Animalitos y animaladas

Hwayugi (A Korean Odyssey): Una serie de elementos fantásticos propias del folklore chino, puestos al día. Madre mía, qué bien saben estos guionistas (concretamente, son dos hermanas famosas por eso mismo) coger los materiales originales tradicionales, darles la vuelta de arriba abajo y rehacer una nueva historia. Me chirrían los dientes de envidia porque, con la riquísima tradición que tenemos en España, aquí no saben (o no pueden, o no les dá la gana) de bucear en el folklore propio para escribir maravillosos guiones, y cuando se atreven prefieren usar como fuentes relatos e historias de bases en el comic americano o relatos de literatura moderna, en vez de volver a las fuentes etnográficas. Caramba, como si el padre Coloma no hubiera dejado material. Pero si te vas a una biblioteca etnográfica con un portátil, un bocadillo de jamón y dos botellas de zurracapote, y sales con argumentos para inundar las productoras. Que no es caspa, señores, sacudámonos los complejos y reconozcamos que Vladímir Propp ya nos dejó una buena línea de siembra, y que folkoristas como Galán Bergua o Caro Baroja (por citar a dos titanes) deberían ser fuentes que manan para rellenar cabezas pensantes

Con ustedes, Sun Wu-Kong, el rey mono original. Muy discretito el…

Porque esta serie es un reloaded de una historia clásica, tan conocida en Oriente como el Quijote o el 1080 Recetas de Cocina aquí: Viaje al Oeste o Peregrinación al Oeste (chino tradicional: 西遊記; pinyin: Xī Yóu Jì) es una de las cuatro obras clásicas grandiosas de la literatura china. Publicada el año 1590, tradicionalmente se la asocia con el erudito Wu Cheng’en. La historia narra las aventuras del monje budista Xuanzang (602-664) en una peregrinación a la India para conseguir unos textos religiosos, acompañado de tres demonios: un mono, un cerdo y un duende del agua. Sobre este texto se han hecho innumerables versiones en cuentos cortos y largos, películas, series, manhuas… (por cierto, si pilláis la película china de 2016 es divertida, sin pretensiones y con muuuuchos efectos especiales, fenomenal para un finde encerrados entre frentes atlánticos invernales, y reconoceréis muchos de los personajes de la serie)

Aqui, cuando todavía quería comerse a la protagonista en sentido literal y pasando muuuucho frio. Claro, lo repite varias veces, el nació en un volcán, el invierno de Seúl lo está dejando hecho polvo. La terracita de la chica me chifla, cuando nos cambiemos de casa le voy a convencer a Paco de buscar algo así que tiene mucho juego

Otra pequeña aclaración: en el taoísmo y budismo, los demonios no son intrínsecamente malignos, como se (mal)traduce en Occidente. Representan a las fuerzas caóticas y básicas, los impulsos, los instintos… son el contrapeso a los dioses, que son estáticos, quietistas y pasivos. Ambos se complementan y necesitan para crear el Tao. Un mundo sin demonios es un mundo inmóvil y muerto, igual que un mundo sin dioses es caótico y desintegrado, ambos atrapados en su incapacidad para ascender. El Tao necesita ese equilibrio dinámico para no quedar consumido en la entropía. Por eso los demonios de este k-drama son capaces de mostrar actitudes positivas como el amor, la capacidad de sacrificio, la estrategia, la apreciación de la belleza… Toda esa energía encauzada y combinada es capaz no sólo de trascenderse a sí misma, sino de regenerar el mundo

El personaje principal definitivamente nos recuerda que simio es, y como tal se comporta. Ropa extravagante y llamativa, el abrigo de pieles (como el pelaje de un mono), su falta de control y desinhibido hedonismo…

A lo largo del drama, y según el personaje de Sun Wu-Kong va depurándose, su aspecto y gesticulación pasa de ser tirando a “simiesca” a más humana. Su vestuario se hace elegante, deja la ropa estrafalaria por conjuntos de fina sastrería (aunque el estilo de la moda Gangnam nos choque a los occidentales), y cuanto más serio se pone, más guapo resulta. Atractivo lo es desde el principio, por el desparpajo y el salero, pero poco a poco va asomando un caballero la mar de interesante y pinturero, que se toma sus aguas de Seltz en la barra del club con pose de modelo y se revuelve celosote cuando aparece otro competidor. En los relatos originales (como en su encarnación india, Hanuman) el rey mono es capaz de alborotar cielo y tierra, contumaz y follonero, y si se mete a pedir la petaca del cura se queda con la petaca, la sotana y la iglesia entera. Ya subió a los Cielos a enredar con unos melocotones, qué no hará en los Infiernos para salirse con la suya…

La serie está llena de detalles que un coreano capta a la primera y enriquecen el guion (y aquí no nos coscamos). Como el gesto displicente con el que llama al villano para hablar con él, con la palma hacia arriba: así se llama a los perros en Corea, ven chucho. Para llamar a una persona se emplea la palma hacia abajo SIEMPRE. Un insulto bien colocado en un plano que dice muchas cosas sobre la falta de escrúpulos del villano (que se deja insultar a cambio de lograr el contacto) y la demostración de superioridad del “hermano mayor”

La protagonista (versión femenina del monje budista original, protegida por el rey mono) aunque es voluntariosa, espabilada, sacrificada y tal tiene un punto ciego en lo de creer que la culpa de todo lo que le pasa es porque se ha topado con el demonio-mono. Que no, mujer, que tu ya eras rarita de serie…y si, el mono está loquito por tí sin trampa ni cartón desde mmm veamos… el capítulo cinco o seis a ojo de buen cubero. Pero como en el fondo eres una insegura, no sumas dos y dos y te dejas llevar por los discursitos macarras

El demonio-cerdo, ese PK con el que nunca sabes si va a Rolex o a setas, es talmente el hijo putativo de Paco Clavel.

El cerdo queda redimido por el amor filial que muestra hacia la chica-cadáver (otra actriz que hace un doble papel fenomenal) y el ambiguo jueguecito con el pulpo, que está intentando hacerse con el control de un cuerpo sin tentáculos pero con tetas y culo (escenas que remiten a las películas clásicas del «cambio de cuerpos»). Yo que el pulpo le hubiera echado la ventosa al General Invierno-heladero por el día y al Hada del Verano-barista por la noche, que ya se sabe que los cefalópodos le dan a todo, todo, todo (incluidas esposas de pescadores necesitadas).

