El sicario enamorado que no se aclaraba

Hitman in love (My Murderous Intent Was In Love, I Fell in Love With My Murderous Intention , Boku no Satsui ga Koi o Shita). Hoy toca otra de esas series-cápsulas de 10 episodios típicas de Japón, rodada con mínimos medios y con un guión que lo han debido pescar en la botella de sake. Puro despiporre de comedia negra, exagerada y guasona, para no tomarse nada en serio. Es que empezar siendo un niño criado por su tio sin saber que lo estaba entrenando para asesino por encargo… tiene su aquel. Empezar de aprendiz de Kingsman para vengarse de la persona que le han asegurado ha eliminado a su querido (y asesino) tío, competir con el otro sicario a ver cual de los dos se carga a la persona señalada y acabar enamorado cual merluzo de su objetivo… Ya te vale, mindán. Bueno, pues la gracia de la serie no es la historia romántica ni el nudo detectivesco, sino las cabriolas y alambicados procesos por los cuales NO se carga a la designada

Atina, pardillo, que la noche es corta. Menudo desastre de asesino por encargo

Nakagawa Taishi hace de Onotora Shu, otro con un CV mas largo que la guía telefónica de Tokio. Es el encargado de las muecas y los «Eeeeehhhhh» que llenan los j-dramas. Anda que le pasa cada cosa….

Un día, Shu se acerca a su objetivo (Narumiya Mitsuki, quien es un dibujante autora de un personaje de anime muy popular, el Detective Erizo) y la cosa se complica. Chica, a veces parece que te viste tu enemigo estilista, porque vaya ropones desestructurados, Que tu ers modelo, y que ni aun asi puedas lucir esos trapos…

A Araki Yuko ya la conocemos de la serie aquella de Trace, la de forenses obsesioandos con el violeta, que se pasó todos los capítulos poiendo cara de conejillo asustado. Aqui hace de chica con cara de pavisosa, que no sabes si es que es seria cual ajoporro, guarda un terrible secreto (yo que sé, vergonzantes almorranas o algo así) o directamente es una pánfila

SIIII SIIIIIII yo he seguido la serie por tiiiiii mi principito morbosooooooo que me tienes chiribeta con tus camisassssss

Pero ni la niña mona ni el patoso pistolero… el que de verdad nos cautiva y sofroniza es el Príncipe de la Muerte, el otro sicario, que hace unos montajes fascinantes porque LA MUERTE ES UN ARTE, y cuando se pone en plan artista se echa unos bailecitos en plan Nijinsky con un fondo musical de aria de opereta (y que he sido incapaz de localizar). El actor (Suzuki Nobuyuki) es tambien bailarín, está en un grupo de «solo chicos» y en este momento es uno de los dos premios Guinnes de «coger mas marshmallows en la boca en un minuto». O sea, podemos declararlo bocazas a título oficial

Cuando la vida era sencilla y la vida era el negocio de limpiezas familiar, entre el tío y la amiga del tío que lo han visto crecer

Y si creemos que los modelos japoneses son profesionales bien pagados y considerados (que no es para tanto), y nos cuerntan que los modelos mas valorados son los que tiene rasgos menos orientales, habría que ver lo que cobran y lo que les exigen hacer a los actores famosos extranjeros (occidentales) que contratan para campañas de publicidad. Los anuncios japoneses son un mundo aparte, y aqui llegan sus campañas dentro del apartado «no sé qué rayos anuncian pero el vídeo es descacharrante». Aparte de eso, sus estéticas son muy características, con categorias como el estilo Kawaii -que no dudan en emplear hasta en anuncios de campañas de entorno militar-, las iconografías de su cultura autóctona -cerezos sakura, geishas, samurais…- o el poderoso Anime, que desde luego no se asocia con el público infantil

Veamos… cómo destacamos un bailarín vestido de negro en un tejado plano de noche… pues iluminamos el piso inferior con luces que dejan ver manchas de colores a traves de la rejilla del suelo, y producen contraluces en la figura con la gabardina, que se mueve y danza a su aire. Unos focos rasantes blancos harán los contraluces. Para el plano medio, lo dejamos paradito con una luz blanca y otra soja. Ah que bien, esa iluminación nadir se refleja en la tela y queda estupenda, dando un aire de calavera a la cara del príncipe… ay cachis, que para un plano corto queda demasiado tremenda… pues nada, no asustarse, le ponemos un reflector ariba y rellenamos la cara con una luz secundaria ms suave, para que se iluminen los huecos sobre los pómulos y sean solo sus ojos, como rendijas, los que se vean negros y terribles, porque un príncipe tiene que lucir glamour aunque sea un psicópata detallista. Las luyces de la ciudad dejan un degradado en azul oscuro muy interesante

Publicado por directoraymas

Apasionada por la fotografía. Mas de 40 años viendo cine de todo tipo y últimamente decidida a hacer sus incursiones en el asunto. Viajera siempre que puede, pudo y podrá. En la mesa lo mismo puede haber una tortilla de patatas que un wok de verduras o una selección de mezzes... Con semejantes antecedentes, solo podía organizar un blog ecléctico entre la curiosidad y el desparpajo

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1 comentario

  1. hace mucho que no veo mas que poquitas japonesas, pero porque al inicio veía varias japonesas pero luego descubrí otras series asiáticas y ya… pues veo pero mucho menos (empecé a verlas hace unos 20 años asi que es normal..) pero venga, te lo compro. si en las vacas de navidad me aburro la busco.

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