El mejor cortador de jamón (y otras porciones)

Rurouni Kenshin (Part I: Origins , Rurouni Kenshin: Origins , Samurai X); Rurouni Kenshin: Kyoto Inferno (Rurouni Kenshin Part II: Kyoto Inferno , Rurouni Kenshin The Great Kyoto Fire Version); Rurouni Kenshin: The Legend Ends (Rurouni Kenshin Part III: The Legend Ends , Rurouni Kenshin The Last Legend Version); Rurouni Kenshin: The Beginning (Rurouni Kenshin Saishusho The Beginning , Rurouni Kenshin: Final Chapter Part 2 , Rurouni Kenshin: Saishusho 2); Rurouni Kenshin: The Final (Rurouni Kenshin Saishusho The Final , Rurouni Kenshin: Final Chapter): Menudo listado de variaciones sobre un tema hemos colocado en el párrafo. Es que no es una ni dos películas las que traemos hoy al blog, sino cinco, ¡cinco!, que forman una saga. Sin spin offs ni nada, oyes, todo de una sola línea narrativa. Que me dicen por ahí que soy una salvaje, que qué hago yo zampándome estas producciones con más violencia, peleas y sangoneras que unas veladas de boxeo mezcladas con la matanza del gorrino, cuando en la vida real los combates de peleas físicas me hacen torcer el morro. Pues porque a) son de mentira y b) soy paradójica. Cualquiera de las dos explicaciones os pueden valer para ponerle categoría a lo mío en el futuro DSM-VI.

El origen de la historia, creada por el mangaka Nobuhiro Watsuki, son los 28 volúmenes en tankōbon (compilatorios, refundidos en 22 kanzenban de «Edición Perfecta», con el final verdadero, más capítulos, nueva portada y algunos redibujados), que en España se editaron como “Rurouni Kenshin. El Guerrero Samurái. Crónicas de Un Experto Espadachín en la Era Meiji”
Desde el manga, se adaptó como una serie de anime de 101 episodios y todo fue tan fenomenal que aun se estiró con una película de animación y dos series de animaciones originales (OVA) fundidas en una sola producción (Rurouni Kenshin: Seisōhen), que en su OVA5 es un recopilatorio bastante soso y en su OVA6 ha enfadado a todo quisque, que si muy mono y tal pero es un churro tristón que no concuerda con el carácter de los personajes ni su lógica; alguien les debió convencer a los productores de que los arcos de redención no gustaban a los espectadores occidentales (¿locualo?). De hecho, el magaka original solo cedió el permiso para el uso de la franquicia, pero reniega de ellos y están excluidos del canon

Vamos a ir contando la historia un poco a trompicones, porque a menda lerenda le costó entender cómo se organizaban las cinco películas y sus precuelas para desgranar la historia del samurai de la cicatriz en forma de X en la mejilla. La primera: con ustedes, Kenshin Himura, un jovencito de aspecto arguellado y tirillas (que no os engañe, el tipo es puro acero explosivo) con una mata de pelo rojo y ojos color violeta (de donde han salido esos genes, nunca lo dice) y una cicatriz en la mejilla en forma de cruz, gran espadachín en nómina de un grupo de poder de los varios que pululaban al final de la era Edo: los Ishin Shishi (Patriotas de la Restauración), facción proimperialista que luchó contra el Shogunato Tokugawa. Acogido en sus filas a pesar de ser un preadolescente desnutrido, el chico es tan duro y eficaz con las armas que trabaja como hitokiri (homicida, loco, destajador), un asesino contratado por un grupo de poder, que por lo visto en aquellos tiempos del Bakumatsu era de lo mas normal. A el le dan cama, plato y patio de entrenamiento, y a cambio tiene que matar a quien sus jefes señalen, sin preguntar porqué. Frío y calculador, indiferente al placer o a la compasión, el va a lo suyo.

El espadachín ha acabado hasta el gorro de tanta sangre y tanta muerte; harto de ser solo Battōsai, la herramienta letal, el asesino más famoso y temido de estos tiempos, por mucho que se jure a sí mismo que en cuanto acabe con su misión de traer la nueva era Meiji, deja de matar gente

Cuando llega la batalla de Toba-Fushimi, (coincidiría en ella con Shujiro, digo yo…), en la que participa como guerrero a las órdenes de su grupo (casi diría gang mafioso) y consigue sobrevivir a la matanza, deja atrás esa vida y ese nombre y se convierte en un Rurouni, viajando por todo Japón ofreciendo protección y ayuda a quienes lo necesiten para lograr redimirse por los asesinatos que cometió en su pasado.

Y como lo de apiolar gente ha llegado a darle un repelús horrible, ahora lleva una katana sakabatō con «filo invertido» (la hoja de corte está del lado contrario), para así no volver a matar nunca más. No, no busquéis, ese extraño modelo nunca existió, a un señor de la época no se le ocurriría llevar un arma que no sirviera para pegar tajos

Pues eso, que el ahora vagabundo anda de aquí para allá buscando calmar su tormenta interior y expiar sus crímenes.