El Rey-demonio ¡ay torito bravo! se nos hace simpático, aunque su entrada sea la de un Risto Mejide al otro lado del espejo, lleno de tics. Ojo, el mismo avisa que todo el numerito es para ganar audiencia de su programa, una payasada bien calculada. Cuando se pone serio, se pone MUY serio

Bien filmada, muy bien interpretada, los FX necesarios (excepto las máscaras de gorila de los espíritus del mal de los primeros capítulos, sospecho que no les dió tiempo a los chicos del CGI de terminar de afinarlos), y la vuelta de tuerca a los tópicos del relato original como ese brazalete dorado (otra puesta al día de la diadema coercitiva).

Y aquí cuando por fin se la come. o ella a el, que la señora no es una nena y la pobre no ha tenido ni novio ni pareja ni nada hasta entonces… Viene de un plano desenfocado con el caballero a veinte uñas encima, unos cuantos planos de la habitación con la cama desordenada y la ropa tirada, el hielo de la copa que se funde, voces suaves… vamos, la relajación del postpartido, que ha sido de supercopa.

La BSO original me gustó mucho, es amplia y variada y no aburre (ya elegí un tema en el post de canciones, el de let me out). Varios temas bien colocados y abundante música incidental, incluyendo un guiño a Edith Piaf

La secuencia analizada: toda la imagen se decolora de un sepia nostálgico (se supone que es un documental de la época de la invasión japonesa) a un B/N de película antigua con entorno inmovilizado, escena suspendida, donde la pareja (que conserva un color en una paleta de sepias y carmelita) avanza por el centro con la luz tras ellos. Según se mueven, surgen llamas rojas y amarilla (extensión de la paleta cálida) que aportan el contraluz, equilibrado la suave luz azulada de relleno. ¿Quién dijo que las fotografías en B/N con un solo elemento coloreado son cursis y obvias? pues todo depende de cómo las manejes, aquí está completamente justificada

A la caza del zombi selvático

The Search (2020): una serie de las denominadas «military thriller drama«. En realidad, lo del zombi rabioso es sólo una excusa para montar el lío (qué obsesionados están los coreanos por los zombis últimamente… debe haber ofertas de 2×1, y si te llevas un palé te hacen socio del club de compras)

Aquí es donde se empezó a liar la cosa años antes. Entonces aún iban poco menos que de campo y playa, comparado con los equipamientos que se ven posteriormente en la serie.

Excelente producto técnicamente, y ojo que no es fácil filmar en las zonas arboladas: los fuertes contrastes y las manchas de luz y de sombra que aparecen y desaparecen en los planos; buscar medios de destacar y localizar a unos actores que van… eso, vestidos de camuflaje… pues tiene su miga. La cabecera, con esas imágenes verde radar y esas luces láser alienígenas, me ha gustado, como la sintonía hecha a base de sonidos ambientales

Ojito a las escenas del partido de baloncesto al principio para «presentarnos al equipo» y «mira que sanotes y majetes son los reclutas coreanos». Excusas, excusas…

Buenas interpretaciones… aunque del lote de soldaditos en traje de faena solo reconozco al capitán (flaco pegado a una napia, pálido porque «no le da la luz», insinuación de su turbio quehacer ) y al protagonista (porque lleva un perro adjunto -uno detrás de otro, el original y la abueleta con la que le toca acabar el trabajo-). Los personajes del pueblo son mas fáciles de identificar individualmente (el alcalde es muy buen alcalde y manda lo que le dice la jefa, que sabe lo que hace… así me gusta, buena dinámica)

Cuando tu ex no sólo es tu ex sino que encima de volver a encontrártela en el curro, tiene mas grado que tu y es una badass de cuidado. Eso si, muy fina ella se pinta el morrete para ir a las misiones peligrosas. Que lo coqueto no quita lo valiente

Mooooola todo el arsenal, los equipamientos y las escenas de «pilla al bicho que corre que se las pela». El contraste entre los ultrasofisticados soldados del sur y los patateros pobretones del norte (incluso en «época actual», que solo les falta llevar mosquetones y alpargatas), es curioso. Que luego ves otras series y sólo los distingues por la insignia, pero aquí han usado ese recurso para no liarnos.

Perretes bien educados y mas listos que los ratones colorados. Y buena escena al principio, cuando el entrenador «presenta formalmente» los perros a sus compañeros del equipo. No son animalitos de compañía, son trabajadores de cuatro patas que necesitan su protocolo

El guión está bien, varias subtramas e historias enlazadas (en el pueblo de la zona fronteriza, el bosque, el laboratorio…), aunque hay alguna cosa que no sé si es que no entiendo la traducción, me faltan datos o se las han sacado del casco de camuflaje.

Supongo que los espectadores verán la serie y empezarán a contar sus propias batallitas de la mili cual abuelos Cebolleta: pues cuando yo estuve reclutado, no teníamos esas cosas, joer con drones paquí pallá, que cuando había que patrullar nos pateábamos hasta la última piedra, y teníamos un sargento que era un mamonazo como el tonto ese, pero también un teniente muy majo bla bla bla…

Intrigas y politiqueos sustanciosos que empiezan y terminan en la zona desmilitarizada; las cosas que se hacen mal acaban pasando factura incluso veinte años más tarde. Al final, como siempre, si te metes en política a mamonear acabas pudriendo todo, los auténticos soldados se redimen por el sacrificio y la colaboración civil-militar en equipo es la única estrategia posible

Incluso en una producción tan poco dedicada al preciosismo visual, es posible encontrar buenas imágenes. Un etalonado en gamas gris y verde (militar, of course), sin colores en contraste, tan solo los toques del color cetrino de la cara y las manos (encima el actor está morenito y tiene una piel fantástica de fotografiar), una iluminación natural completamente lateral apenas compensada en las sombras (insinuación de lo que acecha «fuera de la luz», o sea lo que le están organizando al pobre mozo en los despachos), y esa sombra de la ventana que le apunta al corazón como una lanza. El cuadro de la pared no está mal, porque luego el actor va a girar y tumbarse en la cama, con lo que en la secuencia se va a alcanzar un nuevo equilibrio a base de poner los blancos bien repartidos (ventana/almohada y cabecero/pies). Otra vez citas directas del pintor danés Vilhelm Hammershøi (1864-1910) y Edward Hopper (por cierto, hay unas interesantes conferencias online sobre la mutua influencia entre este pintor americano y la mirada cinematográfica). De hecho, si no fuera por la ropa, este fotograma podría encajar directamente en la película de Lady Macbeth (2016).

