Budismo I: bases (casi) generales

Como os decía, que me puse a ver la película de Svaha, y en varias escenas no entendí de lo que se trataba, o sus explicaciones en el argumento. Y eso que el guionista ha hecho esfuerzos para desmenuzar los intríngulis del budismo a un espectador no familiarizado con el asunto, o como muchas veces ocurre, con cuatro ideas superficiales y un glosario de palabras que están en el ambiente (anuncios, diálogos, nombres comerciales o de tiendas, libros de todo género…) en alegre batiburrillo sin la menor relación con su significado. Suenan exóticas y chachis, oyes, perfecto, me pongo el vestido floreado y las alpargatas y ya estoy preparada para despreciar mis raíces occidentales Con desparpajo ponemos un buda con cristalitos y plateados para darle un aire exótico al salón…

o nos vamos a comprar juguetes a la tienda de objetos eróticos, si hombre si, la de Samsara total dislate desde el punto de vista de un budista

… o a ponernos las botas al restaurante Dharma… . Para evitar que os tropecéis con este pseudobudismo de hippies californianos, voy a hacer unas entraditas culturetas.

Porque ves los A-dramas y los mangas y los animes y las pelis y tal, y saltan las paradojas. O no te coscas de las referencias…Ya que tuve que ponerme a hincar codos para mi educación, os comparto los apuntes. Aqui os saluda el monje budista Xuanzang, encargado de atornillarle los sesos al zascandil Rey Mono en el Viaje al Oeste

Encima eso, cada variante o representante se autodenomina “el único y verdadero budismo”, y la vagancia de muchos quiere reducir TODA la doctrina a unos pocos chascarrillos. Para abrir el melón, recordemos lo primero y principal, lo que (casi) todos los budistas están de acuerdo, y que seguro que os suena: el Budismo fue creado a partir de las enseñanzas de Buda Gautama durante los siglos VI o V a. C. Siddhattha Gotama, príncipe de Kapilavastu, aristócrata nacido entre algodones en la moderna Nepal y que tras una crisis espiritual y mucha mendicidad, meditación y ascetismo, tuvo una Iluminación (que eso significa Buda: el Despierto).

Buda de la escuela de Gandara. Correteando por el British Museum

Como estaba lleno de compasión (amorcito del bueno) por el resto de seres vivos, decidió que, en vez de guardárselo y ascender al paraíso de los bienaventurados en soledad, iba a enseñar lo que sabía a todo el que quisiera escucharle, para que también pudiera participar en su logro. Buda no tenía intención de fundar una religión (ni siquiera de ponerse de jefe de un chiringuito, como tantos gurús que hubo y habrá), sino repartir consejos y explicar cómo seguir su método; por eso viajó a través de la llanura del Ganges convenciendo gente (hombres y mujeres, laicos y monjes) y aglutinando una comunidad de lo más variopinto (la Saṅgha). Mirad, les dijo a sus discípulos, esto es lo que he sacado en conclusión y me ha llegado por revelación (el Dharma), vosotros haced lo que podáis, cada uno a vuestro aire y a vuestro ritmo, y ya iréis viendo. Los discípulos, afanosos, recopilaron todo lo que vieron y oyeron de su maestro en los Discursos (Sutras) y los Códigos Monásticos (Vinaya), al principio por transmisión oral (en el dialecto Pali), y cientos de años después poniéndolo por escrito (y añadiendo otros textos como tratados sistemáticos –Abhidharma-, biografías del Buda, colecciones de cuentos populares sobre sus vidas pasadas –Jataka– y discursos adicionales, porque la gente ya no entendía muchas cosas y además querían saber cosas de la vida de ese señor tan interesante). Vamos, como los evangelios apócrifos.

