Amor y exorcismos en leche de coco

Let’s Fight Ghost! (2021) (Bring It On Ghost): ¡Venga, una de platillos exóticos! Porque la serie es Tailandesa, que no es precisamente un país del cual nos lleguen muchas producciones. Aunque cuidado, la serie original es del 2016 y coreana…los reyes del reciclaje argumental, a su vez reciclados. Y no sólo el argumento, sino que, por lo visto, hasta las escenas son calcadas, según me dice mi sensei. Lo más original para nosotros es la localización en un país tan fascinante como Tailandia

Los dos gamberretes del Club del Misterio, que nunca llegamos a averiguar qué estudian porque en la Universidad no se les vé el pelo en clase. Al principio me molestaban un poco en la trama, pero luego les coges el aire y te ríes con sus astracanadas. Si creeis que clubs asi de estrafalarios no podrian existir en la universidad española, es que no habéis husmeado lo bastante en sus tablones de anuncios

Una serie de YA (Young Adults) que se puede ver a todas las edades sin sonrojarte, a ser posible en cuadrilla para reírte y comentar la jugada. Curiosa por los detalles sociales, los escenarios… Algunas referencias no las entenderemos a la primera porque son propias de la cultura tailandesa, pero se pueden deducir o no son decisivas para la historia.

Y en todo momento esperamos la aparición estelar del barbo cantarín del Hotel de los Fantasmas (1988)

El argumento básico ya ofrece juego: un estudiante de medicina que necesita conseguir dinero como sea, y aprovechando sus dotes naturales se ofrece para hacer exorcismos. En una de estas tropieza con el fantasma amnésico de una chica de instituto, entre pelea y pelea tienen un tropezón y… ¡el beso de la princesa! La cuestión es que se enredan, se enredan, se enredan… y acaban de novietes. Bueno, algo que ya vimos en películas anteriores. Para los españolitos de cierta edad, nos hace clic en la cabeza Ghost (1990), y aun más esas dos perlas que son El Fantasma y la Señora Muir de 1947 (de cuando en la televisión ofrecían cine clásico sin complejos) o Una Historia China de Fantasmas de 1987 (las primeras películas que podíamos alquilar de cine asiático), todas ellas ramas florecidas del tronco novelesco del Fantasma de Canterville (O. Wilde, 1887)

Porque si el chico cocina estupendamente…
…la fantasma tiene un apetito y un morrito considerables. Come, criatura, come, que los espíritus no engordan

Ojo, que allí los fantasmas tienen sus cosas… comen si les pones un poco de incienso y lo catalogas de “ofrenda”, otros se plimplan el whisky, se pillan unas melopeas de aúpa y les huele el aliento (¿ondia, los fantasmas respiran?), pueden cambiar el guardarropa si les quemas el vestido ofrendado, se cepillan los dientes, se duchan, golpean y pueden ser golpeados (no veas cómo sacude la fantasma), abrazar o ser abrazados, besar, asustarse… ¡y hasta morir!. Lo dicho, unos fantasmas muy corpóreos

Si en vez de intentar exortizar al fantasma rockero lo contratan en exclusiva en el garito, arrasan… que la música suena muy bien. Y con dos botellas de alcohol y una varilla de incienso, apañado el contrato

Ella es un fantasma que en vez de hacer alfarería cursi, anda buscando pistas de su memoria, y el tiene un cachito de demonio dentro… vamos, una parejita de los mas normal. Los actores, simpáticos y expresivos, desde el chico guapo (Suppapong Udomkaewkanjana, en corto Saintsup, que empezó en t-dramas BL, o sea de amor entre chicos, y que por lo visto en esos países no es ningun género marginal) y la chica sonriente (Patchanan Jiajirachote, que tambien se dedica a la música en un grupo de idol girls) al tío solterón (Kak Wannasak Sirilar), no digamos el dúo dinámico del club del misterio (Apiwit Bartholomew Reardon y Sungkibool Kornrawich). Todos los demás, incluso los que solo tiene un papelito corto, convincentes.

