

Remnats of Gold: Con el calor aplatanador que hemos sufrido aun en septiembre, no había mas energía que emplear, así que hemos dedicado las tardes de sombra y botijo a disfrutar una serie china fantasy que nos ha divertido mucho. Porque si, lo afirmamos desde el principio: esta serie ha sido una sorpresa, nadie le ha dado mucho bombo pero está muy bien. Acción, paisajes, personajes deslumbrantes… Que no necesitamos mas para quedarnos embobados.

A ver, una serie cuyo desarrollo está localizado a medias entre el paisaje desértico y los puestos de frontera cual pueblecito de Sonora o Texas, pero con camellos bactrianos, nos engancha el ojillo.
Os cuento un poco sobre el origen, que se basa muyyyyyy levemente en una novela de Gu Long, Flying Eagle over the Great Land (大地飛鷹) (Dàdì Fēiyīng) de 1977
del cual se hicieron dos películas en los años 90: Big Land, Flying Eagles (wuxia de bajo presupuesto que es una cosa rara por donde la pilles) y Land of the Condors (adaptación de Hong Kong… ¿cóndores? ¿en Asia?¿locualo?)

Pues de la novela del escritor a la serie que tenemos aquí, apenas quedan cuatro palos: el mcguffin, los personajes tremebundos, el desierto y poco mas. De un espadachín aventurero a una mujer vengadora, menudo remake, lo han rehecho entero

Y empieza con una expedición con un diputado al frente (venga, lo traducimos por delegado) de un destacamento de civiles de dudoso pelaje, con un jefe greñudo y mala bestia, que llega a una posada-punto de avituallamiento- pozo Lienyang (único punto de agua en chorrocientos kilómetros a la redonda) en un desierto poblachón (que paradoja… Pero es que no hay nadie, solo el posadero y un chaval flaco medio en porretas).

La cosa es que si, que no, a todos les entra un delirio furioso que les hace ver en los demás a demonios y monstruos que les atacan, y claro, tienen que defenderse. Total, se matan entre ellos con entusiasmo. Y lo mismo les pasa a una escolta que había sido contratada por el diputado: toda la familia, que se dedicaba al negocio de la protección, sucumbe a la locura. La matanza es investigada por un probo funcionario, alférez imperial de séptimo grado superior (algo de lo cual está muy orgulloso), y aparece para colmo una señora que es la eterna enfermita con asombrosa resistencia, única superviviente de la matanza de la familia-escolta (y eso porque la habian casado con un tipo raro en otro condado), que busca respuestas y venganza; añadamos al supuesto mercader que exhuda testosterona y nos tiene intrigadisimos

Toda la trama se desarrolla yendo y viniendo del pozo, el fuerte Shiquan, la posta Heinsong y el desierto arriba y abajo. Cinco personajes en busca de un autor o mejor dicho, de un psicoanalista, dominados por la codicia (o cosas parecidas) a cuenta de un tesoro oculto: 300.000 taels de oro que escondió hace años un alto cargo de la corte en el desierto del Noroeste de China en los primeros años de la dinastía Ming (esa que cantaba Franco Battiato) y nunca vino a buscar. Y van de allá para acá peleándose, asociándose, luchando y traicionándose: el ddelegado adicto al lujo que no quiere pasar su vida en semejante erial, el jefe de bandidos sin peluquero de confianza, el funcionario dedicado, una frágil mujer que resulta ser mas letal que un escorpión y a su vez inmune a todos (cortesía de la mala baba de su ex) y el tipo raro, neutral caótico, que nunca tenemos claro de que lado está, que tampoco parece especialmente interesado en el oro (y sí en los que están dejándose la piel por encontrarlo).
Acompañados de personajes secundarios que tienen por si solos entidad suficiente para resultar arbotantes de las tramas principales: el forense retorcido, la doncella peleona, el sufrido soldado, el demonio Qin (que en realidad son dos, hombre y mujer), el guardian del pozo y su hijo… ¿os he dicho ya que hay camellos?

Una colección de gente extraña, extraños entre sí, que está intentando decidir porqué quieren vivir y sobre todo evitar morir.  La serie, no demasiado larga (para lo que suelen ser estos c-dramas) es mas bien un estudio humano disfrazado de caza del tesoro. Bien realizada, bien escrita, bien actuada… El oro es mas bien un test de la personalidad que no es que enloquezca a los personajes, es que les abre las puerta a los demonios que (todos) llevamos dentro, los desnuda de sus mentiras (las que cuentan, las que se cuentan), y eso da miedito. Es lo que tienen los desiertos, que no tienes donde esconderte. Hay quien lo etiqueta de obra maestra (a ver, un poco exagerao) y de “vandalismo emocional”, porque nos quita todo lo que de “bonito” tienen estas series. Cuanto mas te fijas, mas se descubren capas de sombras y verdades, los territorios moralmente grises. El diálogo y el comportamiento pueden resultar a veces extrañamente áspero y a veces absurdo, pero es que en la vida real son así: la gente toma malas decisiones, se tropieza hablando, deja cosas en suspenso, duda, divaga, suelta frases a destiempo, viaja a caballo o en camello… Mola hasta la banda sonora, una especie de cruce entre las obras de Enrio Morricone (sin silbidito) y el Khoomi, el canto diafónico gutural mogol