Otro Buda del British Museum. Esta vez una figura india mde marfil (lleva un hombro descubierto). Los lóbulos de las orejas alargados son vestigios de su vida como príncipe, cuando utilizaba joyas extravagantes

La cosa es que aun no había fallecido el hombre, y ya se estaban enzarzando en broncas sobre quién tenía el mando (el cisma de Devadatta, liderada por un primo: que alegrías te da la familia, oyes). Esto ya era un aviso de lo que vendría después, porque anda que no se ha dispersado el asunto. La cosa es que la movida le hizo pasar un mal rato en la vejez, y unos años más tarde Buda falleció (o ascendió al Páranirvana, el “Nirvana sin residuo”, estado de Paz y Serenidad Suprema donde llegan los Iluminados que han fallecido y ya no tienen un cuerpo físico). Los discípulos velaron su cuerpo y lo quemaron con devoción, poniendo las cenizas repartidas en estupas (originalmente, monumentos funerarios típicos de la India; desde entonces asociados al budismo y llenos de simbología). Allí descansaron hasta que el rey Aśoka, convertido al budismo después de la conquista de Kalinga, recoloca cenizas y reliquias en nuevas estupas recién erigidas (por eso quedan pocas de siglos anteriores)

Una estupa del Himalaya… digooooooo de Panillo, en el Pirineo Aragones. En algunos países asiáticos surorientales se conoce como chedi y en otros países se la llama dagoba.

Aunque al Buda le hubiera espantado verse adorado como a un dios por todas partes, cuando su escuela filosófica evolucionó a una verdadera religión, la presencia de su imagen en cualquier forma (pinturas y sobre todo esculturas) se convirtió en una de las bases del budismo. Porque, aunque dicha disciplina se defina en plan rápido como una “religión sin dioses”, ahem ahem… es difícil de explicar, que decía aquel personaje tan divertido de una serie china.

Imagen: Edgardo W. Olivera
Estatua de Buda en el Wat Rong Suea Ten (Templo Azul), Chiang Rai, Tailandia

Lo cierto es que el budismo sí acepta la existencia de dioses y divinidades, (los devas y otras deidades budistas), a los cuales coloca en una categoría especial, niega la inmortalidad y en muchas escuelas también niega su capacidad creadora del Universo. (entre otras cosas porque este no tiene ni fin ni principio en sus escatologías).

Ākāśagarbha, uno de los Ocho Grandes Bodhisattvas. Repetir su mantra millones de veces puede producir experiencias espirituales decisivas, incluida la visión de su imagen, o conseguir la capacidad de recordar y comprender cualquier texto leído

En algunas escuelas se les considera en un estado de indiferencia frente al Universo. y en otras se les considera bodhisattva: seres transcendidos que demuestran compasión e implicación con los desgraciados que aun están sufriendo en este valle de lágrimas (a los budistas japoneses los ponemos aparte). Por eso a veces sale una idea en las series y mangas y en otras, no. A estos seres transcendidos podemos rezarles, igual que les rezamos a los santos, para que echen una mano, y en algunos cultos abarrotan los templos. Y encima esas estatuas y santuarios de Buda donde se le rinde homenaje (¿culto?) a tutiplén, con rezos, incienso, ofrendas, talismanes… Es normal que se confundan los que ven el budismo “desde fuera” en chancletas y con el Tequila Sunrise en la mano

Houzuki, el oni (demonio) japonés ayudante del gran rey Emma, el dios que juzga las almas de los muertos, nos explica gráficamente los seis dominios de Samsara, por los que rotan los encadenados a la rueda del Dharma

Pues vamos a ver que dejó explicado Buda…ah, las Cuatro Nobles Verdades… estas son fáciles, vamos por pasos

1: Dukkah: el sufrimiento es inherente a la existencia. Da igual en que cuna naces, si tu cuchara es de madera o de oro, vas a sufrir de una manera u otra. Encima en modo continuo, porque estamos sujetos a Saṃsāra (en sánscrito: संसार), el ciclo de nacimiento, vida, muerte y encarnación, esa rueda kármica tan extendida en todas las religiones orientales. Con el detallito de que en el budismo no es el alma (atman) lo que se recicla (puesto que solo existe como causa de dolor y aflicción), sino la conciencia, una especia de nebulosa mental que puede saltar de un ser a otro. Vale, que no entendéis nada. Yo tampoco. Y muchos budistas tampoco, porque se dedican a roer el concepto a ver si se aclaran.

