La víctima equivocada

The Gangster, The Cop, The Devil (The Evil , Villain Story , The Bad World , El Gangster, el Policia y el Diablo): Ah, pero ya es Navidad otra vez, caray, cómo pasa el tiempo… y otra vez, como es tradicional en mi casa, toca película de tiros y adrenalina a chorro para amenizar la tarde mientras se va preparando el estómago para la hartura de dulces. Así, el empalago de la estación se equilibra con el desenfreno violento de la imagen. No somos los únicos: mucha gente opina que no es Navidad hasta que Hans Gruber cae de Nakatomi Plaza… Cuando os miren escandalizados por relajaros en el sofá con la banda sonora de tiros, gritos y derrapadas de coches, sonreíd beatíficamente y recordadles que mejor eso que meterla la caja de langostinos sin descongelar por el gaznate al cuñado ejerciente.

El poli ya se lo olía, esto no es un caso aislado…

Dicho lo cual, he aquí la película que pasamos a comentar. Un Hard-Boiled, que digo, un Pulp Fiction de esas que tan bien saben hacer por Corea, sin remilgos ni componendas. No gastan un fotograma en intentar justificar las acciones de los personajes, les importa un pito la corrección política y la diversidad cultural, y no hay un momento de respiro en medio del frenesí. Pues para qué queremos más… Empezamos arriba del todo, avisados estáis de lo que se avecina, que van a caer ostias como panes. No hay tiempo para romances (ni siquiera para el sexo), y los segundones cómicos se han quedado en su casa. Un asesino en serie está haciendo de las suyas por las calles de Seul, provocando accidentes para poder acceder a sus víctimas que de buen grado estaba firmando el parte amistoso de accidentes, y no se le ocurre mejor idea que apuñalar a un gánster. Si es que… donde no hay mata… El gánster sobrevive (entre la protección de las lomeras, la fuerza y la mala leche, se revuelve y espanta al asesino), y dado que lo mas doloroso ha sido el hundimiento de su reputación, hace un trato con un policía asalvajinado que me río yo del Pacto Ribbentrop-Mólotov. Esta vez, afortunadamente, no se negocia la gestión de sus asuntos gansteriles (ante todo, el tipo es un hombre de negocios, aunque sean ilegales), sino la caza del diablo. Aquí lo dejo, para que os hagáis idea de la que se monta.

Pero que bueno es este hombre haciendo cualquier papel

Los espectadores que solo ven cine americano lo han descubierto con la peli de Eternals, pero los que ya conocíamos a Ma Dong Seok de sus papeles en Caminando con los Dioses (por cierto va a repetir en la 3 y la 4, bieeeeeennnnn viva nuestro Dios del Hogar), cogiendo trenes a Busan huyendo de los comegente de Rampant (espera, que en época Joseon no había trenes… da igual… zombiessss), estudiando los volcanes, y en general haciendo de héroe inopinado ya sabíamos de sus buenos trabajos (y de hecho hemos pillado esta película por su participación en ella), y tenemos claro que ese cuerpo que rellena la ropa no es todo tocino de jokbal, porque el caballero ha sido instructor de artes marciales antes que actor. O sea, que el señor está mazado pero en modelo “con el gambesón de serie”

Que aunque en esta película salga haciendo el cafre no quiere decir que lo sea, en realidad el actor tiene unas pintas muy normalitas. Bueno, vaaale, que no es ajeno al género policiaco, que ya le he localizado otra con rebufos de Danko calor Rojo que tengo en lista de espera

Otro que ha hecho muchas mas películas que dramas es Kim Mu Yeol, y antes se ha inflado de musicales en el teatro. Y el tercero en discordia es Kim Sung Gyu, que estaba en el elenco principal de Kingdom correteando detrás o delante (según tocara) de los zombies joseanos. Trío de buenos actores, mas que convincentes. La parte técnica muy sólida, y ¡Aleluya! Han incluido trípodes para que no trepiden las cámaras. Eso, o el técnico tiene un pulso de neurocirujano

Y pensar que hay gente que prefiere esto a patear palacios, templos y bosques encantados…

Ciertamente, el personaje que mas nos interesa es ese mafioso que pasó de ser un Kkangpae (un matón de la calle) a Jo-Pok (miembro de una organización) y jefazo de un grupo. En el fondo es un tipo chapado a la antigua, con sus garitos clandestinos llenos de maquinitas, en vez de dedicarse en exclusiva al juego online, que es lo que está mas en boga. Incluso camuflados de página web de un jardín de infancia, mira tu que monos… ¿Es que no hay casinos en Corea del Sur?, si claro, pero los coreanos NO PUEDEN JUGAR EN ELLOS (excepto en el de Kangwon Land, que por cierto es propiedad mayoritaria del Ministerio de Industria, Comercio y Energía), están reservados para los turistas viciosetes y aburridos (por Dios, cómo se puede uno aburrir de turista en un país con tantas cosas que ver…). Los coreanos ni siquiera pueden jugar en casinos y sitios similares cuando viajan al extranjero. Pueden apostar, eso si, en carreras de caballos, de barcos y perros, en las loterías y diversos juegos de rascar tickets. Pero lo de ir haciendo desparrame de fichas, el baile de las tragaperras y comerse el mazo de cartas en salones enmoquetados y con el gintonic en la mano, eso es para los chinos o los americanos que necesitan su dosis de azar y desastre. Los coreanos se meten en timbas ilegales o pozos de maquinitas en garages, naves discretas o sótanos guarretes, donde la mafia local les saca los mondongos y la policía los fastidia siempre que puede.

La escena nocturna nos obliga a pensar en bloques de color. Venga, reflejos en el suelo mojado y los paraguas para meter luces que recorten siluetas, con un círculo azul claro en el centro de la imagen. Los guardaespaldas con paraguas se colcan en doble fila, una diagonar que llega hasta el punto central. El arbolito a la derecha y el bloque del cartel rellenan las esquinas en ambos lados. Una colocación casi cenital de la cámara nos muestra toda la escena para no desperdiciar ni uno solo de los figurantes que hemos utilizado. Dejaremos hundirse los negros para darle dramatismo, Las rayas pintadas en la calzada aportan movimiento y preaisan de hacia donde se va a mover el coche (y por eso no hay que contravenir el sentido de las señales de tráfico que se ven, a menos que quieras destacar el impulso antisocial del personaje. Pero ya lo dice el ganster, oiga que yo soy un ciudadano que pago impuestos, hay que colaborr con la policía)

Cogito ergo Sum (póngame cuatro raciones)

Doctor Brain (Mister Robin; Alfa Romeo, Alpha Romeo): Estamos ya en tiempo de Adviento, y tenemos metida la niebla hasta la cocina. Justo nos viene localizar la tienda o el supermercado para hacer acopio de comida y bebida (mucha, mucha comida, y botellas de líquidos espiritosos que compramos convencidos de que este año, si, vamos a ponerles copazos a todos), y nos rascamos la cabeza a ver que vamos a ver en la tele estas navidades, que parece que seguimos en tiempo de aislamiento. Bueno, pues yo he pensado que, además de tener ya la despensa y la nevera repletas, bien está si os dejo algo ligero para el caso de que os cante la gallina covidiana y os castiguen cara a la pared unos días en casa. Os ponéis el copazo de crema de whisky o la jarra de cerveza Porter especial, la mantita por las piernas, y os zampáis este mini k-drama entre trocito y trocito de turrón mientras rumiáis que en el fondo ha sido una suerte poder eludir la cena de empresa, la comida con la familia política y cargar con los niños en el Belén de la plaza y la cabalgata de Reyes. Seis episodios, visto y no visto. Además, la han doblado al español, y podéis evitaros los subtítulos (yo la he visto. ahem ahem, en esas bahías corsarias donde timoneo, pero creo que la tiene en catálogo alguna plataforma). Hala, un poquito de sci-fi mezclada con policiaco, toque familiar y acción para animar las fiestas

La serie está basada en un webtoon, que quien se lo leyó antes ya sabía por dónde irían las vueltas y revueltas del guión. Como yo no quiero destriparos la historia, no voy a hacer muchos spoilers.

El resumen es ya de por si prometedor: un neuroinvestigador ha desarrollado una máquina capaz de sincronizar cerebros. Como el que conecta varios dispositivos entre si y vuelca archivos y datos entre ambos. O sea, cojo el cable del Wire Fire, conecto el miniPC y el portátil en el que he estado escribiendo, y en el ordenador me aparece un icono con el disco duro del portátil, del que puedo copiar las carpetas y trabajarlas con el software de la minitorre. Ah, pues bien, si se lo curra un añito mas lo puede hacer directamente por bluetooth entre los dos cerebros y literalmente leer el pensamiento del conectado. Que digo yo… ¿Podrá funcionar a la inversa, siendo bidireccional la lectura? ¿Se dará cuenta la mente “copiada” del proceso? ¿se podrían imponer carpetas en el cerebro supeditado, de modo que se le endosen pensamientos y recuerdos, datos y sentimientos de forma externa? De hecho, los “falsos recuerdos” son un proceso normal en un cerebro sano, bien por la reelaboración de sucesos pasados en un nuevo relato coherente, bien por la actuación dirigida y voluntaria de una persona externa. Según las circunstancias, este fenómeno puede ser inofensivo o incluso beneficioso, o un desastre absoluto, llegando a crear recuerdos en el receptor de agresiones y violencias que nunca existieron, pero que el sufre como reales. Mal rollito, claro

En el caso de esta serie, como el investigador se conecta con los cerebros de gente recién muerta, pues no le hace falta poner circuitos de no retorno. En realidad, el aspira no sólo a recuperar los pensamientos de los fallecidos, sino a poder leer la mente de vivos que son incapaces de comunicarse (comatosos, con síndrome de enclaustramiento, con graves discapacidades…).

Lamentablemente, al principio los vivos, por alguna razón, son complicados de sintonizar, así que le pone los cascos a los fiambres de los que pude echar mano. Maniobra arriesgada, pero el tiene una particularidad que le protege de los sustos. Y es que el protagonista tiene un cerebro anormal (dicho sin ánimo peyorativo), con una estructura inusitada que le impide tener sentimientos, o al menos con una disociación en situaciones emocionales. El tipo es superinteligente, pero ni siente ni padece. Crítica de la razón pura. Así que cuando “pincha” el cerebro de un supuesto accidente de tráfico que en realidad ha sido asesinado, no queda arrasado por las últimas emociones de la víctima, sino que se limita a recuperar los indicios y percepciones que le ayuden a investigar. Ah, pues no está mal. Muy útil si eres un policía que está investigado un crimen. Lo bueno, bueno de verdad, es cuando en el volcado de mentes te llevas todo el lote, incluida la autoconsciencia del muerto, que empieza a funcionar en tu cabeza como una subrutina que al principio no sabe que ha pasado a ser algo así como un fantasma. Una vuelta de tuerca del concepto de Gosth in the Machine que tanto juego le dio a Descartes. Fantasma realquilado que, bajo ciertas circunstancias, es capaz de ponerse al mando del cuerpo que lo aloja. Como una relectura del trastorno de identidad disociativo (antes conocido como trastorno de personalidad múltiple) pero con el “dueño original del cuerpo” percibiendo que el fantasma está actuando como una especie de controlador del subconsciente, y le deja hacer. Vale, guay, están lloviendo balas, y tu, Pitagorín de laboratorio, estas desbordado: deja que el detective te salve el culo, que de estas situaciones tiene más experiencia