Al enemigo, ni agua

Age of Shadows (el Imperio de las Sombras): os prometo que en el primer resumen que leí de esta película ponía que estaba encuadrada en el “cine de gangters de los años 20”. Pues si que se había enterado el crítico de qué iba la historia… debió ver el cartel y pensó: ah, una de esas. Metralletas y tal. No pasó ni de la contraportada del vídeo.

Gran producción que llegó a estar nominada para los Oscars. Que no le falta un alfiler en ambientación, oyes. Y la parte técnica, chachipiruli. Palomitas gourmet

Pues no, en realidad es un cine de acción y espías ambientada en los años de la ocupación japonesa de los años 20 y los movimientos de la resistencia. Que se las tuvieron tiesas… Aquí etiquetaríamos esta peli de patriotera y sesgada, porque no sale un japonés bueno. Ni medio decente. Ni siquiera humanoide.

Este hombre, si no recibe una paliza, parece que no se gana el sueldo.  

Y peor, los colaboracionistas que sacaban tajada. Y por debajo de ellos, los políticos que dejaron el país y sus paisanos en la estacada.

Otra buena toma, el director de fotografía estaba graciosillo. Ese fondo de una imagen famosa es como un acompañamiento de los movimientos de los actores. El actor del fondo (coreano) levanta el torso (asciende) y recibe una luz «de mariposa» mientras el de primer plano (japonés) se inclina. Igual que las olas tras ellos. El asunto se anima y amenaza marejada

Que igual Corea, pobre y fronteriza, estaba condenada a ser objeto del deseo de japoneses y chinos, pero es que los dirigentes tenían menos luces diplomáticas que Godoy haciendo zumo de naranjas. Ah, esa es otra constante en los k-dramas, “qué desastre de gobernantes hemos tenido (con honrosas excepciones) que siempre nos han dejado tirados y se han dedicado a pulirse las arcas del Estado en juerguecitas”

Toda la película gira en torno a la cautelosa relación (seducción/comprensión/duelo) entre estos tres hombres. Al final, coreanitos somos y en el camino nos encontraremos. El colega Gong Yoo (ya os dije yo que nos iba a dar muchas alegrías este actor), el jefe Lee Byung-hun (madre del amor hermoso, qué bien maduran estos caballeros) y el dubitativo Song Kang-ho (quien lo iba a decir, con esa cara de señor normal y hasta sosainas)

La posible evaluación moral del terrorismo como arma del sojuzgado no pasa de las reservas mentales de uno de los integrantes de la resistencia. Y además, queda fatal, porque por culpa de sus remilgos, sus compañeros quedan expuestos. Manolete, si no vas a entrar a matar pá que te metes.

Toda la (larga) escena del tren es un caramelito. Vagón arriba, vagón abajo…

Toda la música excelente excepto, a mi gusto, el Bolero de Ravel en la escena del baile… ya estás subiendo la tensión con la descripción de las acciones, ¿Para qué necesitas una música que no pega ni con cola? Mejor un relajado vals romántico tipo La Valse (también de Ravel, y encima acaba en un TACHANNNNN), o algo de Prokofiev… si me apuras y tienes ganas de dar la notaza, buscas un arreglista y que te haga un ajuste de la Chacona en Mi menor de Dietrich Buxtehude (versión orquestal, hay una de Carlos Chavez que le iría de perlas). encajas los tiempos y la siguiente escena metes algo que empiece muy suavemente para el anticlímax

Una iluminación bien planeada. Los carteles del anuncio luminoso aportan las fuentes de luz del plano (impidiendo que el coche sea una simple mole negra), y ese sol naciente japonés que domina sobre toda la escena queda demasiado «alto» para absorber a los personajes de la resistencia que, como dice el título (de tan dislatada traducción), se mueven en las sombras en esta época. Para no perder el hilo del personaje que ha bajado del coche, está iluminado en el pelo y los hombros con un reflejo blanco que lo indica, y además el paraguas rojo moviéndose por la escena detrás suyo lo ha «reforzado»

Vampiros en Joseon

Scholar who walks the nigth (el erudito que camina de noche): Una serie histórico-fantástica, de esas que pone en el disclaimer: “todos los eventos, personajes y situaciones descritas son imaginarias” … ahem, que salgan vampiros ya da la pista de que esto muy documental no es… luego el atrezzo, el vestuario, la ambientación y tal es cuidadísima y exquisita, que bien quisieran muchas series que presumen de rigor ser tan detalladas. Me preguntaréis que, dado que salen vampiros y hay un romance en el eje central, si se parece a las de Crepúsculo. Pues no, afortunadamente solo coinciden en detalles casi periféricos. Que todos los interesados son cuasi inmortales, que tienen fuerza y velocidad sobrehumanos (Nada de vampiros viciosetes andando a saltitos como los chinos… aquí los tipos corren que se las pelan), dependen de la sangre y poco más…porque donde en la saga hay un tontolaba poniendo caritas de supuesto tipo torturado y una pánfila tal cual borderline, aquí hay dos machos alfa cada uno en su estilo sacándose los colmillos, y unos personajes femeninos estupendos (la vendedora de libros, la kisaeng, la princesa/reina), mujeres fuertes sin perder feminidad y que saben perfectamente dónde se meten usando las armas a su alcance. En realidad, el romance solo es una pieza mas en un argumento con un fuerte pilar en el asunto político (el vampiro malvado como trasunto de la corrupción y la tiranía)

Si la túnica verde oliva os gusta, la blanca y negra os chiflará. Y ya sentadito en su peazo biblioteca leyendo… si sois de las mías, os parecerá una escena absolutamente seductora (libros, libros, más libros…)

El señor erudito empieza como el ferrocarril en Laredo transportando carbón, calentando el ambiente con algunas escenas de tipo duro en la casa de las kisaeng . Luego se tira mas a lo suavecito romántico, paseítos por el bosque, chapuzón con morreo (otro clásico de los dramas) y tal, pero vamos… Y ojito al príncipe, que con pseudónimo escribe tórridas novelas eróticas para disfrute de las damas.