La diferencia entre la pareja “buena” y la “mala” es que, en el primer caso, conservan la castidad incluso conviviendo (uno pensaría que con una pareja fantasma, eso sería lo obvio, pero con estos tailandeses tan carnales…); la pareja “mala”, en cuanto se lanzan, echan el revolcón en el sofá. Y de paso nos dan una oportunidad de echarle el ojo al actor ( Siripipat Thongpoom), que con sus orejas de Buda desplegadas y a pesar de sus ojos asímétricos, no nos extraña que la estudiante lo achuche gustosamente, ñaca ñaca.

Técnicamente correcta, bien rodada, efectos especiales un poco irregulares (algunos fantasmas están muy bien, otros parecen de baratillo). La BSO tiene alguna pieza que empieza a sonar y te esperas que continue con el “Beautiful Life” de Goblin. El humor y las referencias humorísticas visuales cruzadas a algunos clásicos como Cazafantasmas y Constantine dan vidilla al guion. Los casos son sencillos, pero bien curiosos. La moraleja es clara: hacer el Mal acaba trayendo mas dolor y maldad, y no siempre los que parecen ser los malos son los que han desencadenado el problema.

Aviso importante: si las madres no protegen a sus hijos del maltrato infantil, estos se convertirán en fantamas o demonios. No digáis que no estáis advertidas

Si el sintoísmo es la religión japonesa que tiene ocho millones de dioses, en Tailandia el budismo la ha configurado como la Tierra de los Fantasmas. La palabra “fantasma” (los phi (ผี)) contiene todo tipo de entidades supernaturales, desde espíritus asociados a lugares naturales o santuarios a auténticos espectros. La mayoría son ellos son nocturnos, benévolos y de fácil contento (incluso tiernos y dignos de compasión, así como amables si eres educado), aunque unos cuantos dan mucho miedo. Los exorcistas budistas no necesariamente son monjes, sino individuos dedicados a la faena, y que cuando lidian con enfermedades, generalmente complementan las terapias médicas de tipo occidental. Lo de discutir con casas encantadas, parientes plastas y tal, temas en exclusiva de su competencia, está la orden del día. Aunque no siempre son bienvenidos, como en la última moda de darle un giro de tuerca a la moda de los muñecos reborn

Lo dicho… la ambientación y los escenarios, un punto a favor para los españolitos que nos gusta ojear el National Geographic

Mezclados, confundidos o asimildos con los fantasmas y monstruos, los demonios budistas son casi siempre malignos, y aunque normalmente no interfieren con los humanos (esperando pacientemente a que caigan en el infierno para purgar sus pecados), también pueden hacer su entrada en nuestro mundo. No he conseguido localizar al demonio del T-drama, pero seguro que hay alguno similar en la mitología. Vendría a ser una variante infernal de los azulados querubines de las cubiertas de ojos o los rojos Tronos, con aros oculados (ya veréis, ya… )

La foto del post: momento hot en la discoteca satánica. Composición circular con la pareja protagonista casi en el centro (calmada y natural, conectados por los brazos de ella) rodeados por la caterva de diablos en frenética actividad que retuerce los cuerpos. Las rayas de las luces de neón rellena un poco las sombras (excelente recurso para anular un fondo distractor, y encima te ahorras utillaje y decorados). La iluminación artificial y brillante es adecuada al tono de la escena. Dualismo de azul/rojo equivalente relajados/contorsionados de los personajes. El foco vertical permite el contraluz de la pareja e ilumina a la figura espantapajaro del fondo. Colocar las dos cabezas en el disco más claro ayuda a localizarlos y refuerza la idea de que “están en su mundo”

Publicado por directoraymas

Apasionada por la fotografía. Mas de 40 años viendo cine de todo tipo y últimamente decidida a hacer sus incursiones en el asunto. Viajera siempre que puede, pudo y podrá. En la mesa lo mismo puede haber una tortilla de patatas que un wok de verduras o una selección de mezzes... Con semejantes antecedentes, solo podía organizar un blog ecléctico entre la curiosidad y el desparpajo

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2 comentarios

  1. entrada entretenida, como la serie. aunque ya me sabía la historia me la vi enterita, la cultura tailandesa es diferente y se nota sobre todo en los fantasmas. Hay otra de fantastmas thai que versiona una coreana se me hizo mas interesante que la coreana, mismo guion pero diferentes actores y escena de vida y ya tienes otra serie curiosa para entretenerte. Aunque mejor esta. como dices, también hay que echar un ojo a los actores tailandeses.

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