Lo más sci-fi es el nivel de vida de un investigador puro. Ni de coña. Y lo que hay en el sótano… venga ya, si un investigador médico pudiera tener este casoplón y este equipamiento con su sueldo, los pobres científicos españoles estarían fletando pateras de juncos para entrar a Corea del Sur a trabajar, aunque fuera limpiando jaulas de ratas blancas

Aun así, a la serie le perdonamos los disparates, como eso de la visión nocturna y saltar como un gato tras descargarte la memoria de un michino atropellado… que te has descargado el software, pero el hardware es el que es. Sin tapetum lucidum y sin los músculos de un felino, por mucho que te hayas enchufado al bicho, no vas a pasar de un súbito gusto por las latitas de wiskas o el impulso de refrotarte con la teniente Cho cuando se relaje y empiece a practicar con el violonchelo (ah, calla, que eso era en Corea del Norte). Lo de bufarle a la doctora de la clínica infantil si que lo has aprendido, si, que bien le has olido que antes fue secretaria-perro

Alguna cosa buena le dejan instalado en el HD cerebral los fantasmas mentales… la capacidad de sentir emociones y empatía, por ejemplo. Que a su difunta la tenia aborrecida con su sequedad. Lo que no se es cómo se casó y fabricaron un niño. Quizás, como aquel filósofo del chascarrillo, hizo una lista de pros y contras y al coreano le salió a cuenta (al europeo no, pero rompió la lista porque la dama le tenía encandilado y sin boda, no había alcoba)

No sabemos cómo va a lidiar en el futuro con tanta gente que ahora comparte espacio. Debería comprar memoria externa o ampliar su CPU… Ya puestos, que se ponga a régimen de revueltos de sesos o en salsa (receta china, que estos también aprovechan del cerdo hasta los andares)

Qué raro es ver una iluminación en tonos magenta. pero se agradece y es un buen contraste entre los tonos azulados tirando a aguamarina de los entornos entre soñados y recordados, y los frios fluorescentes de las zonas clínicas. La policía se va al otro extremo de las paletas y nos recuerdan que ellos ven el mundo «con otro filtro»

Venga, a lo técnico, que se nos llevan por los cerros de Taebaek nuestros particulares pensamientos autónomos… Lee Sun Kyun como el protagonista neuromante nos ha gustado, pasando de ser una sota impasible a alguien mas normalizado en su expresión. Y encima conoce España, que en 2010 le dieron un premio en el Festival de Cine de las Palmas y le debió sabe a gloria por ser el primero como actor. Haber trabajado en Parásitos también le ha dado fama y reconocimiento, pero seguro que no es lo mismo. El resto de actores del elenco también tiene un excelente CV, algunos currando sobre todo en películas (como Park Hee Soon -el detective digamos “virtual”-, o Lee Yoo Young -la esposa “de cuerpo presente y alma ausente”-) y otros haciendo mayormente k-dramas (Seo Ji Hye, -la teniente berroqueña- o Lee Jae Won, -el otro tipo de bata blanca-), y aquí sacan adelante sus personajes sin problemas. De la parte técnica cinematográfica ni un pero, excelente realización como suele ser habitual en las producciones coreanas, con sus etalonajes en azul y naranja para la vida real (orange teal mas o menos subido de tono), sus tonos mas «de foto vieja» para escena selectas y sus lucecitas verde celadón y sus fluorescentes para las escenas de “tecnología” (aunque eso de hacer un análisis comparativo de ADN con un microscopio nos ha llegado al alma), ademas de unos colorines hipersaturados «te has fumado los microchips en el porro» de una escena del capítulo final (ya la vereis, ya… si no os quedais sin ojos). Buen montaje, buena BSO, muchos escenarios… ¿para que quieres mas?

Aprendiendo a hacer una RCP en el estadio. Si señor, todos al ritmo, cantad conmigo: Staying alive, staying alive, ah, ah, ah, ah…

Evidentemente, tenemos que hacer una suspensión de nuestro espíritu crítico-chinche para poder disfrutar del guión. El planteamiento de leer el cerebro de los comatosos no está mal (de hecho, ya hay algunos experimentos, aunque muy primitivos, por mucho que algunos hagan titulares exageradísimos), pero la idea de poder leer los cerebros de los muertos ya choca con un problema básico: sería como como intentar oír el programa de radio con el aparato apagado. Incluso si aceptamos que el cerebro puede seguir funcionando tras el paro cardiaco durante unos segundos o a lo máximo 10 minutos (aunque muy limitado, digamos que está “cerrando habitaciones”), es imposible que tras varias horas en la fría morgue podamos volver a enchufarlas. Un tema que bien conocen los que se dedican a las Urgencias. Una vez rebasados los cuatro minutos de falta de flujo sanguíneo (que aporta oxígeno a las neuronas), las neuronas entran en crisis y se produce muerte cerebral; aunque se aplique reanimación cardiopulmonar a los pacientes y se conecten a una máquina, no hay nada que hacer. Así que por si acaso, ante la duda, aprovechad los 4 minutos de la “ventana de oro” para llamar al 061, aplicad RCP y no paréis hasta que vengan los chicos de la ambulancia y sigan dando fuelle, que nunca se sabe si estáis aguantando el hilo de la cometa de la vida de una persona

Pero no copiéis este vídeo de una pornorresucitación, que es una chapuza. Para echar unas risas con los disparates
Nuestra toma va a moverse desde la izquierda hacia la derecha, centrándose en el personaje del detective, al que vemos desde una cámara subjetiva en la posición del protagonista (que va a pasar por delante escoltado por dos matones matonísimos). Una composición que me recuerda muchas fotos de las imágenes de Cartier-Bresson o: personaje enfocado, líneas de fuga dibujadas con la filas de ladrillos, las letras y la colocación de los figurantes borrosos y sin volumen. Todo lo que no es el detective está desenfocado y juega a la monocromía en azuletes, con toques en naranja suaves para animar el asunto. La luz sobre la chaqueta de cuero (naranja oscuro) y sobre el pelo y la mano, que saca brillos (aportando volumen) y se complementa con la luz que ilumina la mitad de la cara. Las sombras se dejan sin rellenar para aumentar el dramatismo. Me dicen que es una imagen de cine negro de los 40 (la pose cerrada y chulesca, la mirada desafiante, la chaqueta de cuero de un socio coreano de Germán Areta) y me lo creo perfectamente

El sicario enamorado que no se aclaraba

Hitman in love (My Murderous Intent Was In Love, I Fell in Love With My Murderous Intention , Boku no Satsui ga Koi o Shita). Hoy toca otra de esas series-cápsulas de 10 episodios típicas de Japón, rodada con mínimos medios y con un guión que lo han debido pescar en la botella de sake. Puro despiporre de comedia negra, exagerada y guasona, para no tomarse nada en serio. Es que empezar siendo un niño criado por su tio sin saber que lo estaba entrenando para asesino por encargo… tiene su aquel. Empezar de aprendiz de Kingsman para vengarse de la persona que le han asegurado ha eliminado a su querido (y asesino) tío, competir con el otro sicario a ver cual de los dos se carga a la persona señalada y acabar enamorado cual merluzo de su objetivo… Ya te vale, mindán. Bueno, pues la gracia de la serie no es la historia romántica ni el nudo detectivesco, sino las cabriolas y alambicados procesos por los cuales NO se carga a la designada

Atina, pardillo, que la noche es corta. Menudo desastre de asesino por encargo

Nakagawa Taishi hace de Onotora Shu, otro con un CV mas largo que la guía telefónica de Tokio. Es el encargado de las muecas y los «Eeeeehhhhh» que llenan los j-dramas. Anda que le pasa cada cosa….

Un día, Shu se acerca a su objetivo (Narumiya Mitsuki, quien es un dibujante autora de un personaje de anime muy popular, el Detective Erizo) y la cosa se complica. Chica, a veces parece que te viste tu enemigo estilista, porque vaya ropones desestructurados, Que tu ers modelo, y que ni aun asi puedas lucir esos trapos…

A Araki Yuko ya la conocemos de la serie aquella de Trace, la de forenses obsesioandos con el violeta, que se pasó todos los capítulos poiendo cara de conejillo asustado. Aqui hace de chica con cara de pavisosa, que no sabes si es que es seria cual ajoporro, guarda un terrible secreto (yo que sé, vergonzantes almorranas o algo así) o directamente es una pánfila

SIIII SIIIIIII yo he seguido la serie por tiiiiii mi principito morbosooooooo que me tienes chiribeta con tus camisassssss

Pero ni la niña mona ni el patoso pistolero… el que de verdad nos cautiva y sofroniza es el Príncipe de la Muerte, el otro sicario, que hace unos montajes fascinantes porque LA MUERTE ES UN ARTE, y cuando se pone en plan artista se echa unos bailecitos en plan Nijinsky con un fondo musical de aria de opereta (y que he sido incapaz de localizar). El actor (Suzuki Nobuyuki) es tambien bailarín, está en un grupo de «solo chicos» y en este momento es uno de los dos premios Guinnes de «coger mas marshmallows en la boca en un minuto». O sea, podemos declararlo bocazas a título oficial

Cuando la vida era sencilla y la vida era el negocio de limpiezas familiar, entre el tío y la amiga del tío que lo han visto crecer

Y si creemos que los modelos japoneses son profesionales bien pagados y considerados (que no es para tanto), y nos cuerntan que los modelos mas valorados son los que tiene rasgos menos orientales, habría que ver lo que cobran y lo que les exigen hacer a los actores famosos extranjeros (occidentales) que contratan para campañas de publicidad. Los anuncios japoneses son un mundo aparte, y aqui llegan sus campañas dentro del apartado «no sé qué rayos anuncian pero el vídeo es descacharrante». Aparte de eso, sus estéticas son muy características, con categorias como el estilo Kawaii -que no dudan en emplear hasta en anuncios de campañas de entorno militar-, las iconografías de su cultura autóctona -cerezos sakura, geishas, samurais…- o el poderoso Anime, que desde luego no se asocia con el público infantil

Veamos… cómo destacamos un bailarín vestido de negro en un tejado plano de noche… pues iluminamos el piso inferior con luces que dejan ver manchas de colores a traves de la rejilla del suelo, y producen contraluces en la figura con la gabardina, que se mueve y danza a su aire. Unos focos rasantes blancos harán los contraluces. Para el plano medio, lo dejamos paradito con una luz blanca y otra soja. Ah que bien, esa iluminación nadir se refleja en la tela y queda estupenda, dando un aire de calavera a la cara del príncipe… ay cachis, que para un plano corto queda demasiado tremenda… pues nada, no asustarse, le ponemos un reflector ariba y rellenamos la cara con una luz secundaria ms suave, para que se iluminen los huecos sobre los pómulos y sean solo sus ojos, como rendijas, los que se vean negros y terribles, porque un príncipe tiene que lucir glamour aunque sea un psicópata detallista. Las luyces de la ciudad dejan un degradado en azul oscuro muy interesante

Tu me (la) levantas

You Raise Me Up (Tú me elevas): Está claro que, en un blog sicalíptico y chocarrero como el presente, había que comentar este k-drama, sí o sí. Aunque hubiera sido la birria patatera más cutre de Kimchiwood. Comedia “para adultos” basada en la sexualidad y sus desastres, con el foco puesto en la importancia para los hombres de la buena disposición de sus apéndices hidráulicos. Asunto que no es baladí para los que lo sufren y que también afecta a sus parejas sexuales. Ya lo contaba Javier Marías en un artículo medio en broma, medio en serio, quejándose de la inconveniencia de un miembro que reacciona de la manera más caprichosa e inconveniente, alzándose desafiante en situaciones que requerían modestia o permaneciendo fláccido en esos momentos en que un hombre se la juega en las batallas de campos de almohadas. Por mucho que intentemos razonar la rebeldía del pingajillo, que si es cosa de las hormonas, que si el inconsciente… ahí queda el momento de embarazo y turbación por una cosa o la contraria. El infeliz queda etiquetado de sátiro o se pone en duda su hombría, e incluso la sospecha se extiende como una mancha de aceite sobre la propia calidad de la parte contratante, que si no me quiere, que si algo quiere…Aunque raro, rarísimo, puede darse el caso de una difalia, y entonces el asunto se multiplica por dos, porque se duplican los quintacolumnistas. O puede que no haya nada a lo que dirigirse, la afalia dichosa. Hipospadias, epispadias, penes retroescrotales, micropenes… la teratologia y su humor negro

