
Shanghai: No todas las producciones que salen en este blog son de origen asiático. Tambien me interesa la mirada del Otro sobre esa zona del mundo. Porque Oriente puede poner sólo el escenario (y ser la historia de occidentales en Occidente haciendo cosas de occidentales), o asomar conflictos y actores de por allí. En el caso presente, la película (americana, ojo) sería de ese grupo, con occidentales metidos hasta el cuello en un conflicto aparentemente de interés local en el punto caliente chino y entre países orientales (China y Japón en la IIGM) que en realidad es un bebedero de patos del resto de países tomando su plaza en el conflicto internacional en marcha. Así que, en el Shanghai de Diciembre de 1941, andan pateando sus calles y salones nazis y japoneses aliados en su Eje (con los japoneses con el control casi total de la ciudad y machacando a sus habitantes), chinos resistentes, americanos olfateando, ingleses jugando a la alta política, franceses en perfil bajo (tampoco podían hacer más sus países, metidos en pleno conflicto en Europa), unos 17.000 judíos centroeuropeos que huían del rugiente antisemitismo europeo y los motores de los aviones calentándose para zumbarse a gusto en breves. Como suele ser habitual en estos casos, el ambiente no podía ser más energético, y tanta adrenalina en el sistema convertía la ciudad en el hot pot perfecto con espías, traiciones, sabotajes, brutalidades, romance, estallidos, glamour, miseria y sensualidad. Todo junto, que no falte de nada.

En este ecosistema bullente sueltan a un agente de la Oficina de Inteligencia Naval (o sea, un espía) para averiguar porqué mataron a un amigo suyo y ,sobre todo, qué es lo que el muerto habia averiguado para que lo pusieran encima de la mesa del forense. Un macguffin que francamente nos importa un pito, porque es más interesante intentar enterarse del resto del argumento: quien es quien, porqué cada personaje hace lo que hace, cómo lo consigue y donde vamos a parar

La película no gustó mucho en su momento, una pena. Que si la trama es débil, que si la dirección es floja… A ver, que no se si todo el mundo ha pillado que esto es un neo noir político, no una peli de guerra, y su tratamiento es de producto de los 90 (lo cual le sienta fenomenal). Como producción, es lujosa y lucida, y eso que tuvieron que mear sangre cuando, con tres meses de preproducción en escenarios originales, China les cerró la puerta en las narices y tuvieron que empezar de 0 en otro lado, en Bangkok y Londres, y eso se nota. Dicen que por culpa de otra película rodada anteriormente allí que les escoció mucho, y yo creo que o pensaron hacer su propia versión clonada, o no les apetecía que les pillaran con l cantidad de desastres que han hecho en el patrimonio histórico). Ya empezaron mal, y aunque los actores defienden el papel hay un halo de incredulidad que funciona como un filtro en toda la película

¿Es una gran película? Psssss tiene agujeros de guión y flojea a ratos ¿es mala? Hombre, tiene algunas escenas llamativas y bien resueltas, y técnicamente se lleva bien aunque no excelente (por esos fallos de producción a marchas forzadas).¿La volveríamos a ver? Nopes, para una tarde de domingo lluviosa me vale, pero no mas.
Se suele decir que la IIGM en el Pacífico empieza el 8 de diciembre de 1941, pero en realidad el ataque en Hawai se produjo después de la maniobra de control completo de Shanghai, que se produjo a las 4 de la mañana, todavía de noche. Estaban justo al lado y gran parte de la isla ya estaba en su mano, con solo algunos barrios de control extranjero. Invadieron la ciudad y la emprendieron contra las fuerzas marítimas aliadas, que sólo tenían dos barcos cochambrosos apenas dotados, y los cuales abordaron con cuatro guantazos. Los civiles que pudieron, salieron pitando en alguno de los barcos que estaban en el puerto, y los que no pudieron se quedaron en el infierno

A ver, que desde la Batalla de Shanghai en 1937, eran los dueños del lugar, jugando al “aquí no ha pasado nada, circulen, circulen”. Los extranjeros aumentaron de golpe (hasta 150000 en 1942), y en cuanto los imperiales se hicieron los amos del cotarro fueron obligados a llevar identificaciones en público, les expropiaron sus villas y mansiones (reconvertidas en casinos y burdeles), los internaron en campos de concentración (como el Lunghua Civilian Assembly Center), y a los judíos los confinaron a presión en el Ghetto de Shanghai (el ghetto de Hongkou, oficialmente «Sector Restringido para Refugiados Apátridas«) un área confinada de aproximadamente una milla cuadrada, donde les hicieron todas las perrerías posibles. Así estuvieron hasta la rendición de Japón, el 15 de Agosto de 1945