Así se conocen chicas, llevándose unos palos

Diez años se pega con sus aventuras, hasta que topa con Kaoru Kamiya, huérfana que dirige con sudores y fatiguitas el dojo que heredó de su padre y donde enseña kendo. Una pareja que empieza dándose mamporros acaba dándose besos según la lógica de los mangas, y efectivamente, Kenshin acaba acomodándose un nido donde reposar la cabeza y una causa para defender.

Las familias vienen en todas las tallas y modelos

Algún personaje más acaba encontrando su rinconcito (el peleador callejero de la enorme espada, el niño ladronzuelo, la doctora intrigante) y se organiza una familia de “perdidos y encontrados” que cómo no, tiene siempre algo que le incomoda y sirve de excusa para desfacer entuertos

A mi me recuerda aquí al llorado Severus Snape

En la segunda película, Rurouni Kenshin: Kyoto Inferno, un oficial del gobierno intenta reclutar a Kenshin para pararle los pies a un renegado (Shishio) que está aterrorizando la zona de Kyoto y del cual se tienen pruebas de que prepara una revuelta para conquistar Japón y quedarse de pez gordo. Que si, que no… que anda, el plan incluye pegarle fuego a Tokyo cual Nerón con ojos achinados (lo de Kyoto es una distracción). Y para más rematadera, el malvado conspirador ha secuestrado a Kaoru y se la lleva en un barco acorazado, por cuya borda tira a la mujer y Kenshin salta para rescatarla. Continuará…

Total, en cuatro días estamos en Fallas

En la tercera película, Rurouni Kenshin: The Legend Ends, el antiguo maestro de Kenshin ha rescatado al semiahogado exdiscípulo de la playa donde ha quedado tumbado, y le enseña por fin el golpe final. Asignatura aprobada. Mientras, el politiqueo entre el gobierno y el conspirador Shishio (a ver, que tiene sus razones para odiarles) sigue a tutiplén. Bueno, que si, que cogemos al Battosai y le cortamos el pescuezo… Kaoru se recupera en el hospital donde ha sido ingresada (otra que tragó agua por cubos), encuentra al resto de amigos y se va a intentar parar la ejecución de su novio. Bah, tranquila, era un paripé… y el pelirrojo, se une a otros dos peleones para ir a por el conspirador, rema, rema , marinero. Pelea campal incluyendo una cremá en el acorazado y evidentemente, los gubernamentales ganan, porque si no en vez de una era Meiji hubiéramos tenido que hablar de un Shogunato Shinshio

Así se llevó el primer corte

Con las dos últimas, hay debate de cual habría que ver antes. Para los que no se conocen el manga o el anime original, quizás la opción mas razonable sea ver primero Rurouni Kenshin: the Beginning sobre es el origen de Kenshin, empezando desde el momento es que Himura Battōsai, reclutado por el clan Choshu cuando era un chaval enfurruñado con el sensei que le habia recogido siendo un huérfano, se carga a un samurai novato (otro mas de sus encargos), y este le hace una marca en la cara. Poco después, encuentra a una mujer llamada Yukishiro Tomoe, a la que en vez de rebanar el cuello para evitar que sea testigo, protege y busca trabajo en la posada donde vive. El adolescente y la moza (que el nene tiene quince añitos, criatura) van haciendo buenas migas, tanto que cuando se produce el incidente Idekaya, sus jefes les ordenan salir pitando y hacerse pasar por pareja en una casita en el campo. Con lo contentos que están ellos, y aparece el hermano pequeño de Tomoe. Choprechaaaaaa, Tomoe es una “viuda de guerra” del samurai que murió dejando la cicatriz en la cara del pelirrojo, se ha infiltrado para debilitar al temible espadachín y esto es un plannnnnn un plannnnnn.

Que buena época, esa de jugar a las casitas y plantar nabos, a pesar del frío

Pues un plan que se va al garete, porque la pobre mientras tanto se ha enamorado del chico. O sea, el sacrificio máximo, porque acaba salvándolo a costa de palmarla. El final planeado de la pentalogía llegaría con la escena de la batalla de Toba-Fushimi con el que empezaba, pero como hemos barajado el orden, esto es lo que hay

Joer con los cuñados. Hala, búscate un psicólogo y organízate esa obsesión que ya roza lo incestuoso

Por fin llegamos al final, con el hermano vengador buscando al casicuñado para hacerlo picadillo. Con lo bien que estaba el tipo en su dojo con su nueva familia y su nuevo amor (al que todavía no había contado el detallito de que se había estrenado con Tomoe en las cosas del querer)… Otra vez batalla en Tokio, y otra vez Kaoru secuestrada para hacer sufrir a Kenshin. Con mucho sufrimiento, pero al final todo se soluciona, los malos son capturados, los buenos salvados y los secretos explicados.