Sólo le falta un cartel en la cabeza que diga PRINGAO

En este k-drama, al protagonista le ha tocado el desastre de la blandura inadecuada. El eterno opositor fracasado (Yoon Shi Yoon, que transmite muy bien los conflictos de su personaje y se nos hace simpático) no consigue salir del pozo en cuyas paredes resbala una y otra vez. Vive en un apartamento miserable, sobrevive con trabajos miserables, su madre lo aprieta, su ex le mandó a la porra por desgraciado y encima, para colmo de males, la única alegría que le quedaba, que era ponerse videos porno y pajearse como un mono delante de la pantalla, se esfuma. Cuelga el pobre pellejo sin mas función que la de regar las macetas, indiferente al reclamo y los masajes de su portador. Que no, que no hay manera… Asustado y desesperado, el pobre infeliz reúne el valor suficiente (y ojo, que es una hazaña en alguien tan acocotado) para intentar buscar una solución, al menos que le dejen el escape de la caja de pañuelos y las escurridas de endorfinas. A la clínica que va, rebañando la cartera, que no es que pueda disponer fácilmente de dinero, pero Paris bien vale una misa y Seúl bien vale una gayola. Revisión completa, no sea que tenga algo patológico cuyo primer síntoma sea el aflojamiento, y cuando toca bajarse los calzoncillos y poner el culillo en pompa…

¡Ay sorpresa! La dama que le explora la próstata es su primer amor, la chica de la cual fue cruelmente separado en el instituto y tras lo cual empezó la crisis personal del caballero.

Aquí ya es el colmo de las humillaciones: el varón de pudores (que no de dolores) huye despavorido, y se quiere morir de una vez ya. Menos mal que la uróloga, tan asombrada como el de volver a encontrárselo en tan desairada situación, en vez de sacudirse el recuerdo lo busca y evita que haga un disparate, comprometiéndose a ayudarle no por los recuerdos o la deuda con el adquirida, sino porque el juramento hipocrático le obliga a luchar por sus pacientes.

Juramento que el psiquiatra al que le deriva por constatar que todo tiene un origen mental ha debido olvidar, porque menudo mal bicho. Maltrata a su paciente con ganas, que solo le falta darle la caja de pastillas y mandarlo a suicidarse a su casa

Pero vamos a ver, que el protagonista lo lleva escrito en la cara y por todo el cuerpo; que esa cara inflada y apática, esa mirada desenfocada, esos andares arrastrando los pies, ese cuerpo que se encorva y apenas se mueve para ir de un sitio a otro, esa falta de energía… DEPRESION GRAVE. Pues claro que ahí no se levanta nada, ni por asomo. Lo asombroso es que haya reunido la entereza y la fuerza suficiente para arrastrarse a la clínica y ponerse en manos de la uróloga y del psiquiatra sádico, que encima parece que se ha sacado el título en una tómbola…

Cómo se le ocurre retirarle sin mas su estrategia de defensa (coping mechanism), ese color rosa que le alivia la tensión y la ansiedad, y que le permite sobrevivir a base de crearse un entorno relajante… p’haberse matao, caray…

El resto de la miniserie es el desarrollo de cómo el mozo va superando sus problemas y acaba, claro está, con final feliz. Nuestro deprimido protagonista deja de serlo (deprimido, porque protagonista lo es, de su propia vida), y al espantar al perro negro resulta ser un pocholo, con sus mofletes y su sonrisa, que dan ganas de achucharlo. Es una comedia con moraleja, no puede dejar la historia con un borrón negro en el suelo. Es posible (¡es imperioso!) escapar de la rat race (la carrera de ratas) de una sociedad donde el éxito se mide en “cuánto cobras” y no en “cuanta felicidad tienes”, saber de donde vienes para apreciar a donde has llegado, y disfrutar de lo que haces. Además de dejar de amargar al prójimo, caramba, ya vale de perseguirlo con prejuicios que como te descuides acaban en linchamiento.

Con la música de fondo de la canción principal, nuestro protagonista se enfrenta a sus terrores, a ese vecindario que disfruta su ración de morbo, y reivindica su derecho a hacer las cosas a su manera sin hacer daño a nadie. Una escena de lucimiento del actor. La actriz, Hani, tambien ha funcionado en el drama, aunque no tenga escenas con tanto lucimiento

Que sabe nadie de la vida de cada cual, y cuantas batallas ha librado y cuantas cicatrices esconde bajo la camisa rosa. Ah, y no olvidemos la educación pública de los espectadores: las causas de la impotencia pueden ser no solo biológicas y avisar de graves problemas subyacentes (diabetes, cardiopatías…) sino que un gran porcentaje depende de factores psicológicos que no por ello son menos peligrosos. Encima, la depresión y la impotencia se retroalimentan en un círculo vicioso, así que la solución del psiquiatra maligno (echarse novia nueva para volver a excitarse) es una medida contraproducente, porque la depresión espanta a las candidatas, el interfecto no tiene energías para cortejar y seducir, y cuantos más fracasos acumula, más se deprime y peor se encuentra. La “venganza” del paciente fláccido es emparejarse con su ex, con la cual vuelve a reír (y practicar el salto del tigre a calzón quitado)

Y encima, presenta un personaje secundario (el amigo del protagonista) como transexual encantador y saleroso, esa “Jennifer”/Kim Byung Jang que es la única persona que hasta ahora lo ha apoyado y consolado.

A las damas que ven estas tragicomedias el asunto les da risa, claro. Porque el placer y sobre todo el impulso sexual siempre se ha visto en la mujer como un asunto accesorio, cuando no directamente peligroso. El miedo a la infidelidad de las mujeres abandonadas o descuidadas nos ha encerrado en harenes, tapado con burkas y en casos extremos, infibulado sin pensar un momento en las consecuencias. Un hombre buscando donde meterla es algo “natural y sanote”, pero una mujer buscando quien se la meta es el horror, el horror…como mucho, se admitirá que el hombre procure placer a la mujer, todo sea por perpetuar la especie (en algunas culturas se asegura que el orgasmo en la mujer durante el coito es garantía de dejarla preñada) o al menos tenerla contenta, que no dé mucha guerra. Pero una mujer que busca activamente la satisfacción con una pareja masculina (que sea autocomplaciente o con otra mujer es inofensivo, las interfectas no pueden incubar cucos) a duras penas se admite con el marido, porque eso podría dar lugar a la apetencia por nuevos pastos verdes al otro lado de la cerca (ayyyyy esa inseguridad fundacional del macho rampante). Complementado con la consigna antropológica de “tu, donde puedas, coloca tu material genético y sal pitando”, da como una de sus conclusiones la evidencia de que un hombre que se considere como tal debe ser capaz de presentar siempre armas en perfecto estado. Este mandamiento universal (no conozco cultura que no insista en ello) ha generado que actualmente muchos hombres de toda condición y edad consideren que prefieren sufrir un cáncer en estados iniciales, un herpes zoster o una otitis crónica a quedarse con la humillación de la impotencia. Pues que bien… y esto en una sociedad como la coreana, en la cual se considera que hay un 11,4% de varones que sufren problemas de erección mas o menos permanentes (nada de gatillazos, directamente “esto no hay quien lo resucite”) y sólo el 2% piden ayuda médica para arreglarlo. (37% de las mujeres relatan falta de apetito sexual… uffffff… mal rollito…)

Esta vez en la foto queremos ver ese bar de tipo pub inglés que antes ha hecho de fondo difuso de los personajes y hems atisbado en los planos medios y cortos. La doble fuente de luz (azulada en la luz de la calle a través de las ventanas, cálida y dorada en el interior) es un desafío al etalonador. Si nos pasamos de la raya, puede que los personajes acaben con extrañas manchas amarillas en la cara (que ya lo he visto yo en otras series con peor departamento técnico de color grading). Una focal larga deja bien enfocados todos los planos medios y lejanos (bueno, no es que en interiores puedas hablar de «planos alejados» como en exteriores de tipo paisaje…). Las líneas rectas horizontales y verticales que se dibujan por todo el plano acaban encajando al personaje, que por su mala praxis se ha quedado solo y aislado, con el contraluz del foco el fondo para siluetearlo y con el único rectángulo de fondo claro que se puede ver, para poder destacarlo con su traje oscuro y su pelo negro

Extra: una preciosa versión de la canción

Menosprecio de Corte y alabanza de Aldea

Hometown Cha Cha Cha (El amor es como el chachachá; Mr. Handy; The Sea Village Cha Cha Cha; Fishing Village Cha Cha Cha; Chachachacha In The Seaside Village; Mr. Hong; The Seashore Village ChaChaCha; Seaside Village Chachacha): Me bajo a tomar mi café al bar del chaflán y al pasar por delante de la tienda del chino resulta que ya han puesto el escaparate de Navidad… Rayos, es verdad, hoy es primer Domingo de Adviento, Navidades se nos viene encima como un tren AVE lanzado por la depresión del Valle del Ebro. Pues además de empezar a rascarnos la cabeza habrá que ir seleccionando las películas y series que vamos a ver en esas fechas tan señaladas. Venga, algo suave, de buen rollito, que te entretenga y no te haga sufrir mucho. El empujón de otras series que han dado la campanada en la despistada parrilla europea ha animado a los distribuidores a traer más productos de Corea del Sur, y montada en la Hallyu, la Ola Coreana, ha aparecido esta serie. Verla anunciada en las páginas de descargas (ahem, ahem…si ya sabéis cómo soy…) me alegró el día como a Harry el Sucio el asalto a la cafetería donde desayuna. Así que los que no podéis seguir los subtítulos en español (y menos aún en inglés) podéis escucharla doblada al español no latino (yo prefiero los subtítulos; las voces de los actores coreanos, cuando te acostumbras, son muy dúctiles y bien educadas, y en los personajes de comedia le dan un puntazo poder oír la entonación). Así que si os apetece ir viendo capítulos mientras se hace el asado en el horno y haciendo tiempo para montar la mesa, esta del chachachá a la orilla del mar es una opción estupenda. Tenéis 16 capítulos de una hora, con un argumento más que previsible en su final (caray, que desde el poster de entrada lo veis venir cómo va a acabar), de desarrollo “blanco e inocente”, que hace cerrada defensa de la vida relajada y sencilla y la buena vecindad, sin grandes desastres y con mucho humor -sobre todo en los personajes secundarios, que casi se comen con patatas a la pareja protagonista-. En realidad, es un remake de «Mr. Hong.», película de 2004 que en su momento fue muy popular, así que el final ya se lo sabían los espectadores y seguramente hubieran montado la marimorena y exigido la cabeza del guionista si hubiera intentado alguna maniobra de dispersión

Y es que es ver a una de esas yayas con pantalones y camisolas floreadas, con su gorro en la cabeza y más majas que paqué, y quedarme embobada, con una sonrisa de oreja a oreja.. ¡Ostras, la abuela con el hijo cerdo de la serie del acupuntor viajero del tiempo!