Un vestuario de fantasía, ya que es un personaje no solo mitológico sino atemporal.. y que de reinona está muy sexy

Aunque el que se lleva el gato al agua es el vampiro Gwi, que es un malo de los que da gustirrinín. Refinado hematófago cool supremacista (considera a los humanos como ganado, una especie inferior explotable), que según avanza la serie se permite poses que harían dan grititos de placer a los usuarios del Salón Kitty. Al mismo tiempo, es el personaje más potente y sutil, no una bestia deshumanizada como suelen describir a los vampiros tipo Hammer, lleno de dobleces y con el mejor parlamento (sus escenas con la reina son épicas, sobre todo la final). El diálogo final borracho y desesperado es golosina para un actor dándolo todo

Aquí, Gwi untando de sangre al príncipe heredero, morbazo filogay. Los vampiros son seres lujuriosos que no le hacen ascos a la alternancia entre platos.

Algunos temas del argumento quedan en el aire y no se entienden demasiado… y es que este drama (como tantos otros) se complementa y desarrolla con un Manhwa (Hangeul: 만화, Hanja: 漫畵), un comic que desarrolla y cierra subtramas y asuntos. Por ejemplo, ese final que por los blogs que he visto deja a los comentaristas descolocados. Pues claro que faltan escenas que enlacen el final de la trama con el epílogo… están en el cómic, aunque puedas encontrar pistas a lo largo de todo el drama si estás atento

Desde el capítulo 16, el letrista de Pimpinela ha hecho su trabajo: ella quiere que el protagonista olvide cuando antes ha reclamado su atención, y el se ha pegado hasta entonces haciendo lo posible porque se olvide de él, comportándose como un jasco antipático y discretamente cuidándola y protegiéndola). Aparte de eso, qué bien vestido va el colega… a pesar de que no gana este hombre para pagar la tintorería de las túnicas, venga a mancharlas de sangre.

Muchisimos extras y vestidos con lógica: si eres clase campesina, las túnicas serán de colores crudos o con tonos lavados porque evidentemente no puedes pagar tintes caros. las tres túnicas con mas color se sitúan sobre el fondo de las casas (mas oscuro) y sobre las hojas verdes, colores crudos.

Por lo demás, agradable de ver técnicamente, buenas y abundantes escenas de acción, una ambientación fabulosa (las escenas en el kisaeng o el aderezo de las niñas en las secuencias del tributo de las 100 doncellas son una gloria verlas) , vestuario bien diseñado, muchos exteriores, buenos actores…

El lagarto y la lagarta… digoooooo… la pareja B

Solo un “pero” le pondría yo, y es que la BSO es pelín machacona. Tienen un abanico reducido de canciones en una única versión y poca música ambiental, así que las ponen vuelta y vuelta. Lo del asunto del leitmotiv y el versionado para dar variedad no le cogen el tranquillo…

Tienes un montón de gente peleando y quieres enseñar ese momento cumbre en que se para la pelea… sin problemas: haces un picado, los pones en fila con el camino como línea central y colocas al destronado rey (vestido de blanco, que se vea bien) en el tercio derecho inferior, que se vea bien el «argumento» que utiliza para mandar parar. El caballo, que tiene más mili que Cascorro en los lomos, está muy tranquilo decidiendo dónde soltar el vientre o echar la chorretada para enfangar y manchar a los esforzados soldados. Animalitos…

La canción de tu banda sonora

Vaya por delante un disclaimer: a mi NO me gusta el k-pop así, en general. Pero es que el pop plastificado y prefabricado que ahora domina multiubícuo globalizado NO me gusta. Si ya en tiempos un sucedáneo de grupo como Milli Vanilli me produjo erisipela, ni os cuento lo que opino de esos grupos que se montan en despachos de tipos aburridos y con los técnicos de estudio trabajando como galeotes. Y no digamos esas imágenes de estudiada ambigüedad, que parecen modelar unos iconos desnatados y desengrasados para consumo de adolescentes que solo se sienten cómodas con efebos asexuados (o quizás ese es el i-de-al de los tipos de los despachos aburridos, que proyectan sus preferencias) y muñequitas de Candy empachadas de HelloKitty.

O sea… o sea… o sea…

Tampoco condeno sin más este estilo musical (o mas bien musico-escénico, ya que la parte visual y formal tiene un peso muy destacado). Que no sea “my cup of tea” no implica que lo desaconseje. La demanda y buen acogimiento que tiene en muchas partes indica que hay una necesidad por parte de un público que rechaza los perfiles de masculinidad con rebosante testosterona (luego para nada, que debajo del cuero y los bigotes hay mucho asiduo de la Ostra Azul), y en el caso de las mujeres cantantes hay voces fabulosas (si no las machacan en las mesas de mezclas). Ante la duda, la prueba del algodón del Unplugged, a ver lo que hacen con una guitarra acústica o un piano y un micro, hala majetes, subíos al escenario y a darlo todo. Que además haya quien se lance a la piscina como el que cría gatos persas en Irán, pues mejor que mejor, cada uno lucha como puede por el futuro y su libertad, y esta es una manera que entraría en la resistencia noviolenta contra la intransigencia y la cerrilidad

Entre la belleza adolescente y transversal de un Tazio veneciano y la imaginería de unos Locomía con potente chequera (apoyados por una mercadotecnia avanzando cual Juggernaut por el espacio musical) los grupos y los intérpretes son rápidamente elevados a las carrozas y sustituidos por nuevos monigotes, lanzados bajo las ruedas si no son lo bastante flexibles. Los cantantes inteligentes aprovechan el tirón para reciclarse a toda velocidad: echas un vistazo a los CV de muchos de los actores de k-dramas, y un buen puñado de jovenzanos vienen de grupos de este estilo, han pasado por el modelaje (o sea, hacer de modelos de campañas publicitarias) y a toda pastilla se meten en otros campos como la interpretación… o escribir libros de cocina, producir series y pelis, diseñar, componer… lo que sea menos desaparecer en la niebla. Ojo que eso no es malo, y de hecho hay una cantera que progresa adecuadamente. Tampoco sé cuantos de los que se pasean por los escenarios con sus modelitos Gangnam Style consiguen dar el salto y cabalgar en el Hallyu (la ola coreana)… ¿10%? ¿1%?

