La Pandilla de los Cinco se va a China

The Imperial Coroner (La Forense Imperial): Hablemos francamente y reconozcamos que la gran mayoría de los c-dramas históricos (o sea, las series chinas “de época”) son un tostón. Así de claro. Guiones infumables, actores teleñecos, argumentos endebles o absurdos…De primeras, cuando anuncian una serie nueva con cartel chinoiserie de donceles y damiselas en vestuario vaporoso y acabado general de poster de cuarto de quinceañera cursi, directamente salto a otra cosa. Puede que, si los comentarios en alguna página han sido MUY elogiosos, eche un ojo al primer capítulo, y el 99% de las veces lo descarto a la primera de cambio con un ¡puaf! que me sale del alma. Pues de ese 1% que me sorprende para bien entresaco esta serie, que sin ser apabullante se deja ver con gracia y salero. El poster ya se salía del típico cartel de ñoñería violácea, y eso es buena señal, me dije. Y del género forense, esto no parece muy susceptible de irse por los cerros de nubecitas de algodón. Efectivamente: aunque hay un romance (o dos) por medio, ambos son de lento recorrido, y sobre todo son apenas los mimbres para sostener parte de la trama y justificar el desarrollo del último tercio. Ante todo, el motor de los personajes es el amor filia, el de los amigos y la familia, o los amigos del alma como la familia elegida. El amor agape, la comunión de las mentes y los espíritus, va haciendo brasa lentamente entre las parejas. No hay aquí competencia entre machos para seducir a la protagonista, ni se enredan en largos desencuentros por malentendidos. Que va, aquí se dicen las cosas a la cara con rapidez cuando hay problemas, y solucionan las cosas, que no están para zarandajas.

Bastante tienen con resolver la conspiración que extiende sus brazos por todas partes y sobrevivir a las trampas del enemigo, gracias al trabajo en equipo y la confianza total que tienen entre sí. No hay celos ni competiciones, todos a una como los mosqueteros, y cada uno por si mismo es lo suficientemente inteligente para llevar a cabo su parte (aunque al colega viceministro que entra y sale saltando por las ventanas dan ganas de meterle la zapatilla en la boca cuando se mete a aconsejar en asuntos amorosos)
El líder del equipo, el príncipe An (El actor,Wang Zi Qi, es bastante bueno ,sobre todo para los estándares chinos, con una gestualidad ni excesiva ni plana: hace guiños, muecas, sonrisas de medio lado…y físicamente luce los trajes con decoro) , destaca por su inteligencia portentosa (si los demás son listos, él es un cerebrín maestro en estrategias), aunque físicamente es un tirillas que desde pequeño ha sido de escasa salud y traumas variados (que si los espacios cerrados, que si el agua…), y que admite sin complejos la escasa disposición en artes marciales y lucha cuerpo a cuerpo. Lo suyo es investigar en su trabajo de Juez de las Tres Oficinas judiciales

La forense (Su Xiao Tong, mas flojita y doblada con una voz que no le pega nada), que llega a la capital a buscar un lugar bajo el sol de la administración, es inocente pero no tonta, ni mucho menos, y con esa carita de niña buena no se corta un pelo en andar sobeteando muertitos, metiéndose en faena, arriesgando su vida por encontrar la verdad… .Serena, inteligente y madura, descoloca continuamente al protagonista con su sentido práctico y aparente falta de romanticismo. Primero es buena compañera, luego buena amiga y acaba enamorando al príncipe por su bien amueblada cabeza y su pureza de alma. Y a veces le toca ser ella la que salve al tirillas. Qué refrescante resulta ver un c-drama donde la protagonista no es una boba con aires infantiles haciendo pucheros…

El hermano del protagonista, el general Xiao Jin Li, es un papel secundario lleno de encanto. Protector con su hermano de frágil constitución, aguerrido y bien plantado, suelta su frase favorita cuando le preguntan sobre los asuntos sentimentales: “Es difícil de explicar”. Tan grande y tan tímido…

Lo mas chocante es la mezcla de un guión básico “duro” (una autopsia no es precisamente un tema de horario infantil) y el desarrollo con ramalazos infantiloides. Aceptamos que se llene de un humor que va saliendo aqui y alli, a veces realmente sutil (como ese conspirador que ante un “acto de campaña” del usurpador que se equivoca de gesto al saludar) o esas contestaciones de traca (“¿montar un horno al vapor con hierbas para meter al muerto dentro? ¿vas a cocinarlo?”), y los anacronismos que en vez de molestar pueden percibirse como guiños. Un poco de chispa para rcordarnos que esto no va en serio

Lo mejor son los dibujitos y explicaciones superpuestas de la parte cientófica, cuando no hay se echan de menos, Algunos son mas “occidentales”, pero otros están en un estilo definitivamente clásico chino