La idea original está bastante vista, claro: un profesional de alto nivel (en este caso, una dentista) que por un conflicto en su trabajo en Seúl se lía la manta a la cabeza y se va a un pueblecito de pescadores a varias horas de la capital (la ficticia ciudad de Gongjin), donde abre una consulta al constatar que la gente de la zona no cuenta con servicio de odontología, a pesar de haber muchas personas mayores y jóvenes que necesitarían asistencia. Evidentemente, entre la idiosincrasia de los paisanos y las costumbres que tiene ella (a ver, que no es que sean malas, simplemente chocan con lo habitual en el pueblo, como lo de ir a correr con mallas, que los alborota de mala manera) empieza con algún traspiés. Anda, mira, como Doctor Mateo. ¿Y quien es el -o la- aborigen que se baja de la moto y empieza a gritar VAAAAAAACAAAAAAAA para quitar la fastidiosa rumiante de la carretera? Pues un tipo que parece el perejil de todas las salsas, ángel de la guarda de todo el pueblo, no hay oficio que no ejerza y tarea que no practique (de hecho, tiene TODOS los carnets que haga falta), que responde a la denominación de “jefe” y es más libre que los gorriones del parque.

O sea… EL BARCO DE CHANQUETE. La guitarrica le falta al mozo para cantar el No Nos Moverán…

La única intriga no es cómo van a acabar, sino los vericuetos que van a dar para terminar juntos, y aun más las historias secundarias que se mueven alrededor y se enredan entre sí. La dueña del restaurante de pescado, su ex y la tercera en discordia; el matrimonio de la tienda del pueblo (incluye escena de parto en medio de un ciclón), el propietario con un bar-café, que fue una estrella de la canción y ahora se estrella haciendo de padre de una adolescente; la propietaria del restaurante chino que se ríe con toda la boca abierta (¡la maruja norcoreana de Crashlanding in Your Hearth!); la ayudante de la dentista que tiene al policía de enamorado… Todos con una historia agria detrás, que resisten ayudándose entre ellos, y tienen claro que en el pueblo se sobrevive mejor que en la capital. A ver, tranquilos, esto no es Twin Peaks, no son TAN raros ni se han cargado a Laura Palmer. Mayormente es un sainete de Arniches aggiornado, y eso no es demérito

Menudo armario tiene la señora, que no repite modelito. La reina de las compras online. A partir del episodio 10 se empieza a notar que está mas integrada en el pueblecito, porque va adoptado la moda de vestir de la gente de la zona. Con ustedes, Shin Min-A, que lo petó en A Bittersweet Life. Definitivamente, una buena actriz de comedia en este drama
Lo mas irreal es que a un caballero soltero, sin novia, guapo, inteligente, simpático, con chupeteables hoyuelos, independiente y tal, no le estén entrando las damas locales y visitantes hasta por la gatera para darle calorcito del bueno. Aunque estuvieran con la mosca detrás de la oreja de que al mozo no le gustan las mozas, seguro que habría colas de voluntarias para rescatarlo de su craso error. Sin embargo, no hemos visto ni una sola escena en la cual las más decididas lugareñas intentaran algo. Por muy conservadores y modestos que sean en el pueblo, las noches de invierno son frías, y la casa del jefe Hong (una delicia hogareña en madera) tiene una despensa llena de frutas en licor que bien merecen ser compartidas.

Al final acabaremos conociendo sus historias, y también nos enteraremos de qué hace un tipo tan listo como el jefe Hong haciendo de chico de los recados en Quintalapuñeta de Abajo. Que luego no es tan remota, ojo, que hasta allí llega un equipo de televisión en plan “vamos a poner a un grupo conocido de k-pop (DOS, una boyband ficticia) a actuar en un festival de aficionados y a cocinar en una casa tradicional”. O sea, Masterchef con menos tontería. Los del pueblo encantados de codearse con los mozos y pegarse una merendola, la dentista encantada de reencontrarse con un antiguo amor (meeeeec meeeeec peligrooooo peligroooooo)…

No digamos la niña de la cafetería que es groupie total del cantante, en pleno momento fan cuando SU idolo actúa en su pueblecito

Revisión de lista para decidir si la ponemos para apaciguar a la familia en reuniones familiares. Veamos… ¿escenas de sexo? Pudibundez absoluta, todo es tannnn ligth… ¿Momentos de terror que luego los peques tengan pesadillas? Tampoco, como mucho, intriga. ¿Escenas desagradables? A menos que te impresione ver limpiar una jibia, estas a salvo. ¿machismo o denigración de la mujer? Para nada, aquí las mujeres mandan y ordenan, se ganan su sustento y con aciertos y errores, sacan su vida adelante ¿mensaje moral? Vive y deja vivir, ayuda y déjate ayudar, pero no seas una carga para nadie, y no creas que por tener más dinero has triunfado en la vida, que la codicia es veneno. Todo eso en una producción con la impecable realización coreana de lujo: preciosos escenarios (se filmó en el turístico barrio de pescadores de Pohang, que en realidad es muchísimo mas grande y tiene hasta superpuerto), fotografía excelente, escenas de postal, etalonaje en colores brillantes, situaciones un poquito estrafalarias pero no irreales y al final todo va encajando en su hueco

En Corea tambien comen pescado crudo -llamado allí Hweh- desde tiempos inmemoriales (solución lógica para la falta de combustible), y en vez de los platos y barquitos limitados de los japoneses sashimis, prefieren meter montañas de laminillas y puñados de trocitos en cuencos y bandejas. El pescado se remoja en soja o en chogochujang dulce y picante, y se puede envolver en hojas de lechuga roja o de perilla para engullirlo. Si acaso, un cuenco de arroz al lado para echar en el paquetito, y si no directamente palillo y a la boca

Al actor principal (Kim Sun Ho, que lleva pocos años de carrera y hace de galán estupendamente), justo al acabar esta serie y en plena promoción, le explotó un asunto bastante desgradable en los morros. Una ex-novia que saca los trapos sucios de su relación a la vista de todos, y la alegría descerebrada de los medios que deciden hacerle una campaña de acoso y derribo, colgando testimonios de supuestos compañeros de rodaje proclamando el «lado oscuro» del aparentemente yerno ideal. Bastante malo es que una ex eche cubos de basura en tu espalda, cuando debería ser cosa de la intimidad de la pareja que fue (y si no es así, a denunciar a la policia), pero que se monte un escándalo a base de clickbaits… Ya no se si todo o en parte es verdad (hay mucho de autopromoción a base de tirar con escopeta a personajes públicos), o es que al departamento de marketing se le fue la mano y la olla con lo de menear titulares en la promoción (no sería la primera vez). La cuestión es que lo echaron del programa que estaba grabando y por los pelos no se queda fuera de los futuros castings per in saecula saeculorum. Bulos y follones que ya en el Hollywood del cine se meneaban desde los propios estudios cuando una estrella amenazaba con terminar su contrato y largarse a la competencia. Da igual que solo sean rumores o directamente mentiras: las productoras echan a los sospechosos antes de que haya cualquier complicación, y luego ya veremos. Unos actores han conseguido sobrevivir a las polémicas, y otros no. Y mira que a algunos el follón que les montaron parecía un guión de hard-boiled con femmes fatales, chantaje, grabaciones al rojo vivo…

Otra vez una composición de parejita de espaldas con paisaje al fondo. Por fin nos enseñan la parte del superpuerto, pero de noche, para que la iluminación industrial se convierta en luces difusas, y las estructuras se transformen en fantásticas imágenes perfectamente equilibradas. La pareja en el banco sigue la ley de los tercios, en el ángulo inferior derecho. Para destacar la figura masculina (vestida de oscuro y con el pelo negro), la hemos colocado en la zona de luz blanca del reflejo en el agua. El jersey blanco de la chica es lo bastante reconocible para poder usar de fondo el agua negra. Un poco de contraluz en el halo del pelo, y voilá! Piquito pudoroso. La cámara no está perfectamente paralela al borde del muelle y el banco, pero a la hora de elegir prima el contraluz. Ya haremos unos planos antes y despues donde colocaremos la cámara en otros ejes, y montaremos la escena de modo que no quede extraña al ver la pareja un poco de refilón

Metidos en un Apocalipsis que no es el suyo

Escape from Mogadishu (Mogadisyu, Escape): Lo bueno de los fines de semana es que tienes tiempo para ver una película enterita, y lo mejor del otoño y las olas de frío que puedes hacerlo acurrucada en el sofá o metidos en la cama, con el edredón amoroso y el aún más amoroso marido adosado. Evidentemente, hay que negociar qué título eliges, que o sea de doble aceptación o al menos no sea conflictivo en el sentido de que una de las partes diga “me abuuuuuuuuurro, me duermoooooo”. Menos mal que las películas de acción, si están bien hecha, nos gustan a los dos. Esta que traigo hoy tiene acción, mucha, mucha, mucha; no pierde ritmo una vez cruzado el Rubicón del planteamiento y explicación de los hechos iniciales, y con los suficientes detalles para entretener al espectador hasta que se dispara el primer tiro. Yo lo prefiero así: poder ir absorbiendo la información al principio porque luego entras en modo “follón tremendo” y no tienes tiempo de respirar.

Sería cómico si no fuera por los muertos…Imagen: elordenmundial.com

Vale, empezamos poniendo las piezas en el tablero: estrenando la década de los 90, todo el Cuerno de África es un polvorín, y Somalia huele a pólvora. Los gobiernos extranjeros han colocado sus peones (comme d’habitude) a favor o en contra de Siad Barre, el dictador que llegó con un golpe de estado, empezó con buenas maneras y acabó como el rosario de la aurora en un baño de sangre contra los rebeldes independentistas (mas detalles, aquí). Corea del Norte va poniendo sus huevos en una u otra cesta segun le conviene. Mientras aun solo suena el runrún de lo que estaba a punto de ocurrir (con bandas de asaltantes en las carreteras, cargos y carguitos dedicados al soborno, mercados patrullados y con general apaleo por el ejército…), les da tiempo a hacer la recepción del consejero que se pega toda la película con su traje blanco nuclear (y dedicarnos una de las escasas escenas de humor, que parecen absurdas pero que os juro son puro neorrealismo en África)

Dos embajadas, dos embajadores: el surcoreano Han Shin-Sung (Kim Yun-Seok, actor que ha trabajado sobre todo en películas) y el norcoreano Rim Yong Soo (Heo Jun-Ho, este ha hecho de todo y muchísimo y muy bueno), ambos trabajando para sus gobiernos, cuidando de los suyos y metiéndose zancadillas en los jueguecitos de la diplomacia en tierras africanas.

Sus respectivos asesores de seguridad son los perros ladradores y mordedores que pueden atizarse entre sí, cosa que sus jefes no tienen permitido. Al surcoreano le dedican más tiempo, y nos dejan saltar en el asiento para que podamos apreciar lo resolutivo y espabilado que es el mozo. Que si uso las gafas de reflectores, que si pongo los altavoces en el balcón… Lo agradecemos las damas, claro que sí, que a ese flaco larguirucho y de ojos rasgados (Zo In-Sung, 1,87 m de cuarentón degustable, ñam ñam) lo descubrimos en otro drama anterior, y siguiéndole la pista caímos en esta película.

