
La Frontera Azul (the Water Margin): Hoy vamos a hacer auténtica espeleología mental. Del año 1978 Si, los primeros indicios de que en “ahífuera” (todo lo que no eran producciones patrias o yanquis) se hacían series, y algún cachondo de TVE (la única, la original, la de una cadena) había comprado para emitir un culebrón exótico a más no poder. No recuerdo si le dieron mucho bombo, pero ahí apareció, en la pantalla frente a la cual nos asentamos toda la familia un domingo por la noche, con mi abuela refunfuñando que al día siguiente había cole. (El siguiente domingo, nos echamos la siesta para ahorrar sueño). Empezaba con la imagen de una bandera azul y roja ondeando al viento, y un montón de gente a caballo, ah, vamos bien, una musiquilla sospechosamente parecida a la de Goldfinger y mucha gente vestida exóticamente. Que viene hasta con discurso de introducción, así como muy heroico y tal. Fenomenal, esto promete… Hala, apuntados para la serie de chinos, mejor que la programación infantil que nos metían como si fuéramos tontos o la de adultos que nos aburría soberanamente. Aventuras, acción, exotismo… Hasta mi sufrida abuela se hizo seguidora de la serie, y en conciliábulo doméstico nos agrupábamos (primero los domingos, luego los sábados) a las tribulaciones de unos chinos en China

La acción transcurría en China, durante el reinado de un emperador de la dinastía Song (dinastía gobernante en China entre los años 960 y 1279). que lidiaba con un período de hambres y pestes, y su favorito, un tal Kao Chiu, un corrupto y sacrílego primer ministro que acapara poder y riquezas. Evidentemente, en tiempos de llanto y crujir de dientes surgen los héroes, en este caso 108, que se dedican a pelearse con el malvado (“nine dozen heros and a wicked man”, se llamaba el primer capítulo), liderados por el virtuoso Lin Chung. Se hicieron muchas fans que suspiraban por el tipo de rasgos tallados a hachazos, y gorgoteaban con su épica historia.

Bueno, que los 108 héroes/forajidos se reúne en el monte Liang (o pantano de Liangshan, el Lian Cham Pó de nuestros recuerdos) para rebelarse contra el gobierno y se dedican a hacer de las suyas, justicieros del pueblo. Más tarde se les concede la amnistía y son reclutados por el Emperador para resistir la conquista nómada de la Dinastía Liao y otros rebeldes

Ahora la vemos, y nos da la risa floja con la realización técnica: colores arrancaojos (Ese rojo technicolorrrrr), cámara inmóvil, efectos especiales pobretones, escasa calidad de imagen, actores mecánicos (el estilo interpretativo japonés es ansín)… espera esperaaaaaaa, cómo que japoneses…. Ahhhhh, esa es la gracia del asunto: aunque es una historia localizada en la China antigua, la serie es japonesa. Del año 1973, pero en aquellos tiempos estábamos acostumbrados a que se estrenaran aquí series y pelis años después del estreno en sus países de origen. Resulta que no es raro que las producciones japonesas se basen en historias de la antigua China, en este caso una novela del s XIV: Bandidos del Pantano (también traducidacomo Margen del Agua, Forajidos del Pantano y Todos los Hombres son hermanos), una de las primeras novelas chinas escritas en mandarín vernáculo y atribuida a Shi Nai’an. Obra maestra de la literatura china, es una de las Cuatro Grandes Novelas Clásicas Chinas (junto con el Romance de los Tres Reinos, el Viaje al Oeste y el Sueño en el Pabellón Rojo)

Aquí fue tremendamente popular. Los chavales jugaban a pelearse dando gritos MUERTE A KAOOOOOO MUERTE A LOS BANDIDOSSSSSSS y las chicas discutíamos sobre ay, dónde estaría nuestro valiente paladín (aunque yo prefería apuntarme a eso de que una chica pudiera montar a caballo, manejar armas y ser una camarada más entre tanto hombretón). Tan popular se hizo, que hasta hubo quien rebautizó su barrio a cuenta de la serie, como el barrio «Liang ShanPo en Algeciras, al que siguieron otros en Alcalá de Henares (conocido como «lianchi»), Adra oBurjassot, y hasta un instituto se llamó informalmente “la frontera azul”, lo que da idea de cómo se las gastaban los alumnos

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