Cuando sabes cómo se produjo esta serie, aprecias mas su mérito. En principio es de bajo presupuesto, por lo que redujeron los costes hasta el mínimo y un paso mas. El director, Lou Jian, es un veterano que estaba descartado porque “no iba a entender el producto dirigido a un público jóven”; los actores, casi todos novatos que aun no habian acabado los exámenes de la academia de interpretación (los protagonistas no pudieron estar en la promoción del drama porque estaban en la recta final de sus tesis de graduación), y los actores veteranos o cobraron por debajo de sus cachés o directamente hicieron cameos, (por su amistad personal con el director); el equipo técnico hizo de extras, el guardarropa y el atrezzo está pillado de las producciones de wuxia o de cine de fantasía mas barateras para alquilar, y todo que ahorraron (el director y el equipo aprovechaban las horas de comer para discurrir cómo reducir gastos toma a toma) lo gastaron en grabaciones en exteriores, desplazándose a Hubei en segun qué partes de la serie para hacer las tomas mas realistas.

Basada en una webnovel muy juvenil, The Story of the Imperial Gift (御赐小仵作) by Qingxian Ya Tou (清闲丫头) (a la que el director le ha dado la vuelta como un calcetín, con excelentes resultados)

La webnovela original no indica ninguna época específica, pero en general se puede localizar en el final de la Era Tang. La serie la ha centrado más, concretamente señala al Emperor Xuanzong II (r. 846 – 859), en cuyo reinado se produjo una Revuelta de los Eunucos, todo ello reciclado en la serie de forma muy aceptable.

Pedazo maqueta que se está montado el Emperador en la sala del trono, solo falta el trenecito chuuuu chuuuu

La robusta base histórica sobre la cual se ha montado el guión, la excelente parte de montaje y organización de los episodios (la introducción de cada capítulo en forma de relato de alguno de los personajes, con dos versiones, ambas con buen arte conceptual y una música original bien elegida en vez de una sintonía tópica), el resolutivo trabajo técnico… la verdad es que el acabado es mas propio de una serie de gran presupuesto que de una tan baratera. Lo que demuestra que el querer hacer bien las cosas y la inteligencia de ls interesados es más importante que el dinero disponible. Todo el mundo los daba por fracasados, y consiguieron un exitazo (espero que los estudiantes aprobaran con honores la tesis)

Que diablos, hasta los malvados son espabilados y tienen sus razones, por muy mezquinas que sean, y desde luego no, no se arrepienten, volverían a hacerlo son los celos ¡ay!. El mejor actor, sacando adelante un personaje de villano fantástico, es Mu Huai Hu, que hace de jefe de los eunucos

 ¿Que hay disparates que no encajan ni con calzador? pues claro. Como la patrulla del episodio 21, que se meten en un pantano con armadura y todo para sacar un fiambre, y salen completamente secos cual personajes de la Tempestad de Shakespeare. O el mismo difunto, que con la excusa de la adipocera, sale en mejor estado del prolongado remojo que Evita Perón cuando esperaba la eternidad en un chalet de Madrid (o Lenin en la Plaza Roja). O las explosiones falsarias de la emboscada, cuando ninguna de las dos partidas llevaba ni siquiera culebrinas para hacer BOMMMMM. O el descifrado del mensaje del episodio 30… Bah, unos “andayá” que se han colado. Nada grave.

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Uno de los últimos eunucos

El tema de los eunucos chinos es apasionante, y no necesita adobo morboso para llamr la atención del curioso. Desde sus orígenes (que segun las crónicas de la corte se remontan al siglo VIII aC – probablemente, con presencias anecdóticas-, y los historiadores datan en el siglo II dC fehacientemente), este grupo pasó de ser apenas un puñado de mutilados colocados en la escala de trabajadores de la nobleza (mayormente, solian ser prisioneros de guerra o criminales a los cuales se les cambiaba la pena de muerte por la cirugía feroz) a ir llenando todos y cada uno de los puestos en la cadena de mando de la Ciudad Prohibida. Generalmente, los mas conocidos son los que llegaron a la cima del poder en la camarilla (rozándose con el Emperador, poniendo y quitando gobernantes y hasta dinastías, el poder en la sombra), pero en su gran mayoría eran sirvientes en las tareas diarias, desde cocineros hasta limpiadores, escribanos, ayudas de cámara… Los eunucos siempre estuvieron incluídos y reservados al ecosistema palaciego, donde en su máximo apogeo llegaron a ser 50,000 – 70,000. Empezaron siendo guardianes del harén, pero pronto la cabezas pensantes se dieron cuenta que un sirviente castrado era alguien “expulsado de la sociedad”, sin otra solución que volcarse en el servicio de los emperadores y los nobles, y fácil de dirigir al no tener la posibilidad de ejercer nepotismo o descuidar sus deberes por los futuros hijos: pero los eunucos se organizaron en grupos de poder y facciones, captaron a mas eunucos para aumentar su influencia, y la cosa acabó mal, muy mal, con los mismos problema de nepotismo y corrupción que se pretendía evitar.