Joer como se ha puesto la calle, abarrotá de tipos con metralletas y subfusiles…

Aquí no le da tiempo al guaperas ni a seducir señoras ni a ponerse malito. Es que los coreanos no tienen el condicionante de lo políticamente correcto (y cinematográficamente desastroso). En medio de todo este lío, no hay historias amorosas (para ligar estamos…), las señoras no son “mujeres empoderadas” (son los hombres, como responsables, los que las protegen a ellas y a los niños, bastante hacen ellas con ayudar y sobrevivir); no hay “cuotas de inclusión racial de personajes positivos” porque hay muchísimos personajes y figurantes de color negros como la pez, (sí, claro, esto es Africa), pero todos ellos son como mínimo indiferentes, y casi siempre peligrosos y salvajes; ninguno de los nacionales va a ayudarles o salvarles, y como mucho les pasarán la cuenta correspndiente. Evidentemente, claro, porque en medio de una guerra con tres bandos (los del gobierno, los rebeldes y los bandidos sin más), puestos todos de alcohol y drogas hasta arriba, sin la mas mínima autoridad y con los ojos puestos en el saqueo y la venganza, todos los extranjeros eran bultos aprovechables de una forma u otra. Así ocurre lo que ocurre, que la embajada norcoreana, que creían en Pyongyang que no corría peligro por la colaboración que había ofrecido a los rebeldes, es asaltada y por los pelos se libran de acabar todos ellos hechos carne picada. Pues nada, a salir por patas y buscar refugio hasta poder escapar del país….

La fuga del grupo, esquivando matanzas y trampas, es angustiosa. La embajada china está en llamas, y tres críos les “fusilan” jugando a ser mayores. Podria ser Siria, Armenia, Europa en la IIGM, España en la Guerra Civil…

Carreras en las calles que están llenas de jóvenes y adolescentes haciendo de malas bestias, y a llamar a la puerta de la embajada de los surcoreanos, que por lo menos han tenido presupuesto para pagar (en dólares) a los soldados que los protegen. Discusión arriba, negociación abajo, y al final con la excusa de “puede ser un tanto político que nos apuntemos” les dejan entrar. Unos y otros aceptan compartir espacio por imperiosa (que no imperialista) necesidad: los surcoreanos temen que los refugiados aprovechen para okupar la embajada (si hombre, con la que está cayendo), y los norcoreanos, que en los despachos del poder les acusen de traidores, les apliquen cerriles castigos y se carguen a la familias-rehenes que el gobierno mantiene retenidos en su país. Como dice un personaje: ¿de qué me sirve sobrevivir aquí, y luego sufrir allí una purga?

Una salida para compar billetes de avión y otra para pedir ayuda al resto de embajadas deja clarito lo fatal que está todo. Pero chungo de narices. Y peor que se va a poner

No queda muy claro cómo, pero la cosa es que se enteran de que la embajada italiana (país que seguía teniendo grandes contactos en Somalia desde los tiempos de la aventura colonial italiana y el fideicomiso posterior) tiene mas posibilidades. Venga, que sí, que os sacamos de aquí, pero sólo a los surcoreanos. No hombre, no, que no vamos a dejarlos aquí, que se los comen vivos… bueeeeeeeno, venga, oye que mira, que son desertores. Ah pues os venís todos juntos esta tarde antes de las cuatro y os metemos en un avión que tenemos evacuando gente (extraño avión de carga que anuncia con una voz de azafata a los pasajeros que llegan a su destino…cosas del misterio…).

La cena de los desconfiados. Imitando a Kubrik en su tratamiento de Barry Lindon: iluminación natural, dejando hundirse las sombras. Un Caravaggio con kimchi

Aquí ya la cosa se viene arriba, arriba. Versión moderna de la Diligencia, que sólo les faltan los indios con los caballos y las flechas ardiendo. Los coches aguantan la escapada estupendamente (quiero decir que llegan hasta su destino), la puerta de la embajada. Ya no os cuento cómo acaba, que luego decís que os hago spoilers y esta película es muy reciente (del 2021). Rodada en Marruecos, concretamente en Essaouira (no consiguieron permisos ni garantías para hacerlo en escenarios originales, y ademas los surcoreanos tiene prohibido viajar a Somalia) y candidata al Oscar, es una gran producción de buenos recursos técnicos, medios a tutiplén, montones de extras (300, que no está nada mal, hablando en mas de cinco idiomas), con fotografía que alterna entre la luz brillante y clara de la ciudad al sol (con un filtro de etalonaje amarillo, esquivando los etalonajes extra cálidos calabaza del cine americano, que en cuanto baja del paralelo 35 mete el filtro naranja a tope a todas horas) y la iluminación de la noche, que (esta sí de forma realista) es amarillenta y anaranjada, oscilante y difusa, con espesas sombras y luz de las hogueras reflejada en los blancos muros de las calles devastadas o la luz de las bombillas y las velas de interiores. Bueno, lo de los millones de balas en las persecuciones no es muy realista, pero mola…Y lo de usar coches tuneados con bolsas de tierra, libros y madreras se lo tuvo que inventar el director para justificar que consiguieran hacer la carrera Mad Max sin acabar todos fritos en la primera descarga de subfusil…. A ver, que yo lo entiendo: te vas a 11. 000 km de tu casa a todar tres meses, metido todo el equipo en el hotel, te llevas contenedores enteros de atrezzo, maqueas una ciudad entera como si fuera otra, tienes a chorrocientos tipos (casi todos negros como el betún) mirándote con cara de besugo y con montones de armas en el set, efectos especiales en pleno delirio bélico, los cámaras e iluminadores en permanente estado de crisis y epifanía…. Y si metes menos de 20.000 disparos en la acción, asúmelo, eres un fracasado. Con el asunto de “blindar” los coches, además de hacer mas efectista la escena (con bolsas oscilando y libros cayendo y trozo de puerta que salen volando) es que así te crees un poco lo de sobrevivir a la tremenda balacera. Pero como dice el director, el relato original fue tan alucinante que parece imposible

Bonita secuencia en la cual se da un momento de paz sin mas BSO de fondo que la llamada a la oración. La tranquilidad y la indiferencia de los que hace unas horas les destrozarían con sus propias manos simplemente por ser «extranjeros» funciona como la tregua del agua en la sabana. Los muertos en la calle pudriendose al sol le dan un punto extra de horror

Presumen de haber seguido al pie de la letra a los asesores militares, y como de hecho muchos de los integrantes del equipo habían pasado ya por la mili, miel sobre hojuelas. Se ha reprochado que la película no cuenta la historia «desde el punto de vista africano» y «no muestra el sufrimiento de los civiles que no estaban en ningun bando». Caray, que la pelicula es un producto COREANO y cuenta las aventuras de los coreanos, no se van a poner análisis geoestrategicos de los problemas de Africa, bastante es que te describen a grandes rasgos lo que hay

Ryszard Kapuscinski en Mogadiscio. Imagen: elmundo.es

Etiqueta gorda al principio: “basada en hechos reales”. Si, basada pero no es exacta. Muchas cosas han cambiado al pasarla al guion, y otras se conservan intactas. Que en enero de 1990 la guerra civil llegó a la capital en Somalia, es verdad. Que se asaltaron las empajadas y Mogadiscio se convirtió en el Infierno que nos pintaba el Bosco, pero sin metáforas con monstruitos divertidos, también. Que las hordas de adolescentes y niños drogados fueron “lo normal” y más destructor, también. Y que el personal de las dos embajadas de países a su vez en guerra (de hecho, todavía no han firmado la paz) tuvo que hacer una asociación temporal para salir vivos de la catástrofe, también. El cómo se desarrolló la historia en los detalles ya es cosa del guionista. Fue el embajador del Sur el que, al encontrarse en el aeropuerto al principio de la crisis con el grupo del Norte y visto que ya no salían vuelos, ofreció su embajada como refugio, a lo cual los norcoreanos se negaron (ya sabemos el porqué). La embajada norcoreana había sido asaltada no una sino ocho veces, y ya sabían que la siguiente vez los matarían a todos. Que cuando llegaron pidiendo posada, no venían con las manos vacías, y en las cuatro noches que pasaron juntos (no una como en la película), juntos cocinaron y comieron el arroz que los invitados a la fuerza habían podido esconder y aportar. Porque cuando se activa el programa de supervivencia de ser humano, volvemos a los comportamientos de la Tribu del Oso Cavernario: las mujeres se reúnen, cocinan juntas y cuidan de los niños, y los hombres vigilan el entorno y hacen planes de cómo salir del asunto con el pellejo entero. Os recomiendo que primero os veáis la película, mantita y chocolate en la mano, y luego os leáis las puntualizaciones del embajador surcoreano que relata sus memorias. Por cierto, que sigue sin haber embajador surcoreano en ese país africano (ahem, país por llamarlo algo…). Y si aun tenéis tripas, echad un ojo al polaco y su opinion sobre Africa y sus demonios

La escena elegida esta vez es realmente compleja de realizar. De hecho, no se cómo se ha rodado, y me encantaría saberlo. Una secuencia con travelling en que la cámara atraviesa el interior de dos de los cuatro coches de la caravana de la muerte. A pesar de la enorme diferencia de luz entre el exterior y el interios de los vehículos, no hay demasiadas luces quemadas ni saltos de zonas, y los pasajeros tienen luces difusas que los alumbran. Os la cuento plano a plano, perdonad mi entusiasmo pero es estupenda. Vale, que ha aprovechado la gran velocidad de la accion trepidante y la oscuridad del interior de los vehículos, que si que si, pero… caray…

La cámara empieza siguiendo a los coches que retroceden a toda velocidad, y se acerca a la ventanilla del copiloto, entrando a través de ella
Una vez en el interior del coche vemos al conductor, y la cámara gira para pasar a los asientos traseros
donde vemos a los pasajeros aterrados, y la cámara pasa entte ellos y sale por la ventana trasera rota
Llega hasta el segundo coche y nos enseña al conductor, sigue su recorrido y se mete por el agujero de la luna
sigue a la parte trasera con mas pasajeros agachándose
sale del coche aprovechando el estallido de la luna trasera
y sale para colocarse paralela al tecer coche a la altura de su ventanilla izquierda y mostrar al conductor. El siguiente plano es una vista general de la fila de coches en marcha atrás. Y ustedes perdonen que me voy a tomar una tila con chorretón de cazalla a la salud de los que diseñaron, rodaron y montaron la secuencia

La sopa del Príncipe Arrogante

Llega el otoño ¡por fin!, que andábamos todacía en mangas de camisa, y apetece la sopita reconfortante. Siete virtudes tiene la sopa, y no hay bondad mas grande. Que se lo digan a los que salen en los k-dramas. Veia yo esas escenas donde aparecen las sopas en la mesa, y me rugía el estómago como un horno de fundición.

Ya lo último fue ver en Dali and the Cocky Prince la cazuela humeante y haciendo chupchup en la cocina de mesa del restaurante. Si al malote le parece tan despreciable, y el prota lo alaba como sustento, esto tiene que estar bueno

Me da a mi que le han echado dim sum en la receta… pero caray, eso no es una sopa, es un guisado con un poco de caldo, caramba qué de tropezones

Bueno, nosotros a lo nuestro, a la rica sopita. Lo primero, bolsa de la compra y expedición de aprovisionamiento

La verdura que pude conseguir rebuscando en el cajón del frigorífico: un trozo de repollo, un puñado de nosequé hierba de la tienda del chino, un trozo de nabo perdido, la patatita del fondo del cajón, unas piparras en aceite… lo ideal es que metáis mas patatas, que es como se suele preparar en Corea
Haciendo la pasta del aliño : uno o dos ajos picaditos, 2 cucharadas de chili en copos, 1 cucharada de gonjuac, 1 cucharada de pasta de soja coreana, 1 cucharadita salsa de fish sauce, 1 cucharadita de vino de arroz, 1 cucharada de agua, un trozo de gengibre fresco picado o rayado… se mezcla todo y se deja reposar
El aliño esperando su turno

O sea, básicamente es una sopa de espinazo de cerdo con muchas verduras y picantona. Ah, empezamos bien. Esto es algo que puedo hacer, o adaptar o simular. Empezamos por comprar el espinazo, que ahora venden muy económico en la carnicería.