Peleas y saltos, que no falten, que aqui hemos venido a lo que hemos venido

Cuando la he recomendado, hay gente que le ha gustado (mucho) y gente a la que no le ha gustado (nada). Bueno, en casa si que nos gustaron, y mucho. Lo de la interpretación un poquito teleñeco de los japoneses ya es marca de la casa, eso lo disculpamos. Satoh Takeru, con ese aspecto de pollo remojado y desnutrido, el guerrero que aprovecha los momentos de paz para dejar salir al niño que nunca pudo jugar, nos gusta, encaja en el papel. Apuntemos que el chico tiene una larga trayectoria de actor en el género de tokusatsu, o sea los Kamen Rider (“motociclista enmascarado”) y en rom-com, producciones originales o sacadas de mangas.

Por cierto, Satoh tiene una peli de real action llamada Cells At Work! Que debe ser algo parecida a la añorada serie de Erase una Vez el Cuerpo Humano, donde interpreta a un heroico glóbulo blanco. Ya mismo estoy bajándola para verla.

 Las dos actrices que hacen el papel de descanso del guerrero, la “vaina para la katana” (ahem, la frase no es mía)… pues hija, es que el papel es lo que es. Takei Emi, la tranquila Kaoru, al menos reparte leña con el kendo, pero lo suyo es ser raptada. Al menos el detalle de elegir dos actrices muy distintas se agradece, y Arimura Kasumi, la sufriente Tomoe, una pieza en el tableo de ajedrez utilizada por los hombres de su vida y en conflicto con sus emociones, tambien nos convence. A ver, que las mujeres de clanes samuráis de la época no podían ser muy independientes, se debían siempre al clan o a la familia. El resto de personajes un pelin teleñeco, bueno, es que este es un manga adaptado y se nota, pero son divertidos, y los villanos (al menos en el manga y el anime) bastante complejos, y eso de darles profundidad les sienta fenomenal. Eso sí, toda la pentalogía es ESPECTACULAR, con unas coreografías de peleas y combates magníficas, la última película de la serie con el estilo mas oscuro y tenso de toda la serie (incluyendo un Kenshin que deja ver sus lados más oscuros y asalvajinados) . Al menos los entusiastas del manga le han dado sus bendiciones a las cinco películas, o sea, es una buena referencia

Himura Kenshin, el protagonista, está basado sobre todo en una figura histórica: el espadachín histórico del Bakumatsu, Kawakami Gensai, un famoso asesino del siglo XIX, pequeño de estatura y de aspecto andrógino, conocido por su velocidad al desenvainar (Battōjutsu). Su vida tambien da para una novela de veinte tomos y apénbdices, y a difeencia de nuestro pelirrojo, fue arrestado y acusado con falsos cargos, y ejecutado en el cuarto año de la era Meiji (1871) a pesar de haber sangrado por el Emperador (fiate de los políticos…). Tambien comparte rasgos con el rōnin Miyamoto Musashi, como el estilo de vida vagabundo, la búsqueda de redención y la katana de madera (bokken). Sobre este espadachín, que escribió muchos textos y tratados sobre los diferentes estilos de lucha (incluído el famosísimo Libro de los Cinco Anillos), hay producciones a porrillo. Yo me he bajado la trilogía de Hiroshi Inagaki, que aunque todo el mundo reconoce que no es tan memorable como las grandes obras de Mizoguchi, Kurosawa o Kobayashi, por lo visto tiene unos duelos memorables con un Toshirô Mifune que no mete tanto gas como en otros papeles, pero oyes, quien tiene y sabe, atina. Hala, mas para la saca, a ver si mi medio pomelo no me manda a escaparrar con tanto cine raruno

Una composición aprovechando las cajas dibujadas por las líneas verticales del escenario: la figura del grandullon, con altas luces, resalta en el fondo oscuro, mientras que el niños se coloca en un contraluz que separa su ropa mas oscura del fondo. Sobre la mesa, el verde y rojo de frutas y verduras, y aqui y allá el verde de la hiedra, animando la madera vieja. Un etalonaje muy, muy cálido, para uniformizar, y equilibrando la figura de la izquierda unas esterillas claras a la derecha. La escena transmite calor, serenidad y alegría


Publicado por directoraymas

Apasionada por la fotografía. Mas de 40 años viendo cine de todo tipo y últimamente decidida a hacer sus incursiones en el asunto. Viajera siempre que puede, pudo y podrá. En la mesa lo mismo puede haber una tortilla de patatas que un wok de verduras o una selección de mezzes... Con semejantes antecedentes, solo podía organizar un blog ecléctico entre la curiosidad y el desparpajo