Esto en mi barrio es «te has pasado por el ropero de la parroquia y has pillado lo que has podido». Igual tendríamos que tomarnos la moda con el mismo humor (pero no sus precios)

Dicho esto, paso a comentar que, aun así, hay canciones de las BSO de las series y películas que SI me gustan. Aunque sean K-pop. O porque de tanto que se produce, alguna tenia que acertar. O porque tienen la cantidad adecuada de rock para darle nervio. O porque las asocio a series que he disfrutado. O porque mira, me pillan en un día benevolente. Venga, una minilista para que podáis debatir

Tale of the Nine-Tailed

Empezando por una que, quien me conozca, sabe que no podía sino abrir boca con ésta jajajajaj. Bueno, que cuando escriba la entrada de esta serie ya la comentaré extensamente (que brasa os voy a dar, Dios mío…). Hasta Paco cuando la oyó dijo: ah pues suena bien, y no es difícil… A los diez minutos ya lo tenia con el bajo sacando la música y wasapeando a sus amigos de la banda para poder incluirla en repertorio.

Scholar who walks the Nigth

¿Demasiado rock? Venga, algo más melódico. Suavecito, para ponérsela en el ordenador mientras escribimos. O leemos en la biblioteca del estudioso, qué envidia mas cochina…

Deserving of the Name

La serie es una benévola comedia, pero esta canción tiene marcha. Acupuntura a buen ritmo

Goblin: The Lonely Shining God

Un gran k-drama y una excelente BSO. Para ponerse morrongos y tontorrones con el sofá y la mantita… Otro drama que tengo que ponerme la cafetera y la caja de galletas de chocolate para escribir la entrada (así me saqué yo tantas asignaturas de la carrera, estudiando mano a mano con el Príncipe de Beckelar)

Chicago Typewriter

Me voy a echar un ojo al drama solo por lo bonica que suena la BSO. Igual visto el primer capítulo la dejo, pero bueno… ya sabéis que los caballeros vestidos años 20 me erotizan. Esos chalecos apretadicos, esos cuellos de camisa desabrochados…

Late Night Restaurant (versión coreana)

Suena como a Country… Para las cenas nocturnas bajo las estrellas. Botella de vino blanco, picoteo y la noche que no nos confunda. Ya os contaré como me va lo de replicar recetas

A Korean Odissey

Aquí también toda la BSO tiene canciones potentes (insisto, las comentaré en su momento). Para menear el trasero sentados en la silla del ordenador. Let me outttttt nanananaaaa naaa naaaaa

My beautiful bride

Tampoco conozco el drama, pero la música está muy bien. Algo entre Sade y Presuntos Implicados intimista. Dentro de la inmensidad de canciones hechas todas con el mismo molde, esta destaca

Insect Detective

Bueno, hacemos un poco de trampa… esta delicia es de un C-drama (o sea, china), serie que lo mejor que tiene son los títulos de crédito de la entrada (con esa mariposa en neones que reivindica los colores asociados generalmente a cosas cutres y ramplonas), los créditos finales (lo que yo daría por ese “papel pintado con animalitos”…) y esta canción tan exquisita, que fue oírla y pensar en Macao, tangos de fumadero de opio y Corto Maltés tomando el té helado con ron en la cubierta de un junco. Luchando contra los subtítulos infames, hasta la mitad mas o menos me mantuvieron interesada los casos de los bichejos (yo también echo de menos a Grissom), pero a partir de ahí echaron Raid y descarriló. Cosas que pasan cuando se pierde la brújula. Basta con que pilléis uno de los primeros capítulos, echéis un ojo a esos trozos para disfrutarlos y hala, os evitáis el resto

Luminol japonés

Trace: Kasouken no Otoko: Un j-drama sobre forenses (si, otro que me pongo en el plato, soy adicta al vapor de cianocrilato y los polvitos de huellas…). Los colorines dentro de cada episodio no son tan arrancaojos como otras series japonesas (la dirección de arte es adecuada y el etalonaje contenido), por ahí no es problema (aunque ni de lejos llegan a la finura de otros dramas, que en cada fotograma hacen un Rembrant). La delicadeza se les acabó preparando la entradilla de la serie, Virgen de Osaka qué cosa mas horrible… La música y la BSO es también para meterte la broca en las orejas. Y alucina, que les ha parecido lo bastante buena para sacar la música en un CD a la venta.

Lo de ponerles guantes y mascarillas morados no tiene nada de particular, es una opción en material de laboratorio cuando haces las compras, simplemente un poco de estilismo para poder jugar con el morado/amarillo en la imagen de marca (cartel, cabeceras…)

Eso no quita para que muchas de las escenas tengan ese aspecto «falsete· que parecen talmente de una telenovela en estudio… movimientos saltarines y una iluminación plana. ¿Será que he pillado un archivo con una resolución inadecuada?. Los personajes principales están bien: el protagonista hasta hace sus apuntes dramáticos en los últimos capítulos y se sale de esa pose “facies impasible” (que justifica con lo de sufrir un cuadro de estrés postraumático desde hace 10 años), la protagonista femenina se dedica a poner cara de conejillo deslumbrado por los faros (entre las guarrerías que tiene que manejar y su amor platónico por su jefe, abre más los ojos que un dibujo de Sailor Moon), el poli-complemento es tal cual un gangster interpretado por Tchéky Karyo

El anime original es Trace: Kasouken Houi Kenkyuuin no Tsuisou

La base técnica forense es correcta, aunque ¡ay! sigo echando de menos los gorros de quirófano en los escenarios… por ejemplo, estás buscando restos biológicos en una habitación de un hotel, y bastante pelos y caspa te van a salir pasando el rollo adherente, corazón, como encima andar por ahí sacudiendo el tupé (recuerdo cierto episodio de CSI las Vegas que comentan sobre la limpieza de las habitaciones, y la conclusión que sacabas es que a partir de entonces metías la sábana-saco en la maleta)…

El primero que lo ha pillado es Paco… «oye, el prota es igual que Carlos Baute con labios más finos”..