Buscad piezas que no estén muy descarnadas, queremos probar la chicha también

Este lo pillé de ibérico. Seguro que el joven carnicero lo hubiera aprobado; para algo soltó en el primer capítulo que «el jamón de cerdo ibérico es un de los mejores alimentos del mundo, si no el mejor». Ovación cerrada y vuelta al ruedo al que metió ese product placement en la serie.

Honor y gloria al gorrino ibérico. Imagen: wikipedia

Igual podría combinarse con cuello de cerdo, tambien un corte de aprovechamiento… Se lavan bien las piezas con agua fría y se escurren de todo resto de sangre. Lo siguiente es escaldar la carne. En una perola grande, se pone a hervir agua sin mas. Cuando bula con alegría, se ponen los trozo de espinazo, se tapa la perola y se deja cocer unos 7-10 minutos, lo justo para blanquearlos. Tiramos el agua y reservamos el espinazo

Imagen: maangchi.com

Una vez apañadas, se ponen en la olla express con dos litros y medio de agua fría (porras, me olvidé la cebolla grande y otro trozo de gengibre para cocerlo… bajo a la tienda y lo añado) y los ponemos a cocer durante una hora o dos a fuego medio, subiendo y bajando, alternando los calentones para que suelten la sustancia

El caldo primigenio

lMientras preparamos el espinazo, en otra perolica hervimos agua y cocemos las patatas y el nabo. Que no se cocine del todo, lo justo para darles un tiento. Retiramos y escaldamos el trozo de repollo cortado a trozos de tamaño bocado y el resto de verduras

Se cuecen los tubérculos sin acabarlos del todo y se reservan
Se da un hervor a la verdura cortada en trozos

Se abre la olla, se pillan los trozos de espinazo, se cuela el caldo (la cebolla cocida la reservé para poner en un plato con aceite y vinagre a modo de ensalada) y se vuelven a colorar los trozo de cerdo. Añadimos la pasta de aliño que habíamos hecho, la verdura y los tubérculos, y se añade un poc mas de agua si se queda corta. Se tapa y se le da un menedo de media hora o sí para terminar de cocer la patata

vamos bien… vamos bien…

A la hora de servir, hay quien le pone por encima brotes de soja, setas shiitaki en láminas salteadas, cebolleta picada fesca (la parte verde), hojas de perilla (bufff como no use espinacas frescas…) semillas de sésamo… a mi me quedó así en versión «esto no es un puñetero restaurante, cómete la sopa»

Así de contento estaba Paco comiéndose el Gamjatang

La loca de la puerta de al lado

Mad for Each Other (Crazy X in Town; The Crazy Guy in this District; Crazy Person in the Area, Un amor loco): Cuando la anunciaron, justo me pilló en esos días en que necesitas algo ligerito y frescachón para tumbarte en la cama y soltar la tensión del día. Díjeme pues: ah mira, algo sencillo y amable. 13 capítulos, y de menos de una hora, vamos, un piscolabis…. Volvimos a la península de la peonía, a relajarnos un poquito con comedias sobre la gente normal en la sociedad coreana. Ni ricos ni pobres, ni poderosos ni inermes: la clase media que arrastra los pies en el metro para ir a trabajar, o ejerce de ama de casa full time. Amontonada en los apartamentos de los bloques de pisos, haciendo jeribeques en las relaciones personales de una comunidad, buscando un poco de sitio bajo el sol. No son historias de adolescentes rijosos o heroínas arrejuntadas con señoritos, vale, que ya he cubierto mi cuota este mes. Acomodeme, pues, a ver las vicisitudes de dos adultos mayormente disfuncionales, aunque menos bochornosos que los tarados de los programas de exhibición gritona de indigencia intelectual y moral. Que graciosa es la convivencia en los enormes bloques de pisos donde la gente hace el nido, jeje… claro, eso aquí no pasa… (pero qué diablos querrá ahora el del tercero con la dichosa llave… y qué está cocinando la del quinto que huele toda la casa a fritanga de pescado… la lavadoraaaaaa que son las tres de la mañanaaaaaa plastaaaaaaa)

Oye, pues el comienzo promete: una chiflada paranoica inofensiva que entra en rumbo de colisión con un policía siempre en punto de ebullición, y se ponen el uno al otro de los nervios Si por lo menos vivieran en distintos niveles… pero nooooooo, puerta con puerta, compartiendo pasillo de escalera. Y hasta psiquiatra

La loca number one es una mujer que se esconde tras unas enormes gafas oscuras y se pone margaritas en el pelo (por cierto, tengo una pinza igualita). Se mueve por el barrio como un ratón huidizo, y si alguien se acerca sale pitando o le arrea con el paraguas. La actriz, Oh Yeon Seo, cumple sobradamente, y es convincente en todos sus momentos. De pasar de un pánico profundo frente a su vecino poli -que tiene problemas de control de la ira- a ir arrimándose al eterno furioso. El actor principal, Jung Woo, ha hecho mucho cine de acción, y se permite hasta sus escenas de peleas y tal para disfrute del personal. Buenos actores en unos papeles cortados a la medida

Al ataquerrrrrrrrrr

Si la pareja principal es atractiva, los secundarios son de traca. Como en tantos k-dramas, esas subtramas y sus personajes nos tiene enganchadísimos. Adoramos a ese trío de marujas mangoneadoras, que cortan el bacalao en la urbanización. Sale la Zorra de 10 Colas (ay, que eso es del Cura Feroz), digoooo la presidenta de la asociación de vecinos, y ya no podemos dejar de observar cada mínimo gesto, porque se come la pantalla. Sale la bruja piruja de Beyond Evil repitiendo de madre terrible, y hace una pedazo escena de gritos, reproches y chantajes emocionales. Y el poli de tantas series, y…

La “otra pareja” es el dúo formado por el vecino travesti (que no homosexual ni bisexual, y que pasa de ser perseguido por la patrulla vecinal a ser incluido como un miembro valioso del Comando Vengador) y la chica de los mil empleos a tiempo parcial

Por cierto, el actor (An Woo-Yeon) tiene unos ojos preciosos, que cuando se pone el eyeliner me recuerda muchísimo al fiscal vampiro, y tiene una elegancia y un equilibrio subido a los tacones que ya quisieran muchas (incluida yo, que soy un pato de tobillos oscilantes). Defensa del que ahora llaman crossdressing, y de toda la vida ha sido transformismo en español. La dependienta/camarera/etc, que tiene más mili currada que el sargento Arensivia, lo acepta desde el primer momento, ni lo juzga ni lo encasilla, y aunque empiecen como “amigas” podemos apostar que mas adelante crearán una relación en sus propios términos, sin tener que jugar con las reglas de lo que es “normal” o “aceptable”

Escena resuelta con humor y retranca. El informático travestido con su ropa de mujer, y la camarera con un uniforme de trabajo masculino. Sin conflictos, sin complejos. La noche me confunde, pero me hace ver mas claro la dignidad de ambos, que pactan una asociación para protegerse del mundo cruel.

Atención a la parte de atrezzo, porque la serie está llena de guiños y detalles. Todo el mundo, en su vida diaria, viste con los cuatro trapos que te echas encima para tirar la basura o bajar a comprar un poco de champú en la tiendecita de la esquina, con los pies metidos en las chancletas desvencijadas que no tiras al contenedor por vagancia, sin maquillaje y, si te descuidas, con la crema puesta y los rulos en la cabeza. Aqui y allí hay «huevos de pascua» para descubrir. Anda que no se ha divertido (o desesperado) el equipo técnico…Y no os perdáis los «miniepílogos» que hay despues de cada capítulo. Danzarinas chispas, como ese exhibicionista bailando el Lago de los Cisnes bajo la lluvia

Como esa chaqueta del policía con el corazón bordado. Si, el señor es un bendito, y todo ese genio le sale de la injusticia que medra a su alrededor, pero si has conseguido que te enseñe su “corazón” te protegerá y cuidará pase lo que pase

En esto que llegamos al episodio 8, y le dan un volantazo. La comedia ligera derrapa en la curva, embraga y pasa a meter seriedad. Capasaoooooo que esto era de echar unas risasssss. Aparece la verdadera causa de los problemas de la morena. Que no está loca, la han vuelto loca, y sus chifladuras son estrategias de supervivencia bajo la amenaza muy, muy real de un mal bicho, que como muestra de su perversidad INTENTA MATAR AL PERRITO. Vamos, ya con ese detalle sabemos que está condenado, y todas las ostias que reciba son pocas. Perdonaremos al exhibicionista, aceptaremos al travesti, pasaremos por alto a las marujas entrometidas, pero a este monstruo JAMAS. Y la protagonista tiene valor y agallas; otra cosa es que entre el ex violento, la protosuegra venenosa y la madre que la boicotea, la hayan llevado al borde del precipicio.

En este apartamento hoy toca fiesta de cumpleaños

Toda la serie es un elogio a la tolerancia del otro. Nadie sabe nada de sus penas y sus parches en el alma, ni de sus virtudes ocultas, ni de sus reales fortalezas. Nos avisa del peligro de compartir bulos, sobre todo si quien los ha lanzado es un elemento malvado, porque son armas que matan. Y que todas las ventanas esconden secretos de familia y de personas reales (indefensión, fragilidad…) que una sociedad mediterránea guarda detrás de las cortinas, y en Oriente tras estores de papel de arroz

Imagen: TheSanityInspector. imgur

La terrible soledad e incomprensión de las verdaderas mujeres maltratadas. Esas que no pueden pedir auxilio, como los niños, los ancianos y los discapacitados, expuestos a la violencia doméstica, y que los Sunflower Center (los centros de atención a víctimas de violencia doméstica) solo llegan a atender en Seul, desbordados por los casos. Esas cuyas fotos del informe médico en comisaría, exhibiendo sus heridas y moraduras, hacen que a los hombres de verdad se les encienda la mecha y entren en modo berserker contra los pegones. Como nuestro poli, que es un buen profesional, pero ya ha visto tanto mal sin freno ni castigo que arde en justa y santa ira. Pero como le recuerda el jefe del equipo, el problema es que darle una somanta de palos al malvado le convierte a su vez en “víctima de brutalidad policial”, enseguida te pillan con tanta cámara grabando (y lo difícil que es deshacerse de un cuerpo si no estás en el negociado mafioso de la construcción), y que no contribuyes al castigo público (aviso a navegantes) que es una de las funciones de la Justicia, o sea la ejemplaridad. Sin escarnio publico de los pegones y sin apoyo a las denunciantes, sin el control vecinal, no hay posibilidad de arreglar nada. En Corea, la violencia doméstica se ejerce no tanto asociada al alcohol (y ojo que por allí se bebe, y mucho) sino a la persistencia del modelo tradicional, en el cual (mala herencia del confucianismo), la mujer es un apéndice, siempre subordinada al hombre, dócil y mansa, y que debe aceptar todo lo que EL le imponga, y luego pasa desapercibida por considerarse «un asunto que debe mantenerse discreto», que no se denuncia. Violencia casera que se exporta allá donde vayan, y aun se exacerba en un desabrido ejrcicio de «defensa de la identidad étnica». Pues ya podían defender otras cosas, yo que sé, las hamburguesas con gonjuac o las telas floreadas en las faldas, en vez de la paliza de todos los sábados

La foto del análisis. Ojo, que el iluminador ha sudado… Para empezar, colocamos a la figura sobre un fondo casi negro, haciendo un contrapicado. Mostramos el edificio del fondo dejando que se adivinen los pasillos, y que lo iluminen esas farolas. Borroso, todo desenfocado, esto es un telón. Lo importate es la figura, y la iluminamos con cuatro fuentes: Una lateral derecha y arriba -que es la fuente principal-, una frontal menos potente -que ella misma sostiene para rellenar sombras-, una desde atras -disimulada como las farolas del edificio- para siluetear la cabeza y el pelo y una lateral izquierda azulada para romper la monocromía en rojo. Le hacemos inclinar un poco la cabeza para que la iluminación no resulte tétrica o angulosa, y hala, a amargarle la vida al que se ocupe de etalonar luego, que se acordará de todos los muertos del guionista y dejará que se quemen las luces y revienten los negros, que total no importan, y sacará la gama roja-rosa-salmón en la cara. Estos jueguecitos se consiguen grabando en RAW.