El declive de los eunucos llegó poco a poco, y en 1923 fueron expulsados los últimos de la Ciudad Prohibida

Fabricar un eunuco era un proceso muy peligroso y doloroso antes de la dinastia Ming (1368-1644 aC.) y a partir de entonces la mejora en la técnica quirúrgica consiguió que la mortalidad descendiera hasta “sólo” el 2% con los nuevos procedimientos. Doler, dolía lo mismo. Una poderosa razón empujaban a los candidatos a someterse a tan espantoso procedimiento: la posibilidad de entrar a trabajar en el palacio y, con mucha suerte, escalar poquito a poquito posiciones hasta conseguir un puestecito confortable y ¡quien sabe! retirarse a disfrutar de unos ahorros, y hasta casarse y adoptar un niño…. Si podían dejar el servicio palagiego y se acogían a algun santuario… la verdad es que la gran mayoría acababan siendo los mismos infelices que entraron, y se iban al hoyo (con suerte) agarrados a la caja donde guardaban sus “tres preciosos” (el Bao), despues de una vida de sufrimiento e incontinencia apestosa. Y sin haber tenido el alivio sexual que otros tipos de castrados podían llegar a alcanzar, ya que los eunucos chinos eran totalmente emasculados (este punto lo simbolizan en la serie sustituyendo el Bao por las barbas postizas que el personaje del jefe de los eunucos se pega y peina). Si encima perdían la cajita con los atributos, en el Mas Acá no pasarían los tribunales de promocion, y en el Mas Allá el Rey del Inframundo no les repondría su masculinidad . Un desastre, vamos. El último eunuco consignado fue este señor, que tuvo la mala suerte de aceptar ser emasculado a los ocho añitos, convencido por el lumbreras de su padre de que era la única manera de tener un futuro. Menos mal que desde hace mucho tiempo ya no pasan estas cosas… o eso dicen

Cuanto mas leo sobre este director y sus ideas, mas me gusta cómo trabajó el estilo de la serie (y muchas cosas mas). Por ejemplo, insistió en la iluminación con velas en las escenas nocturnas, y que es imposible de ver en otras producciones, donde meten una iluminación artificial “dura” espantosa. Toda la escena tiene un etalonaje cálido y dorado, reservando para la ventana los azules nocturnos y para el traje de la chica una túnica de tono claro a juego con el rosa de la prenda interior. El primer plano desenfocado con la vela ha tenido sudando al iluminador para que se equilibren luces y sombras sin quemar las altas luces. Toda la composición está en tres zonas leidas de derecha a izquierda como la escritura oriental: el chico enmarcado en el adorno circular (a modo de nimbo o aureola de un bodhisattva, imitando la postura de las estatuas originales), la chica con la cara sobre un fondo azulado para destacar y relajadamente emparejada con las manos juntas haciendo un círculo con los brazos (una “cesta” que recoge las palabras de su amorcito, tan listo el) y la vela para equilibrar y aumentar el rango de iluminaciones. A ambs lados, mobiliario con láminas de madera, muy geométrico, para contrastar. Intimo y dulce, un momento de respiro. El resto de luces equilibran, iluminan las sombras (con unos reflectores bien situados)y casi poemos oler el sándalo y la cera.

Publicado por directoraymas

Apasionada por la fotografía. Mas de 40 años viendo cine de todo tipo y últimamente decidida a hacer sus incursiones en el asunto. Viajera siempre que puede, pudo y podrá. En la mesa lo mismo puede haber una tortilla de patatas que un wok de verduras o una selección de mezzes... Con semejantes antecedentes, solo podía organizar un blog ecléctico entre la curiosidad y el desparpajo

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4 comentarios

  1. Por lo menos esta serie cuenta cosas interesantes sobre cosas forenses y eunucos y no fantasías que aunque nos distraiga de la cruda realidad no deja de ser fantasía y es que la historia tiene muchos elementos inspiradores para mostrarlos con pedagogía. Muy interesante la historia de los eunucos.

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  2. Yo pensaba que te había escrito. eso me pasa cuando las leo en el móvil, como me las sacas cuando estoy trabajando… pero mucho mejor leerlas calmadamente en el ordenador. Porque como siempre aprendes cosas nuevas, si no es de fotografía o colores, es de la historia de los eunucos chinos. La verdad es que fue una de las pocas series chinas actuales que me vi de un tirón (normalmente no consigo acabarlas sino es adelantando el capitulo cada dos clikc de ratón) así que tras leer la entrada aún se valora más.

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