Un mundo que envejece (mal)

Tea Box:  La pillé por curiosidad, anda mira, una serie tailandesa, para rellenar unas tardes tontorronas. Cuatro episodios, vamos, casi una peli larga, y que mas bien parece un anuncio extended de planes de jubilación y seguros de vida. Veamos… el argumento inicial es sobre una extraña pareja de vecinos que empiezan tocándose las narices: el joven gandul que aspira a tener un trabajo bien pagado como pastor de nubes y catador de cervezas, y el abuelo gruñón con Parkinson y mala leche. Para solventar un problema de convivencia de la manera mas indolora, un aburrido policía les obliga a aceptar una relación de trabajo sencilla: el pasota se ocupará de pequeñas tareas en el jardín del anciano, y el viejo cascarrabias pagará ese trabajo informalmente. Como es previsible, las tareas irán acumulándose, y lo que empieza siendo una manera de sacarse unas perrillas acaba siendo verdadera amistad y cariño, una fase de iniciación y tránsito a la vida adulta, Bla bla bla… lo que esperábamos en este lakorn (las series tailandesas de interés humano, que generalmente son muchísimo más largas).

La miniserie daría para un buen coloquio en una mesa de debate: la dependencia, la soledad de los viejos, la depresión en la tercera edad, la crisis económica, la necesidad de tener a alguien de confianza a cargo, la enfermedad crónica, el desapego de los jóvenes…

Técnicamente correcta, con gamas de etalonaje en tonos neutros y nude, y apenas leves toques de otros colores, con dos actores solventes (Nirut Sirijanya, que hace de abuelete lleno de tics, tacs y goteras, está muy puesto, y Gee Sutthirak Subvijitra, el vecino rascapelotas, funciona en buen tándem) y rodada con mínimo presupuesto. Talmente parece que han pedido prestadas dos casas en el vecindario del productor y ahí que se han metido con el equipo. Unas cuantas escenas en exteriores, alguna localización más… y apañados, que no hay que romperse la cabeza. La única pega que le veo es que no se aprecia claramente el discurrir del tiempo. Todos los sucesos se amontonan, como si el desarrollo de los personajes se produjera casi instantáneamente. Y no digamos ese final a lo Gran Torino… Nos quedamos con la mosca detrás de la oreja ¿Después de lo bien que te ha tratado tu jefe le das esa espantada? Igual simplemente es que no he entendido que ha aceptado supervisar esos proyectos que se comentan previamente que exigen movilidad, y entre ir y venir se pasa por la casa del abuelo a echar un ojo, estar con el, compartir la golosina de los tres huevos… Me quedo con esta última interpretación, que encajaría mas en la evolución del personaje, que pasa de ser un animalito egoísta a implicarse en el cuidado de los otros, sin dejar por ello de buscar sus sueños (¿fotógrafo?¿diseñador?¿inventor de la radio en colores?)

Si no llega a ser que el vecino monta el pifostio en Urgencias, ni puñetero caso le hacen al yayo asfixiado. Por mucho que para evitar la censura, los guionistas hayan incluído una escena de descargo con un médico explicando que “nadie queda desatendido en los hospitales públicos”. Ja ja y rejá.

El trasunto social que está detrás del pequeño relato es la realidad de una población como la tailandesa que es la tercera en el mundo con mayor velocidad de envejecimiento. Para ese 2050 que algunos ponen como meta en los proyectos nacionales (largo me lo fiáis…), se calcula que Tailandia tendrá un 35,8% de su población por encima de los 65 años. Una barbaridad. Y si actualmente, con un 20%, la mayoría se mantiene activa, (15% de ancianos con dependencia de algún tipo, muchos simplemente necesitan alguna ayuda en sus actividades diarias) y aun así se detectan problemas… imaginemos que pasará con una mayor población dependiente, empobrecida, aislada, urbanizada, desarraigada y todo eso que les ocurre a las personas mayores. El COVID ha pegado una zancadilla notable en los avances para mejorar las perspectivas, pero solo ha sido un aviso de las futuras pandemias que van a llegar. Dentro de las soluciones que se preconizan para evitar el descalabro (vamos, que me rio yo de las plagas de Egipto), las campañas gubernamentales insisten en lo de hacerse planes de pensiones personales, aumentar los recursos gubernamentales y la concienciación de la sociedad en el cuidado de los ancianos; las redes sociales de cuidados y tutelajes que conviertan a “los viejos del barrio” en “nuestros vecinos abueletes y casi de la familia”. Lo que dejan caer en la serie comentada, que sean los propios vecinos los que se ocupen de ellos sustituyendo a los hijos ausentes o inexistentes. Esto suena muy bien, y en la serie es todo maravilloso…porque ojito, que uno se pregunta cuantos viejos habrán palmado en sus casas, o en las propias salas de espera del hospital, porque no tenían un interesado que persiguiera a los médicos y las enfermeras para que le hicieran caso y al menos se dieran por aludidos (aunque para lo que hacen en la serie, tomarle la tensión inflando el manguito POR ENCIMA DE LA MANGA DE LA CHAQUETA, sin auscultarle, sin ponerle el pulsioxímetro-dedal ni explorarle la pupila, y no digamos dejarlo ahí tirado en la silla sin una simple mascarilla de oxígeno…eso me ha dolido…)