Francia transcrita al japonés

Lo admito, soy culpable: la semana pasada no hice mi entrega del blog. No creáis que lo he abandonado, simplemente esta semana se me ha acumulado el trabajo en otros frentes, y el blog pagó el pato. Así que esta semana os compenso con un 2×1, dos series japonesas de temáticas enlazadas

La camarera Okita de la tetería Naniwaya- Utamaro. Imagen: japan-zone.com

Es curiosa la fascinación que en los países orientales tienen por la comida sibarita y la ingesta de alcohol. Desde el extremo de la degustación sibarita hasta el de la la exaltación de los prolegómenos del coma etílico y el empacho terminal, los a-dramas y las series exploran todo el espectro de la gastronomía y la coctelería. Con sus particularidades regionales, claro: los coreanos siguen mezclando géneros y conceptos en una desinhibida sangría de fiestas del pueblo, y los japoneses coleccionan botellines de minibar. Porque un producto audiovisual que me parece delicioso es el que los productores nipones trabajan como nadie y que yo llamo “formato cápsula”. Series cortitas, de seis, ocho o diez capítulos, y que oscilan entre los 20 y los 40 minutos. Pocos actores, escenarios bien aprovechados, muchas veces utilizando casas o exteriores reales, historias concentradas generalmente con interés humano… casi como si fueran trabajos de fin de carrera de los estudiantes de cinematografía. Y eso no es descrédito ni mucho menos, al contrario. Todo el peso de la producción pivota sobre un guion jugoso cortado a medida. Aunque la forma de interpretación de los actores sea “muy japonesa” (y nos resulte forzada para el gusto occidental), la aceptamos con gusto a poco que relajemos el espíritu crítico en ese lado. Mejor ponemos la mirada en el exotismo que se asoma por las rendijas, o rastreemos la similitud de ambos mundos, el suyo y el nuestro

Nishiogikubo-Mitsuboshi-Youshudou (Three Star Bar in Nishi Ogikubo; el bar Tres Estrellas): Minimalista no, lo siguiente. La idea es un clásico, no vamos a negarlo: tres caballeretes muy majetes (Machida Keita, Fujiwara Kisetsu y Morisaki Win), cada uno en su estilo (el escritor un poco darkie, el camarero amistoso, el chef espiritual y achuchable), juntos pero no revueltos (ahem… por lo menos en los ratos que salen en la serie), sacando adelante un bar que no sé cómo sacan para cubrir gastos… ¡ah claro, los tres las tocan, y mucho! El chef está de descanso sabático, el camarero tiene coche con chófer, y el escritor aún no sabemos, pero para los tres es un capricho que se pueden permitir holgadamente. Los tres guapos (que lo son, ojo) haciendo de guías espirituales de las almas perdidas que naufragan en la barra de nogal, rada del puerto que recoge todos los naufragios. Suave como un San Francisco a pesar de estar todo el rato sirviendo cócteles y pelotazos de alcohol. Caray, que parece un publirreportaje de una distribuidora de bebidas.

Basado en un Manga de Asai Sai, y este debe de ser el mas “televisivo”, porque el resto de los que veo en Internet son de asunto gay masculino, y eso en TV, por muy normalizado que esté en la sociedad japonesa, no pasa la criba de la pequeña pantalla.

Cada cóctel o trago viene acompañado de un discursito que justifica su administración. Porque tu no te bebes lo que pides, que vaaaaaa… el camarero te echa un ojo y te sirve lo que le sale de las tarambanas, junto con la explicación que lo convierte en un brebaje mágico que hace el efecto deseado.

¿ Y panizo no tienen?

La originalidad de la serie (al menos hasta donde alcanza mi experiencia audiovisual, igual ya se explotó en otros filmines) es que el bar sirve la bebida con platillo sui géneris. Lo de poner tapas o raciones no es nuevo (a ver, somos españoles, lo de comer miniporciones de pie como picoteo lo inventamos nosotros), pero es curioso ver que en un bar de estética y planteamiento “copa de noche” (que uno se imagina con cacahuetes fosilizados en los platillos y deprimidos bebedores hipnotizando los highballs con música de jazz) te planten un rabo de buey wagyu guisado delante con el Martini.

Resulta que el abuelo del camarero, propietario del bar, instaló en su día una cocinita en el office, colocó un armario en la pared, lo llenó de latas gourmet, y organizó un servicio mestizo.

Puedes cenar en las mesas en plan gastrobar, y luego sentarte en la barra y plimplarte el pelotazo, o desde el principio plantar el culo en el taburete y pegar la hebra con el camarero-brujo, a ver qué se le ocurre. El chef, que solo es medio chamán, prefiere que seas tu el que elija la lata y el te la termina de cocinar y te la apaña, con la premisa de que una buena lata es un instante detenido en la alta cocina. El escritor… ese hace de grajo de E. A. Poe, madre que amargura de hombre…

Si, yo tambien pegué un bote cuado leí eso. Asumidlo, somos exóticos

No dejan de tener razón con lo de utilizar las latas para algo más que solucionar una cena rápida y como alternativa a la pizza congelada. De las básicas presentaciones del vermut (sota, caballo y rey de mejillones en escabeche, berberechos y navajas) al aditivo proteico de las ensaladas (sardinas y atún), hemos progresado a recetas donde encontramos dorada de crianza ecológica en salsa ponzu japonesa, ciervo flambeado al cognac en salsa de nueces, crema ecológica de shiitake con ajo negro y chía, carrillera de cerdo ibérico al Oporto, filetes de atún con naranja y canela, raya en salsa pitau… cualquiera de estas latas las puedes calentar, emplatar, acompañar de algo de vegetal naturaleza, jugar con las salsas, los coulis y las espumas, y tienes una obra de arte que entra por la vista, el olfato, el oído (si, si, algunos platos también hace música, con sus chisporroteos, o sus crujidos, o sus pops…) y al final, el gusto. Declarada la guerra al aburrido filete empanado con patatas o los inanes sandwiches recalentados en el microondas tras la barra, nada impide que la comida combine con el color del cóctel servido en copa martinera

Chef wa Meitantei (Shefu wa Mei Tantei, Chef is a Great Detective): Muy parecida a la anterior en la categoría “qué lista es la gente de hostelería”, esta vez es un restaurante-bistró de cocina francesa, que si en el lugar original están en retroceso (y son más bien casa de comidas y aparcamiento de ociosos del barrio) en Japón se venden como templos de la cocina tradicional con rebufos de grande cuisine.

Recetas de la cocina tradicional. Mas que bistró, un bouchon lionés

A ver, técnicamente es muy similar, pero más flojita en lo demás. Patada en el estómago: ni el atrecista, ni el guionista, han estado en su puñetera vida viviendo en Francia, ni se han molestado en documentarse como toca. Salta cada gazapo tamaño liebre veterana de los Monegros que tienes que parar el vídeo y rascarte los ojos (o desatascarte las orejas, que han quedado impactadas). La primera en la frente es que en la decoración de la entrada al restaurante han colocado una fila de BOTELLAS DE CHIANTI, el vino italiano en garrafas revestidas. Pues si que vamos bien…. La visión de Francia (donde se supone que han estado estudiando hostelería el chef –Nishijima Hidetoshi– y el subchef –Kamio Yu-) es de pastiche. Topicazos y fantasías van pespunteando los episodios. Desde la gastronomía hasta los comportamientos Disquisiciones aparte, una vez asumido la sinsorgada, te puedes divertir comprobando la visión beatífica que tienen allí de la Vieja Europa. Tuvo un spinoff (Sommelier wa Meitantei, el sommelier es un detective) que no he visto, con los mismos personajes y argumento

Que ya no sé si la retórica kawaii (en este caso, cursilona directamente) empieza en las novelas originales de donde sale, la trilogía Bistro Pas Mal, de Kondō Fumie. Igual las novelitas ya eran así de tontorronas, y la escritora se ha documentado leyendo el Reader’s Digest, no sería la primera

No me extraña que en los foros donde critican estas pifias se comente que muchos japoneses (sobre todo, mujeres japonesas que viajan solas) que turistean en Francia vuelven con un síndrome post traumático (el síndrome de París) al comprobar que la vida real se parece muy poco a la idea que llevaban puesta. Ni la gente va por la calle con camisetas de rayas, boina calada y baguette bajo el brazo diciendo ¡Oh la lá!, ni París huele a rosas y hornos de pan (mas bien a tabaco y pis de gato), ni la dulce Francia es un idílico jardín con bonachones habitantes y ladrones divertidos. Vamos, que los inocentones a veces vuelven confusos, asustados y desplumados.

Me da a mi que esto no salía en los libros. Pero al actor le sale con clara y distintiva pronunciación. Este ha pasado por aquí, seguro

No, los parques temáticos estilo Disneylandia no son una buena fuente de documentación si viajas en pequeños grupos o por tu cuenta (otra cosa es que te metan en el rebaño y no des un paso -no des un malpaso- fuera de la zona de seguridad, a prueba de realidades -y escuelas de calor-).