El resto del elenco parecen pelín teleñecos (¿es el actor o es el director que los ha resuelto así?), se quedan en material de atrezzo para que no parezca que TODO en el laboratorio lo hace la pareja/trío protagonista. Y es una pena, en otras series dan bastante juego…Los casos son irregulares, aunque intentan darle un twist de resolución para que no sea tan evidente la fusilada, la vida real probablemente no sea tan imaginativa, pero para un guion se agradece, Bueno, que podéis verla si superáis la cabecera y esa vocecita estúpida anunciando la publicidad que pagan las empresas

El fotograma de estudio de hoy: se ha trabajado en una paleta de tonos camel, pardos blancos y gris oscuro. Un recurso muy utilizado es el de poner un filtro de tonalidad cálida para uniformar las tonalidades. La ropa de los personajes los hace destacar/integrarse sobre los carrizos y ese río que es varios grados mas claro que el banco de la izquierda. Los personajes se colocan simétricamente en el plano (no demasiado, eso crearía un efecto extraño) y la silla de la izquierda da un poco de peso en ese lado. La sombra oscura de un marco de puerta hace un amago de efecto ventana, como sugiriendo que los dos personajes están en una conversación que los aísla del resto del mundo

El chachachá del tren

Item: Para los que visteis en su día Almacén 13 (serie americana de fantasía), no será una sorpresa. Objetos que tienen una historia detrás y se convierten en mágicos, otorgando poderes especiales a sus usuarios. Aunque ya se sabe, los coreanos hacen unos platos combinados curiosos… Pasado el ecuador, están echando unas cucharadas bien colmadas de El Fugitivo. Despliegan algunas historias y cierran otras, enredando entre si a los personajes. Aunque muchas explicaciones se intuyen, hasta casi acabando el drama no entiendes que rayos pasó para haber llegado a ese punto, y cómo acabaron todos conectados

Ese tío soltero ejerciendo la paternidad con la sobrinita huérfana, tan tierno…que si el coletero, que si la cancioncita…ay que riquiño, como decía una gallega que conocí hace años…

No es éste un k-drama con su romance incrustado, pero sí uno muy amoroso, el amor Filia que da fuerza a padres/padrastros e hijas (el fiscal, el policía, el cura..). Luego los que gusten de acción tienen mucha, para sacar el cubo grande de palomitas.

En los últimos capítulos, el guionista y el director se permiten el lujo de montarse una escena de Western clásico, sólo que, en vez de llegar a caballo, el malo viene en coche a disparar al sheriff

Y venga a poner patatas fritas de dramón, madreeeee estos coreanos. Los protagonistas no hacen más que desfallecer y empezar a tirar la toalla…eso no está mal, evita que los veamos como a impávidos superhumanos. Las chicas podrían haber aparecido como meros adornos en la historia del protagonista, pero tienen su propia faena. Hasta la niña pequeña es más espabilada y superviviente que muchas petardas de otras series americanas.

Por cierto, sale otra vez la carta de los huérfanos y la iglesia católica. Para ser sólo el 14% de la población, salen en el 90% de los dramas. No es mal tipo el cura, cuidando a sus niños, aunque se haya tomado muy personalmente lo de ser fustigo de los malvados, chas chas.

Lo único que no te perdonamos, sádico psicópata, es que nos pongas un piano colín en medio de una lámina de agua, que el pobre instrumento va a sufrir una humedad tremenda. El día menos pensado le salen champiñones entre las cuerdas y los macillos

El malo es malo malísimo, naturalmente, eso sí de gustos educados. Colecciona arte de verdad, y no esas “inversiones económicas” modernas que los ricachones suelen colocar en sus casas. Así que estad atentos a las escenas en que se ven los cuadros de la pared del fondo, a ver cuántos identificáis jejejejeej. Y su leitmotiv (su melodía o música especial asociada) es el Requiem de Mozart. Incluso en una escena se atreven a ponerle escuchando el Dies Irae gregoriano tal cual. Punto para el que ha elegido esas piezas, en vez de alguna musiquita de k-pop o peor, alguna BSO de otra película. Que si el público general europeo puede tener problemas de ofuscación auditiva al oír música clásica y antigua (imaginad un Maluma-like intentando entender algo de Radio Clásica en el año Beethoven), no veas cómo les tiene que crujir el receptor neuronal a un coreano medio cuya base musical se basa sobre todo en la tradición china (creo que tradicional suya queda muy poca) y como mucho, la música occidental del siglo XIX en adelante (cuando se abre el reino de Joseón al mundo).

La mansión es un diseño brutalista que haría las delicias de un harquitezto devoto del Vajhisimo (aunque le falta hazero korten y churretones para ser perfecta).

Como de costumbre, filmado con solvencia técnica, buen plantel de actores y mejor planteamiento del cliffhanger. Los efectos especiales notables, sobre todo en esa escena del choque del tren que es el inicio de todo. Y en general toda la película en la parte del “mundo real” tiene una paleta de colores entre tonos pardos con toques de color azul que le da un aire de “estamos en invierno” que particularmente me encanta. No ese invierno de nieve y abetos verdes sino el de las tierras desnudas, con los cañizos secos y los hierbajos enmarañados. No es un invierno de paisajes bonitos sino el de las afueras de las ciudades, las granjas con graneros y cocheras de planchas metálicas onduladas llena de agujeros por el granizo, los arrabales industriales (la parte del “mundo doble” no, esa es para arrancarse los ojos con los fosforitos)

Y como hemos elegido un etalonaje muy desaturado y casi monocromo para la peli, vamos a usar un truquito: aprovechamos esa pantalla de móvil para «refotografiar» al protagonista, pero esta vez saturamos los colores en la pantalla. Así destaca el móvil, podemos aprovechar el verde de la valla y encima dejamos una «pista» para el resto de los episodios

El protagonista puede que os suene, es el actor zanquilargo de Along with the Gods (peli de culto para los cosplayers y frikis varios, yo soy la parca primeraaa yo la segundaaaaa yo la terceraaaa) y príncipe cazazombis de Kingdom.

Pabernos matao…Y bonito plano con la cámara torcida: se llama Plano Holandés (Dutch Angle), Plano Aberrante Plano Alemán (Deutsch Angle), nacido en el cine expresionista alemán y utilizada también en la fotografía. Consiste en un encuadre en el cual se inclina la cámara en un rango de 25 a 45 grados. Es decir, de forma deliberada nuestro horizonte fotográfico estará caído. Sirve para «meter cosas» en la imagen y produce una sensación de desasosiego, de que «algo está muy mal». Todas las líneas convergen hacia el protagonista, que acaba de bajar al vagón y no sabe ni por dónde empezar, con chispazos por todas partes, heridos, gritos, sangre… La chaqueta roja en primer plano juega con los asientos azules y aportan no solo animación a la foto sino también profundidad: es un largo vagón lleno de cosas peligrosas

Espérame en el antecielo

Missing: the other side– . Un pueblecito coreano tal cual Brigadoon para los muertos sin sepultura. Mezclado con una trama policiaca de personas desaparecidas. Le perdonamos las incongruencias de planteamiento por la delicia de escenarios y la candidez de varias subtramas. No entendemos de donde salen los suministros de alimentos, agua, electricidad, materiales etc.. que usan los del pueblecito de los muertos. Y cómo es que los selectos vivos que pueden entrar y salir de esa dimensión son capaces de comer y tomarse sus cafelitos en el bar-restaurante. ¿Desaparecerá la comida de sus estómagos cuando avanzan por el camino? ¿tendrán que hacer un avituallamiento urgente en algún garito cerca de la parada del bus para pillar un bocadillo de urgencias?