2: Samudaya: sufres porque anhelas, ansías o echas de menos (Tanhá, el Deseo). Intentas llegar a algo o sobre todo poseer algo (riquezas, posición, reconocimiento…) y cuando alcanzas tu objetivo, ¡chorprecha! No te convence lo que tienes, quieres más, más lejos, más grande, más fuerte… Lo peor de lo peor son el deseo sexual y el deseo por la existencia. Aquí si que es el ansia viva, porque lo que has logrado sólo te incita a desear más por los medios que sean. Ni moderación de los apetitos ni porras, aquí el estoicismo salta por la ventana.

3: Nirodha: Pues si ya sabemos que es lo que funciona como motor primero de nuestros sufrimientos, lo que toca es apagarlo. Total extinción y cesación de ese mismo deseo, su abandono, su descarte, la liberación, la independencia. Sacabao, a cortar de raíz. Por eso, una vez llegas a este punto, resultan tan ridículas las afirmaciones de algunos autoconsiderados monjes budistas que preconizan el sexo como permitido y aun aconsejable. Que no, hombre, que no, que si os pilla Buda os echa la bronca como a su discípulo casado, que ni aun la puntita le dejó meter.

4: Magga: Para logar apagar el fuego del deseo, Buda ofrece un método o programa de entrenamiento que se puede aplicar, y que se explica en el Óctuple Sendero: Recto Entendimiento, Recto Pensamiento, Recto Lenguaje, Recta Acción, Recta Vida, Recto Esfuerzo, Recta Atención y Recta Concentración. Ustedes perdonen, pero estas instrucciones son cuasi universales en muchas doctrinas no budistas. Obras son amores y no buenas razones, que dice el refranero. Que por mucho que reces a Buda o quemes incienso en los altares, si te portas como un ceporro y te regodeas en el barrizal no has hecho nada. Ay, pero es queeeeee todas las escuelas budistas no opinan igual… (lo que yo os decía, ni en esto se ponen de acuerdo)

Otro Buda en Panillo

Así que si has aplicado estos preceptos (con sus muchos ejercicios y prácticas aconsejadas por Buda o sus herederos), como mínimo habrás aligerado tu vida y sufrirás menos angustia vital, y con suerte, en unas cuantas vueltas del tiovivo, podrás llegar al Nirvana y bajarte de los ciclos de Renacimiento y Sufrimiento. Por el camino, ya que se practica la meditación, pues habrá quien adquiera poderes extraordinarios (los siddhis: poderes, habilidades y logros materiales, paranormales, sobrenaturales o mágicos). Cosas de llegar al samādhi, el estado de conciencia de meditación, contemplación o recogimiento en el que se siente alcanzar la unidad con lo divino. No es exclusivo del budismo, pero eso explica que en muchos textos (empezando por los relatos de la vida de Buda) se mencionen acciones extraordinarias y superpoderes de personajes y sobre todo monjes budistas.

Como un primer apunte, no está mal, ya os aviso que luego todo se vuelve muchísimo mas complejo. Hala, por hoy os doy fiesta. Ah, por cierto, ya me he enterado qué pintaba el elefante en la película… hace referencia a un milagro de Buda, que paró en seco a un elefante emborrachado por sus cuidadores que estaba a punto de aplastar a un bebé caído de los brazos de su madre… a saber lo que planeaban hacer con el animalito los de la secta de la Colina del Ciervo…

Publicado por directoraymas

Apasionada por la fotografía. Mas de 40 años viendo cine de todo tipo y últimamente decidida a hacer sus incursiones en el asunto. Viajera siempre que puede, pudo y podrá. En la mesa lo mismo puede haber una tortilla de patatas que un wok de verduras o una selección de mezzes... Con semejantes antecedentes, solo podía organizar un blog ecléctico entre la curiosidad y el desparpajo

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1 comentario

  1. Madre mía que batiburrillo, no me aclaro con el cristianismo que es más sencillo y me meto con el budismo y sus múltiples escuelas, que quizás tengan su razón de ser pero me lio

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