
Hoy hago un combo de peli y serie coreanas unidas con el común denominador del título cuyo sustantivo único es Mantis. Está claro que la idea de un insecto (hembra) que, en el clímax frenético del apareamiento, le arranca la cabeza al macho y luego se lo come para ingresar nutritivas reservas, da a los varones escalofríos entre lo morboso y lo terrorífico. Se han hecho miles de chistes y chascarrillos sobre las variantes x-treme de la “petite mort”, que si hipoxifilia, que si “perder la cabeza por tu amor”, que si las mujeres devoradoras… Si hablamos de crímenes, la verdad es que es una palabra fácil de asociar

Mantis (Praying Mantis): La peli primero, hala. Si vísteis la fuente de donde sacaron este spin-off (Kill Boksoon), igual os sabe a poco, aunque está claro que es el mismo escenario de asesinos profesionales, sangre a chorretes y circunstacias, ademas de personajes que aparecen en plan cameo. Esta película es más ligera, echa más humor (negro) y acción, obvia la parte emocional y psicológica… El argumento engancha justo después de que el mundo criminal se haya convertido en caótico por el descabezamiento (ahem) de la directiva de la empresa para la que trabaja el protagonista, Mantis, el asesino de élite que vuelve de unas vacaciones en París donde ha estado aislado de la movida. Pues casi que me junto con unos socios (piensa el recien ingresado al paro) y montamos nuestra pequeña empresa, a ver si nos hacemos un hueco en el mercado. Iremos pillando los pequeños contratos, fáciles y rápidos, y sobreviviremos. A pesar de que haya quien nos complique la vida: su antiguo tutor aspirando al trono vacío, el programador informático tontolaba, sus propios compañeros (que no juntan una docena de neuronas funcionales), la competencia…
Así que hay juego para que las peleas se sucedan y esté entretenida, aunque sea con estética y maneras de producto hongkonés. Para entender qué ha pasado antes, se hacen varios flashbacks en los cuales aparecen personajes de la película raíz, y las piezas van encajando. Pero vamos, normal, lo que se dice normal y equilibrado… no es ninguno. Como mucho se clasifican en malos con un plan y malos disparatados


Como siempre, las críticas negativas echan el resto acusando a los actores de flojos e inadecuados, pero a mi me gustaron. Caray, que todos los personajes tienen un aire de ir en fase hipomaníaca sin tratamiento, no les pidas contención en la interpretación.

Yim Si-Wan, el asesino Mantis, también tuvo que pasar fatiguitas como noviete de la preñada con los calamares de segundo y tercer plato y como huésped de la pensión de los asesinos. Park Gyu-Young, la complementaria que no sabe si matarlo o besarlo o las dos cosas, fue norcoreana con subfusil trabajando con el anterior actor (ella con chandal fucsia), se puso las gafas en la clínica mental del puzzle, estuvo en otra clínica, cogió las riendas del museo de arte moderno… y que decir de Jo Woo-Jin… iba a decir ese bajito de acero, pero noooooo, que el tipo mide 1,80. Aunque con el asunto de los zombies de la comunidad o los extraterrestres no lo parecía. Hay mas caras conocidas, os las dejo a vuestra curiosidad

Queen Mantis (La Mante; The Mantis; The Mantis: Original Sin): Pues entre esta serie y la peli anterior, no veáis que lío me hacia yo en la cabeza y con el Google. Me ha llevado un rato separar ambas en el buscador.

Pues hala, al lío. Que resulta que alguien está matando gente (hombres, en concreto) de una manera muy particular. Tal cual, una copia de la serie de cinco asesinatos muy brutos que se produjeron veinte años atrás. Pero oiga, que ya pillamos al culpable, concretamente a la asesina, y ella murió en la cárcel.

El caballero, hoy casado y aterrado por su secreto familiar, anda siempre a punto del ataque de nervios porque a) se sepa quien es su madre y b) tener un descendiente y herede los “malos genes”. Vamos, que si por el fuera, se habría cortado el pito hace años. Si tanto le asusta, no es muy lógico que no se haya hecho la vasectomía en estos años, porque el procedimiento es totalmente legal y está ampliamente disponible en Corea del Sur; se realiza comúnmente tanto en clínicas urológicas privadas como en hospitales universitarios mediante el método sin bisturí, y en un día de postoperatorio tienes el asunto apañado. Caro no es (dicen unos 300 dólares) y aunque no es agradable ni indoloro, dejaría de sufrir. Claro que cómo se lo cuenta a su mujer sin sacar todo el temita…

Las mujeres de la serie no son unas santitas, noooooo. Opacas, peligrosas, contradictorias, magnéticas, repelentes…. Los hombres quedan más como acompañantes manipulables en clichés típicos (policía, abusador, padre …). Y el argumento no sólo está anclado en el tema de la mujer vengadora/juez/ejecutora/asesina con excusa, sino en la extraña relación con su hijo, que a aborrece, la necesita y no sabe que hacer con ella o sin ella. No solo se caza a un asesino en serie, sino a la catástrofe de la violencia doméstica, tan extendida en el país como silenciada. La policía mira hacia otro lado, los vecinos la disculpan, las familias la blanquean…. Por eso aparece esta mujer de tortuoso pasado que no ha sido protegida por el sistema ni la sociedad, una extraña superheroína para los débiles y abandonados.

El discurso moral incide en que está mal tomarse la justicia por la propia mano, pero visto todo lo visto cuando al final se explica todo lo que realmente pasó, desalentadamente se concluye que era lógico que esa fuera la respuesta de la Reina Mantis. Porque hace veinte años ni de broma puede una sola mujer, pobre e indefensa, plantearse tomar otra vía. Errrr y si te descuidas, tampoco ahora… pero no, eso de ir asesinando gente al tuntún en estos días no está bien, caramba…

Ya hemos comentado antes el enorme problema de la violencia doméstica en Corea, que aun sigue ahí, como la carcoma royendo la madera social. Se sigue considerando un tema a resolver en familia, y si los sábados, cuando vuelves borracho de trabajar, le pegas una somant a tu mujer my a tu hijo, allá ellos. Que encima, ni se les ocurra salir pitando a denunciarlo o pedir auxilio. la mitad de los casos no son denunciados (ni siquiera para pedir al local de turno que pare al maltartador) porque las propias víctimas lo consideran un asunto a tratar de puertas para adentro

En 1998, se introdujeron dos leyes contra la violencia doméstica: el «Acta de casos especiales concernientes al castigo etc de crímenes de violencia doméstica» («Act on Punishment of Domestic Violence”) y el «Acta de prevención de violencia doméstica y protección etc de las víctimas» (“Act on Prevention of Domestic Violence”). Una para castigar, la otra para prevenir, y la verdad es que algo han hecho… algo… pues para que las víctimas puedan salir corriendo y llamar a una línea telefónica de asistencia (hay una que tambien se maneja en vietnamita, chino, tagalo, khemr, camboyano, uzbeco, mongol, ruso, thai, japonés, inglés, nepalí y laosiano). Estas líneas ayudan a unas 160.000 mujeres al año, aconsejuando, protegiendo, aportando servicios urgentes y ayuda legal para violencia doméstica y sexual y prostitución forzada. Si la mujer necesita ayuda pero no quieres que el pegón sea detenidfo (quizás es el que aporta dinero en la casa, o temes a sus familiares), puedes pedir que se aplique la protección doméstica, para que el juez lo califique como “chingojoe (친고죄)” or “banuisabulbeoljoe (반의사불벌죄)