Que no todo ha de ser llanto y crujir de dientes, mejor darle a las muelas

La explicación de que “si tienes alguien perdido, podrás ver el pueblo, si no, no” que justifica al pillo protagonista (maestro de tangar a los malos y sacarles los dineros) y al paisano con el que comparte casita en el campo, se da de morros con la incapacidad del policía de ver a su novia asesinada . ¿Sólo funciona el sistema con los de la familia de sangre? No se aclara demasiado el guion, y mira que en otras series intentan siempre atar cabos sueltos.

Los cafés americanos son de muerte. Y la decoración, la versión local de un pub con habitaciones en el countryside inglés

Hasta el pelazo teñido que se gasta el cantinero tiene su explicación. Será que poner “acabo de rodar otra cosa, y para esconder que me habían rapado al cero me han puesto pelucón, total que por el mismo precio hacemos la risión” en las RRSS quedaba demasiado descarado

Muy onírico todo mientras están en los límites del pueblo.

Hombre, el golpe en la cabeza igual también es necesario. O haber enloquecido de dolor. Pero si ese fuera el caso, los que han perdido a alguien (que es otra de las constantes de las k-series) haría que ese vallecito estuviera lleno como el parque de Ordesa un día de verano, con paseantes buscando a sus desaparecidos. También hay algún personajillo que pulula por ahi…

¿Y si mientras esperas que encuentren tus huesos, conoces a alguien allí y te lías con el/ella? ¿cuenta como cuernos si tenias pareja en esta vida? ¿te puedes echar un feliciano fantasmal? Porque si comes y bebes, también tendrás otras alegrías… aunque sean oníricas.

Dejando esos problemas de guion, el resto del producto está bien resuelto. Buenos actores, escenarios cuidados… La fotografía, ante todo, es eficaz. El pueblo y la colina desde donde se ve, muy majo y muy bonico todo, con colorines pastelitos en las escenas del campo. Mucho juego en el etalonaje en el «mundo de los vivos», con el estilos azul/naranja tan de moda.

Los tres personajes se colocan ordenadamente en triángulo para que la mirada (la «narración» de la imagen) no los atropelle. El primer plano con la mujer caída en el suelo (y el cojín rojo para que la veamos bien) y el cuello amarillo para separar la cara de la chaqueta (del mismo tono) pasa al segundo con el personaje en cuclillas delante del mueble de taracea clara, y su mirada nos lleva al tercer personaje doblemente enmarcado y en el centro de la imagen, lacia donde se dirigen las diagonales. El sofá no es un bloque pesado porque el trozo de piel lo anima La acción está a punto de dispararse en una pelea y por eso los personajes están «de canto», en una preparación para el movimiento.

¡¡¡Quiero un Totoro!!!

Mi vecino Totoro: Para la entrada que coincide con Reyes, un regalito del menú “clásicos infantiles”. Una película que sabe a turrones, y chocolate, y roscón y mandarinas. Cuando se deja de tratar a los niños como si fueran imbéciles lobotomizados, y se emplea la misma o más inteligencia que en un buen film de adultos, salen GRANDES películas. Sólo con amor por la infancia y sus fantasías (no esos sucedáneos de “imaginación” que nos vende la mercadotecnia como tales) se puede hacer algo así de buenérrimo.

Esas niñas creciendo sin dejar de ver el mundo con ojos de pureza, que descubren en su casita seres maravillosos que las acompañan donde sus padres no pueden, y ese verano que a pesar de todo mereció la pena vivirlo.

Se ha dicho tantísimo sobre esta película que cualquier discurso suena a reciclado barato. Así que lo resuelvo en una frase: que la veáis, leñes, y si ya la conocíais la volvéis a ver.

¡Que mas quisiéramos muchos que los autobuses de línea fueran así!

Aparte del guion, dulce pero jamás empalagoso, una baza importante en la película es el dibujo y el color. Lógico, me diréis, es una película de dibujos animados. Pero a estas alturas ya he visto demasiados engendros en cine, tv y webtoons que ofrecen pobrísimo diseño, o directamente una estética feísta. Cosas que atentan contra el buen gusto como un disparo de la Gran Berta. Con la excusa de que a los niños les divierten los colores fuertes y que la imaginación bla, bla, bla… están llenándoles los ojos de horrores repugnantes. Así cómo demonios les van a educar el gusto estético, señor señor… Esa generación de gustos estragados no podrá apreciar el Arte y la Belleza, se quedará confinada (ahora, palabra de moda) en la basura repulsiva que le ofrezcan los mass media. Les engañarán con supuestos artistas y creadores a cuál más espeluznante, horrísono y deleznable, en una maniobra a grandísima escala que empezó intentando acercar la Cultura al gran público a través del Pop-art y ha acabado expulsándolos del Paraíso a causa de la inercia del populismo redentorista abanderado por mediocres y envidiosos.

Otro fotograma que es para babear. ¿Veis la diagonal? ¿y la combinación de colores? ¿el juego psicológico del adulto cuadriculado y gris (compensado con el libro y la ropa rojo oscuro en la esquina) y las niñas con flores de colores? ¿la ruptura de la serie con esa niña en el centro que crea un ritmo?

Porque esto es como la comida basura, si desarrollas el gusto mental de tu esquema sápido sobre fuertes sabores artificiales (proceso que ocurre en la infancia, cuando se formatea el cerebro), no podrás desengancharte de esos productos, y serás incapaz de encontrar la delectación de una comida sincera y con elementos naturales. Tendrás que esconderla con infames kétchups, plásticas mayonesas, saborizantes y colorantes falsarios, grasazas palmerianas o azúcar a espuertas cual carga de profundidad. Ay ay ay, expulsado para siempre de la verdad del pan de tahona, la desnuda menestra, el gazpacho sincero, el puchero tranquilo… aunque metas la cuchara en los mas delicados guisos, tu lengua será como la de los muertos, todo tendrá el sabor de las cenizas

Diagonales, diagonales por todas partes… esta vez dibujando un diamante

Pues esta delicadeza japonesa, como todas las de Studio Ghibli (スタジオジブリ, Sutajio Jiburi), es un bálsamo y vacuna contra la amenaza de los quemadores de neuronas. Si queréis tener niños sanos, expulsad la comida basura y el canal infantil de vuestra casa y ved con ellos estas películas.

