
Mind Jumper: Le eché el ojo por dos detalles de la presentación: uno, que es una producción de Singapur (aunque en las páginas de descargas y comentarios la etiquetan incorrectamente como china). Dos, que la protagonista es una contable autista adulta. Sobre la representación de un personaje autista, no sé si es una buena figuración o un disparate basado en los prejuicios de los espectadores (habrá que pedir asesoramiento a los que realmente conocen ese mundo, se abre el turno de correcciones). Pero para un producto realizado en uno de los países asiáticos más ferozmente competitivos, el ofrecer una imagen positiva y aun alabable de una persona neurodivergente es toda una pica en Flandes… digo Malasia. Lo siento si la palabreja es una pedrada en la retina, pero me niego a llamar «discapacitada» a este personaje que, superpoderes aparte, es inteligentísima, valiente, sufrida, decente, muy formada, muy eficaz en su trabajo, y ha podido superar la muerte de su marido (que la adoraba) y criar junto a su madre a un niño más espabilado que un ratón colorado. Ella simplemente necesita su espacio para hacer las cosas a su manera, pero nada de falsa compasión paternalista

Total, que por una carambola y esas vueltas que da la vida, acaba trabajando en una empresa privada subcontratada por el Gobierno para investigar crímenes económicos. Esto, así dicho, parece superaburrido, pero la cosa se anima, claro, porque detrás de la pasta hay mucha maldad, y detrás de muchos crímenes hay pasta. Para deleite del personal, los intríngulis de los delitos financieros están bastante bien explicados, comprensibles hasta para profanos, como la muy didáctica exposición de la corrupción de las compañías farmacéuticas de un arco de tres episodios. Dado que el mantra repetido por el Gobierno singapurense es que allí «todo el mundo puede tener una vida decente si se esfuerza, no existen motivos para cometer crímenes por pobreza o necesidad», sólo la avaricia o la corrupción moral puede provocar que haya delitos. Ahem, ahem… igual al productor le apretaron las tuercas un poquito cuando se emitió la serie, qué es eso de que algunos personajes se hayan pringado en cosas raras para poder simplemente sobrevivir a la rueda de las exigencias económicas (por ejemplo, poder comprar una casita cómoda de planta baja para retirarse en unos años con su anciana madre). No siempre los peores malos son castigados, y no siempre los malvados lo son por su pervensión innata, a veces simplemente son víctimas de las convenciones sociales. A algún censor del férreo paternalismo del Gobierno se le han debido erizar los pelos del cogote.. ¿Habrá segunda temporada?¿Serán los supervillanos, como parece, una especie de secta japonesa? Uyyyyyyyy cómo me lo han dejadooooooo

Simpaticona, sencilla de seguir… Técnicamente correcta sin mas, con algunos defectos evidentes; la BSO está horriblemente colocada en los cortes, intermedios y algunas escenas, aunque la música en sí no sea mala (ni especialmente memorable, un apaño sin más). El argumento general va a trompicones, aunque cada caso se desgrane con cuidado (lo dicho, se entiende muy bien la movida financiera). Los actores no tienen pegas: Joanne Peh ya hizo un papel parecido en una serie anterior (Mind Game, de 2015), y James Seah ha echado los dientes en Sing-Dramas románticos, militares, históricos y lo que le echaran.

Para los que acaban de descubrir Singapur en el mapa, como algún cráneo privilegiado de nuestros dirigentes, les habrán llamado la atención los dos reclamos que trompetea el gobierno de esta ciudad-estado: la decidida seguridad ciudadana y su exquisita limpieza. Claro que todo esto tiene un precio… mayormente, que es un estado policial, te fríen a multas y te vigilan hasta si vas al baño y no tiras de la cadena. Literalmente. Como yo soy bastante escéptica en eso de aplicar soluciones blindadas y únicas a todas las situaciones, dudo mucho que la exitosa política económica de un país de poco mas de 5 millones de habitantes (mas o menos, como la provincia de Barcelona) empaquetados en un territorio del tamaño de Albuquerque (la extremeña, no la americana), situada en un estrecho que es clave en el tráfico marítimo de una zona caliente económica y con semejantes vecinos, pueda servir para un país como España. Y qué decir de la educación… que si, que hay muchas cosas buenas que estudiar y copiar, pero creer que TODO el éxito reside en la obligación de un bilingüismo inglés- malayo, chino estándar o mandarín y tamil (todos ellos oficiales) es muy simplista. De hecho, el propio actor de esta película lamentaba que ha tenido problemas en su carrera por no dominar el mandarín (que le era mas útil que el inglés, poderoso vecino tienen). Y menuda presión mete sobre sus estudiantes… terrorífica. Para la conomía de Singapur, esa dependencia de China es su mayor fuerza y también su talón de Aquiles. Quizás la potencia y la capacidad de resiliencia de este minipaís esté sobre todo en su melting pot de etnias, idiomas, religiones, ideas… representado por la comida, esos street food halls con docenas de puestecillos alineados para ofrecer sus cocinas diversas multiétnicas, y donde todo el mundo peregrina de barra en barra encargando platillos en alegre batiburrillo, que luego comparte pacíficamente en la mesas centrales comunales. Aunque les copien fuera, no será lo mismo, porque es condición imprescindible que los clientes sean también igual de tranquilos, educados, pacíficos y limpios.

Y que lo digas, prohibido comer chicle, que se manchan las aceras XD
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Apenas la he seguido pero si la has elegido por algo sera
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