La pre-producción duró dos meses buscando localizaciones (sobre todo en la Montaña Dunhuang Mingsha , Guazhou y Aksay) y acondicionándolas. La filmación fue dura, muy dura, porque aprovecharon lo mas álgido del verano, y el termómetro se ponia a más de 40 grados por el día y unos 20 por la noche. Echale encima el atrezzo y vestuario, y la cantidad de escenas de acción. Y las frecuentes tormentas de arena. Los que mejor lo llevaban eran los camellos

Casi podrían hacer otra serie sólo con la vida del escritor de la novela original. Gu Long es el pseudónimo de un señor nacido en Hong Kong en 1938, y que poco después se trasladó a Taiwan, donde sobrevivó escribiendo novelas a destajo para conseguir su cuenco de arroz. Llevaba como un volatinero de los platillos varias serializaciones, que se publicaron en muchos periódicos y revistas incluyendo United Daily News, China Times y Central Daily News. Aun así, sus errores e inconsistencias en las tramas no impidieron que se hiciera popular y pudiera, en los años 60 y 70, evolucionar e introducir complejos análisis psicológicos modernos, elementos literarios occidentales y exploraciones de los temas moralmente ambíguos. El momento central de la madurez de Gu Long llegó en 1980, cuando por una discusión entre egos acabó con el ataque de dos fans de un actor, que le hirieron de gravedad en la mano derecha, y si no es por sus amigos no la cuenta. Transfusiones contaminadas, hepatitis al canto, matrimonios fallidos, fracasos en sus inversiones, alcoholismo, decadencia orgánica y muerte por sangrado de varices esofágicas de origen cirrótico. Sus amigos metieron en el ataud 48 botellas de cognac XO. Si esto no es para hacer una peli…

Todo estas cosas ocurren en el Jianghu, en chino “ríos y lagos”, que en la cultura popular se refiere a un mundo social alternativo y clandestino, con magia a porrillo y donde el conocimiento de las artes marciales se extiende a habilidades heróicas y sobrenaturales, donde corretean espadachines, luchadores de artes marciales, proscritos y marginados, regido por un código de honor donde se valoran las promesas, la hermandad y la ayuda mutua (aunque ser decente no te garantiza que sobrevivas). Es el escenario principal de los géneros wuxia y xianxia (el wuxia se centra en artes marciales humanas y realistas, mientras que el xianxia incluye magia/taoísmo, mitología y la búsqueda de la inmortalidad).

Tambien se le llama «cocina jianghu» a un tipo de comida callejera buena, bonita y barata, que debe llenar la barriga de los trabajadores de Chongqing, y se ha extendido como concepto a otras zonas.
Bueno, pues esto es lo que tradicionalmente se ha llamado el efecto «noche americana», y que tan bien nos explicaba Truffaut en aquella deliciosa película, llena de amor al cine y sus currantes. Grabar de día (a ser posible con un sol vertical, para dejar unas sombras duras y definidas), cerrar el diafragma (para que quede oscuro) y meterle un filtro azul, imitando la luz de la luna. Un recurso desarrollado para los primeros tiempos del cine, cuando los medios eran lo que eran, y no dejaban grabar por la noche. Hoy las limitaciones son sobretodo de horarios laborales, y total en la postproducción se puede etalonar y colorear como te dé la gana lo que has grabado. Convencionalmente, se considera que la iluminación lunar es azulada y fría (aunque en la realidad tire mas a grises). Y encima, llevamos la maldición de la saturación de los colores, así que se les ha disparado el rango de la imagen. Empezaron con una base que saturaron a gustito y luego le pusieron el filtro con el ordenador. Aun así, intentaron que no fuera muy irreal: la arena por la noche parece «blanca», las telas claras azulean y los azules tienden al negro. El personaje está en una diagonal con un punto de vista elevado para aislarlo del entorno, que no aparezcan muros ni puertas que distrigan

Publicado por directoraymas

Apasionada por la fotografía. Mas de 40 años viendo cine de todo tipo y últimamente decidida a hacer sus incursiones en el asunto. Viajera siempre que puede, pudo y podrá. En la mesa lo mismo puede haber una tortilla de patatas que un wok de verduras o una selección de mezzes... Con semejantes antecedentes, solo podía organizar un blog ecléctico entre la curiosidad y el desparpajo

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