El fotograma de estudiar: Tal cual un cuadro impresionista con esas manchas de color de los cultivos, un horizonte alto , ligero contrapicado para resaltar el motocarro descentrado sobre un cielo de malvas y rosados, el verde de la máquina con una figura humana vestida de rosa fuerte. Todos esos colores aparentemente en conflicto acaban armónicamente encajados por un buen contrapeso en sus proporciones. Esa relajada línea inclinada que dibuja el camino, una tira central de vegetación que acaba en la rueda, la perspectiva… Toda la imagen tiene un suave movimiento que acuna el impacto visual. Hala, Ya podéis ir a escupir a los desastres de los dibujos modernos.

Y llegó el señor doctor/con su bolsa de operador

Dr Jin (también Time Slip Dr Jin): una fantasía histórica que a los que amamos las series de médicos, forenses y tal, nos parece divertida. ¿Qué harías tu intentando curar pacientes hace 150 años? De verdad dirías que «con hierbecitas se cura todo» y «cualquier tiempo pasado fue mejor, la gente se curaba naturalmente»? . Si encima nos la mezclan con muchas aventuras, luchas y duelos a porrillo, bromance, kisaengs enamoradas (versión coreana de las geishas), montones de extras… ¡para qué queremos mas!

Si, eso que está arriba a la derecha es un frasco de suero glucosalino IV artesanal. Y funciona estupendamente

De momento el neurocirujano abducido ha rediseñado retroactivamente la inyección IV, el suero oral, la fluidoterapia, la desinfección, la penicilina, la RCP…¡Que remedio! Y como un sacrificado médico de los que van a ejercer de seres humanos en Africa, le toca una y otra vez volver a empezar, y jugarse la vida por sus pacientes. Es del año 2012 y se nota el aspecto de «telenovela en estudio» aunque estén rodadas en exteriores.

Tan jovencito, con patillazas y con los mismos gestos y tics que en series mas modernas. ¡Ay esa parca 444!

Es divertido ver a cierto actor que yo me sé (Song Seung Heon, apunten el nombre señoras, que el caballero nos puede dar muchos momentos de alegría),

Esta calle mayor nos la vamos a aprender de memoria

Y cómo no, una ambientación eficaz. Anda que no le sacan jugo a esos Folklore Heritage Village, que debe haber por toda Corea, y cuando no están los turistas visitándolos funcionan de platós aprovechando los parones invernales (por eso en tantos dramas a los actores se les nota el vaho del aliento cuando hablan)

Ese neurocirujano coreano que está en el periodo Joseon (concretamente segunda mitad del siglo XIX) haciendo maravillas…

A mi me hace mucha gracia el personaje por su cándida inocencia, su caída del caballo cual Saulo y sus inventos propios del Dr Franz de Copenhague (un día montó una centrifugadora mecánica de sangre para hacer análisis de grupos sanguíneos y poder organizar una transfusión que era una maravilla steampunk); si llegan a estirar cinco capítulos más la parte intermedia, se monta un ecógrafo de bambú y hacen un trasplante renal con las perolas de fermentar el kimchi

Ni contigo ni sin tí/tienen mis males remedio. Si te pusieras las gafas de veinte dioptrías que deberías usar, alma de cántaro, le verías en la cara a la chica que no tienes nada que hacer.
Hasta su hermano te hace mejores ojitos cuando os pegáis esos duelos acrobáticos

¡¡¡¡¡¡ MIRAAAAA IGUALITO QUE EN CRISTAL !!!!!! Y es que no sólo tiene aires y rebufos del pionero culebrón venezolano que muchos veíamos con el café para reírnos a gusto de los disparates (mi viiiida eres tuuuuuuu con el Luis Alfredo dichoso…), sino que uno de los personajes desarrolla un tumor de mama y hasta los mas reticentes acaban convenciéndola de operarse, aunque tengan que tragarse algún sapo pidiendo ayuda (por cierto, aquella subtrama venezolana hizo mas por las campañas de prevención que todos los anuncios, carteles y conferencias del Ministerio de Salud y los sermones de los médicos de cabecera)

Qué majos están los chicos uniformados. Asúmanlo, caballeros, un chandal de Adidas enseñando rajita de la hucha no es tan eróticofestivo como estos atavíos.

También me cae bien el antagonista, pobrete, atrapado entre su conciencia cívica y la fidelidad a su familia, que son todos lo puñetero peor, empezando por el padre. No estaba la cosa en aquellos tiempos para dar un puñetazo en la mesita baja y mandarlos a todos a freír mandus con estricnina, tocaba capear temporales

En los últimos capítulos, batalla campal y grand finale

Últimos capítulos: Francia que mete los dedos en la sopa coreana. Resulta que tienes que verte un k-drama para enterarte de que ese misionero francés (Padre Félix-Claire Ridel, que en internet sólo sale consignado como autor de una gramática de la lengua coreana y haber escrito las memorias de su cautiverio) escapó a China y condujo las naves del ejército gabacho que invadió Corea con la excusa de defender a los católicos. Ya, claro… Mecagontó la política exterior de la grandeur… como que a Francia le importan algo los no-franceses, excepto como peones en sus juegos de poder. Se la han traído al pairo sus propios conciudadanos si eran pieds noirs… Os dejo un enlace a la descripción de la Wikipedia sobre la Campaña francesa contra Corea, para que no digáis que este blog no os culturiza…

Un momento de pausa pero no inmovilizado. Nada como estos fondos neutralizados para fotografiar ropa tradicional de vivos colores. Y si está nublado, la luz difusa y las sombras borrosas evitan negros duros. La modelo con su mirada hacia el espacio izquierdo aporta una carga de ambigüedad y duda

Hoy, en el análisis de la fotografía, un ejemplo sencillo sobre el uso de paletas. La figura de interés. con su traje tradicional que combina azul claro y amarillo verdoso con un pardo neutro, esquiva el centro de la imagen para dar un aspecto mas dinámico sin salirse por un extremo. El toque rojizo del cuello de la interés al conjunto, el toque vivo. Al otro lado, esa puerta que enmarca tres figuras oscurecidas y una franja de luz que hace balance con el luminoso azul pastel. El atrio con poca luz enmarca la figura para destacarla