Imagen: metmuseum.org

La fascinación japonesa por Francia viene de lejos. Empieza en la influencia en bidireccional entre Europa y el Imperio del Sol Naciente durante el Impresionismo. Si aquí los pintores se llenaban los ojos con las estampas ukiy-o y lanzaban la ola del Japonismo a finales del siglo XIX, allí las élites que podía viajar o tenían contacto con los pocos extranjeros afincados disfrutaban de los atisbos del Art Nouveau. Pero el mayor impulso y el que permeó todas las capas sociales, llegando a la idolización, fue la llegada de la cultura pop, sobre todo a través de la música y las películas, justo antes de la IIGM, cuando películas de la Nouvelle Vague y algún éxito como «Catorce de Julio» (traducido en Japón como “Pari Sai» (“el festival de París”) mostraron un mundo exótico y lleno de vida para los japoneses en las oscuras salas de cine. Hasta se empezaron a cantar versiones locales de chansons, (el género shanson) llenos de entusiasmo. Aunque tras la guerra la ola americana inundó el país, Francia ya tenia un pie dentro. Eso y la universal campaña publicitaria de glamour, guisotes y amor a tutiplén que los vecinos galos llevan cientos de años desarrollando, han hecho el resto

Imagen: pelidelasemana.com

En vez de imagen para variar, os voy a poner un poco de shanson para que os relajéis, que esto suena muy jazz y va fenomenal con el combinado de sake: un vaso de coctel tipo Martini, unas hojitas de hierbabuena aplastadas en el mortero con una cucharada de azúcar y otra cucharadita de zumo de lima, 90 ml de sake, un chorro de agua con gas helada, remover y dejar reposar un momento. Okurete sumimasen (siento el retraso)

https://music.youtube.com/playlist?list=PLuaCMQZqtLyTczkXBk4QFAlNU7G75TNwY

Corea del Norte: “Media gamba entre ballenas”

Prisioneros japoneses de guerra en Okinawa. Foto: Alamy

Cuando acaba la IIGM en 1945, Corea queda ahí, colgando entre los Hunos y los Hotros, desnuda y exhausta, drenada de los colonizadores japoneses y sin un poder local capaz de ponerse al frente. Las grandes potencias vencedoras están dividiéndose el mundo según los equilibrios de poder que han agitado los dados. Los funcionarios militares estadounidenses y soviéticos que están escuartando el gocho japonés llegan a un acuerdo para dividir la península por el Paralelo 38 como medida provisional, y luego organizan un fideicomiso. Una partición sin precedentes en un país que estaba consolidado desde la unificación de los Tres Reinos en el 668 d.C.. 10 millones de familias divididas se preguntan qué rayos ha pasado, porque no entienden nada. Con la Guerra Fría asomando en el horizonte, se organiza el tablero, y los Estados Unidos preparan unas elecciones en 1948 para proclamar en Seúl la República de Corea. A las pocas semanas, los rusos hacen lo mismo, y nace la República Popular Democrática de Corea. Ambos estados rivales juran y perjuran que ellos son los únicos y legítimos gobernantes de toda la península. Cada poder coloca a sus peones, y los soviéticos tiene a su hombre

Kim Il Sung. Imagen: Twitter

Primer Kim: Kim Il Sung. Nació en 1912 en una familia cristiana, y pasó casi toda su juventud en Manchuria; fue uno de los pocos supervivientes de las guerrillas antijaponesas durante la ocupación (o tuvo mucha suerte, o no se mojó lo bastante, porque de aquella gente apenas quedaron vivos 200, el núcleo fundador de la República del Norte). En 1941 sale por patas de Manchuria, y no para de correr hasta cruzar la frontera y pisar suelo siberiano. Allí vive tan contento, se casa y tiene un hijo, y se dedica a aprender ruso y dejarse mimar por los soviéticos cerca de Jabárovsk. Cuando acaba la guerra, los estrategas rusos se fijan en ese coreano de cara redonda que presume de revolucionario en el exilio, se lleva bien con los comunistas chinos y parece que va a ser el perfecto títere en sus maniobras. Lo ascienden a capitán por la vía ascensor y lo presentan con una hagiografía a medida como candidato. Hop hop, sentado en el sillón. En ese momento, el sonriente señorito se destapa como un buen alumno del Stalin más desatado: purgas, campos de concentración, censura total… e implanta la doctrina juche: la autosuficiencia (qué ironía, si en realidad dependen totalmente de las ayudas de los aliados) bajo el mando total de una única cabeza que lo sabe todo, lo domina todo y manda en todo, porque sabe de todo y tiene “Probada Infalibilidad” en toooooodos los temas (caray, hasta el Papa es más modesto, porque solo es infalible en cuestiones de dogma y tal, y no en economía o agricultura, por ejemplo). El culto a la personalidad no se queda en el derroche de murales horteras, estatuas, libros con su “filosofía”, aulas para el “estudio de su filosofía”, pines, cánticos, bailes dedicados y tal y tal; además. se le dispara el punto mítico/místico y empieza a trufar la maquinaria propagandística hasta que le crean una leyenda de rey-dios. Que si una grulla dió diez vueltas sobre su cuna, que si nosequé del arco iris, que tal y cual fenómeno sobrenatural que anunció el parto, que si teletransportación… Tras la destrucción de todos los templos de las religiones allí levantados (budistas, cristianos y hasta simples santuarios animistas), se instaura una neorreligión en la cual este primer Kim es el “creador del mundo”. Tanto se cree lo de ser el mandamás designado, que en 1959, con la palmadita en la espalda de China y la URSS, empieza la Guerra de Corea (1950-1953), un desastre chapucero que acaba cuando voluntarios chinos entran en el país y asumen el mando sobre el terreno, cerrando el saldo con la muerte de millones de personas, la península en ruinas y un estado de guerra permanente con la famosa Zona Desmilitarizada (un cinturón de 250 km de largo y 4 km de ancho). El conflicto acaba en un armisticio que sigue vigente. Kim se dedica a sus purgas, sus mamoneos y sus tejemanejes domésticos, transforma la dictadura del Partido de los Trabajadores en una monarquía feudal y propiedad privada al mejor estilo Ancien Régime que pasa de padres a hijos como negocio en herencia. Para preservar el feudo, Kim impermeabiliza el país, y sólo se fía de los pocos camaradas que lucharon con el (y aun así, al que se menea, estacazo y tentetieso). El sistema juche·”evoluciona” hacia un “Sistema Monolítico Ideológico” (eh, que lo dijo el, no yo) con una ideología ultranacionalista y asimilado a un instrumento de represión. Después de organizar la hacienda, como el tipo por lo visto se aburre, monta unos comandos para intentar asesinar a líderes surcoreanos (1968 y 1974), hace túneles bajo la Zona Desmilitarizada, y por un pelo de conejo no hace una segunda edición de la guerra por el Incidente del asesinato de hachas en 1976. Cuando muere en 1994, lo declaran “Presidente Eterno”, empezando una necrocracia (ostras, menudo palabro) y hala, a seguir en el machito

Kim Jong Il. Imagen: Wikipedia

Segundo Kim: Kim Jong Il. A este lo colocó su padre como sucesor en algún momento en la década de los 70, y si alguien tuvo algo que decir o arrugó la nariz, lo mandó a picar carbón con una cucharilla de café. Un rarito callado al que le tocó lidiar con la suspensión de ayudas por parte de Europa Oriental y China (que estaban bastante hartos de sus desplantes y morritos) sobre las que se apoyaba la supuesta autosuficiencia juche. Pero eso sí, el Primer Nivel (el presidente) y el Segundo nivel (la familia inmediata y la élite bien agarrada a los sillones) no tienen problemas en poner el plato lleno en la mesa. Los que se mueren de hambre, de enfermedades fáciles de tratar en cualquier otro sitio y de puro asco, son los del Tercer Nivel, los de abajo. La economía entra en una espiral descendente; la movilización de masas y la guía del Partido pueden valer para dirigir una economía sencilla (tipo aldea de Gojoseon), pero no para algo del tamaño de un país y con la complejidad del siglo XX. Como consecuencia, se produce la bancarrota estatal en 1980; los paisanos salen adelante con economías de trueque, y el ejército organiza una economía paralela (aun así, el armamento queda obsoleto, los reclutas pasan hambre, y el ejército se organiza una empresa privada por su lado que lo mismo monta aerolíneas que explotaciones mineras, un país dentro de otro país). Solución: más purgas, más represión, y el desarrollo de una política de preferencia al ejército. Si hay un pedazo de pan para repartir, primero comerá el alto mando militar, y luego lo venderá fuera para comprar armamento. Pero tranquilos, que la Corte de Kim ha montado una tercera economía para abastecer al Sumo Líder y a sus partidarios, y le paga el whisky y la farra.

Se cree que la hambruna mató entre medio millón y tres millones de personas, de una población de 22 millones, y dejó malnutridos, huérfanos, sin descendencia… a millones mas. Imagen: Actualidad RT

Para sumar a la movida, varias inundaciones tremendas en el año 1995 dejan el país hecho un desastre. Solución: declarar tres años de luto y dejar que el país se las apañara solito. Todo esto con una hambruna espantosa que arrasa entre 1994 y 1997 al pueblo llano y a los militares de bajo rango. Para doblarle la muñeca al exterior, programa nuclear al canto. Lo llevaban en marcha desde los años 80, pero ahora lo exhiben para chantajear a todo quisque. Por cierto, la gracieta hay que agradecérsela a los soviéticos, que les proporcionaron un pequeño reactor de plutonio. Ya podían haberle regalado unas fábricas de embutidos y pelmeñes, caramba….En 2011, estira la pata en un tren (dicen) y es declarado “Secretario General Eterno”. Toma del frasco, carrasco

Kim Jong Un. Imagen: Yonhap News

Tercer Kim: Kim Jong Un. El tercer hijo (conocido) acaba siendo elegido por ser el mas cafre de todos. Y así, el mofletudo dictador se pone al mando, implanta una línea dura (¿aun más?) y se dedica a copiar a su abuelo en formas, peinado y maneras, asegurando que su padre y su abuelo padecieron y murieron sólo en sus cuerpos naturales y atributos físicos, pero sus cuerpos espirituales “han trascendido·. Ah, y entretanto se concentra en cepillarse a su propia familia si le hacia la mínima sombra. La peor crisis ha pasado, y el pueblo ha conseguido sobrevivir y crear una economía propia. Después de tiras y aflojas, Kim hace la vista gorda y deja hacer a los que montan mercadillos, negocios y empresillas (la economía fuera del bucle del Estado) para exportar o contrabandear bienes de consumo, alimentos, medicinas…Todo funciona a base de sobornos a funcionarios, que a su vez los necesitan para poder sobrevivir y poner un plato de sopa en la mesa. Todo esto le da igual a Kim, pero le molesta, y mucho, que los nuevos medios de comunicación estén infiltrando la sociedad norcoreana, que ve k-dramas de tapadillo, escucha k-pop, se le pega el coreano sureño y empieza a creer que igual el exterior no es tan malo como parece, y a ver si es verdad que el infierno es a este lado del paralelo. Porque la cúpula en torno a Kim ve el mundo exterior como una amenaza para su existencia y su mantenimiento en el poder. Ellos siguen en guerra, y su mayor enemigo es Estados Unidos y los surcoreanos que no se dejan salvar del malvado capitalismo

Imagen: BBC.com

Lo cierto es que, si no fuera por el programa nuclear, a los norcoreanos haría tiempo que los habrían barrido con la escoba. Porque como diplomáticos, ni los de Pyongyang ni los de Washington (sobre todo los de ahora) ni los de Moscú ni los de Pekín que se han sentado en una mesa de negociaciones valen un pimiento (afirmación de los autores de los artículos que he trabajado). Siempre han puesto al mando de las conversaciones a los mas inútiles de los gabinetes (que trabajan con la hipótesis de que el régimen va a caer por su propio peso de fruta podrida), y sólo Seúl (por la cuenta que le trae) ha intentado hacer algo en serio con esos mostrencos (la política “rayo de sol”). Mientras, los estrategas del tercer Kim han aprendido a bucear en la economía de los bajos fondos haciendo de todo: reabanderamiento (falsa matriculación y bandera bajo la cual navegan) de sus mercantes, ciberdelincuencia, ventas de equipo militar y armas al mejor postor incluídos grupos terroristas, falsificación de monedas, fabricación y distribución de drogas al por mayor (tienen inundada media Asia), tráfico de animales y de seres humanos…Mas que un estado gamberro (como lo etiquetó Reagan) es un estado criminal que amenaza, pone en peligro y chantajea a todo el sudeste asiático, incomodando a sus propios aliados que está hasta las narices de sus tonterías

Para que comprobéis las excelencias literarias del segundo Kim, aqui os dejo esta película que se hizo bajo su firme mano revolucionaria en la producción, con un guión escrito por si mismo, y para la cual contó con la «voluntariosa colaboración» del director (que ahem ahem, fue «cariñosamente invitado» a entrar en el país para crear esto… este… no sé cómo describirlo…). Si podéis aguantarlo mas de diez minutos, os colgáis una medalla como la de estos señores

Imagen: twitter

Bibliografía: Corea del Norte, un mundo aparte. La Vanguardia, Dossier nº 66, Octubre-Diciembre 2017