Luego está la segunda parte, que menos mal que este vecino es vago pero no malvado, ni tiene mas vicio que buscarse pelotillas en el ombligo, porque si le llega a tocar un mal bicho el pobre abuelo se queda en pelotas, sin coche, sin casa, sin seguro y sin respiración, porque una vez exprimido a conciencia el saqueador (o saqueadora, que también abundan los casos de cuidadoras ladronas) lo hubiera mandado a la pira funeraria mas rápida de organizar.

Lo que se relata no es ni mucho menos ajeno a nuestra ya presente realidad española, así que si los tailandeses llegarán unos años antes, nosotros vamos detrás encaminados al precipicio. Contemple el alma dormida… La mejora en las condiciones de vida y la esperanza vital de la tercera y cuarta edad, que deberían verse como un milagro de la sociedad y una nueva oportunidad de crear riqueza material y espiritual, por culpa de una nefasta gestión a todos los niveles y la burricie e incompetencia de los dirigentes que soportamos, se convierte en una carga sobre el resto de ciudadanos. Que tristeza, señores, que tristeza…

La foto del análisis: sencilla, como toda la serie. Otra vez una composición simétrica, aunque para darle mas variedad han colocado a los personajes en ángulo, con las dos cabezas formando una línea y conectando a los actores con esas miradas mutuas. Los pies del actor mas joven enlazan con los del anciano y completa el circuito triangular de las figuras. Tres lámparas cuidadosamente distribuídas animan en entorno sin distraer la atención y ofrecen profundidad (un poquito de desenfoque de campo no hubiera ido mal, enfin…). El ángulo de cámara en ligero contrapicado elimina la zona sin interés en el suelo, acerca a los personajes y nos muestra las vigas del techo, con un agradable diseño convergente que marca la profundidad de la sala. Las puertas correderas del jardín apoyan la composición y refuerzan la idea de intimidad, con los brazos de ambos apoyados en sus muslos y “abiertos” a escuchar y recibir confidencias. Casi podemos oir a los pájaros nocturnos cantando y las chicharras del verano en el jardín

Documentación extra:

Old age income security in Thailand. Work, family and social protection (PDF en Refworld)

Using Different Measure of aging: Country Case Studies (PDF en UN.org)

Publicado por directoraymas

Apasionada por la fotografía. Mas de 40 años viendo cine de todo tipo y últimamente decidida a hacer sus incursiones en el asunto. Viajera siempre que puede, pudo y podrá. En la mesa lo mismo puede haber una tortilla de patatas que un wok de verduras o una selección de mezzes... Con semejantes antecedentes, solo podía organizar un blog ecléctico entre la curiosidad y el desparpajo

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1 comentario

  1. Humberto D , neorrealismo italiano sobre la Soledad de la vejez. Cuando el destino nos alcance, el futuro ya está aquí pero todavía sin galletas Soylent green. La fuga de Logan, ser viejo a los 30 años. Progeria, cuando la vejez te llega nada más nacer o antes. El síndrome de Peter Pan , o ser siempre un niño que no quiere crecer. Si, el envejecimiento es un problema gordo como la superpoblación, para evitar uno caemos en otro y no se ve la luz del túnel…bueno si, si con la superpoblación fue el aborto, la vejez es la eutanasia con sus respectivos problemas

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